sábado, 30 de noviembre de 2013

Consumismo desenfrenado

En la esquina del Corte Inglés,
prácticamente a la vez que las
luces pre-pre-navideñas y la
música "celestial" a todo volumen,
llegó a vivir una señora
a la boca de metro.

Hace ya unas semanas que la veo:
el pelo a lo chico, gris; y ella
sentada o de rodillas entre una
esterilla y otros bultos.

No la he visto pedir dinero;
alguna vez me parece
que estaba durmiendo.
Tiene los ojos dulces,
de mirada perdida
y habla sola con las paredes
de su habitación subterránea.

Y la gente pasa y pasa
vomitada del comercio condal
o del transporte público;
todos la miramos con cierta
curiosidad malsana.

No sé qué piensan los demás;
pero me hace sentir mal
el contraste de mi vida
junto con la impotencia de no
saber qué hacer y si hacer algo.

Al fin y al cabo, es bastante
parecido a un establo pequeño
y sucio en medio de casitas de corcho
y el palacio de Herodes...,
separado por milenios
y en un boca de metro
debajo del Corte Inglés.

martes, 26 de noviembre de 2013

Hace mucho, mucho tiempo...

Fui adorador secreto de la Dama Oscura.
Me encontraba con Ella noche y día,
en cada esquina sin preaviso.
No era inquietante, no, su imagen
bellísima y nunca alcanzaba a ver
de frente su rostro… La amaba
ciegamente y con locura:
tanto que la vida me sabía a poco,
y transitaba sonámbulo y a trompicones,
resbalando y cayendo siempre.
Ella era la única respuesta irracionalmente
posible, solución inalcanzable de
todos mis anhelos, espejismo
inasible del abismo de mis sueños.
Sacerdote consagrado de su rito negro,
en la persecución eterna de mi laberinto diario,
perdía el miedo al vacío y al olvido y al dolor,
con tal de fijar la mirada en sus rasgos,
de diluirme en la inmensidad de los siglos infinitos.
Ella era más rauda, y no seguí sus huellas...,
hace ya tanto tiempo que toda mi historia

me parece una leyenda.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Semana de perros

Y no digo que me he levantado todos los días con el pie izquierdo, porque como soy zurda, le tengo cariño al lado izquierdo de la vida.

[Abstenerse de leer los que no soporten las palabras soeces, acá palabrotas]

Empecé la semana volviendo de la gélida Pamplona a tierras catalanas. El paso de llevar tres capas (dos jerseis y abrigo, más bufanda, gorra y guantes) a la llegada a Barcelona, fue mi primer error, y me dejé en el portaequipajes el abrigo y no me di cuenta hasta el día siguiente. Bueno, no pasa nada, me dije, Barcelona era fin de trayecto, así que lo tendrán en la estación de Sants, y podrás acercarte el fin de semana. Menos mal que una vocecita en mi cabeza me hizo googlear "objetos perdidos", y de ahí escribir un e-mail a Renfe, tras el cual se me informó que "comenzamos el trámite para la localización del objeto al que usted hace referencia". ¡Anda! ¿Tan difícil era? El "objeto" apareció pero en la Oficina de Talgo a la que no se puede acceder en transporte público porque "La citada nave de la casa Talgo está en medio de un parque de vías de tren donde no se permite el tránsito de peatones, por lo que la     mejor manera de llegar es en coche particular, sea suyo propio o taxi." [¡Hay que joderse!]  "Al respecto le informamos que también puede solicitar la retirada de la cazadora, a una empresa de transporte y envío a portes debidos (mensajería), manera más económica frente al uso de un taxi." Aún tengo el dilema de si puedo vivir sin el valor útil y sentimental asociado a mi "objeto perdido".

¿Y en el trabajo? ¡Bien, gracias! Había dejado a mis células HeLa bien diluidas para el fin de semana largo que me había montado, pero cuando las fui a ver, estaban medio muertas las pobrecillas... Esta semana, ¡por fin!, tenía dos sesiones de cryoTEM enteritas para mis muestras... Llevo ¿más de mes y medio? persiguiendo al técnico, porque estaba copado por las clases de grado y de máster, y las pocas horas disponibles ya estaban reservadas o era necesario priorizar las muestras, con lo cual las mías iban quedando relegadas a último lugar. Con todo cariño me pongo a prepararlas el miércoles, y por estar en las putas nubes, eché sobre el mismo tubo dos muestras, destrozando lo que había preparado durante ese día. No pasa nada, me dije, calculo de nuevo la concentración, y según lo que salga en cryoTEM, saco conclusiones. ¡Ja!, idiota optimista de los cojones, no se veía nada, así que queda la eterna duda que me hará repetir otra vez todo...

Mi nariz (no sé si por la presión o por qué exactamente) lleva sangrándome creo que todos los días de esta semana, por la mañana o por la noche. El jueves me manché los pantalones con la bromita, y estuve todo el día, estirándome la camiseta para tapar las gotas vergonzosas. Porque me fui a casa aprovechando mi desencanto con el cryoTEM, y cuando estaba de camino en el autobús de la UAB a Cerdanyola del Vallès me di cuenta de que no había cogido las llaves de casa... Ya que estaba probé a llamar al telefonillo, aunque sé de sobra que no era probable que hubiera alguien, o que si lo había, nadie contesta nunca a la puerta. Me volví a la UAB con los mismos pantalones, y con la promesa firme de llevarme algo de ropa en el hipotético caso de que tuviera un percance similar.

¡Y menos mal que lo hice! Porque el viernes, sobre el mediodía, descubrí que los pantalones que llevaba puestos se habían desgarrado (os dejo adivinar por dónde), y al menos pude ponerme un par de vaqueros viejos. Vamos, que estoy como los niños que necesitan llevar ropa de recambio a la guardería: igual.

El jueves había quedado en Barcelona, en un sitio en el que no había estado nunca, y consulté Google Maps. Me quedé tranquila porque el metro me llevaba directamente, pero... olvidé fijarme qué línea tenía que coger y en qué parada bajarme, cuando ya no tenía posibilidad de mirarlo en Internet salvo por mi móvil que casi estaba sin batería... Llegué puntual, pero no así el viernes: esta vez apunté línea de metro y saqué una foto de las indicaciones para llegar andando, pero ponía girar a la derecha, y yo que debo ser medio disléxica (por decir algo suave) giré a mi otra derecha, y en vez de subir a El Carmel acabé en la Sagrada Familia, donde cogí un taxi porque estaba absolutamente desorientada.
Distancia entre dónde quería llegar y dónde llegué realmente (por mis propios medios)

Sí, todo me pasó a MÍ, en tan solo 5 días... Pero lo peor es que no me he alterado lo más mínimo..., ya me voy conociendo y sé qué se puede sacar de esta materia prima que me conforma, y las risas que me echo a su (a mi) costa. Nota final: todo esto era muy largo para tuitearlo en 140 caracteres.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Capítulo 5: El fortuito descubrimiento del arsénico



                Pensándolo bien, nunca fue buena idea…, tenía que haberse dado cuenta de que estaba condenada al fracaso, aunque ¿fue un fracaso no obtener lo esperado? Puede que no…, pero lo que estaba claro es que no debió alterarse de aquella manera cuando vio el oropimente del pintor en la catedral. No pudo evitar que la emoción lo embargase. Andaba buscando la refutación definitiva contra la transmutación del oro..., ¿sería capaz de desenmascarar a los alquimistas con sus propios métodos por medio del oropimente?

También fue mala suerte que lograra suficiente cantidad de oropimente justo al comienzo de la Cuaresma. Y, por supuesto, debió frenar la operación en cuanto hizo aparición el azufre…, pero él en cierta manera estaba inmunizado al olor y no fue excesivamente consciente. El escándalo fue mayúsculo: el ayuno debilitaba no solo el cuerpo sino por supuesto la mente, y hubo hermanos que entre una cosa y otra, pensaron que el diablo campaba a sus anchas por el convento, y se asustaron en demasía. Tanto que el hermano prior se acercó para que detuviera lo que estuviera haciendo. ¿Es que era necesaria una señal más clara? Sin embargo, Alberto no se excusó… Se le vino a la mente la plaga de ratones que invadía el convento desde hacía un mes…, y explicó que buscaba un potente veneno para acabar con ellos. El hermano prior no parecía muy convencido, ¿acaso Dios era partidario de ir al infierno para buscar remedio a los ratones? Alberto insistió en que el infierno no tenía nada que ver con lo que estaba haciendo, y cuando pensaba que tendría que renunciar, el prior le dio unos días de margen: - Pero, después, se acabó.

                Alberto regresó a su labor con más intensidad. Al calentar el oropimente con jabón estaba consiguiendo algo totalmente nuevo que no tenía que ver con el oro alquímico. Tenía la sensación de estar separando lo que fuera que formara el oropimente. Echó una ojeada a sus anotaciones, que pretendía publicar bajo el nombre De mineralibus. Allí había escrito que el oropimente se encontraba en las minas, junto al rejalgar. El rejalgar estaba prescrito por Hipócrates para tratar dolencias. El oropimente, de color amarillo, recibía el nombre de arsenikon de los griegos, y era conocido como auripigmentum por los romanos. Había historias de personas que enfermaron al ingerir el oropimente, un riesgo especialmente elevado para los pintores que lo usaban como pigmento amarillo. Hum…, el rejalgar beneficioso, y el oropimente perjudial, ¿estaban o no relacionados? Si purificaba el oropimente, ¿conseguiría un veneno capaz de acabar con la plaga de ratones? ¿Qué era lo que hacía peligrosas o inocuas a las sustancias alquímicas?
                De momento, estaba claro que el oropimente tenía azufre, y él mismo había escrito en De mineralibus, que el azufre y el mercurio eran el padre y la madre de todos los metales, por mucho que les pesara a todos sus hermanos frailes incluido el padre prior. Alberto había encontrado tanto el mercurio como el azufre en muchos de los minerales que sometió al fuego, algunos en el horno. Parecía algo bastante frecuente, por lo que dedujo que las piedras o minerales tenían estas características en común. Quizá en las profundidades de la  Tierra, hubiera mercurio y azufre en abundancia, y de ahí se formaran las piedras…
De todas las operaciones alquímicas, la mejor es la que comienza en el mismo camino que la Naturaleza, con la purificación del azufre por ebullición y sublimación, limpieza de mercurio y perfecta mezcla de ellos con la masa de metal; por sus poderes se induce la forma específica de cada metal.
                El mercurio era apasionante por el hecho de ser líquido, pero el azufre, si cabe, le fascinaba todavía más. Lo había observado a la llama tantas veces, creyendo observar un cambio en la apariencia: los cristales amarillentos sometidos a las altas temperaturas del horno, parecían adoptar de aguja. Tendría que repetir el experimento cuidadosamente para formarse una opinión más clara al respecto. El problema estaba en cómo trabajar el azufre dentro del convento sin provocar un exorcismo colectivo. Probarlo en otro lado hubiera sido aún más complicado, al menos en el convento había respeto hacia su Magister Theologiae y su vida conventual era intachable. Pero probar suerte en otro lugar era arriesgarse a que alguien le denunciara a la Inquisición. ¡Era de locos! ¿Por qué había que relacionar azufre con infierno automáticamente? Si estaba en la Naturaleza, ¿por qué tenía que ser “infernal”? ¿Acaso no decían en el Credo que el mundo era obra de Dios, y Dios no decía en el Génesis que vio que todo era bueno? ¿No veían la contradicción lógica entre una cosa y otra? ¿Y si no la veían (que no la veían, de eso daba fe Alberto) cómo hacerles ver su error, si no a ellos mismos, por lo menos a las generaciones futuras? ¿Por qué todo lo ignoto de lo que no hubiera hablado Platón había de ser herejía? ¿Podía un único hombre compilar todo lo que era el mundo, aunque hubieran pasado milenios de su vida sobre la Tierra? ¿Habíamos de quedar estancados para siempre en lo que dijo o dejó de decir Platón? No, rotundamente no. Si el mundo era bueno, por provenir de Dios, su estudio debería ser santo en cuanto que proporcionaba conocimiento de las criaturas de Dios.
                Alberto dirigió de nuevo la mirada al fuego: no quedaba resto del oropimente. En su lugar, junto a la pasta jabonosa, había cierto material que tenía brillo metálico. Alberto quedó cautivado de inmediato, y sacó sus lentes de aumento. Colocándolas en la posición correcta le permitían observar todo y descubrir detalles insospechados. Tras un minucioso examen, tomó nota:
                Del oropimente al fuego, junto con jabón, no se obtiene nada similar al oro. Se pierde la coloración amarillenta, y aparece un sólido cristalino de color gris acerado, con brillo metálico. Si se deja al aire, pierde el brillo o lustre volviéndose oscuro y negro. Al calentar esta sustancia nuevamente al fuego, arde con una llama blanco-azulada que produce humo blanco y de olor similar al del ajo. No se puede oler sin notar que los ojos y la nariz se humedecen y uno se siente indispuesto.

                Unas semanas más tarde añadió: El sólido cristalino gris (producido del oropimente) no presenta efectos perniciosos sobre los roedores.
                De alguna manera, Alberto perdió credibilidad ante la comunidad. Parecía que, según la opinión de la mayoría, sus actividades extrañas y ociosas no tenían ninguna aplicación interesante. A pesar de que la población de roedores no disminuyó, Alberto tenía la curiosa sensación de que, a pesar de todo, no había fracasado.

Fuentes
Castillo, M., Alberto Magno: precursor de la ciencia renacentista, La ciencia de los filósofos, 1996, págs. 91-106
Búsqueda por Google de propiedades azufre
Notas
1) Quería agradecer las oportunas correcciones de @DivulCC
2) Aprovecho también para felicitar a mi amiga Galleta, que cumple hoy años, de la que tengo la suerte de considerarme amiga desde prácticamente siempre, y que para mí siempre será 'algo Alberta', y por tanto, relacionada con el Patrón de Ciencias. 
3) Este post participa en la Edición del Cobre del Carnaval de Química acogido en el blog de @hebusto

jueves, 14 de noviembre de 2013

La Nada (Fantasía, Historia Interminable de Michael Ende)

Cuando colgó el teléfono el fin del mundo ya había dado comienzo, de manera totalmente irreversible. Sentía ganas de asomarse a la terraza y gritar desde allí a las estrellas que se desplomaban: ¿es que no se veía venir? ¿Era yo el único en ver que el camino que seguíamos conducía al precipicio? ¿Quiénes han sido los ciegos que nos han llevado a este extremo? Pero el mero hecho de escuchar solo el eco de sus palabras en medio de la tormenta, le hizo cambiar de opinión. Trepó de la terraza al repecho de la ventana. Y decidió esperar a que la gravedad pudiera con su equilibrio, o a contemplar el fin de todo lo que amaba.


domingo, 10 de noviembre de 2013

La Ciencia mola (y engancha)

En mi familia, tenemos una broma continua cuando se acercan las fechas navideñas. Mi madre tiene una especie de obsesión con que escribamos una carta física a los Reyes Magos. Al principio, la excusa era mantener la ilusión de los pequeños, pero ahora ya no está tan claro. Desde los 13 años decidí asumir el reto como un ejercicio literario (quizá influye que ganara un concurso con 11 años), pero me llevé un susto muy grande cuando ¡se cumplió lo que pedí! Y no me refiero a las cosas materiales de aquel año, sino a que mi madre realmente consiguió un buen trabajo. Cometí el error de no especificar que queríamos ese trabajo en Madrid, y nos mudamos a Pamplona. El año pasado hasta ¡les escribí en el blog! Pero no voy a transcribir mi carta 2013, por esta vez no, en cambio, si voy a añadir las sugerencias que le hice a mi querida hermana Ununpectio, que quiere ser periodista de mayor, y yo sigo esforzándome para que la Ciencia le guste tanto como a mí, y le regalé La cuchara menguante y me la llevé a conocer el CERN

No es justo...

Parece que Dolores ya tiene todos sus regalos pensados y yo no tengo ni una misera idea, así que (sé que me voy a arrepentir de esto) acepto sugerencias.

Un abrazo,
Como veis no me quedaba otra opción que sugerirle buenas ideas... Aquí tenéis el resultado:
Ununpectio: ten cuidado conmigo, porque: Luke yo soy tu padre, y quiero arrastrarte al Lado Oscuro de la Ciencia MUAHAHAHA (y el que avisa, querido Luke, no es traidor), así que te ANTES DE SEGUIR LEYENDO PIÉNSATELO DOS VECES, propongo que pidas este juegoAquí puedes conseguir un microscopio para asomarte al micromundo, aunque yo preferiría un telescopio para mirar a las estrellas. Hablando de estrellas: este planetario portátil mola bastante. Si no quieres arriesgarte demasiado este es el más barato
Puedes pedir las obras completas de Shakespeare... (O que M. te aconseje sobre obras de teatro interesantes). Puedes pedir una entrada para un concierto de Supersubmarina, o algo de su tienda. O bien, camisetas frikis como esta o esta otra , ¡o con Minions! Puedes pedir.. que C. y yo te dejemos acompañarnos en Interrail este verano. O que te lleve conmigo cuando vaya a Londres a ver museos gratis y a El fantasma de la ópera...
¿Quieres más ideas? ;)
(Mamá: mi contestador es inmune a los instintos asesinos que te despierte este e-mail) 
Y le han encantado las sugerencias. Postdata: han acabado cantando musicales en el hilo de correos que se originó con mi carta a los Reyes, así que sí, me viene de familia el ser como sopy, ¡y orgullosa de ello! 

sábado, 9 de noviembre de 2013

Clausula póstuma

Amigos: os pido perdón
por cuanto más creísteis
en mi amistad, que nunca
tuvo más realidad que la
dudosa utopía, y se volvió
tan carnal y posesiva
como la vida misma.
Quise querer, quise entender,
y solo robé y construí
imágenes vuestras
en mi interior, que se
rompieron en mil pedazos
cuando fuisteis tal como sois.
Perdonadme,
si buscasteis, y os equivocasteis
conmigo. Ahora ya sabéis
que soy así.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Iones para la paz... interior

Este texto lo escribí como ejercicio del Curso de Divulgación y Literatura Científica Creativa, y el título se lo debo a mi profesor José Antonio Bustelo

Recupero uno de mis temas favoritos: ¿los iones afectan a nuestra salud?  Mi primer contacto con estas esotéricas teorías fue cuando mi hermano ganó la fase local de la Olimpíada matemática y apareció de vuelta en casa con un “pedrolo” como premio. En realidad, era una de las famosas lámparas de sal que proporcionan iones negativos para aliviar tu estrés y 20 000 cosas chachi-guays más. (Y digo yo, ¿cómo en un evento tan científico pueden regalarte algo tan tan pseudocientífico? ). La lámpara acabó en el baúl de los recuerdos, de donde la rescaté yo para gastar una broma.


Avancemos unos años en la cronología de mi corta vida hasta un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme, donde viví con una persona que había sufrido un accidente de tráfico, y que a pesar de la rehabilitación todavía tenía molestias musculares, y lo único que conseguía reducírselas era una funda de colchón de iones. Ella misma recomendaba a otra que usara plantillas de iones para mejorar el descanso de sus pies. ¿Iones?, pregunté yo.

- ¿¿¿¿????

Como futura química que era entonces, sabía que la materia está compuesta de átomos, y que cuando dichos átomos neutros pierden o ganan un par de electrones, adquieren carga positiva o negativa y se llaman iones. De manera que por supuesto que hay iones y átomos a nuestro alrededor, es más: ¡estamos hechos de ellos! Así que vale, tienes una chachi funda/plantilla/pulsera Power Balance iónica, ¿pero con qué iones? Mira la tabla periódica, con 115 elementos químicos a día de hoy, y deduce si es lo mismo un ión de hierro o níquel,


Un ejemplo extraído del libro El tío Tungsteno en el que se habla de que, efectivamente, los iones pueden ser nuestros aliados en medicina:

“Tu padre sospechaba que tenía úlcera de estómago, y me lo envió para que lo averiguara. Vamos a darle de “comer” bario.”

“Utilizamos sulfato de bario”, prosiguió mi tío, agitando la pesada pasta blanca. “porque los iones de bario son pesados y casi opacos a los rayos X”. Este comentario me intrigó, e hizo que me preguntara por qué no se podían utilizar iones aún más pesados. Se le podría dar de “comer” plomo, mercurio o talio, todos ellos iones excepcionalmente pesados, aunque, claro, su ingestión sería letal. (...)

En la web Medline recogen un conjunto de pruebas diagnósticas médicas que usan los iones producidos por medio de radiactividad, palabra terrorífica donde las haya para los vendedores de fundas/plantillas/pulseras iónicas.

Yo es que soy muy tremendista, y para imaginar cantidades ingentes de iones disponibles en una funda/plantilla/pulsera, tenía que recurrir a los hornos gigantescos que son las estrellas y al plasma como estado de la materia. O a colisionadores de 27 kilómetros de circunferencia donde las partículas alcanzan velocidades cercanas a la velocidad de la luz, por debajo de Francia en el CERN. También en la técnica de análisis de ICP-MS, ¿hacemos una estimación del precio de este equipo, de los gastos de material que se necesita para ponerlo a punto, y del mantenimiento?


Vale, lo cierto es que había una posibilidad mucho más accesible: disolver sal común (NaCl) en un vaso de agua, para obtener iones positivos de sodio e iones negativos de cloro (cloruro). Beber sal con agua (y donde dice beber también podría ser bañarse, etc.) debería aliviar el dolor de espalda o de pies de la misma manera que lo hacía con las fundas/plantillas/pulseras.

Pero investigando más concienzudamente, encontré que eran los iones negativos los que son beneficiosos para nuestra salud, mientras que los positivos son perjudiciales. Lástima, ya no me sirve el invento del vaso de agua y sal para los dolores musculares. Añadiendo ácido sulfúrico concentrado sobre mi sal común, consigo iones cloruro en agua: ¿ácido clorhídrico para lesiones de coche? No te preocupes, no hace falta que lo ingieras, porque tus propias células ‘fabrican’ ácido clorhídrico para disolver los alimentos en tu estómago.

De todas formas, ¿seguro que los iones positivos tienen efectos perniciosos sobre nuestra salud? El sodio (Na+) y el potasio (K+) forman la bomba de sodio-potasio presente y necesaria en cada una de nuestras células. El ión sodio también está presente en las conexiones neuronales, y es responsable del proceso de contracción de los músculos. El ión potasio es el encargado de introducir los nutrientes al interior de la célula y de extraer los desechos. El calcio (Ca2+) también es necesario para el correcto funcionamiento de los músculos, regular el transporte celular, y participa en la coagulación de la sangre. El hierro en sus estados iónicos de Fe2+ y Fe 3+ se encarga de proporcionar oxígeno a todas las células. Además, los iones están relacionados con el ácido nucleico ARN, de manera que sin cationes, el RNA es incapaz del reconocimiento molecular o catálisis. El RNA requiere cationes en la forma de Na+, K+ y Mg2+ para su plegamiento y la realización de su función. Parece que nuestro cuerpo no hace ascos a los iones positivos… y tampoco a los negativos: un 15% del fósforo de nuestro cuerpo está en forma de iones fosfato (PO4 3-) y se emplea en la transmisión del impulso nervioso y la contracción de los músculos, además del Cl- del estómago.

De hecho, es necesario que haya un complejo balance de electrolitos entre el medio intracelular y el extracelular, sobre todo para mantener el gradiente osmótico imprescindible en la regulación de fenómenos como la hidratación, el pH de la sangre, y la respiración celular. Los iones además hacen de mensajeros en el tejido muscular y neuronal. Un desequilibrio electrolítico serio, como puede ser la deshidratación, puede llevar a complicaciones cardíacas y neurológicas, y a la muerte.

Por lo tanto, llego a la conclusión de que sí, de que los iones afectan a nuestra salud, pero no de la forma en la que trataron de venderme las fundas/plantillas/pulseras, sino que más bien parece que dichos productos se han apropiado de la terminología científica para justificar el efecto placebo que no es exclusivo de ellos, parece que está relacionado con la historia de la medicina, y más en concreto de la medicina moderna. Pero como química, me indigna sobremanera que pretendan confundir a base de nomenclatura química; por favor respeta la química.

Este post participa en la Edición del Cobre del Carnaval de Química acogido en el blog de @hebusto y en la XXVII Edición del Carnaval de Biología organizada por @monzonete en La Aventura de la Ciencia