domingo, 30 de septiembre de 2012

Oh, mundo (Jaime García-Máiquez)

Empecé disfrutando desde el prólogo, y con los primeros poemas, porque los versos más míos los han escrito otros, a medida que avanzaba en el libro aumentaba la divergencia, y es que no siempre el lector puede cometer la tropelía que acusaba otro poeta de convertir en nuestros lo que relataba en sus poemas. Solo puedo añadir que es un libro absolutamente recomendable, y me permito adelantaros el primer poema, para abrir el apetito:

Mi casa me desprecia. Me insultan los amigos.
Trabajo sin descanso. Escribo necedades.
Me rechazan los libros los tardos editores.
Humillan a mi Dios. Lo crucifican.
Persiguen a su Iglesia como lobos hambrientos.
Mi existencia es estéril. Nada tiene sentido.
Oh, vida, cómo dueles. Oh, tiempo inexpugnable.
Oh, amor insoportable como el fuego.

Mis instrumentos de trabajo son el asombro y los días.
¡Oh, mundo cruel, qué suerte haber nacido!

[No puedo resistirme a añadir que habla de Trapiello, de Dante, de José Luis García Martín, y por supuesto de su hermano]

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