sábado, 7 de abril de 2012

Semana Santa

Jueves Santo

Noche eterna,
no porque no
hubiera Sol,
sino porque
decidimos matarlo.

Noche sin estrellas,
oscura de traiciones
y de negaciones,
cuando los hombres
firmamos sentencia
contra el Dios
que nos hizo del barro.

Noche de gritos
y sollozos,
de correteos por
las calles empedradas
y un gallo canta
tres veces.

Viernes Santo

Noche sola,
donde una madre
llora a su hijo
el condenado.

Noche de esperanza,
aunque su alma
atravesada por
espadas,
recuerda los azotes,
las espinas y la cruz.

Noche de consolar
a otros que pecamos
cuando lo que quiere
es que lo que ha pasado
no pasara
o no fuera así.

¡Ojalá hubiera
sido ella quien
lo desclavara,
quien yaciera entre sus
brazos y no su hijo
en los de ella!

Contempla
con los ojos
del alma partida
a su hijo destrozado
y espera la mañana
del domingo.
Solo ella.

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