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23 septiembre 2025

Desde el barro #43 La vida mesclada amb ells

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy cuarenta y siete semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". 

Y me lo he recordado cada semana los martes de la mejor forma que se me ha ocurrido.

Cuando empecé Desde el barro no sabía cuánto iba a durar: hasta que se me acabaran las ideas o se agotara el material sobre memoria, recuerdos, olvido... El material fue disminuyendo, sí, pero aún iban saliendo ideas, canciones... Sin embargo, desde verano me cuesta más encontrar el hueco para ponerles orden, para volcarlas aquí con un poco de sentido. Así que mi propósito era llegar al aniversario y cerrar este "proyecto". Al final, resulta que septiembre se está haciendo largo y no veo que pueda seguir el ritmo. Por eso, me despido este martes con el poema que quería usar el 28 (martes previo al aniversario de la DANA): El silenci dels morts de Joan Vinyoli. 

Aunque Desde el barro eche la persiana, no nos olvidemos de lo que pasó. Justo el domingo me llegaba un email de una librería afectada que agradecía el haber comprado libros y que nos seguía pidiendo el favor de seguir comprándoselos a ellos (con el mismo precio que las grandes plataformas) para mantener en pie su negocio. No nos olvidemos de que esto no ha terminado. 

Vivamos, como dice Vinyoli, pacientment, contemplativament, la vida mesclada amb ells (els morts de la DANA y también los supervivientes).

Foto de Viktor Keri en Unsplash


EL SILENCI DELS MORTS


La terra cobra el delme. No parlem,

però, dels morts i fem-nos lentament

al pensament que alguna cosa d’ells

és molt a prop.

                        Visquem-ne acompanyats

com si només ens departis una paret de fum

que priva sols de veure’ns. Llur silenci

se’ns fa sensible, de vegades,

intensament, en un record.


No deixis de voltar-te

de les seves imatges. Cada dia

posa’ls flors al costat, per si poguessin

sentir la flaire de les roses.

                                           Què sabem de cert

de llur manera d’esser? Preservem les coses

que van tocar, deixem-les allà on eren,

quietament. I potser un dia

se’t manifestaran.

                            I si no ho fan, espera

pacientment, contemplativament,

tota la vida. Viu la teva vida

mesclada amb ells.

                               Usa dels morts així.



08 julio 2025

Desde el barro #34 Alzhéimer

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy treinta y seis semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

Casi me alegro de que mi abu ya no se haya enterado de la dana de octubre de 2024: hubiera sufrido tantísimo... Aún sabiendo que sus nietas "valencianas" estábamos bien. ¡Si estuvo preocupada por el huracán Katrina a más de 1500 kilómetros de su hijo viviendo en Estados Unidos! 

Mi abu era de rezar el rosario todos los días y siempre decía, un poco presumiendo, que un misterio era por sus nietos. Yo solía tomarle el pelo con que no nos llegaba ni un Avemaría por cabeza... Estoy bastante segura de que estos meses hubiéramos sido en su corazón las "protagonistas" de ese misterio de su rosario diario.

Bajo el nombre Alzhéimer escribí una de mis experiencias más traumáticas de 2024 con mi abu y que es la que comparto este martes. También bajo el nombre Alzheimer canta Pedro Guerra su preciosa canción. Por eso, los uno hoy aquí.


ALZHEIMER

Nadie me dijo que lo peor 

del alzhéimer no era que tú 

dejaras de reconocerme.


Rastreo cada píxel de tus 

fotos recientes en busca 

de ese ¡coime! cuando

tiramos el musgo del belén 

(de verdad que fue sin querer).


Porque se me están borrando 

los contornos de aquellos 

macarrones para los niños 

desarraigados que fuimos 

tras la mudanza a Pamplona.


¿Y dónde se quedó la 

vergüenza que te daba que 

gritáramos villancicos a

pleno pulmón en Nochebuena?

O todas esas veces en 

que nos insistías en casarnos…


Nada, tus fotos y vídeos 

me devuelven el reflejo 

de inseguridad en tu 

mirada. Tu rostro se ha

afilado, ¿es el corte de 

pelo? Me siento traicionada

por las nuevas arrugas que,

de tan marcadas, parecen 

de siempre (mentirosas…).

¡Toda tú te has encogido!


Aunque, en realidad, sé lo que 

me pasa: es que nadie me 

contó que lo peor del alzhéimer

es que fuera yo


                         la que dejara


                                              de reconocerte.

20 mayo 2025

Desde el barro #27 Tiene que servir de algo para que hayas aprendido

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veintinueve semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

En varias de las entregas de Desde el barro más recientes aparece el echar de menos. Canta Supersubmarina en su De las dudas infinitas que como te echo de menos no hay en el mundo un castigo. 

Aunque, en realidad, esta semana me fijaba en más versos de su canción: todo el tiempo que ya llevamos perdido es solo un punto pequeño en el cielo del olvido. Veintiocho semanas son solo un punto pequeño en el cielo del olvido.

Pero veintiocho semanas deberían ser más que suficientes para que todo el daño que tengo y lo que ya hemos sufrido tiene que servir de algo para que hayas aprendido. Y no sé, seré pequeña (desde luego, mido entre 1.55 y 1.56 metros, así que muy grande no soy) y de las dudas infinitas porque no acabo de ver que el daño y sufrimiento de las víctimas de la DANA haya servido y hayamos aprendido... La semana pasada lo comentábamos entre varias personas: queda demasiado por hacer, el dinero prometido por las administraciones no llega... 

La canción de Supersubmarina acaba con que la luna no se apaga, que su luz siempre nos guarda. Me recuerda al poema Les claus de Àlex Susanna que, a su vez, me recuerda a mi abu. Con lo cual, cierro estos apuntes de hoy tal como empecé: echando de menos.



06 mayo 2025

Desde el barro #25 Te hecho de menos

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veintisiete semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

¿Ha dolido la falta de ortografía del título? Ahora explicó el por qué, esperando que se me perdone el daño a la vista...

La semana pasada ya le dedicaba el Desde el barro a mi abu, previo a su 85º cumpleaños y dos días después de su fecha, le dedico otra entrada porque ella lo mola todo.

Resulta que la mayor parte de mi vida he vivido en ciudades distintas a la que residía mi abu. Así que toda mi vida la he echado de menos de alguna manera u otra. De ahí nace por qué la gente se escribe cartas, ¿no? Yo también solía escribirle cartas. De hecho, lo sigo haciendo, aunque ella ya no las leerá.

Cuando se mudó de Pamplona a Madrid, apareció la carta que incluyo en las imágenes a continuación. Se la mandé de Madrid a Oviedo en algún momento de mi infancia. Puede que no fuera la primera (o sí); el caso es que mi abu la conservó por años, incluso tras su mudanza de Oviedo a Pamplona.

Quizá la calidad de la foto no permita verla bien, pero me encanta que haya una piedra que diga "Te quiero abuelita". Me encanta que mi carta de entonces empiece con un "te hecho de menos. Me gustaría que fuese verano para visitarte". Me encanta ese "hecho" con hache, la verdad. La echo de menos tanto, que me parece correcto hacerlo con y sin hache. 

Con un recuerdo especial a las víctimas de la DANA que ya no están y a quiénes se echa de menos.





29 abril 2025

Desde el barro #24 Retrato de una bufanda

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veintiséis semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

El próximo 4 de mayo mi abu cumple 85 años. Justo a raíz del fallecimiento del papa Francisco el pasado lunes de Pascua, recordaba una anécdota que los "involucra" a ambos. Todavía vivía ella en Pamplona y la acercamos a su casa después de la misa del gallo. Íbamos cantando villancicos y felicitando la Navidad a los escasos transeuntes a través de las ventanillas abiertas del coche. Mi abu estaba avergonzada y nos decía que paráramos. Yo le respondí que Francisco había pedido a los jóvenes que "armáramos lío". Debió contestarme algo parecido a que no de esa forma.

Pero la historia protagonista de esta semana es más reciente: hace algo más de cuatro ella me tejió la bufanda de la imagen (con ayuda de María S. ¡¡mucha ayuda!!). La busqué después de su última caída que derivó en su ingreso en una residencia. 

Me gusta mucho porque es un color que a ella también le gusta, porque me la hizo mi abu y por la cantidad de anécdotas a las que dio pie y que son las que he intentado cantar con palabras en el (a)poema de hoy.

Además, quiero dedicárselo a las pérdidas materiales que ocasionó la dana, ya no necesariamente de cosas de valor (casas, coches,...) sino de pequeñas prendas con tantas historias enhebradas como mi bufanda. Recuerdo cómo unas pocas personas malintencionadas, y otras muchas desinformadas, corrieron el bulo de que se estaba lanzando al vertedero la ropa que se donaba a los afectados (¡cuánto mal se puede hacer!) y no, solo se trataba de los despojos que quedaron detrás del agua y el barro. Pues a esos trapos arrasados, que quizá tenían tanto o más valor sentimental que mi bufanda, y a sus propietarios van este martes mis versos.




RETRATO DE UNA BUFANDA


Ves esta bufanda

y te parece un trapo 

más bien incómodo

(¿demasiado larga?, 

¿demasiado corta?)

y además con algún 

punto perdido. Te

digo que no sabes mirar...


No ves la tarde ni

las manos artríticas 

que empuñaron las agujas.


No ves la llegada 

del bisnieto berreando, 

ni la perra que no 

había forma humana de callar.


No ves la inseguridad

de esas manos reclamando

ayuda: ¿Remato 

o sigo? -Sigue. -No, 

que no quedará lana 

suficiente para 

rematar. - Pues remata. 

-¿Pero no ves que 

sobrará demasiada?


Solo el bisnieto en brazos

del nieto rompió el bucle,

mientras otras manos 

acabaran porque 

las primeras perdieron,

hace tiempo,

el hilo del saber.


¡Oh!, ¿cómo puedes ser

tan ciego y no ver esa 

mirada de cariño, 

ternura, orgullo,

un-no-sé-cómo-definir

que se había quedado 

entretejido cuando

me tendieron esta 

bufanda, la misma en

la que tú ahora solo

ves un trapo imperfecto?


08 abril 2025

Desde el barro #21 Donde habite el olvido

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veintitrés semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

Después de compartir la intro del libro Donde habite el olvido de Luis Cernuda y la Rima de Bécquer de donde toma ese verso, creo que tocaba compartir también el poema de Cernuda bajo ese título. Al final donde habite el olvido es el lugar hacia el que nos dirigimos y donde nos encontraremos: al cabo de unas pocas generaciones que nos sobrevivan, nadie se acordará de quiénes fuimos. Mi hermana Carmen y yo lo comentamos de vez en cuando. Y es una idea con la que estamos en paz. 

A mí me gusta pensar en decirle a mi abu (que no se acuerda de haberme olvidado), Abu, tú espérame donde habite el olvido. Hoy también, como cada martes, amplío mi pensamiento para incluir en mi vida diaria la memoria de las víctimas de la Dana del pasado 29 de octubre.

Me parece que esta foto con mi abu no la había compartido en el blog (sí en otras redes...). Mirando cómo nos miramos mi abu y yo, me resulta fácil transitar juntas por ese olvido que seremos (que ya somos, según Jorge Luis Borges).



DONDE HABITE EL OLVIDO (Luis Cernuda)

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

25 febrero 2025

Desde el barro #15 Recuerda tú que puedes

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy diecisiete semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

No debe ser demasiada sorpresa para los que me conozcan un poco que mi obsesión con la memoria tiene casi todo que ver con el alzhéimer de mi abu. Por eso, me llamó en su día la atención esta canción de Andrés Suárez dedicada a sus abuelos. En el vídeo que inserto en la entrada de hoy explica la génesis de su canción "Rosa y Manuel". Yo me quedo con la parte que me resulta más impactante: esa nota encontrada con el "Recuerda tú que puedes". Me lo aplico para seguir recordando... por los que ya no tienen la capacidad de recordar.



22 octubre 2017

Sexto cumpleblog: "Alta tensión de amor"

Querido blog:

¡Hemos dado juntos otra vuelta al Sol! Y vaya añito más intenso... Empezamos con nuestra primera estancia en el extranjero, en la preciosa Marburg de Alemania. Aprendimos a comunicarnos en signos-inglés-palabras sueltas de alemán; casi nos congelamos de frío..., vivimos con dos gatos (ejem), conocimos gente nueva e interesante y como siempre tratamos de hacer investigación. Sobre todo descubrimos que Marburg está lleno de ciencia, y del subidón salieron las aventuras marburguesas del hassio de Hesse; Behring, el primer Nobel de Medicina; y la química del glühwein... ¡Y lo que nos queda por contar!, el problema suele ser el tiempo que ¡ay! pasa volando entre veintidoses de octubre...

Volvimos de allí con muchas ganas de familia... y fueron las primeras Navidades sin la abuela. La echamos muchísimo de menos, hasta en las cosas más pequeñas. Nuestro regalazo de Reyes fue ir a visitarla y compartir tan buenos ratos con ella. 

Casi sin darnos cuenta nos metimos en febrero y llegó el Día de la Mujer y la Niña en ciencia. Queríamos haber colaborado en iniciativas preciosas que nos llegaron de todos lados, pero para variar nos pilló el toro y solo compartimos lo que teníamos a mano: un par de entrevistas. Este año hemos andado flojillos de charlas..., tenía en la cabeza que no había dado ninguna. Me olvidaba de Escèptics al pub. La verdad es que cuando me la preparaba, estaba en pánico por tener que hablar más de los 10 minutos reglamentarios de Naukas Bilbao, pero al final me enrollé como las persianas y es que el tema de la quimiofobia y de la Química Verde da para mucho...

En febrero también se subió a Youtube mi 'Una charla de vida y muerte', y aunque ya habíamos hablado del tema en el blog, la verdad es que una imagen vale más que mil palabras, y si están en formato vídeo ni te cuento... Fue emocionante ver el apoyo incondicional de tantos y tantos amigos que hemos hecho por estos mundos de Internet...

Vía
Y claro con las pilas así de cargadas..., convocamos desde Next Door a todo el mundo (Hablando de Ciencia y Naukas) a hablar de depresión aprovechando que la OMS dedicaba el 7 de abril, Día Mundial de la Salud, a "Hablemos de la depresión". Y fue una pasada cómo respondió la gente, fue una experiencia muy intensa a nivel personal y emotivo. Aquí tenés recogidas las joyas que se publicaron. Desde este blog se publicaron dos entradas anónimas, y nosotros participamos contando una vez más nuestra historia, pero a ritmo de James Rhodes, Jaime Gil de Biedma y alguno más. Hay una parte de mi depresión que suelo compartir menos por aquí, y es que ese episodio depresivo tuvo un fuerte componente espiritual en mi vida, que a día de hoy, me sigue marcando. Viernes Santo era una buena fecha para contarlo por medio de un audio y de un vídeo.

Otro tema que nos tiene obsesionados es el del Alzheimer de mi abuela. Reseñamos el libro que nos sirvió el año pasado para escribirle una carta en la que le contábamos la vida y descubrimientos del doctor Alzheimer. Y ya que la convocatoria de la depresión tuvo tanto éxito, decidimos repetir aprovechando que el 21 de septiembre es el Día Mundial del Alzheimer y recoger textos durante ese mes. La verdad es que nos pilló a dos bandas con tanto evento de ciencia concentrado en septiembre... Pero aún así fue una experiencia preciosa y participaron entradas de poner los pelos de punta (que puedes leer en Next Door). Desde aquí mandamos un pequeño poema, Azucena y Antonio.

Sacada de Next Door
Y es que, al final, la estrella de este blog es la poesía, o la a-poesía, porque no soy buena crítica en diferenciar una de la otra... Ha habido haikus sobre el otoño de Marburg (mezclada con los retornos de Alberti), las cámaras de seguridad o una cabrita en la ciudad. Y luego un par causadas por situaciones: una de ellas casi que se puede rapear y la otra son mis recuerdos de la infancia enfrentados con la realidad de este verano. De lo que estoy orgullosa es de haber cruzado caminos con John Donne, un gran poeta del que aún tengo mucha miga que sacar..., estoy obsesionada con uno de sus sonetos sacros (de hecho, mi charla sobre la depresión casi se tituló con un verso de él), pero no adelantemos acontecimientos y a ver si pronto os comparto más sobre él. El 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, publiqué Hermano en la sombra.

A falta de las fotos oficiales, os paso las de Twitter para que veáis el ambientazo impagable de este primer BCNspiracy

Pero creo en que estamos de acuerdo en que lo que ha marcado este año, ha sido el evento BCNspiracy, que con tanta ilusión hemos ido preparando desde hace muuuucho tiempo, tanto que ha sido un verdadero parto de dos años, que nos ha hecho casi entonar el aleluya, pero sobre todo ha sido un sueño hecho realidad.

Aquí tenéis a los encargados de talleres totalmente entregados a su labor
Aún ahora, y después del mal rollo generado en Cataluña desde el 1 de octubre, pensar en el 30 de septiembre me llena de ilusión y de ganas de repetir. Nos visualizo a todos en la entrada del CosmoCaixa, presentándonos, recortando pegatinas, colocando los carteles, viendo a los ponentes prepararse con Julia, y a los encargados de talleres ir instalándose en sus salas. A partir de ahí, es como si todo hubiese pasado volando, los pequeños inconvenientes, los grandes momentos, la disponibilidad y buen hacer de todo el equipo y de dos voluntarios que se vinieron ese día. Hubo una paradoja temporal o algo así, y el tiempo se detuvo a la vez que corría cada vez más rápido. Sin darnos cuenta acabamos la mañana y nos fuimos a comer: una comida en la que estaba prohibido hablar de política, así que terminamos preparando el programa para el año siguiente. Y de ahí, nos fuimos al bar La Abadía, a terminar el evento, un poco solos quizá, pero fue una oportunidad buenísima de conocernos entre organización, ponentes y amigos, que nos dio ganas de repetir en breve con una cenita. Todo fue tan alucinante que no encuentro palabras para ponerlo por escrito mejor...

BEERspiracy, pasándolo bomba

Y así, a pesar de que han sido 365 días complejos, llenos de decisiones incómodas y de temporadas bajas, la verdad es que solo podemos dar gracias. De eso trata, precisamente ese título de "Alta tensión de amor". No voy a poner nombres esta vez porque no quiero dejarme a nadie y además los susodichos creo que saben quiénes son... No hay nada en este Universo para agradeceros tantas conversaciones, whatsapps, llamadas, abrazos, mails, ánimos, desafíos y retos, que me hacen saber día a día que no estoy sola, que cuento con un batallón de los mejores soldados para sostenerme en las peores batallas. Gracias por estar siempre ahí, a veces más visibles otras en el backstage, pero siempre, siempre, siempre a mi lado. Os quiero demasiado y estoy en alta tensión de amor con todos vosotros. Esa frase viene de uno de mis poemas favoritos de José Luis Tejada, que copio a continuación:

MISTERIO DOLOROSO

No hay solución. Ni a solas ni con nadie.

Somos cosa perdida.

Los besos dan más sed; lo he comprobado.

Amor va contra amor.


Es vivir irse dando restregones

sangrientos contra el quicio

del corazón más prójimo.

Quicio que se, también, quebranta y cede,

corazón que también padece, sangre

que se funde a la nuestra

y es ya toda una lástima fluida

sin más recurso que morir en mar.


No quisiéramos ir doliendo, hiriendo,

pero es inevitable según vamos

abriéndonos camino a cuchilladas,

erizos todos en tan corto espacio,

con el gravísimo problema

de la murienda en pie, del paro de los pulsos,

del nivel cultural del pueblo y sus pasiones,

de pretender urbanizar el caos.


Será mejor estarse quedo en casa,

cerrar labios y ojos, puertas, manos

y sólo abrir el chorro

salobre y esporádico del llanto.

No quejarse siquiera a media voz.


No vaya a ser que alguien nos oiga

y se alastime de nosotros,

quiera juntar su hambre

con nuestras ganas de morder

y se enreden las venas muchas más.


Debíamos todos ir con cartelitos

que advirtieran: “Peligro de quererse”.

“Prohibido el paso al pecho”. “Zona oscura”.

“Alta tensión de amor”...

Uno no acaba de explicarse cómo

somos y nos movemos, solos, juntos,

tan incompletos, tan incompletables,

con tanto de miseria y tanto lujo

de ciega caridad desperdigada,

incompatibles con la compañía,

no conviventes con la soledad.


Este misterio de los medios pechos,

perfectamente inacabados, huecos,

amueblados de púas todo en torno,

los arduos tropezones en la sombra,

los idiomas babélicos, abstrusos…

¡Las diversas maneras de ser y padecer!


Pues eso, gracias por ignorar mis carteles de advertencia, y con vuestro cariño hacerme el elemento radiactivo más feliz de este punto azul pálido al que llamamos hogar. Per molts anys!



21 septiembre 2017

Azucena y Antonio

A M.E. y M.


Hoy fallece Azucena.
Y Antonio, ¿se ha enterado?
¿Se lo ha contado el viento?
¿Lo han cantado las aves?

Antonio mira por la
ventana. A pesar de la
gente de fiesta, ¿nota
acaso algo en el aire?

Antonio con mirada
perdida en su ventana.
¿Qué pasa en su cabeza?
¿Sabe que ella no está más?

Su compañera por más
de sesenta años alzó
el vuelo sin él. Antes,
rápido, de repente.

¿Recuerda bien su rostro?
¿Qué hay de sus mil caricias,
de tantos de sus besos?
¿Dónde han quedado, Antonio?

Los hijos y nietos de
luto, y Antonio sigue en
la ventana mirando.
Pero, ¿y si lo presintiera?

¿Antonio la echará de
menos cuando no la vea
mañana ni el día después?
¿Cuando él se vaya también?

¿La piensa en sus sueños de
día mientras mira por su
ventana? ¿Queda espacio
en sus neuronas rotas?

¡Quién sabrá nunca si en el
mundo en que ahora vive entra
su Azucena! Solo que
ella estuvo hasta el final.

Hoy fallece Azucena.
Pero, ¿un amor así ha de
morir por este cáncer,
por este Alzheimer brutal?

No. Sino que serás tú,
Muerte, la que morirás.*


*Soneto X de John Donne que cita I Corintios 15:26)

Este poema participa en la convocatoria #LosRelojesND

15 septiembre 2017

Ama, aita y el Alzheimer

Me ha llegado el primer texto para la convocatoria #LosRelojesND, ¡agarrénse que vienen emociones muy fuertes! La autora es Laura Juampérez Mandacen. Muchas gracias, Laura, por compartir tu experiencia y por ayudarnos con esta inciativa. Un fuerte abrazo.

Vía Next Door
Nosotros, que creíamos saberlo todo de esta puñetera enfermedad que nos robó a nuestro padre hace ya unos años, no quisimos ver que ella también la tenía hasta que llegó la crisis.

Aquellos olvidos que iban a más. Las excusas para no conducir por la ciudad porque “habían cambiado las señales e incluso las direcciones de las calles”. Ese “no me sale la palabra…”. ¿Cómo era? Eso, esto, aquello, esa cosa… Y nosotros: “Ama, venga, no seas tan vaga con las palabras, que todo es eso, esto y aquello. Esfuérzate un poco más en llamar a cada cosa por su nombre”. Su nombre… Cómo si ella no quisiera hacerlo…

El diagnóstico que habíamos querido evitar, aunque en nuestro fuero interno conocíamos, llegó de improviso en Navidad. Y desde luego no fue un regalo. Lo hizo después de una crisis que quisimos confundir con una anemia, una severa deshidratación o cualquier carencia de una u otra sustancia vital que nos devolviera a nuestra madre, aunque ella ya se estaba marchando.

Entonces, en el hospital, entre prueba y prueba, nos atrevimos a lanzar la pregunta. ¿Y si es algo más? ¿Y si todos esos olvidos no son los típicos de una mujer de 76 años?

También comenzó la búsqueda en la jungla de internet. Allí, donde conviven artículos de medio pelo con las páginas de asociaciones tan “chapeau” como CEAFA, ALZFAE o la Fundación CITA, confirmamos que nada había avanzado en su tratamiento en los últimos 20 años.

En los 90 mi padre recibía los últimos fármacos, los más novedosos, directamente desde Boston. Se los traían sus hermanos, que vivían en México, cada verano. Al final, no sirvieron para nada, salvo para darnos paz porque “algo le harían”.

Esta vez la neuróloga tampoco nos trató con paños calientes. Los fármacos disponibles intentaban frenar el deterioro, pero el alzheimer seguía siendo la putada de enfermedad que habíamos conocido bien 20 años atrás, y que seguía sin tener cura.

Han pasado dos años y la cuesta abajo no para. Nuestra ama va cerrando su círculo de confianza. Siempre le gustó salir. Tomarse su aperitivo los domingos después de misa. Apuntarse a todos los viajes de la asociación de jubilados del pueblo, aunque fuera sin sus amigas. Pero ya no quiere. Ni nosotros. Solo queremos que ella esté contenta. Que se ría con sus nietos. Que confunda sus nombres. Que se dirija a ellos en femenino aunque los dos sean chicos. “La amatxi es viejita, verdad ama?” Por eso tenemos que ayudarle”, dicen ellos. Dos pequeñajos que no la han conocido como ella era, de valiente, alegre y generosa, pero que ahora son su ancla para no despegar de este mundo que cada día olvida un poquito más. Aquí seguiremos, ama. Hasta que ya no nos recuerdes. Para recordarte nosotros, junto con aita.

28 diciembre 2016

Cuento de Navidad

Vale, esto no es un cuento. Pero me apetecía poner este título en la entrada aprovechando las fiestas... Aunque... podría reformular la entrada para que pareciera un cuento... Veamos a ver qué tal queda:



Érase una vez hace mucho, mucho tiempo, una abuela a la que se la quería un montón. Demasiado pronto y demasiado joven, la abuela empezó a perder la memoria, y no solo eso, porque a veces se comportaba como si fuera aún más pequeña y más niña que sus nietos. No es que fuera demasiado importante porque su familia la seguía queriendo lo mismo aunque a veces perdieran la paciencia... Pero intentaban que fuera muy feliz..., y en unas fiestas de Navidad le regalaron una estrella con cascabeles para hacerla sonreír, ¡y vaya sí lo consiguieron!

Pasó el tiempo, y la abuela se fue a vivir a otra ciudad. Los que vivían cerca de ella, sabían que era lo mejor, que ella estaría más cuidada..., pero no podían evitar echarla tanto de menos que lloraban y se preguntaban cómo serían las Navidades sin ella. Lo bueno es que sus nietas habían rescatado en su casa la estrella que le regalaron años atrás, y en las primeras Navidades sin su abuela la colgaron en lo más alto del árbol de Navidad. Y así se sentían menos tristes y más acompañadas por su abuela.



Este es un cuento basado en hechos reales:

https://porlalibertaddelosminions.wordpress.com/2016/09/22/querida-abu/

http://www.nextdoorpublishers.com/2016/09/no-me-acuerdo-de-olvidarte/




12 octubre 2016

Se acabó el verano

Por jazmines caídos recientes y corolas
de dondiegos de noche vencidas por el día,
me escapo esta mañana inaugural de octubre
hacia los lejanísimos años de mi colegio.
(Retornos de los días colegiales)

Sí, ya sé que estamos en octubre... pero el tiempo ha pasado sin solución de continuidad desde que me reincorporé de vacaciones. Hasta hoy, que declaro oficialmente acabado el verano.

Unas vacaciones de verano que empezaron despidiendo a Philae, y que estuvieron marcadas por la necesidad de atesorar los últimos recuerdos de mi abuela en Pamplona. Pero también, hubo una semana de playa en el Sur, y es precisamente la que ha marcado la transición de tiempo y de estación. Visitando la zona de Cádiz: San Fernando y Sanlúcar de Barrameda, se nos ocurrió pasar por el Puerto de Santa María, y tuvimos la suerte y el honor de que E.G-M. nos hiciera de guía y disfrutáramos de una tarde espectacular.
Vía

De vuelta a Barcelona, todo han sido prisas por prepararlo todo para el tiempo de medida en sincrotrón. Un tiempo que coincidía catastróficamente con #Naukas16. Y sí, no hay otro apelativo que lo describa mejor. ¿Sabíais que estuve tres noches sin dormir en #Naukas15 de la emoción? Durante ese insomnio se gestó el guión de mi charla para el siguiente evento Naukas Bilbao. Para encontrarme con que..., la ciencia manda y me toca trabajar ese finde. Así que no dudé en apuntarme para darla al Naukas Passion del Passion for Knowledge. Claro, que mi charla estaba pensada para un público diferente, en unas condiciones diferentes..., pero se adaptó como se pudo. 

En fin, mi ley de Murphy particular, quiso que hubiera una avería en la línea que íbamos a usar sincrotrón y nos cancelaran el tiempo de medida hasta nuevo aviso. ¿Podría haber organizado un viaje relámpago a Naukas Bilbao? Quizá. Pero estaba agotada, mi charla del Naukas Passion sin preparar, y los billetes de Vueling por las nubes. Me mal-contenté con conectarme al streaming y sufrir en silencio y en Twitter la distancia. 

El tiempo seguía corriendo alocadamente... El sincrotrón podía haberse retrasado, pero las muestras estaban siendo un desastre, y hay que tenerlo todo a punto para... cuando sea. Y además, hacer los preparativos para mi estancia de dos meses en Marburg (Alemania). Entre medias, viaje a la preciosa Donostia, a dar la famosa y temida charla, en la que decidí probar el formato a dúo con alguien muy especial. No es una charla perfecta, pero es la mejor por la valentía que le echamos en las condiciones actuales. Y os vais a enamorar sin remedio de mi GRAN liposoma. Desde aquí quiero aprovechar para dar las gracias tanto a Naukas como a Passion for knowledge por la oportunidad, y en especial a las personas que anduvieron por allí como Iñako, Pablo, Bea, Helena, Dani, José Ramón, Catalina, Clara, Aitor, Teknahi, Yanko, Moli, que de alguna manera u otra hicieron especial ese día.



Así ha volado septiembre, entre sincrotrón y muestras para Alemania, charla a dúo, gestiones varias... Y tenía una tarea pendiente: E.G-M. me había dejado de tarea leer Retornos de lo vivo lejano de Rafael Alberti, un poemario del exilio que es muy portuense. Ahora que ya lo he leído y re-leído con gusto, puedo decir, que sí, que el verano ha acabado, con mis últimos retornos del Puerto de Santa María.

una ciudad azul de níveas sombras
con barandales verdes
resonados de súbito a la tarde
por los dedos que el mar secretamente
y como por descuido abandona en la brisa
(Retornos de una tarde de lluvia)