sábado, 12 de abril de 2014

Exilio (variaciones del mismo tema)

Vía
Pensé que ya había pasado
bastante tiempo, que ya era
hora de dejar el luto y mis
reticencias. Podía cambiar
el estado de whatsapp,
borrar viejos números,
olvidar malos tragos.

¡Oh, mundo 2.0, global,
interconectado, te maldigo,
ojalá fuera más sencillo
perderse en una selva
amazónica para siempre!

Pero, supongo que aún
en el espacio exterior,
más allá de nuestra galaxia,
seguiríais enviando e-mails,
que por muchos filtros que
aplique, y aunque viviera
en un universo paralelo,
no sé cómo, alguno llegaría.

Para desesperarme,
destruirme, acribillarme.
Si no me encontráis a mí,
encontraréis a quien me
encuentre… Si no puedo
desaparecer yo, ¿cómo
volver invisibles a todos
a los que tienen un pedazo
viviente de mi corazón?

¿No basta destrozar por una vez, 
que tenéis que localizar a cada
uno de esos pedazos
esparcidos por esta tierra
nuestra? 

A todos vosotros,
os digo: el espíritu no muere,
la letra permanece, y no se
enciende un candil para
guardarlo bajo la mesa…,
lo que dijimos al oído
se escuchará en los terrados.

Y además de todo esto,
una última cosa: aunque
parezca vulnerable,
tengo la voluntad de
hierro, y si digo que
no quiero hablaros,
no lo haré. Ahora digo
que no volveréis a
hacerme daño, y así
se hará. 

Vuestros
esfuerzos son inútiles,
por si por economía
de energías, los queréis
invertir en otra cosa
(menos malvada y más
productiva). 

Por último,
no olvidéis que los hijos
de las tinieblas son más
astutos…, es decir:
todavía puedo venceros, no
os confiéis ni me subestiméis.

Gracias

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