sábado, 25 de agosto de 2012

En el sillón del dentista

Estoy sentado donde los segundos
pesan y se vuelven una eternidad.
Miedo (o nervios) dudan de mi identidad,
quisiera ser o vivir otros mundos:
(Vía)

alejarme como los vagabundos
¡pero ya ha comenzado la actividad!
Aliento vampiros con facilidad
y demás pensamientos errabundos

que me hacen agitarme y tiritar.
Para no ver masacre ojos cierro
y me gustaría los oídos apagar

también, porque escuchar hablar de hierro
o sentirlo es bastante para temblar,
pero ya basta, que no es un entierro.

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