miércoles, 28 de noviembre de 2012

What does make us human?


Para entender esta ida de olla, quizá compense leer las anteriores entradas sobre el tema, empezando por la discusión en el blog de ¡Jindetrés sal!



Hemos tenido aportaciones interesantes desde la bioética, la filosofía, la biología y la ciencia en general. Para tratar de contestar a la afirmación de Oskar HR: ¿Por qué tenemos que seguir una ética para los humano o protohumano y no para el resto?, esta vez utilizamos un enfoque distinto.


La pregunta del título la encontré gracias a este blog que me remitía directamente al artículo de antropología evolutiva con ese título, si os interesa conocer más datos acerca de cómo se ha llevado a cabo el estudio, os aconsejo leer la introducción hecha por… Aquí nos centraremos en resumir las conclusiones de los expertos, es decir, que solo se tratará la pregunta desde las respuestas proporcionadas en el artículo (que también recomiendo leer entero).
(Vía)

La conclusión final de Calcagno y Fuentes, al recoger a modo de resumen las coincidencias entre los expertos consultados, es la imposibilidad de demarcar claramente a los humanos de los no humanos en un sentido evolutivo, incluso aunque existan diferencias claras entre humanos y nuestros parientes cercanos hoy en día. Tras señalar esto, destacan dos características que les parecen comunes a la opinión de todos:

En primer lugar, los humanos se caracterizan por una completa y desarrollada teoría mental, con capacidad de para un lenguaje flexible; y la realidad simbólica y global de la cultura.

En segundo lugar, y como un resultado directo de nuestro primer punto, somos animales bioculturales. La evolución humana no es simplemente un proceso biológico ya que nuestra biología no puede entenderse fuera de la realidad cognitiva y cultural, viceversa: la cultura no puede ser completamente entendida sin la biología.

Pollard señala que a nivel genético no hay una diferencia clave, ni los seres humanos han tenido una evolución rápida. Podría apuntarse a qué pequeños cambios tienen un alto impacto en la morfología de nuestro cerebro y de la bipedación, o bien postular la hipótesis de que la diferencia está más bien en los cambios epigenéticos (segundo nivel de información de nuestro genoma, que regula la dotación de bases de nuestro ADN).

(Vía)
Para Cartmill y Brown, la pregunta se refiere a “cuál de nuestras peculiaridades da a la humanidad su importancia única y significado”, y opinan que no es una cuestión empírica, ya que son los hombres los que deciden el significado de esta palabra. Weiss formula otra pregunta ¿se trata de una cuestión humanista antes que científica?” Si consideramos que nuestra comprensión de la evolución depende del pensamiento popular, entonces la respuesta a “qué nos hace humanos” es necesariamente colectiva. Weiss señala las peculiaridades de la pregunta en estos términos: “El ‘qué’ implica componentes numerables, ‘hace’ implica causación determinativa, y “nosotros” implica identidad colectiva. Finalmente, ‘humano’ implica vagamente que nosotros sabemos la respuesta antes de tiempo, a lo que otras palabras relacionan. Lo que hace que sea, en conjunto, una definición circular. Por lo tanto, después de todo no es una cuestión científica.” Para terminar con el tema, Weiss remarca que el tema es de por sí elusivo, ya que cada uno podría contestarlo de manera contraria y sin contradicción, porque  “eso, después de todo, ¡es lo qué nos hace humanos!”

Calcagno y Fuentes, a diferencia de Weiss, (no hay que olvidar que son ellos los que realizan la pregunta), consideran que se trata tanto de una cuestión humanista como científica.


Campbell señala, más bien, que “los humanos pertenecen a grupos con praxis y creencias compartidas”, en lo que “se puede profundizar solo señalando la manera en qué nuestro cerebro las genera como consecuencia de nuestro pasado evolutivo.”


(Fuente)
Las características “peculiares” de ser humano, serían:

1.       El comportamiento simbólico, que es la capacidad de crear mundos alternativos, de considerar el pasado y el futuro, de imaginar cosas que no existen (Seyfarth y Cheneye).

2.       El lenguaje: el único lugar del proceso comunicativo que permite a los humanos comunicarse no solo sobre  situaciones próximas, sino también sobre el pasado, el futuro, y las cosas distantes e imaginadas, permitiendo compartir y pasar nuestros símbolos a futuras generaciones (Seyfarth y Cheneye). El lenguaje, por tanto, constituye la base de nuestra pro-sociabilidad. Sería una consecuencia de nuestra propensión a la imitación, y el cimiento de la homogeneidad cultural. Al final de lo único que puede presumir el ser humano es que es capaz de tomar las decisiones que pueden preservarle a él y a su ambiente, o bien, destrozarlo (Cartmill y Brown).

(Vía)
3.       La cultura o la capacidad encontrada solo en humanos para crear sus propios mundos simbólicos y transmitirlos (Seyfarth y Cheneye). Para Stiner y Kuhn, la propiedad más importante de esta ‘cultura compleja’ es que se comparte a través de generaciones independientemente de la herencia genética. Sin embargo, matizan que aunque los humanos sean los únicos seres vivos ‘culturizados’ podrían no ser las únicas criaturas con capacidad de cultura. Hay estudios que muestran que otros mamíferos y aves desarrollan un conocimiento local de tradiciones que se transmite entre individuos a lo largo de generaciones. “Parece que la principal barrera en llamar a estos ejemplos cultura rudimental es que los comportamientos se transmiten en términos distintos a los del lenguaje humano.”“Prácticamente todos los escolares  estarían de acuerdo que la cultura redefine el carácter del proceso evolutivo en humanos, permitiéndonos saltar a través de umbrales adaptativos con rapidez y eficiencia.”

4.       A nivel anatómico, Campbell analiza las diferencias de nuestro cerebro, remarcando el hecho de “que ha evolucionado bajo la presión social de hacernos individuos conscientes de sí mismos”. El gran tamaño del cerebro humano se debe principalmente a la función del área cortical que se ve incrementada.

La mayor parte del córtex sirve como área de asociación, integración de los estímulos sensoriales que pueden ser usados por el córtex pre-frontal para tomar decisiones. Muchas características de otros individuos y del ambiente se pueden usar para discriminar situaciones sociales y ayudarnos a elegir una respuesta.

La amígdala humana, asociada con lo emocional es mayor que en otros homínidos. La ínsula, una pequeña región cortical entre los lóbulos temporal y frontal, es de particular interés por su papel en integrar la emoción y la sensación somática. Sin embargo, otros descubrimientos indican que además de la integración de sensaciones del cuerpo, la ínsula también integraría señales sociales externas incluyendo el sonido y el tacto. En contraste, en el macaco Rhesus, las neuronas dentro de la ínsula responden a llamadas específicas de la especie, pero no a otros sonidos.

Los estudios de neuroimagen recientes han mostrado que la ínsula se activa en el caso de exclusión social, así como de desigualdad social. Parece que nuestro cerebro anticipa el pertenecer a un grupo basándose en la igualdad como condición defecto y cuando esta expectativa se viola la ínsula siente amenaza. Esto es perfectamente compatible con nuestra historia evolutiva de cazadores-recolectores dependientes de cada uno de los otros para la supervivencia. La opinión de Campbell coincide con la Hrdy: “Si es así, mucho antes de la evolución del comportamiento de humanos capaces de pensamiento abstracto y lenguaje, e incluso antes de los modernos y grandes cerebros, los homínidos emocionales, que ya eran psicológicamente distintos de otros simios, pueden haber sido ‘probados’ en la participación intersubjetiva.”
(Vía)


5.       Para Hawkes, el hecho determinante son que las abuelas se ocupaban de las crías, ya que la pro-sociabilidad está presente también en otros simios. La reducción de la mortalidad adulta habría disminuido entonces el riesgo de morir antes de reproducir, favoreciendo la madurez ‘tardía’. Nuestra característica longevidad post-menopáusica ha sido reconocida como la principal clave de la evolución. En realidad, la diferencia no radica propiamente en la menopausia, sino en el envejecimiento somático más lento.

6.       Rosenberg se centra en dos aspectos de cooperación que son consecuencias: la asistencia durante el trabajo (y, más generalmente, el apoyo de las madres durante el embarazo, parto y lactancia) y que los recién nacidos están indefensos.

El parto humano es ‘complicado’ ya que los bebés, como resultado de las adaptaciones pélvicas a las restricciones de la bipedación y encefalización.

Abrimos así el debate, y ya seguiremos pedaleando si os apetece ;) 

Este post participa en la II Edición del Carnaval de Humanidades alojado por @scariosHR en el Blog LEET MI Explain



Por cierto, mi héroe no podría ser otro que este: que aprendió la cultura en sesiones intensivas según Disney (vía)


ResearchBlogging.orgReferencias
Calcagno, J., & Fuentes, A. (2012). What makes us human? Answers from evolutionary anthropology Evolutionary Anthropology: Issues, News, and Reviews, 21 (5), 182-194 DOI: 10.1002/evan.21328

12 comentarios:

  1. Me ha gustado la entrada en si. Amplia la información de la que hemos estado hablando en los últimos meses pero te voy a ser sincero (bueno... directo porque sincero lo soy simpre)Me parece una forma de plantear las cosas un tanto farragosa. El hecho de que numeres que es lo que nos hace humanos no contesta a mi pregunta. Si la defensa para tener un ética especial para humanos y los estudios científicos que con ellos se hacen es... que somos humanos... menos mal que la ciencia no la hacen los pandas.

    A que me refiero? pues a que no podemos decir que necesitamos de una ética especial para los estudios que se hacen con humanos simplemente porque somos humanos y como yo mismo me lo guiso pues yo me lo como. No creo que haya discordancia en lo que a humano se refiere. Te podría dar muchas mas definiciones biológicas y estarían todas de acuerdo con las definiciones sociales y humanísticas... no se trata de eso. Se trata de que como somos nosotros los que hacemos investigación y los que ponemos definiciones... pues nos aplicamos a nosotros mismos algo diferente, claro, porque como somos la cúspide, ¿Verdad?.

    Asegurar que se necesita una norma diferente para humanos es decir que el humano es superior. somos los especiales, los geniales, los pensantes, los que tenemos lenguaje verdad? Sin embargo parece que esto cambia con el tiempo. En tiempo de Darwin y Wallace... la ética humana solo se podía aplicar a las razas descritas como superiores. Los aborígenes y los nativos americanos tenían un grado menos y ya no hablamos de los nativos australianos (los pobre no eran mas que un animal renegrío).

    A los pocos locos que se les ocurrió que todos eramos iguales y por ende humanos y la ética y derechos era para todos... eran unos locos.

    Pues yo y otros tantos somos ahora los locos que decimos que no nos gusta una ética especial para trabajar con humanos. No me parece mas rechazable trabajar con embriones humanos que hacerlos con embriones de rata. No me parece mejor probar medicamentos en perros o cerdos que en humanos (amén de que es menos reproducible y no sabemos que podría pasar en humanos).

    No nos importa que se trabaje con líneas celulares de otros animales aunque las conclusiones sean peores... pero luego no queremos efectos secundarios por tomar medicamentos. Nos parece mal donar los órganos y nos horroriza no tener un donante si nos vamos a morir...pero por dios que no sea un rizón humanizado con células madre en un cerdo... eso nunca.

    Pues va a resultar que si.. que tenemos una doble y hasta una triple moral respecto a muchos temas.

    Estamos de acuerdo en lo que es humano, de eso no cabe duda. Pero dejemos a la ciencia trabajar con células humanas y conseguir avances... y ya luego nos planteamos si lo usamos o no. Pero que no sea un político sin conocimiento científico quien decida eso. Que quien plantee dudas respecto a trabajar con células madre o embriones me demuestre primero que sabe mas de la ciencia que quien ha creado esas técnicas o quien ha descubierto el funcionamiento.

    Mi pregunta sigue sin ser contestada y no quizá no busque respuesta sino mas bien incite a reflexionar ¿Porqué una ética aparte para humanos? si los pandas hicieran ciencia ¿Tendríamos una ética diferente para ellos o la tendrían ellos para con nosotros?

    Felicidades por la entrada Uuq y perdona una vez mas por mis parrafadas.

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    1. Muchas gracias por el comentario tan currado! Como no me he "mojado" en el post, lo haré en el comentario. El hecho de enumerar, es una mala costumbre que tengo cuando hay demasiada información..., jaja: así que fue la manera de organizar los diversos artículos del estudio.

      No tengo muy claro que seamos la cúspide: genéticamente, evolutivamente y (por lo que veo) tampoco antropológicamente no lo parece. Supongo que el hecho "diferencial" está en ser autoconscientes (que nos hace ser todo lo demás y creernos en la cúspide).

      Me alegro de no estar en la época de Darwin y Wallace, aunque espero que en un futuro mejoremos en nuestro trato a los animales, y yo espero que antes con los embriones.

      Intentaré redactar más sobre la biología de las técnicas de reproducción asistida, que me lo he trabajado bien desde la biología, jeje, y también me pondré a ello con las células madre. Y sí, pienso como tú, en que no se trata de imponer sino de generar debate y fijarnos en lo que no está de moda pensar ya sea por ideología/creencias/(y peor aún)economía.

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    2. Tenlo claro, Uuq. No estamos en ninguna cúspide:

      http://www.zo.utexas.edu/faculty/antisense/tree.pdf

      Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/David_Hillis

      Interesante entrada.

      Salud!

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    3. Gracias por los links, especialmente el 1º, qué guay!
      Por cúspide me refería solo al hecho de que seamos los únicos auto-conscientes: eso de que nos podamos cargar todo o "arreglarlo". Pero Carlos Chordá ya habló en la Semana de la Ciencia de que el Diseño Inteligente ya podía habernos dado los ojos del pulpo que son mucho mejores xDD. A mí me mola esto: http://www.onezoom.org/ que encontré vía Ciencia Explicada

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  2. me alegro de haber servido de inspiración/vía para encontrar la fuente. Es un estudio y un debate muy interesante. Un saludo.

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    1. Gracias por comentar: tienes razón, es un debate y estudio muy interesante :)

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  3. Interesante tema. A mí me gusta la definición de hombre que da Platón en Leyes 903 c:

    "Un ser capaz de dirigir su mirada hacia el todo".

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    1. Muy buena definición! Solo he leído un par de Diálogos platónicos, creo que voy a seguir leyendo a Platón :)

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  4. ¿Sabes otra cosa que distingue a los hombres de los animales? Somos los únicos que podemos prometer, y que tenemos la capacidad de crear mundos irreales con el lenguaje. La famosa "deixis ad phantasmas" de Bühler, n.n
    Muy interesante el post.

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    1. Como ya te dije ayer: se te echaba de menos! Perdona mi incultura, tendrás que explicar (aquí o en tu blog) a Bühler :)
      En cuanto al resto, me parece que está implícito, pero gracias por matizarlo!

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  5. Todos los aspectos que mencionas poseen su carácter simbólico o físico. Todo, la cultura, el lenguaje, etc., es simbólico. A la vez, el cerebro sustenta físicamente dicho carácter. Creo que nos ocurre con lo de «humano» lo mismo que con las partículas subatómicas y su dualidad onda-partícula. En este caso de humanidad, entendemos relativamente bien el carácter simbólico y el carácter biológico del humano, pero por separado. Juntarlos es lo que parece inconcebible. Hace falta encontrar la clave que nos ayude a conjuntar ambos aspectos de una forma comprensible. Pienso que eso será el reto más difícil de todos.

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    1. Interesante punto de vista con el que creo que concuerdo. Sería interesante conseguir esa "tercera cultura". De momento, te dejo una cita que me parece adecuada y muy buena: Pascal decía que el hombre es una caña que piensa. "Somos insignificantes seres efímeros en un planeta de tercera de una galaxia de arrabal" (...) La grandeza del hombre no estriba en su magnitud, sino en su capacidad para entender el universo, y en su caso, encararlo. (del poeta Enrique García-Máiquez)

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