jueves, 3 de enero de 2013

Shakespeare in love

(Vía)
Lo mejor que pude hacer en 2012 fue empezar el blog, lo que me ha llevado a conocer a gente imprescindible (ver mi blogroll). Entre las cosas más fascinantes ha estado leer a Shakespeare. ¡Quién me iba a decir que la última película que vería en 2012 sería Enrique V!, ¡y que me encantaría! Y que estaría esperando a "reconocer" a Shakespeare, en la manera de contar la historia y en los juegos de palabras que siempre me pierden y que estos llegarían cuando Enrique V corteja a su dama. Curiosamente hay películas modernas y series que me permiten estar conectada a una red social o leer artículos científicos simultáneamente, porque de otra manera me aburro, pero eso no me pasó en Enrique V.

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También los últimos libros de 2012 fueron de Shakespeare, y querría hablar hoy de Romeo y Julieta, que ya sé que todos conocemos su historia y quizá incluso la hayamos representado (o alguna parodia). Pero aunque sepas el guión, eso no resta ni un ápice de suspense. Como ya han señalado otros más sabios y entendidos que yo, esta tragedia es el prototipo del amor adolescente. Romeo se enamora fatalmente primero de una dama, y al día siguiente de otra, aunque exclamará: que ahora sí que está enamorado, y antes no sabía que no lo estaba. ¿Y si Julieta no le hubiera correspondido? ¿Saldría Romeo de su desesperación para enamorarse de una tercera mujer? Lo de Romeo y Julieta es un amor a primera vista, y Romeo la conquista por su atrevimiento (¿insolente?). Puede que Julieta, aunque no hubiera conocido a Romeo, nunca se hubiera enamorado de Paris, pero no puedo dejar de preguntarme: ¿y si hubiera sido Paris, que en vez de solicitar su mano a Capuleto, el que hubiera bailado con Julieta esa noche y la hubiera besado y cortejado? ¿Julieta no hubiera caído rendida a sus pies como acaba con Romeo?

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Shakespeare nos ofrece la descripción de un amor que se declara infinito, que no acepta medias tintas, que lo quiere todo y lo da todo. Incluso fray Lorenzo (que conoce bien a Romeo y no se fía de un amor que cambia de la noche a la mañana, de una mujer a otra) decide apoyar a los jóvenes porque de su unión puede surgir la paz entre las dos familias. Romeo nada más casarse, aguanta el tipo ante los desplantes y desafíos de Teobaldo, porque lo considera ya su pariente y está dispuesto a perdonar casi todo (si se refiere solo a su persona). Como contrapunto al amor de Romeo y Julieta, se me aparece C. S. Lewis con Joy Gresham en Tierras de penumbra. Y es que como apunta Jack Lewis al final de la película: "El niño elige la seguridad y el hombre el sufrimiento". No es que Romeo y Julieta se quisieran más o menos de lo que Lewis descubrió que quería a Joy. Simplemente es un amor distinto. Romeo y Julieta no están dispuestos a sufrir, solo se quieren tener el uno al otro, y a la mínima dificultad se rinden y buscan la manera de quitarse la vida (no es una vez o el final de la tragedia, sino que es una constante desde que se enamoran, y por la que son reprendidos por fray Lorenzo).

Lewis era un experto conferenciante de varios temas y uno de ellos era el dolor, en palabras suyas "el megáfono que Dios utiliza para despertar a un mundo de sordos", pero Lewis no lo ha experimentado en su vida: tras la muerte de su madre de pequeño (y es verdad que tuvo una infancia difícil en la educación y con su padre) organiza su vida de manera que nada ni nadie le pueda hacer sufrir. Hasta que se enamora de Joy Gresham y el saber que la pueda perder, le hace reaccionar, con frases tan terribles como "que rezo no para que se cure, sino porque no puedo parar rezar. Eso no cambia a Dios, me cambia a mí". Aún así, será Joy Gresham quien le ayude a madurar en el amor, porque le recuerda "que el dolor de entonces es parte de la felicidad de ahora". Lewis se sumirá casi en la desesperación, ahora sus conferencias son más un grito desesperado que una explicación razonada sobre el dolor: "¿Por qué el amor cuando lo pierdes duele tanto?". Dentro de que Lewis parece una persona introvertida y un tanto ególatra, misógino (le consideran algunos), se enamora de Gresham con una ternura que lo hace más humano. En Una pena en observación cuenta que una vez le dijo a su mujer que tenía las virtudes "masculinas" que él buscaba en sus amigos, y cómo ella le corta para decirle que si a él le gustaría que ella enumerara sus virtudes "femeninas". Dentro de la ingenuidad de Lewis, me parece un detalle conmovedor. Como cuando reconoce en la película que la ha querido demasiado, y en su libro aparece que le cuesta "ceder" a Joy al Dios en el que creen ambos. También me pone los pelos de punta esta afirmación: "Nadie me dijo que la pérdida y el dolor se vivían como miedo". Lewis se arriesga a enamorarse hasta la locura de la soledad y la pérdida, ¿Romeo se hubiera casado con Julieta sabiendo que la perdería, sin considerar su propia muerte?

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2 comentarios:

  1. Reconozco que Shakespeare es mi gran autor pendiente. Ahora, tras tu post, me dan ganas de empezar a leerlo, el problema siempre es el tiempo ...

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    1. Shakespeare es una buena opción. Yo empezaría por sus comedias (ante que las tragedias): solo te puedo recomendar las dos que he leído, "La doma de la furia" y "El mercader de Venecia"

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