20 agosto 2012

Noticia de un secuestro

(Vía)
Grande García-Márquez. Muy grande. Un estupendo periodista, que nos mete de lleno en la Colombia del cartel de Medellín y de Pablo Escobar, y de las guerrillas. Lo he disfrutado más que Relato de un náufrago, que a pesar de la emoción del relato acaba sabiendo a poco (al menos desde mi punto de vista) y muy reiterativo. Aquí no se trata de sobrevivir a un naufragio sino de siete secuestros de periodistas para influir sobre la política de extradición de los narcotraficantes que el presidente Gaviria de Colombia aplica con mano dura para conseguir erradicar el cartel de Medellín. Cada periodista tiene una familia: marido o mujer, hijos o padres, que han estado o están involucrados en la política del país, que quieren liberar a toda costa a los secuestrados. Se trata de la crónica de los desvelos y angustias de una y otra parte en un conflicto que no es fácil de resolver. Por contraste, y porque es el único secuestro que conocía, no he podido evitar compararlo con el del arquitecto mexicano Bosco Gutiérrez.
(Vía)
En su caso se reclamaba un rescate, mientras que aquí se trata de secuestros políticos y los rehenes se sueltan si se cumple alguna de las condiciones estipuladas por los secuestradores: mayor concreción en el decreto de entrega de narcotraficantes, destitución de la policía corrupta, etc. Los secuestrados no están en paños menores sino que tienen un "uniforme de prisión", sus guardianes se ocultan el rostro, pero son descuidados en la manera de hablar y en muchos casos acaban siendo amigos de los secuestrados, y celebran su cumpleaños con ellos y rezan al Divino Niño al que, a pesar de su depravación moral, le tienen mucha devoción. Ningún secuestrado se escapa, todos son liberados (salvo las dos mujeres muertas, y no destripo nada, porque el autor lo anuncia al principio del libro) con una capucha y dinero para tomar un taxi. El autor no dismula ningún vocablo típico de su país ni los malsonantes, y uno se encuentra dentro de la historia sufriendo los miedos de la familia y de los secuestrados. De cada personaje acabamos conociendo sus aspiraciones más íntimas que se nos revelan debido a su confrontación radical de la vida que pueden perder en cualquier momento. Asistimos a cómo los más propensos a hundirse, sacan fuerzas de la flaqueza, y al desarrollo de un proceso que no consiste solo en la liberación de los rehenes sino de la paz de Colombia. Un 4/5, quizá porque Crónica de una muerte anunciada deja el listón muy alto.

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