viernes, 13 de julio de 2012

El sentido de la intimidad

NOTA: este título se lo tomo prestado a mi gran amiga Galleta... :)
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Ainara comprobó su billete para ver el coche y asiento, y entró en el tren tirando de la maleta roja. Había bastante cola para entrar, y miró por quinta vez el Twitter a través de su Blackberry por si alguno de sus amigos habían comentado su estado... Nada. Suspiró, expirando el aire por la nariz y levantándose el flequillo (ya le quedaba demasiado largo, tendría que ir a la peluquería en cuanto acabaran las fiestas). Por fin le tocó subir al vagón, localizó su asiento y colocó sus cosas. ¡Vaya, qué rollo, la compañera que le había tocado al lado era una vieja con cara de pocos amigos! Bueno, en cuatro horas llegaría a Pamplona. Miró alrededor: mucho extranjero vestido de San Fermín, ¡así tenía que ser! Le animó bastante, y justo entonces vio que el revisor atravesaba el pasillo.

- Oiga, disculpe, ¿a qué hora llegamos a Pamplona?
- Sobre las seis y media...
- ¿Seguro?- preguntó con voz apenada.
- Eso pone en el billete...

- No llego a los toros- pensó Ainara, y se repantigó en el asiento. Aún quedaban cinco minutos para que arrancara el tren. Le sonó el móvil a todo volumen con la canción de moda. Notó que todos le miraban, pero le daba igual, gritó:

- ¡¡¡Xabi!!! ¡Cómo esperaba tu llamada! Chico, ¿qué has estado haciendo, que ya hace una semana que volviste de Croacia, cómo no me has llamado?
-...
- No, qué va, si es que estoy en Madrid y no llego a tiempo...
-...
- ¿No te conté? ¡Ah, no!, que ya te habías ido, es verdad. ¿Te acuerdas de aquella empresa...?
-...
- Sí, esa, pero en la sede de Pamplona no había puestos, y después de pasar dos pruebas de selección querían hacerme entrevista aquí en Madrid, y he venido ¡en plenos Sanfermines!, si es que qué capullos, y yo ya estoy harta...
-...
- No, hombre, no te vas a perder la corrida solo por venir a recogerme...
-...
- ¿Qué lo has dejado? No entiendo nada, chico... ¿Pero la has dejado tú, o te ha dejado ella a ti?
-...
- ¡Ay, pobre! Pues...- bajó el tono de voz a un susurro apenas audible- Oye, Xabi que me dicen que estoy hablando muy fuerte, hablamos cuando llegue, ¿vale? Un besazo, campeón, muaa.

- Perdón- se disculpó con la señora de al lado, que era quien le había indicado por gestos y luego hablando que bajara el tono.
- Es que los jóvenes no tenéis vergüenza- le soltó la señora.
- Oiga, que tampoco es para tanto, hay que saber tener sentido del humor- se defendió Ainara, un poco enfadada.
- No, si sentido del humor tengo, pero a otras personas les puede molestar...
- Sí, claro- le respondió distraídamente mientras se ponía los cascos con música. ¡Qué mujer tan antipática! ¡Buff! ¡Qué ganas de llegar al fin de trayecto!

Llegaron a la estación de Pamplona a las 18:30. Vio a Xabi por la ventanilla del tren, con el casco en la mano y muy serio (¡pobrecillo!, ¡qué mal trago!, en fin..., con una arpía como aquella demasiado había aguantado) y le saludó por la puerta abierta mientras esperaba a que la señora de al lado saliera. Al bajar al andén, se le soltó la faja que casi se le cae a la vía, y tuvo que hacer equilibrios para agarrarla a la vez que la maleta y el bolso y la Blackberry que llevaba en la mano. Lo consiguió y se incorporó con una sonrisa de satisfacción dirigida a Xabi..., cual no sería su sorpresa al ver que todas y cada una de las personas de su vagón tanto las que habían bajado antes como después se paraban al lado del chico:
(Vía)

- ¡Hola Xabi!
- Hello Xabi!
- Kaixo, Xabi!
- Can I take a picture with you?
- Guten Tag, Xabi!
- Au revoir, Xabi, viva San Fermín!

Y todos los pasajeros respondieron con un tronante: ¡vivaaa! Xabi miró perplejo a Ainara preguntándole con la mirada, y susurrando apenas con los labios:

- ¿Por qué me conocen?

Ainara que había pasado por todos los colores del semáforo, no sabía qué cara ponerle ni hacia dónde mirar (por todos lados había caras sonrientes que le saludaban y hablaban animadamente), y notaba cierto calor en las mejillas que no tenía nada que ver con el sol de Pamplona, y era algo que no sabía cómo nombrar porque nunca lo había experimentado.

Basado en hechos reales (con una buena dosis de ficción)

1 comentario:

  1. ¡Qué requetebueno! ¡Me ha encantado! De hecho, voy a enlazarlo en mi entrada, ¿te importa? Y me ha hecho muchísisima ilusión que me dediques la entrada, n.n

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