lunes, 5 de diciembre de 2011

Antonio Machado


He pasado de la poesía de Salinas a la de Machado. Todavía no he terminado de leer sus poesías. Pero ya puedo decir que me gusta. Es como un lamento hondo que le sale del pecho por la España que él ama, representada muchas veces por Soria y otras por Castilla. El poeta sufre aunque encuentra abierta una puerta a la esperanza como en A UN OLMO SECO:

            Al olmo viejo, hendido por el rayo
            y en su mitad podrido
            con las lluvias de abril y el sol de mayo,
            algunas hojas verdes le han salido.
            (…)
            olmo, quiero anotar en mi cartera
            la gracia de tu rama verdecida.
            Mi corazón espera
            también, hacia la luz y hacia la vida,
            otro milagro de la primavera.

            Me gusta también su RETRATO:

            Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla.
            (…)
            Converso con el hombre que siempre va conmigo
            -quien habla solo espera hablar a Dios un día-;
            mi soliloquio es plática con este buen amigo
            que me enseñó el secreto de la filantropía.
            (…)
            Y cuando llegue el día del último viaje,
            y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
            me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
            casi desnudo, como los hijos de la mar.

            Así, efectivamente fue. Murió tras haber cruzado la frontera para exiliarse. En unas condiciones tristes. Pero, en el fondo, tal como quería: ligero de equipaje. También a muchos nos gustaría imitarle.

            Dejo aquí CAMPOS DE SORIA IX, que me ha gustado especialmente:

            ¡Oh,sí! Conmigo vais, campos de Soria,
            tardes tranquilas, montes de violeta,
            alamedas del río, verde sueño
            del suelo gris y de la parda tierra,
            agria melancolía
            de la ciudad decrépita.
            Me habéis llegado al alma
            ¿o acaso estabais en el fondo de ella?
            ¡Gentes del alto llano numantino
            que a Dios aguardáis como cristianas viejas,
            que el sol de España os llene
            de alegría, de luz y de riqueza!
           
             Y seguiré leyendo la poesía de Machado.

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