09 diciembre 2011

El universo hasta el Big Bang


He leído un libro sobre el Big Bang apasionante. Voy a intentar hacer una entrada sobre el tema, pero si tenéis tiempo os aconsejo leer El momento de la creación. Del Big Bang hasta el Universo actual de James S. Trefil. Lo aconsejo incluso a gente inexperta en la materia, de letras, porque haciendo un esfuerzo de pasar por encima de las cosas más  técnicas, se puede entender bastante bien.

            Los científicos llegan a la conclusión de que vivimos en un universo en expansión, porque observan el resto de galaxias que nos rodean y comprueban que cada vez se alejan más de la nuestra. Es lo que se llama corrimiento hacia el rojo (se refiere al espectro de la energía, para los más entendidos). Esto es una consecuencia del Big Bang que se considera el origen del universo. Sin embargo, para llegar desde ahora al Big Bang no se puede suponer solo una contracción de la materia... Hay muchas más cosas en juego.

            El universo actual está formado por átomos, y lleva formado por átomos unos 500000 años. Pero hace 500000 años existieron las condiciones de presión y de temperatura para que los átomos no pudieran existir: la materia se encontraba formando un plasma. El plasma es considerado el cuarto estado de la materia, y se puede conseguir en un laboratorio de hoy en día. Es como una nube de electrones, protones y neutrones en las que, a pesar de tener cargas opuestas, las partículas pueden moverse de manera independiente. Los núcleos en este plasma eran protones, deuterones, helio 3 y helio 4. Pero a 3 minutos del Big Bang ni siquiera existían los núcleos: no se daban las condiciones necesarias para su formación. Estamos en la era de las partículas, que cumplen la famosa ecuación de Einstein: E=mc2, que significa que la energía puede transformarse en masa, y la masa en energía.

            Si retrocedemos aún más en el tiempo, a 10-3 del Big Bang, encontramos que no existen las partículas como el electrón o el protón: estamos en la era de los quarks, que posteriormente quedarían confinados en el interior de las partículas, de manera que hoy en día, no se ha encontrado ningún quark en estado libre. Los quarks, además de formar partículas tienen unas características cuando menos curiosas como la extrañeza, la belleza, la verdad o el color. Son nombres que se dan a sus propiedades que son de la misma naturaleza que la carga eléctrica. Igual que no se puede cuestionar que las partículas estén cargadas, están estas otras propiedades de nombre curioso...

            Podemos seguir yendo hacia atrás y esto ya empieza a dar vértigo... Porque estamos a 10-10 segundos del Big Bang, y aquí nos pararemos brevemente para ver cómo los físicos entienden el universo: A los físicos les gusta explicar el universo con 12 tipos de partículas (que acaban siendo más...) y cuatro fuerzas: la gravitatoria, la electromagnética, la fuerza nuclear fuerte y la fuerza nuclear débil. Pero no solo eso, sino que entienden dichas fuerzas como un intercambio de partículas. Es decir: la Luna gira alrededor de la Tierra porque intercambian entre ellas un chorro de gravitones (partícula que aún no se ha encontrado en el universo), y así sucede con el resto de las fuerzas. Esto ocurre a tal velocidad que no viola la ley de conservación de la energía o de la masa, porque no puede ser detectado: simplemente ocurre.

            Pues bien, a  10-10 segundos del Big Bang se produce la unificación de la fuerza electromagnética con la fuerza nuclear débil, dando lugar a una única fuerza que se llama electrodébil. Nos encontramos en un universo con una simetría mayor, que al perder energía tras los  10-10 segundos pierde también la simetría de sus fuerzas.

            Existe una teoría física que describe la fuerza nuclear fuerte como un intercambio entre los quarks de partículas llamadas gluones. Se ha demostrado también que antes de los  10-35 segundos del Big Bang se produce la unificación de las fuerzas electrodébil y fuerte a energías muy altas y con una muy alta simetría.
            Llegamos ya al llamado tiempo de Planck ( a 10-43 segundos del Big Bang), que es lo máximo que han podido retroceder los físicos. Si la naturaleza se comporta de la forma esperada, éste sería el tiempo en el que se rompería la simetría y unificación de las fuerzas fuerte-electrodébil y gravitatoria. Si se consiguiera demostrar esta unificación, los primeros 10-43 segundos del Universo habrían sido un período sencillo y bello en extremo. Solo habría un tipo de partícula, porque serían intercambiables sin ninguna diferencia: “la unificación de todas las cuatro fuerzas dejaría solo un tipo de interacción. El Universo tendría, por tanto, la simplicidad suprema: todas las partículas serían del mismo tipo e interaccionarían entre sí a través de una sola clase de fuerza. Para el físico, esta situación es tan bella y elegante en sí que, sencillamente, la idea tiene que ser cierta. Por supuesto, queda por ver si la naturaleza siente lo mismo.”

            Claramente esto es un resumen muy resumido, por eso os aconsejo que intentéis leer el libro. Esta entrada se está haciendo demasiado larga así que continuaré con el tema en otra. Pero antes, trataré de contestar las preguntas de Leti: los físicos con los aceleradores de partículas pretenden conseguir temperaturas altísimas que se correspondieran con alguna de las etapas del universo, para ver así cómo se comporta la materia. Por cada avance hacia atrás, descubren nuevas partículas que necesitan para confirmar sus teoría, que siempre están basadas en la  relatividad de Einstein. Por eso, que los neutrinos no se comporten según la regla general podría alterar la concepción de la física actual.

08 diciembre 2011

Inquietud intelectual


Se me amontonan los libros
en la estantería,
proyectos apenas bosquejados
sobre la mesa,
ideas sin desarrollar en la cabeza,
y ganas de correr
y de reír.

Cada hilo suelto lleva una madeja
entera, que toca desmadejar y
descubrir.
Se me nota el brillo en la mirada
cuando paso las horas sin dormir.

No se puede abarcar todo,
es el límite a lo infinito,
pero tampoco se puede quedar
con una única parte
porque no hay nada aislado.

Desde una punta se aterriza
en la otra, a mil kilómetros
de distancia o a mil conexiones
neuronales...

Lo extraño es no volverse loco
de ansiar lo inalcanzable.
El sentido común mantiene
en el mundo real incluso
las ganas de soñar deprisa.

Y nacen nuevos seres,
nuevos ideales, formas nuevas
de entender y de querer
lo viejo de siempre.

Siempre corriendo tras una chispa
que puede no volver a encenderse,
prefiero los mil kilómetros recorridos
aún cuando no halle la hoguera
que busco.

Porque en el camino
encontraré piedras
que me servirán para años
o quizá solo para segundos,
pero si no me pongo en marcha
jamás lo sabré.

Prefiero correr el riesgo
de pasarme corriendo
a quedarme sentado
analizando chispas de otros.

07 diciembre 2011

Un hombre de ciencia (Georges Lemaître)


Georges Lemaître es considerado el padre de la teoría del Big Bang, actualmente aceptada por la comunidad científica como origen del universo.

            Georges Lemaître vivió en una época en convulsión científica: la aparición de la física cuántica había destronado la física como hasta entonces había sido concebida, generando mucha inquietud e inseguridad entre los científicos. Lo que se había creído como cierto toda la vida, resultaba que no era así, y que existían pruebas que inamovibles que lo refutaban...

            Lemaître nació en una familia católica y estudió en los colegio de los Jesuitas. Si algo le caracteriza ya en entonces, es una apasionada búsqueda de la verdad. Uno de sus profesores le orientó hacia las matemáticas. Al llegar a la universidad, no quería especializarse en unos estudios técnicos de ingeniería, y también se matriculó en la Facultad de Filosofía.

            Georges Lemaître participó como voluntario en la Primera Guerra Mundial, tras la que decide hacerse sacerdote. Es una idea que ha tenido desde niño pero que con sus lecturas ha madurado, y nota que necesita dedicar, de vez en cuando, un tiempo exclusivamente a Dios.

            En el seminario, conoce a través de un libro la teoría de la relatividad de Einstein, y nada más ser ordenado sacerdote se va con una beca del gobierno belga a profundizar en su estudio en el Cambridge Observatory, donde el científico Eddington se convierte en su tutor. Lemaître empieza a hablar de la expansión del universo y formuló la teoría de que el mundo estaba en expansión exponencial con un pasado finito. Tenía mucho interés por el origen del cosmos, lo que le llevó a seguir investigando. Así propuso que todo comenzaba en un punto donde no tenían sentido las leyes físicas: el universo entraba en expansión llenando el vació de las desitengraciones del átomo primitivo.

            Lemaître nunca encontró oposición en su vida entre ciencia y religión. Declarando en una entrevista: «Me interesaba por la verdad desde el punto de vista de la salvación tanto como por la verdad desde el punto de vista de la certeza científica. Me parecía que había dos caminos que conducían a la verdad, y decidí seguir uno y otro». Como decía su tutor y amigo Eddington: «En ciencia y en religión la verdad ilumina al frente como un faro mostrando el camino; no pedimos alcanzarla; es mucho mejor que nos sea permitido buscar»

06 diciembre 2011

Audacias

Ante una hoja en blanco:
una palabra escrita.
Trazo firme y apretado,
que marque bien el folio.

En el silencio de la noche:
una palabra en voz alta,
nada de susurros.
Quebrar, romper,
destrozar el silencio
pero solo un instante.

Cuando el ruido atruene:
una palabra en voz queda.
¿Se pierde?
No, si hubo alguien atento
deseando escucharla.

Si la hoja está llena ya,
basta el punto final
que cierra el capítulo.
No es brusco, no,
hay que saber leer finales.

Porque no todo es vuelo,
o caída, o continuación.
A veces se llega al suelo
o a algún otro lugar,
si te arriesgas.

Pero hay que dejar
de temer al tiempo
o a la eternidad,
hay que lanzarse al vacío,
hay que amar
sin tener miedo de morir
o de vivir como fuera,
aún enfermo,
aún triste...

Aún soñando,
peleando todavía
por un final feliz.

05 diciembre 2011

Antonio Machado


He pasado de la poesía de Salinas a la de Machado. Todavía no he terminado de leer sus poesías. Pero ya puedo decir que me gusta. Es como un lamento hondo que le sale del pecho por la España que él ama, representada muchas veces por Soria y otras por Castilla. El poeta sufre aunque encuentra abierta una puerta a la esperanza como en A UN OLMO SECO:

            Al olmo viejo, hendido por el rayo
            y en su mitad podrido
            con las lluvias de abril y el sol de mayo,
            algunas hojas verdes le han salido.
            (…)
            olmo, quiero anotar en mi cartera
            la gracia de tu rama verdecida.
            Mi corazón espera
            también, hacia la luz y hacia la vida,
            otro milagro de la primavera.

            Me gusta también su RETRATO:

            Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla.
            (…)
            Converso con el hombre que siempre va conmigo
            -quien habla solo espera hablar a Dios un día-;
            mi soliloquio es plática con este buen amigo
            que me enseñó el secreto de la filantropía.
            (…)
            Y cuando llegue el día del último viaje,
            y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
            me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
            casi desnudo, como los hijos de la mar.

            Así, efectivamente fue. Murió tras haber cruzado la frontera para exiliarse. En unas condiciones tristes. Pero, en el fondo, tal como quería: ligero de equipaje. También a muchos nos gustaría imitarle.

            Dejo aquí CAMPOS DE SORIA IX, que me ha gustado especialmente:

            ¡Oh,sí! Conmigo vais, campos de Soria,
            tardes tranquilas, montes de violeta,
            alamedas del río, verde sueño
            del suelo gris y de la parda tierra,
            agria melancolía
            de la ciudad decrépita.
            Me habéis llegado al alma
            ¿o acaso estabais en el fondo de ella?
            ¡Gentes del alto llano numantino
            que a Dios aguardáis como cristianas viejas,
            que el sol de España os llene
            de alegría, de luz y de riqueza!
           
             Y seguiré leyendo la poesía de Machado.

04 diciembre 2011

Borrachera de ideas


Un ecosistema pequeño.
Una persona, un acuario
donde pegar las narices
para indagar sus horarios.

Asco de calor,
náuseas de tranquilidad
de una vida claustrofóbica,
modélica.

Romper cristales,
desordenar el cuadro,
dejar las zapatillas
por ahí tiradas
para destrozar la rutina
de mi hábitat vital.

Se vende poesía barata
en el kiosco de la esquina,
se rumia el modernismo
delante de cervezas,
y nadie escapa
de la hora señalada
en su agenda.

¡Revolución!
Pero en silencio:
grabemos las palabras
con sus acentos,
que no se nos olviden
los ideales tan pronto.

Y resurgir de las cenizas
de otra época pasada,
sin aceptar consejos,
bailando en la terraza
con la botella llena de humor.

Pocos conservan
la adaptación evolutiva
de escuchar.
Menos aún, la de contemplar.
Han perdido un arco iris
por fabricarse uno a su medida.

Nos pasamos la vida buscando
y no sabemos el qué.
Lo intuimos en una canción,
en un verso, en el fondo de una copa...
Si hay suerte en la sonrisa
que, como un relámpago,
nos limpia la cabeza,
exclamando: ¡eso era!

Pero ni el eso
ni el era,
tienen ahora
un sentido definido.
Viajamos, flotamos,
esperamos...

¡Da el paso!
¡Quiebra todo!
¡Lanza tu idea y tu mundo!
Quizá cambies la dirección
de la órbita del mundo.

Al menos,
no te quedes en el sofá.
Salta deprisa y vive,
por si acaso se acabara
de repente.
Dale al mundo lo que puedas,
si es que puedes,
si es que quieres.

Renace de una generación escondida,
aprende a patalear el destino.
Puedes no lograr nada,
pero irte a la cama tranquilo.
Y soñar.
Soñar siempre
que lo hemos conseguido.

03 diciembre 2011

Einstein y los neutrinos


El Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN) tiene el acelerador de partículas LHC (siglas de Gran Colisionador de Hadrones en inglés) más grande del mundo. Consiste en un túnel que está debajo de Ginebra y que atraviesa los Alpes hasta Italia. El objetivo de este gran acelerador de partículas es recrear las condiciones de origen de nuestro universo para entender mejor la materia de que está hecho.


Al tercer intento de puesta en marcha, el LHC ha conseguido colisionar haces de protones para acelerar partículas hasta los 7 Teraelectronvoltios (7 Tev), ¡todo un record en la ciencia!: nunca se había alcanzado esa velocidad.

            Dejo alguno de los testimonios de los científicos implicados: "Es impresionante que el detector pueda ver las colisiones, pero también mostrarlas en cuestión de segundos", "Sabíamos que podía registrarlo, pero verlo es magnífico. Ahora lo que nos preocupa es que la máquina funcione correctamente y eso lo veremos en los próximos días". Los científicos nos quedamos pasmados, admirados ante la ciencia.

            No solo funciona el LHC sino que uno de sus últimos resultados ha revolucionado el mundo de la física. Porque parece ser que los neutrinos viajan más rápido que la velocidad de la luz, lo que está en abierta contradicción con la teoría de la relatividad de Einstein.

            Para empezar, los neutrinos son unas partículas elementales que no tienen carga y no sienten la fuerza nuclear fuerte, por lo que es muy difícil detectarlos. Los investigadores del CERN dispararon neutrinos desde Ginebra y observaron su llegada al laboratorio de Italia tras recorrer 730 kilómetros bajo tierra. Repitieron el experimento varias veces y siempre obtuvieron lo mismo: que los neutrinos batían la velocidad de la luz por 60 milmillonésimas de segundo.

            Tampoco es una diferencia importante: 60 milmillónesimas de segundo no es una cifra alta. Sin embargo, al violarse uno de los postulados de la teoría de la relatividad, ¿significa que está no es correcta?

            Se plantean varias cuestiones interesantes. En primer lugar: la existencia de los neutrinos se deriva de la teoría de la relatividad. Por tanto, si negamos la relatividad, negamos a los neutrinos. Curiosamente, son los neutrinos los que no se comportan de acuerdo con la teoría de la relatividad. ¿Entonces? El físico Diego Maza, pretendiendo desdramatizar, dice que estamos ante algo maravilloso: el mundo no es como lo explicamos y por ello, los físicos no se quedarán sin trabajo, porque todavía hay mucho que estudiar.

            ¿Significa que Einstein se equivocó? Bueno, y aunque así fuera, eso ya ha ocurrido muchas veces: es la manera de avanzar en ciencia. Copérnico descubrió el modelo heliocéntrico desplazando al sistema vigente hasta entonces, los modelos atómicos de Bohr, Rutherford y Thompson quedaron superados por la química cuántica. La ciencia elabora modelos más o menos exactos para conocer la realidad, y va descartando los que se quedan demasiado retrasados.

            De todas formas, los científicos no se han pronunciado todavía: "No vamos a intentar deducir aún ninguna explicación teórica de los resultados". De hecho, algunos científicos piensan que los resultados no necesariamente descartan la relatividad: “Einstein no demostró que Newton estaba errado, encontró una teoría más general” que se superpuso a la de Newton. “Newton es correcto cuando la velocidad es baja respecto a la luz”, apunta Katsanevas.

            Otros, apuntan que “la velocidad de la luz no sea la velocidad tope”. El hallazgo  podría significar que la teoría de la relatividad “es válida en ciertos ámbitos, pero existe una teoría aún más global, como las muñecas rusas (…) esto abre nuevos campos”. La publicación de estos resultados constituye una invitación a realizar nuevas pruebas: “Los investigadores de la colaboración Opera desean abrir este resultado a un examen más amplio por parte de la comunidad de los físicos”.