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10 febrero 2017

#Científicas11F #actuallivingscientist

Me hubiera gustado apoyar más la iniciativa del 11 de febrero, Día de la Mujer y la Niña en Ciencia, pero al final por varias cosas no me ha sido posible... Desde aquí, expreso mi contrición y os animo a suscribiros a su canal de Youtube.

Y de paso comparto un par de enlaces que me había dado vergüenza poner por aquí.

Primero una entrevista-conversación con Nerina Finetto, que me avergüenza por mi mala pronunciación del inglés, pero que disfruté muchísimo (mientras no me oigo a mí misma diciendo barbarismos xD)
Pincha en la imagen para acceder a la entrevista

Y luego, una entrevista de radio, con Marta Macho y Aloña Velasco. En este caso me avergüenza mis escasos conocimientos de un tema tan importante como el que se trata, pero fue un honor escuchar a alguien tan formado y activo y profesional como Marta. Haced como que no me escucháis (aprended en cabeza ajena, no os metáis en berenjenales y formaros antes de hablar) y quedaros con el mensaje del programa.

20 mayo 2013

Teatro para repetir

Ha sido Raquel la que me ha hecho cambiar mi punto de vista. Y es que no hace falta más que convivir estrechamente con gente distinta a ti misma para empezar a valorar siquiera un poquito lo que los demás valoran. Mi agradecimiento va para todas aquellas personas que de una manera u otra ampliaron mis horizontes universitarios y que ahora me hacen se como soy: totalmente científica pero consumidora voraz de cultura en todas sus vertientes: experiencial, conciertos de música clásica, bailes latinos, teatro y ópera,... 

Probablemente no haya estado dentro de una 'performance' (tal cual como creo haberlo entendido del blog de Raquel), pero al menos tengo algo teórico en mi mente para comparar la obra de teatro a la que tuve el privilegio de asistir el sábado. La verdad es que como novata en el campo, no me atrevo a solicitar obras contemporáneas por miedo a equivocarme y pagar por una bazofia que no merece el nombre que lleva. Al fin y al cabo, lo bueno de los clásicos es que no fallan: puede que me haya leído sus libros, puede que estemos ante un genio como Shakespeare, o puede que traiga a cuestras una gran tradición. Cierto es que la mejor manera de aprender es equivocándose, pero aunque peque de tacaña, cuando afecta a mi bolsillo duele más el golpe. También se da la curiosa circunstancia de que no sé si por mi falta de experiencia, por mi recién estrenado criterio o porque tengo una suerte morrocotuda, de momento he acertado (si quitamos la decepción de Tierra prometida en el cine).

No sé muy bien a qué viene este rollo ególatra, cuando simplemente quería contar que me lo pasé estupendamente, y eso que me dolían los pies (como parte de la performance adaptada a mi entender). Eché en falta la compañía, porque si bien uno puede ocultarse en el asiento cuando asiste en soledad a dichos eventos, en este caso me encontré en una supuesta fiesta de despedida: carteles, globos, sangría, cervezas, ganchitos y música: y la gente conversaba entre ellos, hasta a uno se le cayó la botella de cerveza y organizó un estropicio, y había parejas que se echaron un baile. Y yo me sentía como la única pieza que no acaba de encajar...

Hasta que se apagaron las luces, y empezó la función. Pero se volvieron a encender, y nos encontramos de nuevo en una fiesta. A la segunda intervención, ya no tenía muy claro quién estaba de qué bando: quiénes eran realmente público o actores camuflados. Sin darte cuenta, estabas metido en la historia, evaluando la calidad interpretativa de los tres actores (finalmente "solo" eran tres), y de alguna manera interactuando: como cuando se me abrazó uno de los actores y me preguntó que si lo estaba pasando bien. La acción de la obra dejó de desarrollarse en un extremo de la sala para empezar justo en el medio del corrillo de público e invitados a la fiesta de despedida, que nos íbamos acercando o apartando según la acción lo requería.

Puede que el guión no sea excepcional, puede que se trataran muchos tópicos de nuestra sociedad (aborto, educación, residencias de ancianos, homosexualidad) de una manera un tanto tópica. Pero al menos desde mi opinión de espectadora, al estar metidos e hilvanados en la conversación y en la fiesta, cobraban realidad y peso y volumen, y te hacías a la idea de los sufrimientos internos de cada personaje. Y al final, quedaba lo más importante: que puedes elegir a tus amigos, pero los hermanos que tienes te vienen ya dados, por lo que es normal que no te lleves bien con ellos, pero siempre serán más que amigos precisamente porque no les has elegido.

Conclusión: volveré pronto al teatro (I wish).

17 agosto 2012

Separación Iglesia-Estado

A raíz de esta respuesta y de estas otras, he estado pensando en el tema del título de este post... Considero que la separación religión-Estado es un presupuesto necesario para el desarrollo de las dos entidades..., pero también pienso que no lo hemos conseguido aún en pleno siglo XXI y que no lo hemos hecho de la manera correcta. Es decir: queda mucho por hacer y, sobre todo, mucho por mejorar. Como cada vez que me meto a comentar estos temas, digo desde ya que esta es solo mi opinión y no la de la Iglesia o la de algún otro ente... Simplemente es lo que he pensado acerca de esto.

El fin de la Iglesia es puramente espiritual, y lo único que persigue es la salvación de las almas. Para ello, requiere un mínimo de propiedades en las que ejercer libremente sus actividades, igual que toda organización sin ánimo lucrativo necesita de locales. 

Ahora bien, la Iglesia es consciente de que no es la única religión que existe en el mundo sino que convive con otras. La separación Iglesia-Estado permite que el Estado Moderno se defina por la pluralidad y la libertad religiosa, permitiendo la convivencia ordenada y tolerante entre ciudadanos de distintas creencias. El problema para algunos reside en que la Iglesia no "está contenta" con esto y "pretende inmiscuirse" en temas de legislación. A este respecto, cabe preguntarse si el Estado no se beneficia de la Iglesia: como organización para fines educativos (colegios de religiosos) y asistenciales (Cáritas y Manos Unidas), y en cambio, desprecia valores de la ética cristiana. ¿Quién tiene razón, el Estado o la Iglesia? La doctrina católica trae consigo una ética propiamente cristiana, en muchos de cuyos puntos estamos de acuerdo creyentes, ateos y agnósticos: no matar, no robar y en general: trata a los demás como quieres que te traten a ti. ¿Por qué en algunos términos estamos de acuerdo y en otros no? La Iglesia establece unas definiciones que ya no son aceptables para la sociedad actual: las palabras "persona", "ley natural" y "dignidad" se han desvalorizado según las creencias personales de cada uno. En ese sentido, se tacha a la Iglesia católica de homófoba, retrógrada, etc. 

Pero me parece necesario distinguir ciertos términos: la Iglesia no impone un determinado método político o económico, sí denuncia aquellos que considera dañinos para el hombre y la sociedad como el marxismo o el capitalismo sin ética. Si la legislación de un país coincide con la ética cristiana no se debe a la Iglesia-institución sino a que los legisladores comparten la ética cristiana. La Iglesia indica los patrones de conducta y cada cual hace lo que puede para vivirlos. Detrás de la modificación de la ley del aborto en el supuesto de malformación no está la Iglesia Católica, están personas (católicas o no) que piensan que el aborto no es ético. Y hay que separar los motivos religiosos (que toda vida humana sea sagrada desde la concepción) de los motivos puramente científicos: desde la ciencia, la bioética explica que en la fecundación del óvulo se genera un individuo perteneciente a la especie humana, hecho corroborado por las investigaciones en Técnicas de Reproducción Asistida: al final los métodos naturales se muestran con diferencia los mejores en el inicio de la vida. Si privamos a la Iglesia de voz pública, nos quedamos con una Declaración de Derechos Humanos, fácilmente manipulables en función de los intereses económicos y políticos. Quizá al Estado le sea necesario una organización ética que defienda las cosas por lo que son. Además, curiosamente, los avances científicos están corroborando lo que defiende la Iglesia. 

Hay gente en contra de que la Iglesia tenga propiedades. En este sentido, yo apruebo la propuesta de que cuando menos se tenga mejor. Para un futuro, quizá resulte mejor que las catedrales, los monasterios y todas las obras de arte que contengan, pertenezcan al Estado aunque bajo el cuidado de la Iglesia (es interesante leer en Archipiélago Gulag la relación de la confiscación de propiedades de la Iglesia Ortodoxa por los bolcheviques), y así queda justificado que el Estado otorgue dinero para el mantenimiento del patrimonio histórico-cultural. Pero a la vez, debería estipularse que esas propiedades quedan abiertas al culto de los fieles. No soy jurista, así que no conozco la manera de encauzar lo que estoy diciendo.

Otros son acérrimos partidarios de que la Iglesia-institución no reciba ningún dinero del Estado: ¿por qué el Estado ha de pagar los sueldos de los curas y de los Obispos? También aquí estoy de acuerdo: la Iglesia debería asumir el mantenimiento de su personal. Ahora bien, muchas personas de la Iglesia prestan sus servicios a la sociedad ya sea en forma educativa o asistencial, así que habría que evaluar hasta qué punto son, por así decirlo, "personal del Estado", y hasta qué punto el Estado debería pagarles un salario.

Se ha comentado en mi blog que lo que no es de recibo es que el Estado pague a los profesores de Religión. Una vez más, hay que establecer los matices... Si Religión es una asignatura más dentro del elenco de los cursos, ¿por qué han de estar discriminados los profesores de religión? Comprendo que haya personas partidarias de quitar la asignatura, pero me parece un tema peliagudo. Nuestro país, mal que les pese a algunos, es de tradición católica: lo que implica que buena parte de nuestra historia está enraizada con la Iglesia Católica. Quitar religión de los temarios en cierta medida es renunciar a la historia del país. Probablemente, la separación Iglesia-Estado pase en un futuro porque la religión sea de carácter optativo (que ya sé que ya lo es), pero aún en ese caso, los profesores deberían tener derecho a un salario estatal.

En fin, termino ya..., todo esto es opinable, pero me reconocerán que es un tema que debe tratarse con atención por diversos motivos: históricos, culturales, sociales,... Todavía falta mucho camino para lograr una separación Iglesia-Estado que sea beneficiosa para ambos, y claramente hay muchas cosas que cambiar y mejorar. Una vez más, les dejo este vídeo:

08 junio 2012

Tópicos de la Iglesia española y de Cáritas Española

He tardado en escribir sobre el tema, porque no las tenía todas conmigo (y sigo sin tenerlas ciertamente), pero llevo un tiempo investigando en distintas fuentes y voy a intentar resumir aquí mis conclusiones. Aviso antes de todo de que soy católica practicante, que esta entrada queda abierta al debate en cuanto aparezca en mi blog, y que se permiten todo tipo de opiniones a favor o en contra mientras no se insulte directamente a ninguna persona.

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiOzKThl5oYiHPeoPZtkV_bQH90wIzYlfTQoaOLOnNBlW9P3Cvyyc3iSAn57ynJEWFBp9Nz6fsJsRxW3qJjYXQi-mtei-YnUP65NMRgr_qSAY1lySuJ3IpTr7kJfFV0YfuY0CSNRIA8fheP/s1600/logotipo-caritas.jpg
El autor del post ¿Quiénes forman y financian Cáritas? Los datos, y de los que le han seguido en su blog ((Colofón) Con la palabra en la boca , Epílogosobre "el tema Cáritas" (con vídeos), Carta sobre financiación de Cáritas) me animó a escribir sobre el tema, y he seguido el consejo con la ayuda de Arguments.

  1. Para empezar por algún lado, darle las gracias al autor del post que ha buscado ser lo más objetivo posible en un tema complicado tanto en la redacción de sus entradas como en los comentarios aclaratorios tanto a radicales de un lado como del otro. Cuando se le han propuesto correcciones, como matizar que no es la Iglesia la que paga el 2% a Cáritas sino la Conferencia Episcopal Española, y aclarar que laico no se refiere a “no cristiano”, sino que no se pertenece a ninguna orden religiosa. Además, aunque el post es anterior a las declaraciones de Rouco sobre el IBI de la Iglesia, el autor se tomó la molestia cuando saltó la polémica de pedir que no se hiciera demagogia fácil con los datos que aportaba en su entrada.
  2. El autor no presenta conclusiones ni se pronuncia “demasiado”, dejando la palabra a los comentadores, que como se puede ver, son de lo más variado. Hay personas que, basándose en los datos publicados en el post, aseguran que hay que la Iglesia se apropia de Cáritas como escudo para justificar la exención del pago de ciertos impuestos. A estas personas:
  • En todas las páginas web de Cáritas en las que he entrado, lo primero que salta a la vista es que forma parte de la Iglesia, tomado con las propias palabras de la institución: “Cáritas Española es la Confederación oficial de las entidades de acción caritativa y social de la Iglesia Católica en España, instituida por la Conferencia Episcopal”, cuyo objetivo es: “Cáritas se siente animada por una misión permanente e irrenunciable: ser iglesia pobre y para los pobres" y "Ser testimonio de la fraternidad de la comunidad cristiana con todas las personas, en especial con las más empobrecidas y excluidas, optando por una sociedad más solidaria, justa y participativa". De lo que se deduce que Cáritas ES y SE SIENTE Iglesia católica.
  • El Director de cada Cáritas diocesana es el Obispo católico de la diócesis, y muchos de los miembros son sacerdotes de la Iglesia Católica.
  • Aunque no he podido realizarlo, me gustaría hacer una encuesta sobre qué porcentaje de los voluntarios de Cáritas lo hacen por “motivos religiosos”, y por tanto, se consideran como Iglesia.
  • La misma Cáritas Española en su página web dice: “La caridad es un deber cristiano. Cáritas actúa en la realización de obras caritativas y sociales, a través del compromiso temporal de los laicos.” Es decir, que la labor está encomendada especialmente a los que somos laicos de la Iglesia Católica.
  • Se puede ser partidario de un sistema de beneficencia aconfesional. En ese caso, cada uno es muy libre de no marcar la X de la casilla de la Iglesia, e invertir el dinero que se tenga en una labor así, que nunca vendrá mal y menos en tiempo de crisis.
  • Hay quienes hablan de “adoctrinamiento” para poder recibir las ayudas de Cáritas, sin embargo, lo único que recalca esa institución es que es PARA LOS POBRES. Y no especifica que dichos pobres hayan de ser bautizados, creyentes y practicantes. El autor me ha matizado que se refiere más a que se intenta dar una imagen positiva de la Iglesia, siendo este un tema opinable. Me parece que tiene razón, así que solo añadiré mi opinión: ¿qué ONG se dedica a hablar mal de sí misma mintiendo acerca del mal que dice hacer (y no hace), para evitar “adoctrinar” a los que ayuda? Se puede estar de acuerdo o no con la Iglesia, pero los datos como ha señalado el autor son los datos. Por otro lado, está claro que los católicos laicos tenemos por delante una gran misión, que es con nuestra vida de cada día, cambiar esa percepción negativa que nos sitúa como "adoctrinadores".
    3) En cuanto a la financiación de Cáritas: los datos analizados exhaustivamente por el autor provienen de Cáritas Española (ver punto anterior) y la misma Conferencia Episcopal señala que no se recogen los datos de todas las Cáritas diocesanas, y por tanto, las Cáritas parroquiales. Además, cada Cáritas constituye una unidad jurídica independiente a las demás, por lo que se deduce la dificultad de calcular sus ingresos y gastos de “Cáritas en su totalidad” y el porcentaje de dónde vienen. Así que imagino que los datos de Cáritas Española son aproximaciones.
  • Si algo ha quedado claro después de tanto debatir es que la financiación de Cáritas es algo compleja pues depende de cada parroquia, de las donaciones de sus fieles que se pueden emplear en los locales de la parroquia, el sueldo del párroco, labores asistenciales, y en muchos casos al final viene a ser todo lo mismo: porque el párroco suele ser el Director de su Cáritas parroquial, los locales de Cáritas los de la parroquia, sus fieles los voluntarios, y los locales que se usan para catequesis se pueden usar para fines benéficos más “aconfesionales” (por llamarlos de algún modo).
  • Existen proyectos de cajas como la CAN en Navarra “Tú eliges, tú decides”, por el que se puede elegir un proyecto para asignar un porcentaje de las ganancias que la caja percibe en el uso de la cuenta corriente. No está claro si esto figuraría como donación de la caja, del contribuyente (católico o no), y en qué parte del gráfico aparecería. He recordado que aquí en Pamplona se organiza la tradicional Tómbola de Cáritas. Supongo que los que compran el boleto, pueden no pensar en Cáritas, sino en lo que les puede tocar, pero seguro que la organización cae sobre los voluntarios y/o socios de Cáritas, ¿y esto cómo cuenta?
  • Por otro lado, en un comentario, el autor del post dice que aunque en su momento escribió que los bancos donan cuatro veces más que la CEE, lo hacen probablemente por motivos de desgravación fiscal, así que me atrevo a decir “que tienen menos valor que ese 2% aportado por la CEE”.
  • De la página web de la CEE saco este comentario: “El 65% de los fondos de Cáritas proceden de donaciones privadas. La gran mayoría de esos fondos provienen de instituciones y de personas de la misma Iglesia”.

    4) Respecto a la Iglesia y el pago del IBI:

  • La Iglesia no paga el IBI solo de las propiedades que se ajustan a la Ley del Mecenazgo (ley 49/2002) a la que se acogen también otras ONG, el Museo de El Prado e incluso el Hotel del Ritz en Madrid.
  • Por tanto, la Iglesia paga las tasas municipales, y también de las propiedades que no entran dentro de los requisitos marcados por la Ley.
  • Disparidad de opiniones de Rouco y el Director de Cáritas de Barcelona: para ser católico uno tiene que seguir las indicaciones del Magisterio de la Iglesia, que pueden parecer muchas pero si se las considera en su totalidad son más bien escasas. Es decir, un miembro de la Iglesia Católica (obispo, sacerdote, religioso, laico, el Papa) es libre de tener sus propias opiniones respecto a las leyes de un país, el sostenimiento económico de la Iglesia. En el caso de los laicos se es libre de dedicar el tiempo propio a lo que le plazca (que no tiene por qué ser el voluntariado), de afiliarse a un determinado partido, de defender un equipo de fútbol, etc., etc. Todos los católicos no pensamos igual en materia de política y de economía, ni de mil cosas más de la vida diaria. De hecho, entre los comentarios del post original había un católico que remarcaba que él está a favor de retirar la crucecita de la Iglesia, solo para evitar toda la polémica que "resurge" todos los años. Coincidimos en que somos Iglesia bajo el Magisterio del Papa y de los Obispos, y punto final.
    5) Dejo aquí un vídeo que me ha gustado sobre la financiación de la Iglesia en 2009, que no habla solo de Cáritas sino de las misiones, de la labor de congregaciones religiosas... Recomiendo verlo más de una vez, dos veces, tres veces,...


Referencias:





25 abril 2012

Marginados sociales


Ya entiendo la etiqueta de Enrique García-Máiquez de que los más míos los han escrito siempre otros... Y es que nunca hubiera sido capaz de expresarlo mejor que así, que Victor Hugo el capítulo La ola y la sombra (Los miserables):

            “¡Un hombre al mar!
           
            ¡Qué importa! El buque no se detiene por eso. El viento sopla; el sombrío buque tiene una senda trazada, que debe recorrer necesariamente. Y pasa.

            El hombre desaparece y vuelve a aparecer, se sumerge y sube a la superficie; llama; tiende los brazos, pero no es oído; el buque, temblando al impulso del huracán, continúa sus maniobras; los marineros y los pasajeros no ven al hombre sumergido; su miserable cabeza no es más que un punto en la inmensidad de las olas.

            Sus gritos desesperados resuenan en las profundidades. Observa aquel espectro de una vela que se aleja. La mira, la mira desesperadamente. Pero la vela se aleja, decrece, despararece. Allí estaba él hacía un momento, formaba parte de la tripulación, iba y venía por el puente con los demás, tenía su parte de aire y de sol, estaba vivo. Pero ¿qué ha sucedido? Resbaló, cayó. Todo ha terminado.

            Se encuentra sumergido en el monstruo de las aguas. Bajo sus pies no hay más que olas que huyen, olas que se abren, que desaparecen. Estas olas rotas y rasgadas por el viento, le rodean espantosamente; los vaivenes del abismo le arrastran; los harapos del agua se agitan alrededor de su cabeza; un pueblo de olas escupe sobre él; confusas cavernas amenazan devorarle; cada vez que se sumerge descubre precipicios llenos de oscuridad, una vegetación desconocida le sujeta, le enreda los pies, le atrae; siente que se va a connaturalizar con el abismo, que forma parte ya de la espuma, que las olas se le echan de una a otra; bebe toda su amargura; el océano se encarniza con él para ahogarle; la inmensidad juega con su agonía. Parece que el agua se ha convertido en odio.

            Pero lucha todavía. Trata de defenderse, de sostenerse, hace esfuerzos, nada. ¡Pobre fuerza agotada ya, que combate con lo inagotable!

            ¿Dónde está el buque? Allá a lo lejos. Apenas es ya visible en las pálidas tinieblas del horizonte.

            Las ráfagas soplan, las espumas le cubren. Alza la vista; ya no divisa más que la lividez de las nubes. En su agonía asiste a la inmensa demencia de la mar. La locura de las olas es un suplicio; oye mil ruidos inauditos que parecen salir más allá de la tierra, de un sitio desconocido y horrible.

            Hay pájaros en las nubes, lo mismo que hay ángeles sobre las miserias humanas, pero ¿qué pueden hacer por él? Ellos vuelan, cantan y se ciernen en los aires, y él agoniza. Se ve ya sepultado entre dos infinitos: el cielo y el océano; éste es sus tumba, aquél, su mortaja.

            Llega la noche; hace algunas horas que nada; sus fuerzas se agotan ya; aquel buque, aquella cosa lejana donde hay hombres ha desaparecido; se encuentra, pues, solo en el formidable antro crepuscular; se sumerge, se estira, se enrosca; ve debajo de sí los indefinibles monstruos del infinito; grita.

            Ya no le oyen los hombres. ¿Y dónde está Dios?

            Llama: “¡Socorro! ¡Socorro!” Llama sin cesar.

            Pero nada en el horizonte, nada en el cielo.

            Implora al espacio, a la ola, a las algas, al escollo; todo ensordece. Suplica a la tempestad; la tempestad imperturbable sólo obedece al infinito.

            A su alrededor tiene la oscuridad, la bruma, la soledad, el tumulto tempestuoso y ciego, el movimiento indefinido de las temibles olas; dentro de sí, el horror y la fatiga; debajo de sí, el abismo sin un punto de apoyo. A su imaginación se presentan las aventuras tenebrosas del cadáver en medio de la sombra ilimitada.

            El frío sin contacto alguno le paraliza. Sus manos se crispan y se cierran, y cogen al cerrarse la nada. Vientos, nubes, torbellinos, estrellas: ¡todo le es inútil! ¿Qué hacer? El desesperado se abandona; el que está cansado toma el partido de morir, se deja llevar, se entrega a la suerte y rueda para siempre en las lúgubres profundidades del sepulcro.”

        Está hablando de un presidiario recién salido de la cárcel y a quien la sociedad le da la espalda. Pero pienso que podría aplicarse igual de bien a los niños que mueren sin nombre, al pobre que pide en la puerta de una iglesia, al inmigrante que toca el acordeón en el parque, a los sin techo, a las personas enfermas,... En fin: a todo aquel que se encuentre solo. Y así queda una nueva entrada dedicada a la Soledad.