miércoles, 22 de noviembre de 2017

El cartón de leche

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Fue relativamente hace poco tiempo que me enteré que los quesitos de Reny Picot no provenían como yo siempre había creído de las sobras de una capea que habían regalado a mi madre. Venían, en realidad, del banco de alimentos. En mis recuerdos, era la única comida de la que se podía repetir tantas veces como se quisiera, daba igual cuantos comieras porque la cantidad siempre era ingente. Desde entonces tengo una manía considerable a los productos de Reny Picot, y especialmente a sus quesitos... Paradojas de los pobres: ellos nos salvan del hambre, y nosotros los odiamos a muerte.

No me había dado cuenta de cómo el nivel económico afecta tan básicamente a tu comportamiento hasta aquel fin de semana en la casa rural. En el desayuno, la gente que terminaba el brick de leche no lo plegaba como lo hacíamos en mi casa hasta que cayera la última gota de leche. De hecho me llamaron exagerada cuando dije que quedaba aún bastante leche por aprovechar. Ahora, además de los quesitos, llevaré tatuado en mi pasado los cartones de leche plegados.

martes, 21 de noviembre de 2017

Sole y Fru

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Mi vecina se ha comprado un perro. O se lo han regalado, no estoy segura. A través de la ventana abierta y de las paredes de papel, la oigo hablarle. Y me alegro por ella. Tenemos los horarios muy distintos y apenas coincidimos..., a no ser que me duerma y llegue tarde al trabajo: entonces compartimos ascensor y hasta tren de cercanías. Siempre me pregunta cosas acerca de mi trabajo o de mi vida, me hace sentir incómoda tanta curiosidad, pero la disculpo porque sé que vive sola y la soledad puede ser terrible. Si ahora está acompañada, seguro que está más feliz.

Curiosamente, apenas oigo al perro, a la que más oigo es a la vecina. "Fru, no muerdas". "Fru, no llores, ¿por qué lloras, vamos a ver". "No, no, no se ladra". Y así continuamente. Me hace reír porque además ¿qué clase de nombre es Fru?

En fin, el pasado domingo me la encontré. Yo iba a votar, y ella se enteró porque llevaba en la mano el papel del censo. Nos pusimos a hablar de lo mal que andaba la situación política, etc., etc. Y me preguntó que con todo eso a quién iba yo a votar para recomendarle a ella. Hay costumbres de curiosidad que no se curan con la compañía de un perro, por lo que parece. Obviamente mentí, y le dije que no sabía..., bastante me costó decidir como para "recomendarle" a ella. Además, ¿qué pasa si ella no comparte mi forma de pensar? No sé es muy arriesgado preguntar eso, pero cada uno es cada uno.

Ella sola cambió de tema: "¿Sabes que tengo una hija?", y yo al principio pensé que su hija había venido a visitarla de un país lejano..., aunque ahora viva sola y esté soltera, ¿quién sabe qué ocurrió en su pasado? Y de pronto se me ocurrió que podría estar hablando de su perro (o debería decir quizá su perra), ante esta revelación preferí manifestar sorpresa. "¿No la has oído?". Vaya por Dios, estaba en lo cierto, se refiere a la perra. Me contó que se la habían regalado y que era como un niño pequeño que la despertaba cada mañana y de la que tenía que estar tan pendiente como si fuera un bebé. Nos despedimos y me fui a votar un poco tocada. Una cosa es tener un animal de compañía y otra llamarlo hijo o hija. Aunque al final volví a la idea de que, al menos, ya no estaba tan sola.

El otro día, oí que iba a sacar a la perrita a pasear. Se oía el tintineo de cascabeles. Nunca entenderé que los dueños pongan cascabeles. Me pudo la curiosidad y me asomé a la mirilla para conocer a la famosa Fru. Enseguida vi a mi vecina de espaldas arrastrando una correa con cascabeles por el suelo, mientras le hablaba cariñosamente al vacío.

lunes, 20 de noviembre de 2017

La mujer del paraguas verde

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Era precioso. Un verde botella oscuro, y el mango curvado y las varillas plateadas. Todos en el barrio la conocían como la mujer del paraguas verde. Nadie sabía su nombre ni su historia, o bien los habían olvidado tiempo atrás. Ahora solo era la mujer del paraguas verde. Porque nunca salía de casa sin él por más calor que hiciera, despejado estuviera el cielo, tuviera que recorrer largas distancias o fuera muy cargada. Siempre, siempre, llevaba el paraguas en la mano o colgando de su brazo.

La gente que no la conocía la miraba extraño, pero en el barrio ya estaban acostumbrados. Formaba parte del zoológico habitual de personalidades que suele haber en todos los barrios. Era una más. Y punto.

Como mucho, en la pescadería, en la farmacia o en la carnicería, de vez en cuando, le decían: "pero si no llueve ni va a llover, ¿por qué lleva un paraguas?". Pero ella nunca contestaba, solo sonreía triste y dulcemente, una media sonrisa solo, se encogía de hombros, y no decía nada. Podía no llover en la calle desde luego, pero desde que él se marchó dejando el paraguas como una reliquia inservible y descartada de antaño..., siempre llovía en su interior. Y era mejor estar a cubierto, no fuera a resfriarse y que aquello se complicara en una neumonía incurable.


jueves, 2 de noviembre de 2017

Tercera mano

El día de difuntos es un día doblemente paradójico para mí, desde que en 2011 tomé la decisión de suicidarme pero después en Urgencias, tomé la decisión de dejarme ayudar en la depresión. (Lo cuento aquí). Es decir, sería una especie de "cumpleaños", de "aniversario macabro pero brillante a la vez" porque realmente considero que hace 6 años que empecé a vivir de verdad.

Y para celebrar esta paradoja he decidido recurrir a John Donne y su Soneto Sacro X. Allá por 2010 escogí una asignatura llamada Cuestiones acerca de la muerte (de esas que solo se pueden hacer en la Universidad de Navarra). Era una asignatura de la carrera de Enfermería y lo poco que recuerdo es la proyección de la película Wit (2001), que en aquel momento no me gustó pero que fue mi primer contacto con John Donne y ese poema que me fascina y obsesiona a partes iguales.

Ahora esa peli me parece brillante en muchos aspectos. Evidentemente es perfecta no solo para el tema de aquella asignatura, sino para la carrera de enfermería, ya que los médicos-investigadores al revés que la enfermera son los que no empatizan con el sufrimiento del personaje de Emma Thompson. Pero yo he venido a hablar del Soneto y helo aquí:

Death be not proud though some have called thee
Mighty and dreadful, for, thou art not so,
For those, whom thou think’st thou dos overthrow,
Die not, poor death, nor yet canst thou kill me;
From rest and sleep, which but thy pictures be,
Much pleasure, them from thee, much more must flow,
And soonest our best men with thee do go,
Best of their bones, and soul’s delivery.
Thou art slave to fate, chance, kings, and desperate men,
And dost with poison, war, and sickness dwell,
And poppy, or charms can make us sleep as well,
And better than thy stroke; why swell’st thou then?
One short sleep past, we wake eternally,
And death shall be no more, Death thou shalt die.


Que, según la traducción de Carlos Pujol (versión bilingüe que me recomendó Enrique García Máiquez), vendría a ser:

Muerte, no te envanezcas, aunque te hayan llamado
poderosa y terrible, porque no eres así,
pues los que tú supones que has vencido no mueren,
pobre muerte, ni puedes a mí mismo matarme.

Del reposo y del sueño, dos imágenes tuyas,
surge un goce mayor, y los que te has llevado
y son nuestro tesoro, obtendrán sin tardanza
la paz para sus huesos, libertad para el alma.

Del destino, el azar, de los reyes y la ira
siempre esclava, convives con el mal, el veneno
y las guerras, ¿acaso los hechizos y filtros

no adormecen también? ¿De qué, pues te envaneces?
Tras un sueño muy breve hay la eterna vigilia,
Y no habrá ya más muerte: ¡muerte, tú morirás!




Y que Víctor Botas quiso traducir a su manera, en Segunda mano:

Ten más modestia, Muerte, aunque se te haya
erróneamente dicho poderosa
y temible; pues esos que has borrado
no mueren, pobre Muerte, incapaz hasta
de aniquilarme a mí. Si el reposo
y el sueño son tan gratos, cuánto más
no debes serlo tú: así se explica
que los mejores antes den contigo
libertad a sus almas y a sus huesos
descanso. Azar, reyes y suicidas,
son tus amos, habitantes de pócimas,
enfermedad y guerras. Y más diestros
que tú son los hechizos. Menos humos,
que veremos tu fin; tu muerte, Muerte. 



Y ahora soy yo la que quiere darle una tercera mano, así que os dejo mi versión de traducción libre y personal (que viene a ser una mezcla de las anteriores):

Muerte, no seas creída, aunque te hayan llamado
pavorosa y fuerte, sin siquiera serlo:
aquellos que piensas haber derrocado
no mueren, ni tú, pobre, puedes matarme aún.

Si el reposo y el sueño son tus imágenes
siempre gratas, ¡cuánto más placer traerás tú!
Por eso, los mejores te encuentran antes
dando paz y libertad a su alma y cuerpo.

Sierva del destino, azar, poder, suicidas;
vives del veneno, guerra y enfermedad.
Si pastillas y somníferos nos duermen

mucho mejor que tú; ¿de qué te envaneces?
Tras un breve sueño, el despertar eterno 
sin más muerte jamás, Muerte tú morirás.*

(*Referencia a san Pablo, I Cor. XV, 55: ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?)











domingo, 22 de octubre de 2017

Sexto cumpleblog: "Alta tensión de amor"

Querido blog:

¡Hemos dado juntos otra vuelta al Sol! Y vaya añito más intenso... Empezamos con nuestra primera estancia en el extranjero, en la preciosa Marburg de Alemania. Aprendimos a comunicarnos en signos-inglés-palabras sueltas de alemán; casi nos congelamos de frío..., vivimos con dos gatos (ejem), conocimos gente nueva e interesante y como siempre tratamos de hacer investigación. Sobre todo descubrimos que Marburg está lleno de ciencia, y del subidón salieron las aventuras marburguesas del hassio de Hesse; Behring, el primer Nobel de Medicina; y la química del glühwein... ¡Y lo que nos queda por contar!, el problema suele ser el tiempo que ¡ay! pasa volando entre veintidoses de octubre...

Volvimos de allí con muchas ganas de familia... y fueron las primeras Navidades sin la abuela. La echamos muchísimo de menos, hasta en las cosas más pequeñas. Nuestro regalazo de Reyes fue ir a visitarla y compartir tan buenos ratos con ella. 

Casi sin darnos cuenta nos metimos en febrero y llegó el Día de la Mujer y la Niña en ciencia. Queríamos haber colaborado en iniciativas preciosas que nos llegaron de todos lados, pero para variar nos pilló el toro y solo compartimos lo que teníamos a mano: un par de entrevistas. Este año hemos andado flojillos de charlas..., tenía en la cabeza que no había dado ninguna. Me olvidaba de Escèptics al pub. La verdad es que cuando me la preparaba, estaba en pánico por tener que hablar más de los 10 minutos reglamentarios de Naukas Bilbao, pero al final me enrollé como las persianas y es que el tema de la quimiofobia y de la Química Verde da para mucho...

En febrero también se subió a Youtube mi 'Una charla de vida y muerte', y aunque ya habíamos hablado del tema en el blog, la verdad es que una imagen vale más que mil palabras, y si están en formato vídeo ni te cuento... Fue emocionante ver el apoyo incondicional de tantos y tantos amigos que hemos hecho por estos mundos de Internet...

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Y claro con las pilas así de cargadas..., convocamos desde Next Door a todo el mundo (Hablando de Ciencia y Naukas) a hablar de depresión aprovechando que la OMS dedicaba el 7 de abril, Día Mundial de la Salud, a "Hablemos de la depresión". Y fue una pasada cómo respondió la gente, fue una experiencia muy intensa a nivel personal y emotivo. Aquí tenés recogidas las joyas que se publicaron. Desde este blog se publicaron dos entradas anónimas, y nosotros participamos contando una vez más nuestra historia, pero a ritmo de James Rhodes, Jaime Gil de Biedma y alguno más. Hay una parte de mi depresión que suelo compartir menos por aquí, y es que ese episodio depresivo tuvo un fuerte componente espiritual en mi vida, que a día de hoy, me sigue marcando. Viernes Santo era una buena fecha para contarlo por medio de un audio y de un vídeo.

Otro tema que nos tiene obsesionados es el del Alzheimer de mi abuela. Reseñamos el libro que nos sirvió el año pasado para escribirle una carta en la que le contábamos la vida y descubrimientos del doctor Alzheimer. Y ya que la convocatoria de la depresión tuvo tanto éxito, decidimos repetir aprovechando que el 21 de septiembre es el Día Mundial del Alzheimer y recoger textos durante ese mes. La verdad es que nos pilló a dos bandas con tanto evento de ciencia concentrado en septiembre... Pero aún así fue una experiencia preciosa y participaron entradas de poner los pelos de punta (que puedes leer en Next Door). Desde aquí mandamos un pequeño poema, Azucena y Antonio.

Sacada de Next Door
Y es que, al final, la estrella de este blog es la poesía, o la a-poesía, porque no soy buena crítica en diferenciar una de la otra... Ha habido haikus sobre el otoño de Marburg (mezclada con los retornos de Alberti), las cámaras de seguridad o una cabrita en la ciudad. Y luego un par causadas por situaciones: una de ellas casi que se puede rapear y la otra son mis recuerdos de la infancia enfrentados con la realidad de este verano. De lo que estoy orgullosa es de haber cruzado caminos con John Donne, un gran poeta del que aún tengo mucha miga que sacar..., estoy obsesionada con uno de sus sonetos sacros (de hecho, mi charla sobre la depresión casi se tituló con un verso de él), pero no adelantemos acontecimientos y a ver si pronto os comparto más sobre él. El 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, publiqué Hermano en la sombra.

A falta de las fotos oficiales, os paso las de Twitter para que veáis el ambientazo impagable de este primer BCNspiracy

Pero creo en que estamos de acuerdo en que lo que ha marcado este año, ha sido el evento BCNspiracy, que con tanta ilusión hemos ido preparando desde hace muuuucho tiempo, tanto que ha sido un verdadero parto de dos años, que nos ha hecho casi entonar el aleluya, pero sobre todo ha sido un sueño hecho realidad.

Aquí tenéis a los encargados de talleres totalmente entregados a su labor
Aún ahora, y después del mal rollo generado en Cataluña desde el 1 de octubre, pensar en el 30 de septiembre me llena de ilusión y de ganas de repetir. Nos visualizo a todos en la entrada del CosmoCaixa, presentándonos, recortando pegatinas, colocando los carteles, viendo a los ponentes prepararse con Julia, y a los encargados de talleres ir instalándose en sus salas. A partir de ahí, es como si todo hubiese pasado volando, los pequeños inconvenientes, los grandes momentos, la disponibilidad y buen hacer de todo el equipo y de dos voluntarios que se vinieron ese día. Hubo una paradoja temporal o algo así, y el tiempo se detuvo a la vez que corría cada vez más rápido. Sin darnos cuenta acabamos la mañana y nos fuimos a comer: una comida en la que estaba prohibido hablar de política, así que terminamos preparando el programa para el año siguiente. Y de ahí, nos fuimos al bar La Abadía, a terminar el evento, un poco solos quizá, pero fue una oportunidad buenísima de conocernos entre organización, ponentes y amigos, que nos dio ganas de repetir en breve con una cenita. Todo fue tan alucinante que no encuentro palabras para ponerlo por escrito mejor...

BEERspiracy, pasándolo bomba

Y así, a pesar de que han sido 365 días complejos, llenos de decisiones incómodas y de temporadas bajas, la verdad es que solo podemos dar gracias. De eso trata, precisamente ese título de "Alta tensión de amor". No voy a poner nombres esta vez porque no quiero dejarme a nadie y además los susodichos creo que saben quiénes son... No hay nada en este Universo para agradeceros tantas conversaciones, whatsapps, llamadas, abrazos, mails, ánimos, desafíos y retos, que me hacen saber día a día que no estoy sola, que cuento con un batallón de los mejores soldados para sostenerme en las peores batallas. Gracias por estar siempre ahí, a veces más visibles otras en el backstage, pero siempre, siempre, siempre a mi lado. Os quiero demasiado y estoy en alta tensión de amor con todos vosotros. Esa frase viene de uno de mis poemas favoritos de José Luis Tejada, que copio a continuación:

MISTERIO DOLOROSO

No hay solución. Ni a solas ni con nadie.

Somos cosa perdida.

Los besos dan más sed; lo he comprobado.

Amor va contra amor.


Es vivir irse dando restregones

sangrientos contra el quicio

del corazón más prójimo.

Quicio que se, también, quebranta y cede,

corazón que también padece, sangre

que se funde a la nuestra

y es ya toda una lástima fluida

sin más recurso que morir en mar.


No quisiéramos ir doliendo, hiriendo,

pero es inevitable según vamos

abriéndonos camino a cuchilladas,

erizos todos en tan corto espacio,

con el gravísimo problema

de la murienda en pie, del paro de los pulsos,

del nivel cultural del pueblo y sus pasiones,

de pretender urbanizar el caos.


Será mejor estarse quedo en casa,

cerrar labios y ojos, puertas, manos

y sólo abrir el chorro

salobre y esporádico del llanto.

No quejarse siquiera a media voz.


No vaya a ser que alguien nos oiga

y se alastime de nosotros,

quiera juntar su hambre

con nuestras ganas de morder

y se enreden las venas muchas más.


Debíamos todos ir con cartelitos

que advirtieran: “Peligro de quererse”.

“Prohibido el paso al pecho”. “Zona oscura”.

“Alta tensión de amor”...

Uno no acaba de explicarse cómo

somos y nos movemos, solos, juntos,

tan incompletos, tan incompletables,

con tanto de miseria y tanto lujo

de ciega caridad desperdigada,

incompatibles con la compañía,

no conviventes con la soledad.


Este misterio de los medios pechos,

perfectamente inacabados, huecos,

amueblados de púas todo en torno,

los arduos tropezones en la sombra,

los idiomas babélicos, abstrusos…

¡Las diversas maneras de ser y padecer!


Pues eso, gracias por ignorar mis carteles de advertencia, y con vuestro cariño hacerme el elemento radiactivo más feliz de este punto azul pálido al que llamamos hogar. Per molts anys!



martes, 10 de octubre de 2017

Día Mundial de la Salud Mental: Hermano en la sombra

Sin tiempo para mucho más, pero tampoco quiero que se me pase el día, comparto un breve poema que empezó a cuajarse en el verano de 2015 y que probablemente todavía no esté terminado porque no acabo de estar contenta...
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A todos mis hermanos en la sombra


He llorado por ti, hermano de la sombra
porque sé que no hay nadie
que soporte tus lágrimas.
Tu soledad es más grande
que la inmensidad del universo en expansión.
Y la noche te ataca sin pausa
y ya no ves nada de pura desesperación.
A ti que te faltan los que más necesitas,
a ti inacompañable amigo
herido de muerte, muerto en vida
quiero decirte que he llorado por ti.
Que aunque nunca sepas de mi existencia
(ni yo de la tuya)
eres mi hermano en la sombra.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Azucena y Antonio

A M.E. y M.


Hoy fallece Azucena.
Y Antonio, ¿se ha enterado?
¿Se lo ha contado el viento?
¿Lo han cantado las aves?

Antonio mira por la
ventana. A pesar de la
gente de fiesta, ¿nota
acaso algo en el aire?

Antonio con mirada
perdida en su ventana.
¿Qué pasa en su cabeza?
¿Sabe que ella no está más?

Su compañera por más
de sesenta años alzó
el vuelo sin él. Antes,
rápido, de repente.

¿Recuerda bien su rostro?
¿Qué hay de sus mil caricias,
de tantos de sus besos?
¿Dónde han quedado, Antonio?

Los hijos y nietos de
luto, y Antonio sigue en
la ventana mirando.
Pero, ¿y si lo presintiera?

¿Antonio la echará de
menos cuando no la vea
mañana ni el día después?
¿Cuando él se vaya también?

¿La piensa en sus sueños de
día mientras mira por su
ventana? ¿Queda espacio
en sus neuronas rotas?

¡Quién sabrá nunca si en el
mundo en que ahora vive entra
su Azucena! Solo que
ella estuvo hasta el final.

Hoy fallece Azucena.
Pero, ¿un amor así ha de
morir por este cáncer,
por este Alzheimer brutal?

No. Sino que serás tú,
Muerte, la que morirás.*


*Soneto X de John Donne que cita I Corintios 15:26)

Este poema participa en la convocatoria #LosRelojesND

viernes, 15 de septiembre de 2017

Ama, aita y el Alzheimer

Me ha llegado el primer texto para la convocatoria #LosRelojesND, ¡agarrénse que vienen emociones muy fuertes! La autora es Laura Juampérez Mandacen. Muchas gracias, Laura, por compartir tu experiencia y por ayudarnos con esta inciativa. Un fuerte abrazo.

Vía Next Door
Nosotros, que creíamos saberlo todo de esta puñetera enfermedad que nos robó a nuestro padre hace ya unos años, no quisimos ver que ella también la tenía hasta que llegó la crisis.

Aquellos olvidos que iban a más. Las excusas para no conducir por la ciudad porque “habían cambiado las señales e incluso las direcciones de las calles”. Ese “no me sale la palabra…”. ¿Cómo era? Eso, esto, aquello, esa cosa… Y nosotros: “Ama, venga, no seas tan vaga con las palabras, que todo es eso, esto y aquello. Esfuérzate un poco más en llamar a cada cosa por su nombre”. Su nombre… Cómo si ella no quisiera hacerlo…

El diagnóstico que habíamos querido evitar, aunque en nuestro fuero interno conocíamos, llegó de improviso en Navidad. Y desde luego no fue un regalo. Lo hizo después de una crisis que quisimos confundir con una anemia, una severa deshidratación o cualquier carencia de una u otra sustancia vital que nos devolviera a nuestra madre, aunque ella ya se estaba marchando.

Entonces, en el hospital, entre prueba y prueba, nos atrevimos a lanzar la pregunta. ¿Y si es algo más? ¿Y si todos esos olvidos no son los típicos de una mujer de 76 años?

También comenzó la búsqueda en la jungla de internet. Allí, donde conviven artículos de medio pelo con las páginas de asociaciones tan “chapeau” como CEAFA, ALZFAE o la Fundación CITA, confirmamos que nada había avanzado en su tratamiento en los últimos 20 años.

En los 90 mi padre recibía los últimos fármacos, los más novedosos, directamente desde Boston. Se los traían sus hermanos, que vivían en México, cada verano. Al final, no sirvieron para nada, salvo para darnos paz porque “algo le harían”.

Esta vez la neuróloga tampoco nos trató con paños calientes. Los fármacos disponibles intentaban frenar el deterioro, pero el alzheimer seguía siendo la putada de enfermedad que habíamos conocido bien 20 años atrás, y que seguía sin tener cura.

Han pasado dos años y la cuesta abajo no para. Nuestra ama va cerrando su círculo de confianza. Siempre le gustó salir. Tomarse su aperitivo los domingos después de misa. Apuntarse a todos los viajes de la asociación de jubilados del pueblo, aunque fuera sin sus amigas. Pero ya no quiere. Ni nosotros. Solo queremos que ella esté contenta. Que se ría con sus nietos. Que confunda sus nombres. Que se dirija a ellos en femenino aunque los dos sean chicos. “La amatxi es viejita, verdad ama?” Por eso tenemos que ayudarle”, dicen ellos. Dos pequeñajos que no la han conocido como ella era, de valiente, alegre y generosa, pero que ahora son su ancla para no despegar de este mundo que cada día olvida un poquito más. Aquí seguiremos, ama. Hasta que ya no nos recuerdes. Para recordarte nosotros, junto con aita.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Memorias de verano (2017)

Vía
Volver al pasado pisando las huellas
que quedaron. Todo es igual pero todo ha
cambiado. Los lugares son más pequeños
o es que hemos crecido demasiado para
caber allí. Sobre todo, falta gente
que solía acompañarnos, y queda un vacío
gélido que rompe una parte del alma.

¿Dónde está Agustín? Nadie espera junto a la
puerta, no hay más paseos por las playas o los
acantilados. ¿Quién captura las pulgas
de mar para usarlas en la pesca? Siguen
haciendo agujeros fugaces sobre la
arena; saltarines incansables de
la orilla. ¿Y los perros que nos asustaban?

¿Dónde está Angelín? Ya no hay cerdo ni vacas
tampoco gallinas, aunque está la fuente
de piedra con renacuajos como los de antes,
que Angelín cazaba para hacer reír
a los niños que fuimos, y arrojárselos
a las gallinas (que no se los comieron).
Tampoco usamos el camino de moras.

La casa donde nació el abuelo ya no
tiene las ventanas color verde, y aquellos
árboles frutales donde recogíamos
manzanas y peras, ahora están enfermos.
Nadie recoge la fruta que se pudre
en el suelo, dejando olor fermentado.
Ese mismo que ha quedado en mis recuerdos.

sábado, 9 de septiembre de 2017

BCNspiracy, un sueño que se hace realidad

Cuando te pica el gusano de la divulgación no hay marcha atrás... Uno se motiva primero con la blogosfera y las redes sociales (sobre todo Twitter), y decide asistir a un evento de divulgación tipo Naukas Bilbao y Desgranando Ciencia. Y ya está perdido para siempre. Querrá repetir, pero también querrá tener un evento así en su ciudad. Y acabará metido en infinitos follones.

En mi caso, primero intenté colarme en la Semana de la Ciencia de Barcelona, aunque finalmente todo quedó en una colaboración chula entre la Universidad de Barcelona y la Associació Catalana de Comunicació Científica. También se trató de unir a los Naukers catalanes con la idea de organizar un mini- o maxievento... Pero el empujón definitivo vino en 2015:  Iñako desde #Naukas15 había animado a expandir los eventos de divulgación de la ciencia por otros lugares, y en concreto mencionó Cataluña. Además, Óscar que había pasado por Barcelona para asistir al Campus Gutenberg me había insistido en los recursos de una ciudad como esta, y que Desgranando Ciencia salió con mucho menos. Después di una charla supercrítica en IgniteBCN3 y, en pleno evento, se me acercó un igniter (de la primera edición) y me dijo que habría que montar un Ignite de ciencia y encima conocí entre el público a PantomakaBCN a través de las desvirtualizaciones de Elena Saiz y Joan Carles Montero. ¡Aquello estaba que ardía! Así que empezamos un grupo de Facebook, y yo a contactar con catalanes divulgadores de mi TL, y convocamos una reunión informal, que no salió como esperábamos, pero fue nuestro punto de partida.


Primera reunión de conspiradores en un bar políticamente incorrecto (quien se acuerde, entienda xD). La mayoría nos conocíamos solo de Twitter o no nos conocíamos en absoluto.
Des-pa-cito, empezamos a hacer reuniones pintorescas entre los interesados en participar: la reunión de compromiso, la de únete a la alianza rebelde y la de ¡¡¡emergencia!!!

No, muy bien de la cabeza no andamos... ¡Es pura pasión por la ciencia!
Nos fuimos dividiendo en equipos (organización, comunicación, recursos internos, recursos externos y logística). La Asociación Hablando de Ciencia nos respaldó desde el principio, aceptando co-organizar el evento con nosotros, y facilitándonos espacio web y ayuda informática. La Fundación Bancaria La Caixa se ha convertido en nuestro colaborador estrella al cedernos los espacios para charlas y talleres en el CosmoCaixa de Barcelona. El instituto ICMAB-CSIC, donde trabajo, nos ha hecho difusión institucional desde su web y redes. Y aún seguimos recibiendo propuestas de charlas, talleres y colaboraciones a través de la sección de contacto de la web. La verdad es que es muy emocionante porque faltan unos 20 días para BCNspiracy, y aunque tenemos los programas de charlas y talleres cerrados, nos encanta apuntar nombres y sugerencias para próximas ediciones. Creo que a lo que nunca diremos que no, ni el mismo día 30 de septiembre ni después, es a posibles patrocinadores. Nos hubiera gustado traer algún ponente de fuera, contar con cartelería o con material de un taller..., pero hasta ahora y gracias a la buena voluntad de organizadores y voluntarios nos las estamos apañando sin recursos económicos.

Por fin, después de casi dos años de pensar, planear, soñar y montar... ¡llega BCNspiracy! El evento de divulgación científica que, aunque no lo supieras, estabas esperando. Con muchísima ilusión hemos preparado un programa de charlas que deseamos que te intrigue mucho, y otro de talleres para que los niños de 3 a 119 años disfruten la mañana del día 30. Teníamos previsto como cierre una tarde de BEERspiracy en los bares para compartir impresiones, dudas y preguntas y debates amistosos sobre la ciencia y el mundo. Esperamos que sea posible y que pronto esté disponible su contenido y ubicación en nuestra web. Así que te recomendamos que estés atento a las actualizaciones tanto en la página del evento como en su Twitter y Facebook.

Estamos orgullosos de compartir "cartelera" este mes de septiembre con grandes eventos como Naukas Bilbao, Campus Gutenberg, Jot Down Sevilla, la Noche Europea de los Investigadores, e incluso el mismo día con Naukas Valladolid.

Esperamos que compartáis nuestra ilusión y nos ayudéis a difundir todo lo que podáis este pequeño BCNspiracy que está por estrenarse en el panorama divulgativo y en el que seguimos esforzándonos para que el día 30 de septiembre de 10:30 a 14:30 disfrutes de la mejor divulgación (a falta de confirmar BEERspiracy esa tarde) en Barcelona. ¡Espero conoceros en breve!




viernes, 23 de junio de 2017

John Donne se me adelanta varios siglos

Cuál no sería mi sorpresa al leer este poema de SONGS AND SONNETS:

Vía


THE DAMP


When I am dead, and doctors know not why,

And my friend’s curiosity

Will have me cut up to survey each part,

When they shall find your picture in my heart,

You think a sudden damp of love

Will through all their senses move,

And work on them as me, and so prefer

Your murder, to the name of massacre.


Poor victories, but if you dare be brave,

And pleasure in your conquest have,

First kill th’ enormous giant, your Disdain,

And let th’ enchantress Honour, next be slain,

And like a Goth and Vandal rise,

Deface reecords, and histories

Of your own arts and triumphs over men,

And without such advantage kill me then.


For I could muster up as well as you

My giants, and my witches too,

Which are vast Constancy, and Secretness,

But these I neither look for, nor profess;

Kill me as woman, let me die

As a mere man; do you but try

Your passive valour, and you shall find then,

Naked you have odds enough of any man.


En traducción de Carlos Pujol vendría a ser:


VAPORES PONZOÑOSOS


Una vez muerto, cuando nadie sepa

la causa, e investiguen mis amigos

haciendo que me trinchen para ver

qué ha pasado a cada uno de mis órganos,

viendo en mi corazón la imagen tuya

un súbito vapor de amor letal

se adueñará de todos sus sentidos

con los mismos efectos que sufrí,

convirtiendo tu crimen en una matanza.


¡Ruin victoria! Pero si te atrevieras

a ser audaz gozando de tu triunfo,

mata al gigante de tu desdén,

asesina a la bruja del pudor,

y lo mismo que vándalos y godos

destruye los anales y las crónicas

que cuenten tus ardides y conquistas,

y careciendo ya de tal ventaja

puedes entonces acabar conmigo.


Pues yo también haría que luchasen

en mi bando gigantes y hechiceras,

la constancia sin fin, la discreción,

mas no quiero que me presten su ayuda.

Dame muerte con armas de mujer

y deja que yo muera como un hombre.

Pon a prueba tan sólo en la batalla

tu pasivo valor; verás que así,

desnuda, triunfarás del otro sexo.

Si bien su poema trata del amor despreciado, y el mío es más bien sobre la rabia de la traición, me ha sorprendido un poco el paralelismo... Lo publiqué en este blog el 25 de octubre de 2013, y aquí lo dejo de nuevo después de haber leído a John Donne:

Vía

HUMOR NEGRO O ADVERTENCIA PARA FORENSES INCAUTOS

Cuando me abran en canal
al hacerme la autopsia
se le escapará el bisturí
de la mano por el susto.
No habrá órgano sano ni en su sitio.
Ni la bomba de Hiroshima
explicaría tal hecatombe.
He tragado tanta rabia
que ya no debo tener entrañas:
quemadas, calcinadas,
reventadas y podridas.
El pH será - desde luego-
caústico, abrasador, y
no me extrañaría
que encontraran a fuego
grabadas las palabras
que callé para no herir sensibilidades.
Así que estaría yo misma-
mi cadáver- desnuda
por dentro y llena de obscenidades.
(¡Pobre forense indefenso!)

jueves, 1 de junio de 2017

¿Qué se le ha perdido a una cabrita en Barcelona?

Foto de Lourdes
Nos manda Lourdes esta foto que ha sacado esta mañana en Barcelona, y dice que ha sido bonito y gracioso verla balando con una voz preciosa que incitaba a la ternura. Pero, a la vez, ha tenido sentimientos encontrados de pena porque estuviera en el asfalto y no en una pradera. Me ha parecido un pensamiento muy bonito para plasmarlo en un haiku. 

Lourdes escribe (en poema libre o prosa poética):

Cabrita pequeña
¿dónde buscas a tu mamá, lejos de las verdes praderas,
en esta fría jungla de asfalto,
donde lo que se respira no es aire
ni se escucha el silencio,
donde el cielo se ve
pero no se adivinan las estrellas?

Y aquí va mi haiku:

Cabra de ciudad,
¿quién cambió tus praderas
por el asfalto?



viernes, 14 de abril de 2017

Viernes Santo

Hay una parte de mi depresión que no suelo compartir mucho públicamente, al menos en este blog o en redes sociales, que tiene que ver con mi catolicismo. Aprovechando la Semana Santa, he decidido publicar alguna cosilla.



Primero, he decidido coger un viejo poema de mi ingreso de noviembre de 2011 y transformarlo en un mucho más breve tanka (que conocí gracias a E.G-M.). Es mi primer tanka, a ver qué tal:

El árbol crecía
con lágrimas de hospital
por el pasillo.
¡Mirad! Árbol de la cruz
donde estuvo Él clavado.

La explicación aparece en este breve audio de apenas 2 minutos. Es el ensayo de lo que conté el 5 de marzo en la Basílica de la Sagrada Familia ante 2000 jóvenes y la cruz de Lampedusa. Fue una pasada compartir estrado con otros tres compañeros que habían perdido a miembros de su familia por asesinatos, habían padecido cáncer de huesos, o habían venido en patera desde Senegal. 

Y por último un par de vídeos. Uno de aquel evento en la Sagrada Familia. Y otro en el que nos entrevistaron a varios jóvenes, y que me gusta mucho por la mezcla de personas que salimos. Ahora ya lo sabéis (casi) todo de mi depresión ;)





viernes, 7 de abril de 2017

El día que no morí

Dios sabe cuántas veces me voy a la cama con el deseo, incluso con la esperanza, de no volver a despertar, y por las mañanas abro los ojos, vuelvo a ver el sol y me siento miserable. (Las penas del joven Werther, Goethe)
Son muchas las causas de un suicidio, y, de una manera general, las más aparentes no han sido las más eficaces. La gente se suicida rara vez… por reflexión. Lo que desencadena la crisis es siempre incontrolable. Los diarios hablan con frecuencia de “penas íntimas”, de “enfermedad incurable”. Son explicaciones valederas. Pero habría que saber si ese mismo día un amigo del desesperado no le habló en tono indiferente. Ese sería el culpable, pues tal cosa puede bastar para precipitar todos los rencores y todos los cansancios todavía en suspenso… (Camus, en el prólogo de Carlos Seco Serrano a Vuelva usted mañana)
Para una persona que padece una enfermedad mental no hay nada más aterrador que un sentimiento. Positivo o negativo, eso da igual; sigue teniendo la capacidad de volvernos la cabeza completamente del revés sin dar la menor pista de cómo enfrentarnos a él de forma racional o razonable. (James Rhodes, Instrumental)
Vía
Era un día como otro cualquiera en la larga sucesión que me conducía lenta e inexorablemente al infierno de Dante (Lasciate ogni speranza...). Yo estaba irritable, insoportable para mí misma, y alguien pensando en animarme me dio una noticia que me sobrepasó. Me sentí incapaz de afrontar un nuevo reto en mi vida, y ya que mis oraciones no habían sido escuchadas, nada ni nadie parecía capaz de ayudarme, y yo sencilla y llanamente no podía más..., tome la decisión de suicidarme.
Dio la impresión de que yo aceptaba que nada iba a funcionar y que, por tanto, había tomado la decisión de suicidarme, y esa aceptación me procuró la sensación de libertad más increíble.
Lo mejor de querer suicidarte es la energía que sientes después de decidirlo: como si te hubieran dado alas después de haber avanzado penosamente por arenas movedizas durante varios años. (James Rhodes, Instrumental)
León Tolstoi. Vía

La vida se me había hecho insufrible. Una fuerza inexpresable me empujaba a liberarme de ella de algún modo. No puedo decir que deseara matarme. La fuerza que me alejaba de la vida era más fuerte, más plena, que cualquier otro deseo. Se parecía a mi antigua aspiración por vivir, sólo que iba en dirección totalmente contraria. Con todas mis fuerzas ansiaba abandonar la vida. Me venía la idea del suicidio de modo tan natural como antes los pensamientos para mejorar la vida. La idea era tan seductora que tuve que usar argucias contra mí mismo para no realizarla con demasiada precipitación. No quería apresurarme porque antes haría todos los esfuerzos posibles para desembrollarme. Si no lo consigo, siempre estaré a tiempo, me decía. Y así yo, un hombre feliz, retiré la cuerda de mi habitación donde cada día me quedaba solo al desvestirme para no colgarme del travesaño que había entre los armarios, y dejé de ir de caza con rifle para no caer en la tentación de liberarme tan fácilmente de la vida. Ni yo mismo sabía lo que quería: tenía miedo de la vida, intentaba huir de ella y, al mismo tiempo, esperaba algo de ella. (León Tolstoi, Confesión)
Ahora me hace gracia y me parecen hasta tiernos mi inocencia y candor. Como ya me habían asaltado ideas de muerte que me dejaban extenuada de miedo, no tenía en mi poder el cóctel de ansiolíticos y antidepresivos que estaba tomando. Solo contaba con una caja de Ibuprofeno y decidí usarla esa noche. ¡Alma cándida! En caso de que no funcionara, me escaparía a medianoche de mi Colegio Mayor y buscaría un edificio bien alto para tirarme. Ahora bien, la logística de la escapada y qué edificio del campus de la Universidad de Navarra o de Pamplona sería adecuado para una buena caída y accesible de madrugada, ni se me ocurrió pensarlo. Simplemente decidí matarme, y elegí el medio, y elaboré un plan B por si no me funcionaba.
Aquí hay un narcisismo y una lástima por mí mismo de manual. Ahora lo percibo. Sin embargo, cuando estás metido en ello, cuando sientes que te ahogas en esa mierda y todo parece de lo más real, no ves las cosas con perspectiva. En la depresión, el trauma, el estrés postraumático, como queráis llamarlo, no queda espacio para la realidad. Mi mundo se había desmoronado y solo cabíamos yo, mis delirios y mi ego. No me quedaba otra opción que irme de este mundo. Uno de los malentendidos más peligrosos sobre el suicidio es que nadie sabe que, para aquellos que lo están contemplando, casi siempre constituye una elección absolutamente válida. Se parece un poco a estar muerto de hambre, tras no haber comido durante días, y llegar de pronto a un restaurante en el que lo único que sirven es algo que odias hasta decir basta y que antes no te habrías comido ni loco, pero no tienes otra opción. Lo pides, te lo comes, te lo metes en la boca con las manos lo más deprisa posible y no paras hasta que estás a punto de desmayarte. La realidad de mi situación tal como yo la veía, y mi febril cabeza, habían empezado a agitar los cimientos de mi autosuficiencia, hasta el punto de que el poder y el lujo de tomar decisiones se me habían hurtado. (James Rhodes, Instrumental)
James Rhodes es uno de mis grandes héroes, y Laura una de mis grandes amigas
This girl I know at school had anorexia three years ago, when she was fifteen. Her dream was of wasting away to nothing- like a dried leaf in the wind, was what she said, just fading gently into death and everyone pitying her and blaming themselves afterwards for not understanding her. (The Children Act, Ian McEwan)
(...) trying to explain the paradoxical logic that becomes the norm when you are depressed is very difficult. (Marc Zeller, The Humanology Project)
Así que, ya más tranquila y serena, mandé un mensaje de SMS que venía a decir algo similar a "ya no puedo más. Esta noche me suicido". Sí, así de surrealista. Después me puse a leer o a hacer otra cosa parecida hasta que llegara la hora de poner en práctica mi decisión. Que nunca llegó, porque la receptora de mi SMS se plantó en mi habitación tremendamente agobiada e intentando convencerme para que acudiéramos a un médico. De mi NO inicial, pasamos a un "solo hablaré con mi médico de cabecera", le llamamos por teléfono pero no estaba disponible. Recuerdo que la enfermera o persona que me cogió me preguntó que si estaba bien y necesitaba algo, porque yo lloraba cual Magdalena mientras le hablaba. De ahí, aún no sé cómo, me convenció para ir a Urgencias, siempre con mi condición de no hablaré con nadie que no sea mi médico de cabecera. Le tocó a ella explicarle a las enfermeras que me traía porque me quería suicidar, e incluso cuando llamaron a la psiquiatra de guardia y me pasaron a consulta, ella tuvo que contar mis problemas porque yo no iba a hablar porque no era mi médico de cabecera. La psiquiatra la hizo salir para hablar conmigo, yo hablé poco, me negué a contarle mis planes de suicidio, pero me reafirmé en mi decisión. Y entonces me ofreció una alternativa: puedes irte y hacer lo que tienes pensado, o quedarte, ingresar voluntariamente y que te ayudemos. Vale, ahora sé, que si hubiera continuado en mis trece, hubieran llamado a un juez para ingresarme a la fuerza. Pero entonces no lo sabía. Fui capaz de razonar que, dar otra oportunidad a la vida no estaba tan mal... Sabía que iba a ser un camino duro, que la opción más directa era el suicidio, pero supongo que pudo mi instinto de supervivencia. Acepté ingresar.
Quitarle la posibilidad de elección es una de las cosas más aterradoras que le puedes hacer a alguien. (James Rhodes, Instrumental)
Mi informe médico habla de mi ingreso por "episodio depresivo grave con ideación autolítica estructurada" (aunque esa ideación fuera tan débil como una caja de Ibuprofeno y un edificio no identificado). Eso significaba una habitación con cámara para que desde el control de enfermería vigilaran que no intentara acabar con mi vida. El único sitio no vigilado era el cuarto de baño pero estaba cerrado con llave y tenía que pedir que me lo abrieran para usarlo (y luego lo cerraban). Aparte de eso, la política de la planta era hacerte una revisión de maleta para guardar en el control cualquier cosa electrónica (móvil, ordenador), cuchillas para depilarse, cargadores y demás cables, etc. Jolín, nunca se me hubieran ocurrido a mí sola tantas formas de matarme. Yo ingresaba tarde (para los horarios de hospital), me dieron la cena en mi cuarto y... no querían hacer la revisión de mi equipaje (que me habían preparado y llevado del Colegio Mayor) hasta el día siguiente. Me ofrecieron un camisón pero yo quise que me dieran un pijama de los míos. Era la primera vez que me ingresaban, estaba sola, vigilada, sin posibilidad de comunicarme con el mundo exterior, sin nada mío en mi poder más que la ropa que llevaba puesta. Al menos quería dormir usando mi propio pijama.

Recuerdo cuando me dijeron que se acababan los "privilegios" y que tenía que ir a comer al comedor de la planta con el resto de pacientes y hacer las terapias de grupo, etc. ¿Yo, con los locos? Perdonad la expresión pero estaba ACOJONADA en ese mundo nuevo para mí... Pronto me daría cuenta de que los locos no existen, los que sí existían eran personas normales y corrientes con enormes sufrimientos que conmocionaron mi vida para siempre.
El grupo de individuos más raro y variopinto que se pueda imaginar, pero todos ellos eran absolutamente adorables. (James Rhodes, Instrumental)
En cada turno de enfermeras, me asignaban una, y me preguntaban por mis ideas de muerte y de suicidio. Y yo no entendía nada, y no me sentía entendida: ¿acaso no había tomado la decisión de ingresar voluntariamente en vez de cumplir mis planes de suicidio? ¿Por qué me venían rallando con ideas de muerte? En fin, me pasé esos 25 días convenciendo al equipo médico de que ya estaba bien y de que me tenían que dar el alta y punto, o en palabras de James Rhodes: "Asumió las riendas una persona completamente nueva cuya única misión era salir de ese puto sitio."
Jaime Gil de Biedma. Vía
Jaime Gil de Biedma: - Yo tenía miedo a encontrarme suicidado antes de poder reaccionar. Entonces, lo que ideé… Cuando uno ha llegado a un cierto nivel de crisis de depresión obsesiva, en que la conciencia racional se desintegra, lo primero que ocurre es que no sabe muy bien lo que quiere y lo que no quiere; y cuando uno ya establece diferencias claras entre lo que quiere y lo que no quiere, está muy cerca de perder el sentido de lo que ha pasado y de lo que no ha pasado. Entonces, lo que hice fue autoinducirme una idea, inocularme una idea que me hiciera reaccionar histéricamente: crearme la idea de que yo ya me había suicidado.
Federico Campbell: - Lo cual era falso
Jaime Gil de Biedma: - Lo cual era falso, pero me la inoculé, y reaccioné a la idea de suicidio, o a la idea de que había intentado suicidarme, como si fuese un hecho cierto. Ese poema está escrito precisamente para no suicidarme, para conjurar el miedo que tenía a suicidarme, para darme por suicidado ya, como se ve en la última parte, donde hay una alusión bastante clara. Cuando escribí esa alusión al suicidio, tuve un ataque de pánico que me duró tres días. (entrevista Jaime Gil de Biedma o el paso del tiempo, el poema al que se refiere es Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma)
Evidentemente, el alta no era la solución. Seguía teniendo ideas de matarme tan fuertes como para pensar que se me podía ir la olla sin darme cuenta. Mi método fue... ponerme a estudiar como una loca. Toda una tarde leyendo sobre la torrefacción de la biomasa. No fue mi mejor trabajo en el máster, pero esa tarde de la que no recuerdo la fecha exacta, me salvó la vida de alguna manera.

Me pasé ese curso luchando contra todo y contra todos. Por sacarme las asignaturas, por hacer el trabajo fin de máster, por aprobar el carnet de conducir, por enterarme de cómo era el Alzheimer que tenía mi abuela, por cambiar el mundo peleándome y debatiendo por Internet, empezando un blog random en el que vomitar (literalmente) todo lo que pasaba por mi cabeza de ciencia, poesía, elucubraciones mentales y vitales... Nueve meses más tarde, volví a ingresar, solo una "semana de vacaciones" por mi bloqueo mental con los plazos del trabajo fin de máster. Y entonces di mi primera charla en público sobre poesía, hablando sobre Enrique García-Máiquez, Miguel d'Ors,... Y después me marqué un speech en el que les dije a los pacientes que eran mis héroes, que su lucha y superación del día a día me habían inspirado y que muchas gracias por todo. Era el germen de una charla que daría años después, en la que ver cómo les cambiaba la cara con mis palabras fue absolutamente precioso. Me gustaría dedicarles este post a esas personas y tantas más que no conozco, como un homenaje especial este 7 de abril, y disculparme públicamente si les hice daño sin querer por meterme en camisa de once varas con mi maldita rebeldía.

Aquí esta la famosa charla que me costó preparar y atreverme a darla 5 años

Fueron tiempos complicados. No soy la única persona del mundo que pensaba que los locos existen. Y te toca escuchar cosas tipo:
Ojalá estas viñetas no fueran necesarias...
- Ah, yo tuve una depresión cuando murió mi padre, pero... nunca llegué a estar ingresada. (Me alegro infinito por ti, pero creo que no estás entendiendo la gravedad ni las implicaciones de lo que te estoy contando).
- Bueno, va, ya está bien, ya has llorado bastante, para ya... (De verdad, que me encantaría poder controlar los síntomas de mi depresión pero si pudiera... quizá no tendría una depresión).
- ¿La depresión de Dolores es endógena o exógena? (Tal como explicó mi psiquiatra esa clasificación está un poco desfasada, y en cualquier caso: ¿qué importa? La ayuda la necesito igual).
- ¿Quién piensas que sufre más, tú o las personas de tu alrededor? (Ja, esa me la sé. Yo viví muy de cerca la depresión de alguien muy querido, y no es ni una gota de lo que estoy pasando ahora. Créeme, no se lo deseo ni a mi peor enemigo que no tengo... Ahora, tras haberla pasado, quizá añadiría una tercera categoría: haber pasado por una depresión y que alguien cercano a ti la pase y sepas bastante exactamente la mierda por la que está pasando y te sientes super impotente).
- Joder, ¿por qué la gente que se suicida no busca un lugar en el que no fastidie, en vez de tirarse a las vías del tren y provocarme un retraso de horas? (Quizá puedas pensar en la desesperación y soledad que siente una persona para vencer el instinto de supervivencia y quitarse la vida, y tratar de empatizar en que quizá, solo quizá, no sea capaz de pensar en tu pequeño retraso sino en acabar cuanto antes con un sufrimiento invivible).
- ¿Acaso quieres que te trate de manera diferente? (Eh... si te refieres a que soy peor por mi depresión, no estoy dispuesta a aceptarlo: tengo mis limitaciones como todo el mundo. Y quizá mis limitaciones te puedan hacer pensar en que todo el mundo SIN EXCEPCIÓN tenemos necesidades especiales que se manifiestan en distintos momentos de nuestra vida).

Mi vida después de la depresión. Llena de tesis, de Naukas, de Hablando de Ciencia, de Ignite, de nuevos amigos, de retos en forma de charlas o presentación del evento Desgranando de Ciencia. Pero siempre, siempre, acompañada de mi familia.
Pero no me puedo quejar. La mayoría de gente que me ha acompañado me ha empujado siempre hacia adelante. Gracias, Teresa, por llevarme a ingresar el 2 de noviembre de 2011. Gracias a mi familia por estar a mi lado en los momentos difíciles, cuando mi irritabilidad os daba miedo. Gracias, mamá, por sostenerme y abrazarme (aunque yo no me dejaba abrazar mucho) en esos momentos oscuros en que la desesperación me agarraba, y por no soltarme hasta que no me quedaban sollozos ni lágrimas por echar fuera. Gracias a los profesores de máster que me inspiraron, gracias a mis compañeros de máster, y en especial a Silvia, que siempre me animó y me ofreció ayuda cuando yo veía que no iba a ser capaz de acabar. Gracias a mi actual jefa que me contrató aún sabiendo la cantidad de medicación que tomaba, y a toda la gente que tras contarle mi historia me ha apoyado y me ha obligado a enfrentarme a mis miedos para sacar lo mejor de mí misma (¡supercríticas al poder!). Gracias a mi psiquiatra y a mi psicóloga. Gracias a todos los que me acompañaron de cerca y de lejos, y que me dieron la confianza de acabar contando mi historia en público. Gracias porque estoy aquí por vosotros.

Y hoy os quiero contar un pequeño secreto que me ha quedado claro tras mi ingreso y estos 5 años: tendré mis recaídas, mis movidas, ¡mis montañas rusas!, pero voy a cambiar el mundo, y va a ser un lugar mejor. Por eso, hoy, hablemos de depresión.

De mayor, yo quiero ser así. Y lo conseguiré :)

Esta entrada participa en la convocatoria de Next Door Publishers :)