lunes, 4 de noviembre de 2013

Iones para la paz... interior

Este texto lo escribí como ejercicio del Curso de Divulgación y Literatura Científica Creativa, y el título se lo debo a mi profesor José Antonio Bustelo

Recupero uno de mis temas favoritos: ¿los iones afectan a nuestra salud?  Mi primer contacto con estas esotéricas teorías fue cuando mi hermano ganó la fase local de la Olimpíada matemática y apareció de vuelta en casa con un “pedrolo” como premio. En realidad, era una de las famosas lámparas de sal que proporcionan iones negativos para aliviar tu estrés y 20 000 cosas chachi-guays más. (Y digo yo, ¿cómo en un evento tan científico pueden regalarte algo tan tan pseudocientífico? ). La lámpara acabó en el baúl de los recuerdos, de donde la rescaté yo para gastar una broma.


Avancemos unos años en la cronología de mi corta vida hasta un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme, donde viví con una persona que había sufrido un accidente de tráfico, y que a pesar de la rehabilitación todavía tenía molestias musculares, y lo único que conseguía reducírselas era una funda de colchón de iones. Ella misma recomendaba a otra que usara plantillas de iones para mejorar el descanso de sus pies. ¿Iones?, pregunté yo.

- ¿¿¿¿????

Como futura química que era entonces, sabía que la materia está compuesta de átomos, y que cuando dichos átomos neutros pierden o ganan un par de electrones, adquieren carga positiva o negativa y se llaman iones. De manera que por supuesto que hay iones y átomos a nuestro alrededor, es más: ¡estamos hechos de ellos! Así que vale, tienes una chachi funda/plantilla/pulsera Power Balance iónica, ¿pero con qué iones? Mira la tabla periódica, con 115 elementos químicos a día de hoy, y deduce si es lo mismo un ión de hierro o níquel,


Un ejemplo extraído del libro El tío Tungsteno en el que se habla de que, efectivamente, los iones pueden ser nuestros aliados en medicina:

“Tu padre sospechaba que tenía úlcera de estómago, y me lo envió para que lo averiguara. Vamos a darle de “comer” bario.”

“Utilizamos sulfato de bario”, prosiguió mi tío, agitando la pesada pasta blanca. “porque los iones de bario son pesados y casi opacos a los rayos X”. Este comentario me intrigó, e hizo que me preguntara por qué no se podían utilizar iones aún más pesados. Se le podría dar de “comer” plomo, mercurio o talio, todos ellos iones excepcionalmente pesados, aunque, claro, su ingestión sería letal. (...)

En la web Medline recogen un conjunto de pruebas diagnósticas médicas que usan los iones producidos por medio de radiactividad, palabra terrorífica donde las haya para los vendedores de fundas/plantillas/pulseras iónicas.

Yo es que soy muy tremendista, y para imaginar cantidades ingentes de iones disponibles en una funda/plantilla/pulsera, tenía que recurrir a los hornos gigantescos que son las estrellas y al plasma como estado de la materia. O a colisionadores de 27 kilómetros de circunferencia donde las partículas alcanzan velocidades cercanas a la velocidad de la luz, por debajo de Francia en el CERN. También en la técnica de análisis de ICP-MS, ¿hacemos una estimación del precio de este equipo, de los gastos de material que se necesita para ponerlo a punto, y del mantenimiento?


Vale, lo cierto es que había una posibilidad mucho más accesible: disolver sal común (NaCl) en un vaso de agua, para obtener iones positivos de sodio e iones negativos de cloro (cloruro). Beber sal con agua (y donde dice beber también podría ser bañarse, etc.) debería aliviar el dolor de espalda o de pies de la misma manera que lo hacía con las fundas/plantillas/pulseras.

Pero investigando más concienzudamente, encontré que eran los iones negativos los que son beneficiosos para nuestra salud, mientras que los positivos son perjudiciales. Lástima, ya no me sirve el invento del vaso de agua y sal para los dolores musculares. Añadiendo ácido sulfúrico concentrado sobre mi sal común, consigo iones cloruro en agua: ¿ácido clorhídrico para lesiones de coche? No te preocupes, no hace falta que lo ingieras, porque tus propias células ‘fabrican’ ácido clorhídrico para disolver los alimentos en tu estómago.

De todas formas, ¿seguro que los iones positivos tienen efectos perniciosos sobre nuestra salud? El sodio (Na+) y el potasio (K+) forman la bomba de sodio-potasio presente y necesaria en cada una de nuestras células. El ión sodio también está presente en las conexiones neuronales, y es responsable del proceso de contracción de los músculos. El ión potasio es el encargado de introducir los nutrientes al interior de la célula y de extraer los desechos. El calcio (Ca2+) también es necesario para el correcto funcionamiento de los músculos, regular el transporte celular, y participa en la coagulación de la sangre. El hierro en sus estados iónicos de Fe2+ y Fe 3+ se encarga de proporcionar oxígeno a todas las células. Además, los iones están relacionados con el ácido nucleico ARN, de manera que sin cationes, el RNA es incapaz del reconocimiento molecular o catálisis. El RNA requiere cationes en la forma de Na+, K+ y Mg2+ para su plegamiento y la realización de su función. Parece que nuestro cuerpo no hace ascos a los iones positivos… y tampoco a los negativos: un 15% del fósforo de nuestro cuerpo está en forma de iones fosfato (PO4 3-) y se emplea en la transmisión del impulso nervioso y la contracción de los músculos, además del Cl- del estómago.

De hecho, es necesario que haya un complejo balance de electrolitos entre el medio intracelular y el extracelular, sobre todo para mantener el gradiente osmótico imprescindible en la regulación de fenómenos como la hidratación, el pH de la sangre, y la respiración celular. Los iones además hacen de mensajeros en el tejido muscular y neuronal. Un desequilibrio electrolítico serio, como puede ser la deshidratación, puede llevar a complicaciones cardíacas y neurológicas, y a la muerte.

Por lo tanto, llego a la conclusión de que sí, de que los iones afectan a nuestra salud, pero no de la forma en la que trataron de venderme las fundas/plantillas/pulseras, sino que más bien parece que dichos productos se han apropiado de la terminología científica para justificar el efecto placebo que no es exclusivo de ellos, parece que está relacionado con la historia de la medicina, y más en concreto de la medicina moderna. Pero como química, me indigna sobremanera que pretendan confundir a base de nomenclatura química; por favor respeta la química.

Este post participa en la Edición del Cobre del Carnaval de Química acogido en el blog de @hebusto y en la XXVII Edición del Carnaval de Biología organizada por @monzonete en La Aventura de la Ciencia

2 comentarios:

  1. Genial explicación... además me he sentido identificado con tu hermano porque a mí me regalaron un "pedrolo" igual por mi aniversario de boda!!! Es que hay que tener mala leche...

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    1. Ahora que lo dices... Recuerdo que ya por 3º de la ESO empezaba a desarrollar cierto escepticismo, porque cuando mi hermano me explicó lo de los iones positivos le debí decir que mucho ión, pero luego para encenderla se conectaba a la electricidad como toda lámpara hija de vecino :P Habrá gente que le guste como decoración..., en mi casa fue el pedrolo y ya está xD

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