lunes, 30 de abril de 2012

Jóvenes sin trabajo (III)

Perdonen el egocentrismo: esta entrada va dedicada a mí. En una semana me marcho a Valencia para acabar con las asignaturas de mi máster, y después volveré a encerrarme en el laboratorio para ver si consigo algo decente que defender como trabajo fin de máster en septiembre de 2012. Con eso terminaré el máster en Química Sostenible. ¿Y...?

Y nada. No tengo trabajo. No salen las convocatorias de becas para hacer el doctorado, y cuando salgan no tengo un expediente demasiado brillante como para competir con los que sí, si salen muy pocas becas... Lo único que me ha surgido es irme a San Petersburgo, intentando que el Ministerio de Educación arregle un convenio con el de Rusia. Parece complicado, y no es que me falten las ganas, pero sí la salud como para irme a la otra punta del mundo (comprobado: las cartas tardan un mes en llegar, y otro en recibir respuesta).

¿Opciones? Voy a empezar una nueva carrera: Ingeniería Agrónoma. Porque me gusta la Química del Suelo, porque soy de familia numerosa y estudiar en la pública me sale bastante bien, porque es mejor que estar sin hacer nada.

Tiene gracia que los jóvenes titulados acabemos la carrera y no tengamos trabajo, junto a otra gran cantidad de parados que sigue subiendo. Y tiene gracia que los jóvenes que queremos ser investigadores no tengamos oportunidad de serlo por falta de recursos económicos. Y que si nos conceden becas en el extranjero, luego nos pidan que volvamos a sacar este país adelante. ¿Con qué? ¿Con qué ganas? ¿Con qué recursos? O más esencial: ¿llegaremos a estar en posición de ayudar a nuestro país?

domingo, 29 de abril de 2012

Desastres naturales


http://lh4.ggpht.com/-jvtMgx0jXaQ/Tvi_do0pM-I/
AAAAAAAAEAk/SWjmxrmUNsU/huracan.jpg
 Cuando le comenté a Raquel que iba a investigar sobre volcanes, me dijo que por qué no hablaba mejor de los tsunamis y los terremotos, que estaban más a la orden del día. En el fondo, yo lo englobaba todo en le mismo saco, puesto que tanto los unos como los otros se derivan de la estructura interna de la Tierra y de las placas tectónicas. Pero decidí ampliar mi búsqueda a inundaciones, y demás desastres naturales. Con lo que llegué a un artículo bastante heterogéneo de la Wikipedia, que intentaré resumir a continuación.

Para empezar el término desastre natural se refiere a que el hombre está afectado. Cuando no influye en la vida del hombre es solo un fenómeno natural: no tiene categoría de desastre. Me parece bien diferenciar entre ambos términos. Aquí, no sé si viene al caso, me gustaría asaltar un tema teológico y es que hay gente que piensa que los desastres naturales son el castigo pertinente de Dios por el pecado original. Y me parece que están tremendamente equivocadas. Me explico: no existe el mundo ideal, si partimos de que es material y la materia es menos perfecta que el espíritu... Pero de esto saben más los filósofos y no me voy a meter a metafísica...

La estructura de los continentes, tal como está distribuida actualmente, se debe a fenómenos naturales que han llevado a la creación de islas, a partir de volcanes submarinos, a terremotos que desmembraron la tierra, a plegamientos que configuraron las cadenas montañosas, y que posteriormente se erosionan y van siendo cada vez más pequeñas, etc., etc. Es decir, forma parte de la dinámica del mundo este continuo, aunque lento, renovarse y cambiar... Por eso, es difícil establecer si hay un cambio climático producido por el hombre, puesto que hay datos que indican que la elevación de temperaturas es característica común del final de una época interglacial... Con esto no digo, que no seamos los causantes del efecto invernadero, pero no somos los únicos: la erupción del volcán Pinatubo consiguió llegar a la estratosfera (capa de la atmósfera donde está la capa de ozono) siendo responsable de parte del agujero de la capa de ozono (aunque también los CFCs, por supuesto).

http://4.bp.blogspot.com/_PFbS8d4qqSk/TIbtiGI78uI/AAAAAAAAAAU/
TdH7B8IvAuI/s1600/201007DesastresNaturalesProvocaranDesplazados%5B1%5D.jpg
Los fenómenos naturales existen independientemente de la vida del hombre sobre la tierra, así que quizá no estén tan directamente relacionados con el pecado original, aunque sí puede ser que ciertas prácticas del hombre agraven la situación de nuestro planeta: emisión de sustancias tóxicas, acumulación y saturación de vertederos, cambio climático, destrucción de la capa de ozono,... Aunque se me viene a la cabeza la novela de Parque Jurásico de Michael Crichton. Uno de los protagonistas, un matemático con curiosas ideas mantiene que el hombre no es capaz de destruir la Tierra. Plantea que si puede destruir su especie y otras con una bomba atómica, peor que nuestro planeta es más viejo que nosotros, y “ha pasado” por situaciones más complicadas: épocas de glaciación, la formación misma de la Tierra como núcleo incandescente que se va enfriando, la extinción de los dinosaurios por un choque con un meteorito... Me parece una reflexión interesante: cuando hablamos de cuidar el planeta nos referimos a dejárselo en buenas condiciones (en condiciones habitables) a las siguientes generaciones. ¿Pero hasta dónde llega el poder del hombre frente a los fenómenos naturales? Reconozcamos que es bastante limitado. De momento, casi lo más que podemos hacer es predecir cuando habrá un terremoto o una erupción volcánica, alertar a la población y evacuar.
http://www.monografias.com/trabajos32/desastres-naturales/des4.jpg

Lo que no quiere decir que tengamos que cambiar nuestros hábitos industriales y consumistas para no dejar sin recursos a la generación posterior. Hay que trabajar en todos los ámbitos para conseguir un Desarrollo Sostenible, pero también hay que reconocer que no todo está en nuestras manos.

Y me he ido por las ramas... La Wikipedia considera desastre natural a: avalancha, corrimiento de tierra, hundimiento de tierra, ola de calor, ola de frío, granizo, sequía, simún (temporal de viento y arena de los desiertos), huracán, tromba de agua, ventisca, tormenta eléctrica, tormenta de arena, tornado, epidemias, erupciones volcánicas, hambrunas, impactos con meteoritos, tormenta solar, incendio forestal, inundación, terremotos, maremotos,... (¡Menuda mezcla!)

(To be continued ;)
http://www.abcpedia.com/fenomenos-naturales/fenomeno-natural.jpg

sábado, 28 de abril de 2012

Otra versión de la Pasión


 Quizá no pega mucho en la alegría de la Pascua, pero, después de todo, lo conmemoramos y hacemos presente en cada misa... ¿Por qué no poner hoy este poema?

Yo soy el buen-(mal)ladrón
que está a tu izquierda,
que te mira y te vuelve a
mirar, y no se cansa de
mirarte. No sé si atreverme
(no lo haré) a pedirte un
último favor. ¿Me atrevo?
(No).

Aunque si lo pienso,
más bajo no se puede
caer, ni ser más infame…

Tú que lo conoces todo,
sabes también mi historia,
que no ha sido de entrega
sino de tibieza tras tibieza.

Sí, yo soy Judas traidor
que se quedó dormido
con Santiago, Juan y Pedro,
en el huerto. Ellos tenían
miedo, yo solo sueño.

Yo también quise huir
como ellos, y casi lo consigo,
desnudo, porque desgarraron
mis vestidos, y me atraparon
al salir del huerto.

Yo te negué con más
juramentos que Pedro,
temía perder la vida
y miedo al sufrimiento…

Lo sé, no son excusas,
y todavía fui más cuesta
abajo. Te envidié al Cirineo,
a la Verónica, y a las mujeres
que por ti lloraban.

Sobre todo, te envidio
a tu madre, la que está
ahora a tus pies, la que
sufre como nadie, la que,
como yo, no deja de mirarte.

Y, al fin, aquí estoy,
el discípulo más díscolo,
el frívolo y abusón,
el quejica y el ladrón.

Quisiera tener la decencia
de pedirte bien perdón,
pero creo que buena parte
es el miedo a morir…

Te lo digo sin palabras,
yo pequé
ten piedad de mí,
Señor.

viernes, 27 de abril de 2012

La estructura de la Tierra

Me puse a investigar sobre volcanes, porque quería hacer una entrada que tratara de la actividad volcánica registrada en el Hierro, y como suele pasar con todas las cosas en general, y a mí con la ciencia en particular, me embarqué en una gran aventura. Porque no todo era tan sencillo como pensaba, y cada tema traía de la mano otro asunto si cabe más extenso del primero...

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons
/thumb/6/65/Pangaea.png/180px-Pangaea.png
Por eso, mi primera entrada sobre el tema no va a ser propiamente de volcanes, sino de la estructura de la Tierra. Probablemente (igual que yo), las personas no especializadas en geología o historia tengan un recuerdo vago de aquello que se estudiaba en geografía en el colegio sobre el gran continente Pangea, y cómo se desmembró hasta formar los cinco continentes tal como los conocemos hoy en día.

Partimos de un hecho: la superficie de la Tierra, conocida técnicamente como litosfera, siempre es constante. Por tanto, si hay una fuente de materia nueva, debe haber un sumidero... Y eso ocurre: en las dorsales oceánicas (que son los volcanes submarinos) la lava al contacto con el agua fría se solidifica, formando nueva materia. El sumidero son las llamadas fosas.

La litosfera o corteza terrestre está compuesta por las placas tectónicas, que flotan sobre una de las capas internas de la Tierra que es fluida (el manto terrestre). A veces, el material fluido sale a la superficie en forma de lava. La teoría de las placas tectónicas explica, por tanto, la formación de volcanes y las zonas en las que se producen con más facilidad terremotos y maremotos (normalmente por choque de las placas).

Por debajo de la capa del manto se encuentra el núcleo de la Tierra que es metálico y está formado principalmente por hierro y níquel, con agregados de cobre, oxígeno y azufre. Y esto es muy importante porque explica el campo magnético terrestre: por qué una aguja imantada señala el norte (una brújula), e incluso ha permitido validar la teoría de la partición de Pangea y la deriva de los continentes, porque en el magma o lava solidificada de volcanes antiguos, se han encontrado distintas direcciones que lo corroboran, ¡alucinante! Aunque se sabe que el campo magnético de la Tierra ha cambiado su dirección en varias ocasiones de la historia. ¿Y qué pasa con esto: qué más da que el Polo Norte sea el norte y no el sur? Bueno, en física se conoce como polo norte donde se generan las líneas de fuerza del campo magnético y polo sur donde llegan, y a efectos físicos esto es muy importante. Nunca lo he hecho, pero se pueden “ver” las líneas de fuerza si colocas un imán y esparces por encima limaduras de hierro: estas se orientarán siguiendo el campo magnético: de norte a sur.

El núcleo está formado por dos subcapas, la más interna es sólida, y la exterior es fluida, aunque se piensa que la interna aumenta de grosor por enfriamiento de la capa externa (que lo pierde a su vez...). Quizá pueda parecer curioso la estructura de nuestro planeta. En el fondo si la teoría del Big Bang es válida, en esa gran explosión que produjo la materia (ya hemos hablado de los quarks, los gluones, la formación de los átomos) del Universo se formaron las estrellas, que no son más que fuentes metálicas en combustión, en las que se van generando átomos cada vez más pesados, hasta que la estrella estalla en supernova y puede llegar a convertirse en un agujero negro. De hecho, no lo sabía, una de las maneras de estudiar si un determinado planeta es habitable o fue habitado es hacer un análisis sobre la metalicidad. No solo se busca rastro de agua, como yo pensaba. Y es que toda la materia está compuesta al final por los átomos de la tabla periódica. En el caso de la vida, es el carbono junto con el fósforo y el nitrógeno (todos no metales) los que forman moléculas cada vez más complejas que están en nuestro organismo. Pero no hay que olvidarse de que el hierro juega un papel muy importante en nuestro organismo, puesto que es el encargado de transportar el oxígeno (junto con una proteína) por la sangre. Si bien no es cierto que el hombre sea una acumulación de átomos solamente, sí que lo es el que nuestro cuerpo material si lo sea, y sea un producto bastante bueno de la evolución.

Bibliografía:

Wikipedia (contrastada)
http://www.astromia.com/solar/estructierra.htm
Los volcanes de Jean Louis Cheminée

jueves, 26 de abril de 2012

Oración del jornalero cansado


http://2.bp.blogspot.com/-9t7sKN4a8LY/T4QstZ0ETII/
AAAAAAAABp0/9iCzBvGJL-o/s1600/La+siega.jpg
Amo, soy de aquellos
jornaleros que contrataste
a primera hora.

No, no vengo a reclamar
más del denario convenido,
ni siquiera os reclamo
el sueldo de la jornada.

Vengo, porque me parece
que os equivocasteis conmigo...
Yo no soy fuerte como
mis compañeros de trabajo.

Ellos aguantan los rigores
del sol y las molestias del
día a día, consolándose en su
ganancia, en lo que harán
con el dichoso denario.

A mí, no os molestéis,
me da igual la paga.
Trabajo porque hay que
http://lapiedradelmediodia.blogia.com/upload/20070512213544-segadores.jpg
trabajar, porque tengo
una familia que sostener...

Pero, amo, después de
9 años, poco más o menos
sirviéndote, me doy cuenta
de que no sirvo para vuestra
viña. Vermis sum.

Estoy sudoroso, con los
miembros cansados,
y lo que más me preocupa,
http://3.bp.blogspot.com/_JY78gYrQP6o/TPa9H5qtQ5I
/AAAAAAAAAKA/12TKf_Sb-Hk/s1600/2004-Segadores.JPG
con el alma llagada.

No investigaré sus causas,
si fueron los roces con
vuestros jornaleros, si
las durezas del trabajo,
si mi debilidad natural,

¡qué importa lo que fue!
Solo sé que me he roto,
que si a mí no podéis
prometerme la recompensa
del buen ladrón, os pido
que aligeréis el yugo
http://s1.artquid.fr/art/0/172/44237.74079395.1.450.jpg
que yo, voluntariamente,
me uncí.

Que si aún no ha
llegado mi hora
(vuestra hora),
me ayudéis a terminar
bien este trabajo.

¿Con qué derecho
vengo a vuestra presencia?
Ninguno, amo,  me trae
el atrevimiento y la
desesperanza.

Vos fuisteis justo,
mas también misericordioso,
vengo a deciros que
os apiadéis de un pobre
jornalero que no sabe
trabajar. Amen.

miércoles, 25 de abril de 2012

Marginados sociales


Ya entiendo la etiqueta de Enrique García-Máiquez de que los más míos los han escrito siempre otros... Y es que nunca hubiera sido capaz de expresarlo mejor que así, que Victor Hugo el capítulo La ola y la sombra (Los miserables):

            “¡Un hombre al mar!
           
            ¡Qué importa! El buque no se detiene por eso. El viento sopla; el sombrío buque tiene una senda trazada, que debe recorrer necesariamente. Y pasa.

            El hombre desaparece y vuelve a aparecer, se sumerge y sube a la superficie; llama; tiende los brazos, pero no es oído; el buque, temblando al impulso del huracán, continúa sus maniobras; los marineros y los pasajeros no ven al hombre sumergido; su miserable cabeza no es más que un punto en la inmensidad de las olas.

            Sus gritos desesperados resuenan en las profundidades. Observa aquel espectro de una vela que se aleja. La mira, la mira desesperadamente. Pero la vela se aleja, decrece, despararece. Allí estaba él hacía un momento, formaba parte de la tripulación, iba y venía por el puente con los demás, tenía su parte de aire y de sol, estaba vivo. Pero ¿qué ha sucedido? Resbaló, cayó. Todo ha terminado.

            Se encuentra sumergido en el monstruo de las aguas. Bajo sus pies no hay más que olas que huyen, olas que se abren, que desaparecen. Estas olas rotas y rasgadas por el viento, le rodean espantosamente; los vaivenes del abismo le arrastran; los harapos del agua se agitan alrededor de su cabeza; un pueblo de olas escupe sobre él; confusas cavernas amenazan devorarle; cada vez que se sumerge descubre precipicios llenos de oscuridad, una vegetación desconocida le sujeta, le enreda los pies, le atrae; siente que se va a connaturalizar con el abismo, que forma parte ya de la espuma, que las olas se le echan de una a otra; bebe toda su amargura; el océano se encarniza con él para ahogarle; la inmensidad juega con su agonía. Parece que el agua se ha convertido en odio.

            Pero lucha todavía. Trata de defenderse, de sostenerse, hace esfuerzos, nada. ¡Pobre fuerza agotada ya, que combate con lo inagotable!

            ¿Dónde está el buque? Allá a lo lejos. Apenas es ya visible en las pálidas tinieblas del horizonte.

            Las ráfagas soplan, las espumas le cubren. Alza la vista; ya no divisa más que la lividez de las nubes. En su agonía asiste a la inmensa demencia de la mar. La locura de las olas es un suplicio; oye mil ruidos inauditos que parecen salir más allá de la tierra, de un sitio desconocido y horrible.

            Hay pájaros en las nubes, lo mismo que hay ángeles sobre las miserias humanas, pero ¿qué pueden hacer por él? Ellos vuelan, cantan y se ciernen en los aires, y él agoniza. Se ve ya sepultado entre dos infinitos: el cielo y el océano; éste es sus tumba, aquél, su mortaja.

            Llega la noche; hace algunas horas que nada; sus fuerzas se agotan ya; aquel buque, aquella cosa lejana donde hay hombres ha desaparecido; se encuentra, pues, solo en el formidable antro crepuscular; se sumerge, se estira, se enrosca; ve debajo de sí los indefinibles monstruos del infinito; grita.

            Ya no le oyen los hombres. ¿Y dónde está Dios?

            Llama: “¡Socorro! ¡Socorro!” Llama sin cesar.

            Pero nada en el horizonte, nada en el cielo.

            Implora al espacio, a la ola, a las algas, al escollo; todo ensordece. Suplica a la tempestad; la tempestad imperturbable sólo obedece al infinito.

            A su alrededor tiene la oscuridad, la bruma, la soledad, el tumulto tempestuoso y ciego, el movimiento indefinido de las temibles olas; dentro de sí, el horror y la fatiga; debajo de sí, el abismo sin un punto de apoyo. A su imaginación se presentan las aventuras tenebrosas del cadáver en medio de la sombra ilimitada.

            El frío sin contacto alguno le paraliza. Sus manos se crispan y se cierran, y cogen al cerrarse la nada. Vientos, nubes, torbellinos, estrellas: ¡todo le es inútil! ¿Qué hacer? El desesperado se abandona; el que está cansado toma el partido de morir, se deja llevar, se entrega a la suerte y rueda para siempre en las lúgubres profundidades del sepulcro.”

        Está hablando de un presidiario recién salido de la cárcel y a quien la sociedad le da la espalda. Pero pienso que podría aplicarse igual de bien a los niños que mueren sin nombre, al pobre que pide en la puerta de una iglesia, al inmigrante que toca el acordeón en el parque, a los sin techo, a las personas enfermas,... En fin: a todo aquel que se encuentre solo. Y así queda una nueva entrada dedicada a la Soledad.

martes, 24 de abril de 2012

1984 (George Orwell)

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Hasta aquí ha llegado la influencia de Kalon, puesto que escogí este libro porque Adam Machovsky trató de él en su ponencia, y por curiosidad, decidí leerlo.

Es espeluznante esta novela de George Orwell. Como literatura es llevar al extremo su novela de Rebelión en la granja, y con humanos en vez de con animales. Si puede llegar a ocurrir es ciertamente una novela de terror. Se ambienta en un estado totalitario, donde la clase media (los llamados Partido Exterior) son constantemente vigilados por una telepantalla, de manera que cualquier comportamiento que no se ajuste a los idearios del Partido es vigilado e investigado por la Policía del Pensamiento. El Partido ha eliminado (o lo ha intentado) el amor, la familia, la lealtad, la amistad e incluso la historia: que es una y otra vez re-escrita para que se adecúe a la realidad. Como están constantemente vigilados, los crímenes de los ciudadanos son fácilm ente detectados antes de cometerse, y puesto que hasta cuando duermen la telepantalla está encendida pueden saber qué es lo que más horroriza a cada persona, para utilizarlo en su contra en caso necesario. En ese conetxto se encuadra la historia del protagonista. Si algo me llama la atención es que no se trata de un héroe: parece un anti-heróe, con las piernas con varices, no muy inteligente (aunque sí el único cuerdo en un mundo de locos o de dominadores), quejica, miedoso,... Pero que se rebela. Me parece increíble cómo Orwell es capaz de recrear la psicología de Winston Smith, una mezcla de recuerdos de la infancia, de las falsificaciones del partido, de sus rebeliones, sus problemas, sus dudas, hasta el dramático final. Porque Orwell llega a la conclusión de que, aunque haya hombres capaces de resistir el dolor físico y la tortura mental y el miedo, siempre hay algo que les sobrepasa y que hace que se traicionen a sí mismos, traicionando lo que más aman.

Me parece que Orwell pretendía avisarnos de hasta qué extremos puede llegar la humanidad a deshumanizarse apoyada en teorías socialistas-comunistas-colectivistas y totalitarias en general y en el progreso por el progreso (las nuevas tecnologías, la nueva maquinaria, etc). Y lo consigue. Es apabullante. ¡En serio!, si no, probadlo...

El libro se sitúa cuando está a punto de publicarse la undécima edición del diccionario de neolengua, que es el idioma que sustituirá al inglés. Es una lengua en la que se han eliminado palabras peligrosas, tipo libertad, para evitar que se puedan cometer crímenes contra el Partido. Otra técnica de la neolengua es despojar del significado original a las palabras, para que decir que todos los hombres son libres equivalga a decir todos los hombres tienen dos piernas, y así eliminan la imaginación. Me parece interesante el análisis de Orwell de cómo limitando un idioma podemos controlar una sociedad. Tengo mis dudas al respecto... Es cierto que necesitamos el lenguaje para comunicarnos y para pensar coherentemente, pero hay cosas que hemos aprendido sin ningna erferencia exterior: simplemente imaginando o en los sueños. Claro que, si partimos de la base de que las nuevas generaciones no sepan ni qué es la imaginación, probablemente el Partido haya consegudo lo que se proponía: matar cualquier tipo de creatividad.

Ya lo dice Orwell con la voz del protagonista: Sin libertad no hay arte, ni literatura, ni ciencia. Y usa estas tres palabras, lo que me parece interesante también en referencia a Kalon o la necesidad de lo inútil..., puesto que pone las tres palabras en la misma frase. Ahora bien, si el hombre nace sin libertad (como en el mito de la caverna de Platón) ¿es capaz de desearla, de buscarla, de defenderla, aunque no tenga un referente anterior? En mi opinión sí, el hombre prehistórico lo hizo, pienso que podríamos volver a hacerlo.

Otra reflexión que se me viene a la cabeza es que para controlar a los sujetos usan las telepantallas, que están continuamente retransmitiendo ya sea canciones, himnos, partes informativos, etc. Y no puedo evitar relacionarlo con la televisión, y las series basura que nos meten a todas horas. Y si pienso en los niños que dedican varias horas al día a ver DisneyChannel, se me ponen los pelos de punta. Porque son series idiotizantes: está de moda ser tonto, mientras seas guapo, triunfes... Hay una amplia gama de matrimonios que no saben educar a sus hijos, que están completamente desmadrados, porque lo que está en boga es el padre o madre-amigo, nunca el educador. Todo es lícito para conseguir éxito o que te mire el chic@ de tus sueños... Quizá se defiende aún la idea de amistad, pero es un concepto tan vacío que me provoca náuseas... En fin, que cuando veo a mis hermanas viendo DisneyChannel se me encoge el corazón... Por eso, me gusta cruzarme con niños por la calle y oír sus teorías del mundo y ver que todavía no han sido subyugados por ese tipo de series...

Winston Smith no encuentra ya argumentos en los que fundamentar su evidencia de la falsedad del Partido. Su propia experiencia es muy poca frente a los argumentos dobles que le presentan. ¿No existe la verdad? ¿Dónde se fundamenta la verdad? Según el Partido, la verdad está en la historia y en la mente de las personas, ambas cosas dominadas por el Partido, por tanto, no existe la verdad. Pero Winston no cree en Dios. Me gustaría ver el final de la novela si alterásemos este pequeño factor. Solo por curiosidad.

lunes, 23 de abril de 2012

Orígenes


Soy una chica urbana
nacida sobre el asfalto,
habituada a ruidos electrónicos
y música de claxones.

Pero aunque me envolvía
el olor neutro y aséptico
del hospital, yo respiraba
otros aires que venían solo
de un poco más lejos.

Olía a vaca y a estiércol,
al marrano de San Mateo
y al caballo Rubio,
y veía (sin ver) la casa
de persianas verdes
donde se crió mi abuelo.
En la primera bocanada
no llené mis pulmones
de médicos y paredes
blancas, sino de tierra
mojada y verde asturiana.
Quizá ya soñaba con la
mina de oro del bisabuelo
de Arizona, o con Pelayo
y las montañas de la
muy querida Covadonga.

Kilómetros de ida,
kilómetros de vuelta,
para recorrer la tierra
de mis antepasados.
Para escuchar el mar
en los acantilados,
para subir montañas,
para cantar el Asturias
de mis amores.

Para destaponarse los
oídos y curarse las otitis,
y aprender los túneles
de antes y después del
Negrón. Para ver la
no-necesidad de ese paraíso
todo verde, todo lluvia
de Asturias, que es mi patria
aunque en ella no viva.

Con la leche materna
heredé las expresiones
arcaicas de bable de aldea
y me prestó probar la sidra
escanciada en una finca
y procurar no mancarme
cuando aprendí a patinar.

¿Y qué si no viví allí?
Mi madre y mi abuela
me hicieron asturiana
a base de canciones.
En mi sangre siento
latir la revolución
de la Reconquista
y oigo los tronares
de las piedras de la
batalla del 722.

Y es que Asturias
es mi patria, y Oviedo
mi capital. Y quien
me lo niegue no
es asturiano,
¡y es pura envidia
que le da!

domingo, 22 de abril de 2012

Ortodoxia (Chesterton)

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Excelente consejo de Enrique García-Máiquez. Me ha parecido un ensayo magnífico. Me he reído mucho de los juegos de palabra de Chesterton (supongo que serán aún más geniales en inglés, pero de momento no me atrevo a comprobarlo). En el libro, Chesterton repasa de un modo ameno los típicos tópicos por los que la gente (y en concreto él) atacan a la Iglesia Católica. Con un humor envidiable nos dice que conocemos más la realidad a través de los cuentos de hada, que por las concepciones filosóficas de moda. Descarna el racionalismo hasta dejarla en los huesos más raquíticos, riéndose de todo... Cuando se pregunta por la realidad, descubre que la visión científica no le aporta las respuestas a sus preguntas más inquietantes. Entonces, encuentra que tiene similitudes de su pensamiento con el Cristianismo, y eso le horroriza al máximo, así que se pone a leer todo lo agnóstico-ateo que encuentra a mano, y descubre que se contradicen de un párrafo al siguiente: cuando atacan a la Iglesia por la riqueza de los ornamentos, la insultan por predicar la austeridad, cuando la juzgan como esclavizadora de la mujer defendiendo las familias numerosas acaban acusándola de que condena a las mujeres a la soledad del monasterio. Así que decide que, o bien el Cristianismo es el error más grande de la historia, o bien sus acusadores carecen de las cualidades que achacan a la iglesia... Y su segundo razonamiento resulta acertado, y es así, como, más o menos, llega a la ortodoxia de la Iglesia Católica. Dice que no es una obra apologética, y que tiene fe fundamentada por las mismas razones por las que el agnóstico no cree: un cúmulo de evidencias, que apenas se pueden racionalizar.

Realmente es un libro magnífico que no puedo resumir sin quitarle parte de su magia. Es lo que ocurre cuando estamos ante un genio: su manera de explicarnos las coss es genial, y no podemos emularle sin cargarnos su genialidad..., no sé si me explico. Os recomiendo leerlo. Aquí solo dejo las impresiones que me han hecho reflexionar.

En referencia a Kalon, señala que el hombre es más hombre precisamente cuantas más cosas inútiles haga... Y con verdadera saña ataca el cientificismo. Bueno, él habla de visión científica, pero es aqui donde yo discrepo de Chesterton y me gustaría poder haber mantenido una conversación con él... Porque así como él considera maravillosos que la hierba sea verde y no azul (que podría serlo puesto que el mundo tiene un Creador), y que el Sol salga cada día es como un juego de Dios del que nunca se cansa... Que la belleza es una llamada... Y le entiendo perfectamente, porque así como él se pasma pareciéndole la realidad cosa de un cuento de hadas, yo experimento lo mismo al descubrir la razón científica de por qué la hierba es verde y no de otro color... Es verdad, que en cuanto creación, podríamos vivir en un mundo totalmente distinto, pero vivimos en el que estamos: que empezó (parece ser con el Big Bang), en el que la materia resultó más abundante que la anti-materia, y al cabo de millones y millones de años evolucionaría hasta formar nuestra Tierra, en la que surgiría la vida, y luego el hombre. Y creo que sé que significa ese placer de cuento de hadas porque en mi laboratorio me he sentido como un niño pequeño viendo cómo empezaban las fermentaciones, la cristalización de sales en la Experimentación de Inorgánica, y muchas más veces. Pienso que esa capacidad de asombro es lo que realmente nos hace humanos... ¿Qué nos la provoca un paisaje? ¡Estupemdo! ¿Qué nos sucede cuándo escuchamos a Mozart? ¡Fenomenal! ¿Cuándo admiramos un Van Gogh? ¡Magnífico! ¿Cuándo trabajamos en lo que nos gusta? ¡Sencillamente genial!

Así que rogaría a Chesterton que no se "riera" de los científicos que nos quedamos pasmados ante la belleza del universo, de su racionalidad, y que cuanto más complejo y racional resulta, nos aporta demostraciones de cuanto más grande a de ser su Creador. O al menos es mi caso.

sábado, 21 de abril de 2012

Recogimiento

Alma color de plata,
acrisolada, forjada
por el fuego ardiente
del dolor fuerte y hondo,
hondo y fuerte,
cada vez más hondo.

Me quema las entrañas,
me empuja hacia la vida,
es un nuevo nacimiento
como recibir la primera
bofetada del doctor
y coger aire para lanzar
el primer berrido:
¡ansias de vivir!

No puedo estarme quieta,
todo me indica movimiento,
cambio, acción. Y quiero
coger el mundo cual si fuera
una pelota de goma
y jugar al baloncesto,
darle la vuelta y colocar
el Norte al Sur,
los países en vía de desarrollo
en países desarrollados.

Y me siento capaz
de arrojar una pequeña
piedra para provocar un
alud de imprecaciones,
y sobre todo, de resultados
firmes e indudables.

Otros soñaron lo mismo,
quizá, pero para mí
es la primera vez, y al
margen de banderas y
políticas y guerras,
soy joven: por mis venas
corre sangre americana,
asturiana, ¡española!,
y navarra a medias
(adoptada),
¡sangre nueva!.

plena de ideas,
de sentimientos encontrados,
y no lo niego, en ocasiones,
contradictorios.

Pero pienso vivir a tope
hoy a hoy,
minuto a minuto, hasta
que agote, hasta que
me arranquen la juventud
(a dentelladas diría
Miguel Hernández)

viernes, 20 de abril de 2012

Miguel Hernández

http://2.bp.blogspot.com/-9mGKaNQh3sc/TY8Wn57dxJI/AAAAAAAAAqk/BClJVDvMIdc/s400/MiguelHernandez.jpg
               Por casualidad he pasado estas vacaciones de Semana Santa en Orihuela. Por casualidad también (véase mi incultura) descubrí que era el pueblo natal del poeta Miguel Hernández. Y tuve la suerte de visitar la casa de sus padres, en la que se crió, y que se ha mantenido prácticamente igual a como estaba entonces. En las paredes sí hay colgadas fotos en blanco y negro enmarcadas de la familia, o bien del poeta en algún acto público. La casa tiene el encanto de pueblo, de campo y de otra época con las camas de hierro, la cocina y los dos patios: el del ganado y el del huerto.

            Entonces recordé que yo había estudiado a Miguel Hernández como parte y no-parte de la Generación del 27, allá por finales de Secundaria. Solo me acordaba de que se había vuelto rojo, como muchos poetas de la época véase Machado. Decidí comprar un libro suyo de poemas. Y, al buscar postales para enviar a amigas y familia, pregunté en la librería por algún libro de él. Me decidí por una antología del también poeta José Luis puerto. Como tengo por costumbre (no sé si buena o mala) de empezar a leer por las buenas sin ninguna explicación. Y me sentí desbordada con los primeros poemas de Perito en luna: ¡tanta metáfora y rima y métrica para hablar de un retrete (entre otras cosas cotidianas)!

            Pero seguí leyendo, intentando frenarme para entender, para captar todo lo que las palabras o la ausencia de palabras pudieran decirme... Me parecía muy triste, un poeta triste, solo, melancólico con un leve toque de amargura. Finalmente, opté por empezar por el principio del libro y leer la introducción, la valoración y contexto, la trayectoria vital y literaria,... No me arrepentí, me ayudó a buscar la profundidad de los poemas. La historia de su vida me conmovió, desde la casa de sus padres a su formación autodidacta leyendo a los clásicos, desde su amistad tan humana con Ramón Sijé a sus primeros pasos como poeta, desde sus amistades posteriores a su compromiso con la sociedad que se tradujo en su apoyo al bando republicano, desde su amor a su mujer hasta el dolor por el hijo muerto y la alegría del nacimiento de su siguiente hijo, desde la pérdida de su bando en la Guerra Civil y su peregrinar de prisión en prisión hasta morir de tuberculosis. Y me parece trágica su existencia, precisamente porque murió muy joven, sin haber podido disfrutar de su mujer, de su hijo. Y porque su muerte está relacionada con una guerra que por ser civil es más cruel todavía. Y como tantas otras muertes pienso que se debería haber evitado.

            Me admira la personalidad de este poeta. Su vida me parece toda una odisea, con tanto ir y venir, tanta derrota y sufrimiento (y no me importa el bando, porque como poeta al final acaba cantando a la vida y a la libertad, y eso lo entendemos todos sin necesidad de ninguna bandera). Si hubiera que señalar una cualidad entre las muchas que tuvo diría que admiro la amistad. Me gusta como lo describen sus amigos Vicente Aleixandre: "Y allí estaba, recién emergido, riendo, con su doble fila de dientes blancos, con su cara atezada y sobria, su cabeza pelada y su mechoncillo en la frente" o Pablo Neruda: "Miguel era tan campesino que llevaba un aura de tierra en torno a él. Tenía una cara de terrópn o de papa que se saca de entre las raíces y que  conserva la frescura subterránea. (...) Me contaba cuentos terrestres de animles y pájaros (...) Me narraba cuán impresionante era poner los oídos sobre el vientre de las cabras dormidas. Así se escuchaba el ruido de la leche que llegaba a las ubres, el rumor secreto que nadie ha podido escuchar sino aquel poeta de cabras".

          Pero, sobre todo, me gusta como el poeta habla de sus amigos, y aquí dejo ELEGÍA (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como el rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería):

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
.
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
.
.Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
.
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Autobiografía poética (corregida y retocada)


 Raquel Cascales me ha sugerido algún cambio, y luego ya he seguido yo... ;)

Me regalaron un cuaderno
de Mickey Mouse, donde
escribía poesías sobre
Navidad. Quería ganar
algún año el concurso
del colegio (nunca
lo conseguí).

Llegó Secundaria,
perdido el cuaderno,
y a estudiar a los clásicos,
el romanticismo,
las vanguardias,
y las generaciones
del 98 y del 27.

Coqueteé con las Rimas
de Gustavo Adolfo Bécquer,
en la adolescencia.
Abandoné la poesía poco
después asustada de
la floritura de Rubén Darío.

Y me fui por Ciencias.
Andando los años,
coincidí con poetas
que recitaban poesías.

No era mi mundo.
(¡Ay si dejáramos de lado
tantos qué dirán, qué pensarán,
yo no valgo ni sirvo...!)
Me siento más cómoda
entre causalidades
que entre metáforas,
aliteraciones y métricas...

Pero llegó un momento
que inmersa en el manual
de la Química Física,
me puse a componer versos
sin rima. Los guardé en secreto
entre problemas de ecuaciones.
Y no fue un poema
(en concreto fueron tres).

Mil veces los escribí
y otras mil los borré...
Estaban en mi memoria,
los repetía de vez en cuando
para no olvidarlos,
se los dejé a una amiga
(qué vergüenza).

Al segundo intento
empecé un blog,
y las colgué.
Porque aprendí
que cuando se escribe
para uno solo
el egoísmo corroe
más que el odio
y envenena hasta
el licor más dulce.

Por eso, aunque
no tenga público,
este es un blog
donde publico
algo parecido
(o no)
a la poesía.

Sin maestros, ni guías
me adentré con Pedro Salinas,
qué dulzura de imágenes,
de la amada y del amor.

Seguí con Antonio Machado,
y se me hizo árido,
acudí a mis recuerdos
de Literatura,
para conocer su Soria.

El nombre de Enrique García-Máiquez
venía asociado a un poema
sobre El hijo que no tengo,
muy pronto fui seguidora
de su blog. Leí
(por recomendación)
a su hermano Jaime,
y me enganchó
Miguel d'Ors
con su poesía como orballu:
esa lluvia que va calando
sin que te des cuenta.

Así sigo desahogándome,
 buscando agujas
de oro en un pajar
de clásicos.

Otro accidente: y
desemboqué en Orihuela,
dándome de bruces con
Miguel Hernández, y ahí
estoy: aprendiendo de métrica,
conociendo al poeta,
a su tierra, la guerra,
la luna y el sol.

jueves, 19 de abril de 2012

Autobiografía poética


Me regalaron un cuaderno
de Mickey Mouse, donde
escribía poesías sobre
Navidad. Quería ganar
algún año el concurso
del colegio (nunca
lo conseguí).

Llegó Secundaria,
perdido el cuaderno,
y a estudiar a los clásicos,
el romanticismo,
las vanguardias,
y las generaciones
del 98 y del 27.

Coqueteé con las Rimas
de Gustavo Adolfo Bécquer,
en la adolescencia.
Abandoné la poesía poco
después asustada de
la floritura de Rubén Darío.

Y me fui por Ciencias.
Andando los años,
coincidí con poetas
que recitaban poesías.

No era mi mundo.
(¡Ay si dejáramos de lado
tantos qué dirán, qué pensarán,
yo no valgo ni sirvo...!)
Me siento más cómoda
entre causalidades
que entre metáforas,
aliteraciones y métricas...

Pero llegó un momento
que inmersa en el manual
de la Química Física,
me puse a componer versos
sin rima. Los guardé en secreto
entre problemas de ecuaciones.
Y no fue un poema
(en concreto fueron tres).

Mil veces los escribí
y otras mil los borré...
Estaban en mi memoria,
los repetía de vez en cuando
para no olvidarlos,
se los dejé a una amiga
(qué vergüenza).

Al segundo intento
empecé un blog,
y las colgué.
Porque aprendí
que cuando se escribe
para uno solo
el egoísmo corroe
más que el odio
y envenena hasta
el licor más dulce.

Por eso, aunque
no tenga público,
este es un blog público
donde publico
algo parecido
(o no)
a la poesía.

Sin maestros ni guías
me adentré con Pedro Salinas,
que dulzura de imágenes,
de la amada y el amor.

Seguí con Antonio Machado,
y se me hizo árido,
acudí a mis recuerdos
de Literatura,
para conoce su Soria.

Recordaba el nombre
de Enrique García-Máiquez
y me hice seguidora
de su blog. Leí
(por recomendación)
a su hermano Jaime,
y me enganchó
Miguel d'Ors
con su poesía suave.

Así sigo desahogándome,
leyendo, buscando agujas
de oro en un pajar
de clásicos.

Desemboqué en Orihuela
y me di de bruces con
Miguel Hernández, y ahí
estoy: aprendiendo de métrica,
conociendo al poeta,
a su tierra, la guerra,
la luna y el sol.

Capturar sonrisas (II)

Vuelvo a comprobar que, efectivamente, hemos perdido la costumbre de dar las gracias/saludar a los desconocidos. Me pregunto si será por efecto de la desconfianza, de un hábito adquirido de juzgar por las apariencias (mira ese, parece que se preocupa de su imagen/mira qué mal conjunta, etc.), del individualismo que nos encierra bajo unos cascos... Porque la gente no mira a la cara, y no está acostumbrada a que la miren, ¡y es una lástima!

Porque hay miradas y sonrisas que se están perdiendo continuamente porque van encerrados en sus pensamientos, tecleando furiosamente en la Blackberry, o escuchando música... Y un roce de miradas y de sonrisas es lo mínimo que podemos ofrecer a un desconocido. Quizá seas la primera persona que dice "buenas tardes" en toda la jornada de trabajo del conductor del autobús, o al menos la única persona que lo ha dicho mirándole a la cara y sonriendo, con un tono de voz distinto: que viene a significar (en mi lenguaje particular): te he reconocido, eres una persona como yo con sus preocupaciones y alegrías... A ti también te puede doler la cabeza cuando has tenido un mal día, y a ti también te alegra que alguien valore tu trabajo de todos los días.

Casi me da vergüenza contar esto, pero lo haré. Me pasó esta Semana Santa. Soy tremendamente despistada. Estábamos en un Outlet buscando ropa para mi madre o mi hermana, y ojeando lo que había por allí. Me separé de ellas, porque en las tiendas prefiero ir a mi bola (así acabo antes, jeje). Me puse a mirar una serie de expositores con camisas, y vi de reojo que otra persona estaba haciendo lo mismo que yo y que venía en dirección contraria... Cuando nos estábamos acercando, me paré y la miré sonriendo, con una mezcla de disculpa y timidez. ¿Que cómo sé que mi sonrisa era de disculpa y timidez? Porque me encontré conmigo misma en un espejo..., pidiéndome disculpas con la mirada por estar en medio. Me he reído mucho (y hecho reír) recordando ese momento. Y pienso que me gustaría recibir ese tipo de sonrisas/miradas cuando me cruzo con gente desconocida. Quizá sería un paso para dejar de habitar un mundo "globalmente desconocido", y empezar a conocer gente...

miércoles, 18 de abril de 2012

La Ilíada


http://losmitosenelalboran.wikispaces.com/file/view/LA%2520ILIADA.jpg/169412467/LA%2520ILIADA.jpg
 De la mano de Homero he conocido la historia de héroes que aparecían en La Odisea, cuando Ulises desciende al Hades y se encuentra con las almas de sus compañeros de batalla. Antes solo eran nombres extraños, ahora cada cual tiene una historia, un árbol genealógico, y unas determinadas virtudes guerreras que lo hacen amable a algunos dioses y odiado a los otros... Porque si algo queda claro es que, aunque denominen a Zeus Padre, y aunque sea el dios más grande del Olimpo, no es el que ha creado al hombre. Simplemente es una diversión más de la que gozan los dioses del Olimpo: jugar con los hombres, aunque no en el sentido de la Sagrada Escritura cristiana, sino que realmente son sus marionetas para humillar a otros dioses o paras vengarse de no ser su nombre el primero que acude a labios de un héroe cuando este se encuentra en apuros. Unas veces se compadecen de los frágiles hombres y se los llevan de la batalla para retrasar su muerte, otras les engañan con falsas apariencias para que acudan al encuentro del guerrero que acabará con su vida.

La Ilíada comienza con el enfado de Aquiles por la ofensa de Agamenón, y termina cuando el primero decide volver a la lucha para vengar a su mejor amigo muerto en combate. Entre medias todo es artificio de dioses, batallas crueles en las que nadie se apiada de nadie y Homero nos describe con detalle la carnicería de troyanos contra aqueos. Aquiles solo entrega el cadáver de Héctor porque así se lo mandan los dioses, porque le parece que cualquier ofensa para el homicida de Patroclo es poca, y finalmente cede el cuerpo del héroe troyano y da una pausa de doce días para sus funerales. Ahora me queda la Eneida para conocer el final de Ilión, y la suerte de Eneas, el único héroe superviviente.

La mujer en aquella época no tenía más valor que actuar como premio y goce del guerrero y parir hijos hermosos duchos en el combate. Entre todo el canto épico, me he quedado con esto: No les manda a ninguno que baile, sino que combata./ No hay mejor pensamiento a seguir ni consejo como éste:/ combatir cuerpo a cuerpo empleando las fuerzas y brazos./ Mejor es decidir al momento la muerte o la vida,/ que dejarse matar lentamente en la horrible contienda/ junto a nuestros navíos por hombres de menos valía.

martes, 17 de abril de 2012

Los superhéroes

Llevo una temporada de “vacaciones” en casa de mi madre. Y estoy aprendiendo muchas cosas: cómo convivir con mis hermanas (es algo que ya había olvidado casi del todo), la psicología del adolescente, las conversaciones de mi abuela cuando viene a tomar el cafetito de la merienda (siempre estaré delgada, cansada, y me mataré a trabajar: da igual que los hechos prueben lo contrario). He tenido que aguantar algún que otro rapapolvos de mi madre por guardar su vaso sin fregar..., porque los pantalones se echan a lavar del revés y con el botón y la cremallera abrochados... Quizá la regañina que más me ha dolido ha sido de mi querida hermana pequeña, que me echó la culpa de que no hubiera comida en casa y en Carrefour tardaran dos días en traer la compra: Es que Dolores se lo come todo... Y no deja de tener emoción que mi madre se equivocara y en vez de comprar 8 packs de 6 Actimel cada uno, comprara 24 y ahora sea postre obligado para que no caduquen. Cosas que pasan en las mejores familias, y no dudéis de que la mía lo es.

Otra cosa que he aprendido es que están de moda las películas de superhéroes. O al menos son las que más le gustan a mis hermanas. He visto algún trozo de los cuatro fantásticos, de cómo entrenar a un dragón, los Thunderbirds,... Me ha resultado curioso que se estén recuperando estas viejas glorias del cómic: Superman, Batman, Spiderman, y compañía para deleitar a personas del gusto de mi hermana. También se rescata la mitología vikinga en películas como Thor. Y no solo eso, sino que también están apareciendo libros sobre semidioses hijos de los dioses antiguos de la mitología griega, novelas que pienso que vienen derivadas del auge de Las Crónicas de Narnia, El Señor de los anillos y Harry Potter.
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Todo me sirve para convencerme de que esta crisis económica es una crisis de valores. Si no, ¿para qué Hollywood iba a respaldar tanta película de superhéroes? Porque en nuestra sociedad más que nunca hacen falta los valores del héroe: el valor, el amor a la familia, el esfuerzo, el sacrificio, etc., etc. De algún lado teníamos que sacar lo que nos falta.

lunes, 16 de abril de 2012

Mi estación


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A través de mi ventana veo la estación de autobuses. Me gusta porque siempre hay gente distinta alrededor. Desde el accidente de la moto es apenas lo único que veo del mundo, a parte de mi familia y de los amigos que vienen todavía a visitarme.

Estoy harto de que la gente me mire con lástima. Es cierto que no me puedo mover, ¿y qué? Aún puedo pensar, y creo que lo hago más que la mayoría de ellos. Sí que me da pena el disgusto de mi madre, ella no se merecía algo así... Mi primo me llevaba en su moto a escondidas de ella. Él no tiene la culpa de que yo esté así, y él sólo tuviera escayolado un mes el brazo y la pierna. Fui yo el que le pedí subir. Es que me encantaba la velocidad, la sensación del viento en los brazos y en la respiración contenida. Tenía ganas de gritar: Corre, písale más. A veces, hasta me dejaba conducir, y es que mi primo es muy bueno. Ahora, el pobre evita venir a verme porque se siente culpable, me gustaría mucho hacerle entender que no lo es, y que a mi manera soy feliz.

He aprendido más cosas que nunca desde la ventana de mi cuarto. Ya digo que tener en frente la estación de autobuses es todo un privilegio. Nunca se repiten las caras ni los andares ni los gestos. He llorado con los novios que se despedían al final del período universitario, reído con las madres que esperaban a sus hijos que volvían de un viaje a No sé dónde, me he angustiado con los que iban a perder su autobús, he sufrido al ver cómo robaban a ancianas despistadas sin poder hacer nada, me he burlado de los adolescentes que se creen mayores por llevar un tatuaje en el brazo, me he divertido con las despedidas de soltero a cual más esperpéntica.
http://www.estaciondeautobusesdepamplona.com/getfile/96a73926-bcad-4dc4-a937-e2ffe8e7f2e6/atencion_viajero.aspx

He visto miles y miles de rostros, en los que he tratado de descubrir las huellas de la vida, los sueños más ocultos, las preocupaciones y los miedos. En general, he descubierto que somos todos muy parecidos vengamos de la otra parte del mundo o del pueblo vecino, pero sin embargo, tan diferentes… No me refiero a la ropa, por supuesto que es interesante catalogar  a la gente por su modo de vestir: pijos, góticos, macarras, punkies, góticos, ejecutivos agresivos o hippies. Prefiero, como ya he dicho, mirar los gestos y las caras. Intuir conversaciones importantes, sentir el miedo de alejarse de lo conocido, la tristeza de decir adiós a la familia y los amigos, el estremecimiento de llegar a un lugar totalmente nuevo, tantas y tantas historias que se acumulan en mi memoria y que me traen buenos recuerdos.

No niego que haya sido duro resignarme, aceptar mejor dicho, mi inmovilidad casi total “teniendo toda la vida por delante” como se suele decir. Hay formas y formas de vivir, y yo a través de mi ventana he recorrido el mundo entero en mucho menos tiempo que ochenta días, ¿quién puede jactarse de lo mismo?

Ni siquiera los fenómenos atmosféricos son capaces de privarme de mi pasatiempo favorito: llueva o nieve siempre hay gente en la estación de buses, aunque sea para informarse de que su viaje se ha cancelado. Conozco todos los colores posibles de paraguas, es un espectáculo bonito. Ojalá alguien se fijara algún día y  lo pintara, aunque me temo que para darse cuenta se necesita estar un tiempo largo mirando por mi ventana.

Tampoco la noche, cuando me desvelo, me impide disfrutar. A la luz de las farolas, la estación se vuelve si cabe más fascinante y misteriosa. Parecen todos pequeñas figuritas oscuras que se deslizan de luz a sombra, y de sombra a luz. Escucho los alaridos destemplados de los borrachos del botellón, asisto como en el cine a los primeros besos de amor de parejas jovencitas, tirito de frío con los que esperan en la entrada. No puedo ver sus rostros, pero los imagino. No es difícil, ya tengo práctica.

Por eso, cuando vienen a verme y me preguntan con los ojos aunque no con la boca que por qué siempre sonrío con esta vida de perros, me dan ganas de reír a carcajadas. ¿La vida? ¡Qué sabrás tú qué es la vida! Yo he vivido millones de vidas con los pasajeros de mi estación y todavía no sé responder a esa pregunta. Necesito otros millones quizá.