lunes, 20 de noviembre de 2017

La mujer del paraguas verde

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Era precioso. Un verde botella oscuro, y el mango curvado y las varillas plateadas. Todos en el barrio la conocían como la mujer del paraguas verde. Nadie sabía su nombre ni su historia, o bien los habían olvidado tiempo atrás. Ahora solo era la mujer del paraguas verde. Porque nunca salía de casa sin él por más calor que hiciera, despejado estuviera el cielo, tuviera que recorrer largas distancias o fuera muy cargada. Siempre, siempre, llevaba el paraguas en la mano o colgando de su brazo.

La gente que no la conocía la miraba extraño, pero en el barrio ya estaban acostumbrados. Formaba parte del zoológico habitual de personalidades que suele haber en todos los barrios. Era una más. Y punto.

Como mucho, en la pescadería, en la farmacia o en la carnicería, de vez en cuando, le decían: "pero si no llueve ni va a llover, ¿por qué lleva un paraguas?". Pero ella nunca contestaba, solo sonreía triste y dulcemente, una media sonrisa solo, se encogía de hombros, y no decía nada. Podía no llover en la calle desde luego, pero desde que él se marchó dejando el paraguas como una reliquia inservible y descartada de antaño..., siempre llovía en su interior. Y era mejor estar a cubierto, no fuera a resfriarse y que aquello se complicara en una neumonía incurable.


2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Estoy preparando todo un vecindario de personajes (tengo una libreta con ideas)

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