jueves, 22 de marzo de 2012

Explicaciones


No encuentro
las palabras,
tampoco los
colores.
Me sobran las
sílabas, y quizás
también los nombres...

¿Cómo explicar
lo que siento,
lo que pienso?

El calor de la alegría,
la inquietud de la emoción,
el cansancio de la vida,
la tristeza del desgaste
de no entender el cómo...

A veces me propongo
capturar sonrisas en la vida,
la mayoría del tiempo
solo trato de sobrevivir
airosamente y con dignidad.

Pero entonces llega
el sueño de cambiarlo todo
y cambiar el mundo.
Me dejo arrastrar por las olas
de un mar furibundo.

Y entre cresta y cresta
como Ulises agarrado
a una tabla flotante
suplico a los dioses
pidiendo una tregua.

¿Existe un descanso
para el alma,
medicina que cure
la desesperanza,
esperanza que llene 
el vacío?

A veces pienso que sí,
a veces pienso que no.
Lo que tenía sentido,
lo pierde al día siguiente
y no puedo evitar preguntarme
para qué tanto esfuerzo
inútil de vivir.

No temo la muerte
ni tampoco el más allá,
ansío el descanso y la paz.
Creo que soy relativista,
subjetivista y egoísta.

¡Qué le vamos a hacer!
Mañana será otro día,
con su propio afán.
Otras cosas importantes
irán surgiendo
y dejarán de serlo.

Hasta que el mundo
acabe, hasta que yo
acabe o hasta que
entienda lo que no puedo
entender.

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