lunes, 7 de mayo de 2012

La necesidad del perdón

Esta entrada está dedicada a quien me llamó ñoña, no le guardo ningún rencor... Pero he sentido la necesidad de explicarme. Yo era de las que pensaba que es muy fácil perdonar, que aunque tengo buena memoria, siempre encuentro disculpas para perdonar. Y una vez me di cuenta de que me engañaba a mí misma. 

Estaba en 2º de carrera, y pusieron una bomba en mi universidad, que gracias a Dios no afectó a ninguna persona. Yo estaba en la otra punta del campus y ni siquiera oí la explosión. Vivía en un Colegio Mayor, y desde las 11 (que explotó) hasta las 14.15 horas que conseguí llegar a comer no supe si le había pasado algo a alguna de las personas que vivían conmigo, no supe si a alguna amiga de letras le había pillado la bomba entre clase y clase en el aparcamiento donde explotó. Me pregunté: ¿Perdonas a los terroristas? Y entonces caí en la cuenta de que es muy difícil perdonar ciertas cosas: las que más cerca nos tocan, las que más nos importan.

Otras veces he odiado, y al final, te das cuenta de que el odio hace más daño a la propia persona que a la persona odiada... (Eso lo dice en el libro No me iré sin decirte adonde voy, pero además yo lo he experimentado).

Me gustó una historia que me contaron una vez de un rabino judío que visitó la Universidad de Navarra. Lo llevaron aun Colegio Mayor del campus, donde él habló de sus creencias, y hubo un joven (con un poco de mala idea) que le preguntó por la ley del Talión: "del ojo por ojo, diente por diente". El rabino contestó que esa ley no justificaba la venganza, sino que venía a significar que Dios al final de los tiempos haría justicia. Más en personal, ese rabino le comentó a un sacerdote, que él había perdido a toda su familia en un atentado, y que, gracias a personas católicas, había aprendido el valor del perdón y que eso le había "salvado". Me encantaría parecerme a este rabino siquiera en la suela del zapato...

Ahora estoy pasando una mala racha (digamos) que me hace hiper-sensible a los roces y a las faltas de delicadeza.Y cada día descubro con horror que no consigo perdonar, no al menos como quisiera. Ahora pienso que personar es olvidar y odio tener tan buena memoria... No me importaría tenerla tan buen si fuera capaz de recordar las cosas sin rencor, pero el rencor está amarrado al recuerdo y no logro soltarlo. Por eso, me encantaría olvidar, y por eso, me acordé de La historia interminable. ¿Ñoñerías? Puede que sí, pero soy así, y este es mi blog. :)
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15 comentarios:

  1. Te agradezco que me dediques una respuesta, si bien es cierto que no tiene ninguna relación con mi comentario, que mantengo y aumento, y es ciertamente confusa y fragmentada. No sé muy bien qué quieres decir, y, francamente, no me importa. Pero como has perdido tu tiempo escribiendo para mi, te voy a regalar un consejo: hay que saber reirse de uno mismo. Tanta gravedad te puede acarrear dolores de espalda.

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  2. Vaya, pues parece q me equivoqué... Tendrás q explicarme q significa ñoño para ti... Evidentemente, el libro de los gustos está en blanco, así que nunca llueve a gusto de todos, y tampoco pretendo agradar a todo el que se digne leerme. La explicación de este blog es más la necesidad de escribir que la de que me lean.
    En cuanto a tu consejo, te aseguro que me río micho sobre todo de mí misma, pero hay cosas y personas en la vida q más q risa me producen otras cosas...

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    1. Decía Jünger que la mujer no puede hacer ironía, y deberías aplicarte el cuento. Si hay cosas y personas que te producen no se qué cosas y me lo estás contando, cuéntamelo!
      En cualquier caso, hay que reirse de todo, incluso de esas cosas y personas en la vida que más que...

      por otro lado, querida, yo te explico lo que quieras, pero sólo si te lo tomas con humor. la mala sangre no es buena. si no aceptas esta premisa, rompemos nuestra relación. te parece?

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    2. jajaja. Sí te digo la verdad, pienso que estás como una cabra (sin ánimo de ofender), y no entiendo cómo has podido caer en este blog. En fin, si te gusta leer ñoñerías: bienvenido!! Pero con una condición: no me llames querida, me provoca ardor de estómago (como mínimo), y ni siquiera te conozco.
      Y aunque puedo sacarle punta a cosas como el Alzheimer de un familiar, la mayor parte de las veces, más que risa me produce tristeza, sufrimiento y tensión... ¿Lo entiendes? ;)

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  3. Quizá me he excedido. Perdóname.

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    1. Hola! Tu prima está preocupada..., pero no pasa nada. Si te gusta tomarle el pelo a la gente, hazlo!! No sabía quién eras y en qué plan ibas... Si te divierte pasarte por aquí, reírte y dejar comentarios, vale! Yo sigo con lo mío... Además, sí que me gustaría escribir mejor, así q si quieres ser crítico..., tanto mejor para mí!

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  4. Si es que Galleta se preocupa por nada... es otra ñoña... y, además, lo que le pasa a Galleta es que está rabiosa porque no soporta que haya entrado en tu blog, lo haya comentado, y te haya criticado, y al suyo no...

    y para que vayas aprendiendo, te voy a perdonar por haberme juzgado.

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    1. ñoño, ña.
      (Del lat. nonnus, anciano, preceptor, ayo).
      1. adj. Dicho de una cosa: Sosa, de poca sustancia.
      2. adj. coloq. Dicho de una persona: Sumamente apocada y de corto ingenio.
      3. adj. ant. Caduco, chocho.


      RAE
      ¿Cuál de ellas me aplicas? ;)

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    1. ¿con remedio o sin? ¿Qué medicina tomar, doctor? :P

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  6. casi todo tiene remedio.

    Tómate una dosis de Goethe, por ejemplo "el joven Werther" y vuelves a mi consulta.

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    1. Acepto. Tengo una larga lista de espera, pero me lo apunto. Ya leí "Fausto", y fue interesante...

      En cuanto al doctor... ¿Qué referencias tenéis?

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    1. No, me refería al dr. Urian...
      Doktor Faustus es de Thomas Mann, no? No he leído aún nada de él.

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