El proceso vital conlleva de por sí limitaciones, y aunque no podamos evitar del todo alguna que otra limitación, sí podremos atajarla y contrarrestarla ampliando al máximo nuestra esfera de intereses.
(Elias Canetti)
Fue relativamente hace poco tiempo que me enteré que los quesitos de Reny Picot no provenían como yo siempre había creído de las sobras de una capea que habían regalado a mi madre. Venían, en realidad, del banco de alimentos. En mis recuerdos, era la única comida de la que se podía repetir tantas veces como se quisiera, daba igual cuantos comieras porque la cantidad siempre era ingente. Desde entonces tengo una manía considerable a los productos de Reny Picot, y especialmente a sus quesitos... Paradojas de los pobres: ellos nos salvan del hambre, y nosotros los odiamos a muerte.
No me había dado cuenta de cómo el nivel económico afecta tan básicamente a tu comportamiento hasta aquel fin de semana en la casa rural. En el desayuno, la gente que terminaba el brick de leche no lo plegaba como lo hacíamos en mi casa hasta que cayera la última gota de leche. De hecho me llamaron exagerada cuando dije que quedaba aún bastante leche por aprovechar. Ahora, además de los quesitos, llevaré tatuado en mi pasado los cartones de leche plegados.
Mi vecina se ha comprado un perro. O se lo han regalado, no estoy segura. A través de la ventana abierta y de las paredes de papel, la oigo hablarle. Y me alegro por ella. Tenemos los horarios muy distintos y apenas coincidimos..., a no ser que me duerma y llegue tarde al trabajo: entonces compartimos ascensor y hasta tren de cercanías. Siempre me pregunta cosas acerca de mi trabajo o de mi vida, me hace sentir incómoda tanta curiosidad, pero la disculpo porque sé que vive sola y la soledad puede ser terrible. Si ahora está acompañada, seguro que está más feliz.
Curiosamente, apenas oigo al perro, a la que más oigo es a la vecina. "Fru, no muerdas". "Fru, no llores, ¿por qué lloras, vamos a ver". "No, no, no se ladra". Y así continuamente. Me hace reír porque además ¿qué clase de nombre es Fru?
En fin, el pasado domingo me la encontré. Yo iba a votar, y ella se enteró porque llevaba en la mano el papel del censo. Nos pusimos a hablar de lo mal que andaba la situación política, etc., etc. Y me preguntó que con todo eso a quién iba yo a votar para recomendarle a ella. Hay costumbres de curiosidad que no se curan con la compañía de un perro, por lo que parece. Obviamente mentí, y le dije que no sabía..., bastante me costó decidir como para "recomendarle" a ella. Además, ¿qué pasa si ella no comparte mi forma de pensar? No sé es muy arriesgado preguntar eso, pero cada uno es cada uno.
Ella sola cambió de tema: "¿Sabes que tengo una hija?", y yo al principio pensé que su hija había venido a visitarla de un país lejano..., aunque ahora viva sola y esté soltera, ¿quién sabe qué ocurrió en su pasado? Y de pronto se me ocurrió que podría estar hablando de su perro (o debería decir quizá su perra), ante esta revelación preferí manifestar sorpresa. "¿No la has oído?". Vaya por Dios, estaba en lo cierto, se refiere a la perra. Me contó que se la habían regalado y que era como un niño pequeño que la despertaba cada mañana y de la que tenía que estar tan pendiente como si fuera un bebé. Nos despedimos y me fui a votar un poco tocada. Una cosa es tener un animal de compañía y otra llamarlo hijo o hija. Aunque al final volví a la idea de que, al menos, ya no estaba tan sola.
El otro día, oí que iba a sacar a la perrita a pasear. Se oía el tintineo de cascabeles. Nunca entenderé que los dueños pongan cascabeles. Me pudo la curiosidad y me asomé a la mirilla para conocer a la famosa Fru. Enseguida vi a mi vecina de espaldas arrastrando una correa con cascabeles por el suelo, mientras le hablaba cariñosamente al vacío.
Era precioso. Un verde botella oscuro, y el mango curvado y las varillas plateadas. Todos en el barrio la conocían como la mujer del paraguas verde. Nadie sabía su nombre ni su historia, o bien los habían olvidado tiempo atrás. Ahora solo era la mujer del paraguas verde. Porque nunca salía de casa sin él por más calor que hiciera, despejado estuviera el cielo, tuviera que recorrer largas distancias o fuera muy cargada. Siempre, siempre, llevaba el paraguas en la mano o colgando de su brazo.
La gente que no la conocía la miraba extraño, pero en el barrio ya estaban acostumbrados. Formaba parte del zoológico habitual de personalidades que suele haber en todos los barrios. Era una más. Y punto.
Como mucho, en la pescadería, en la farmacia o en la carnicería, de vez en cuando, le decían: "pero si no llueve ni va a llover, ¿por qué lleva un paraguas?". Pero ella nunca contestaba, solo sonreía triste y dulcemente, una media sonrisa solo, se encogía de hombros, y no decía nada. Podía no llover en la calle desde luego, pero desde que él se marchó dejando el paraguas como una reliquia inservible y descartada de antaño..., siempre llovía en su interior. Y era mejor estar a cubierto, no fuera a resfriarse y que aquello se complicara en una neumonía incurable.
El día de difuntos es un día doblemente paradójico para mí, desde que en 2011 tomé la decisión de suicidarme pero después en Urgencias, tomé la decisión de dejarme ayudar en la depresión. (Lo cuento aquí). Es decir, sería una especie de "cumpleaños", de "aniversario macabro pero brillante a la vez" porque realmente considero que hace 6 años que empecé a vivir de verdad.
Y para celebrar esta paradoja he decidido recurrir a John Donne y su Soneto Sacro X. Allá por 2010 escogí una asignatura llamada Cuestiones acerca de la muerte (de esas que solo se pueden hacer en la Universidad de Navarra). Era una asignatura de la carrera de Enfermería y lo poco que recuerdo es la proyección de la película Wit (2001), que en aquel momento no me gustó pero que fue mi primer contacto con John Donne y ese poema que me fascina y obsesiona a partes iguales.
Ahora esa peli me parece brillante en muchos aspectos. Evidentemente es perfecta no solo para el tema de aquella asignatura, sino para la carrera de enfermería, ya que los médicos-investigadores al revés que la enfermera son los que no empatizan con el sufrimiento del personaje de Emma Thompson. Pero yo he venido a hablar del Soneto y helo aquí:
Death be not proud though some have called thee
Mighty and dreadful, for, thou art not so,
For those, whom thou think’st thou dos overthrow,
Die not, poor death, nor yet canst thou kill me;
From rest and sleep, which but thy pictures be,
Much pleasure, them from thee, much more must flow,
And soonest our best men with thee do go,
Best of their bones, and soul’s delivery.
Thou art slave to fate, chance, kings, and desperate men,
And dost with poison, war, and sickness dwell,
And poppy, or charms can make us sleep as well,
And better than thy stroke; why swell’st thou then?
One short sleep past, we wake eternally,
And death shall be no more, Death thou shalt die.
Que, según la traducción de Carlos Pujol (versión bilingüe que me recomendó Enrique García Máiquez), vendría a ser:
Muerte, no te envanezcas, aunque te hayan llamado
poderosa y terrible, porque no eres así,
pues los que tú supones que has vencido no mueren,
pobre muerte, ni puedes a mí mismo matarme.
Del reposo y del sueño, dos imágenes tuyas,
surge un goce mayor, y los que te has llevado
y son nuestro tesoro, obtendrán sin tardanza
la paz para sus huesos, libertad para el alma.
Del destino, el azar, de los reyes y la ira
siempre esclava, convives con el mal, el veneno
y las guerras, ¿acaso los hechizos y filtros
no adormecen también? ¿De qué, pues te envaneces?
Tras un sueño muy breve hay la eterna vigilia,
Y no habrá ya más muerte: ¡muerte, tú morirás!
Y que Víctor Botas quiso traducir a su manera, en Segunda mano:
Ten más modestia, Muerte, aunque se te haya
erróneamente dicho poderosa
y temible; pues esos que has borrado
no mueren, pobre Muerte, incapaz hasta
de aniquilarme a mí. Si el reposo
y el sueño son tan gratos, cuánto más
no debes serlo tú: así se explica
que los mejores antes den contigo
libertad a sus almas y a sus huesos
descanso. Azar, reyes y suicidas,
son tus amos, habitantes de pócimas,
enfermedad y guerras. Y más diestros
que tú son los hechizos. Menos humos,
que veremos tu fin; tu muerte, Muerte.
Y ahora soy yo la que quiere darle una tercera mano, así que os dejo mi versión de traducción libre y personal (que viene a ser una mezcla de las anteriores):
Muerte, no seas creída, aunque te hayan llamado
pavorosa y fuerte, sin siquiera serlo:
aquellos que piensas haber derrocado
no mueren, ni tú, pobre, puedes matarme aún.
Si el reposo y el sueño son tus imágenes
siempre gratas, ¡cuánto más placer traerás tú!
Por eso, los mejores te encuentran antes
dando paz y libertad a su alma y cuerpo.
Sierva del destino, azar, poder, suicidas;
vives del veneno, guerra y enfermedad.
Si pastillas y somníferos nos duermen
mucho mejor que tú; ¿de qué te envaneces?
Tras un breve sueño, el despertar eterno
sin más muerte jamás, Muerte tú morirás.*
(*Referencia a san Pablo, I Cor.
XV, 55: ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?)
¡Hemos dado juntos otra vuelta al Sol! Y vaya añito más intenso... Empezamos con nuestra primera estancia en el extranjero, en la preciosa Marburg de Alemania. Aprendimos a comunicarnos en signos-inglés-palabras sueltas de alemán; casi nos congelamos de frío..., vivimos con dos gatos (ejem), conocimos gente nueva e interesante y como siempre tratamos de hacer investigación. Sobre todo descubrimos que Marburg está lleno de ciencia, y del subidón salieron las aventuras marburguesas del hassio de Hesse; Behring, el primer Nobel de Medicina; y la química del glühwein... ¡Y lo que nos queda por contar!, el problema suele ser el tiempo que ¡ay! pasa volando entre veintidoses de octubre...
Volvimos de allí con muchas ganas de familia... y fueron las primeras Navidades sin la abuela. La echamos muchísimo de menos, hasta en las cosas más pequeñas. Nuestro regalazo de Reyes fue ir a visitarla y compartir tan buenos ratos con ella.
Casi sin darnos cuenta nos metimos en febrero y llegó el Día de la Mujer y la Niña en ciencia. Queríamos haber colaborado en iniciativas preciosas que nos llegaron de todos lados, pero para variar nos pilló el toro y solo compartimos lo que teníamos a mano: un par de entrevistas. Este año hemos andado flojillos de charlas..., tenía en la cabeza que no había dado ninguna. Me olvidaba de Escèptics al pub. La verdad es que cuando me la preparaba, estaba en pánico por tener que hablar más de los 10 minutos reglamentarios de Naukas Bilbao, pero al final me enrollé como las persianas y es que el tema de la quimiofobia y de la Química Verde da para mucho...
En febrero también se subió a Youtube mi 'Una charla de vida y muerte', y aunque ya habíamos hablado del tema en el blog, la verdad es que una imagen vale más que mil palabras, y si están en formato vídeo ni te cuento... Fue emocionante ver el apoyo incondicional de tantos y tantos amigos que hemos hecho por estos mundos de Internet...
Y claro con las pilas así de cargadas..., convocamos desde Next Door a todo el mundo (Hablando de Ciencia y Naukas) a hablar de depresión aprovechando que la OMS dedicaba el 7 de abril, Día Mundial de la Salud, a "Hablemos de la depresión". Y fue una pasada cómo respondió la gente, fue una experiencia muy intensa a nivel personal y emotivo. Aquí tenés recogidas las joyas que se publicaron. Desde este blog se publicaron dos entradas anónimas, y nosotros participamos contando una vez más nuestra historia, pero a ritmo de James Rhodes, Jaime Gil de Biedma y alguno más. Hay una parte de mi depresión que suelo compartir menos por aquí, y es que ese episodio depresivo tuvo un fuerte componente espiritual en mi vida, que a día de hoy, me sigue marcando. Viernes Santo era una buena fecha para contarlo por medio de un audio y de un vídeo.
Aquí tenéis a los encargados de talleres totalmente entregados a su labor
Aún ahora, y después del mal rollo generado en Cataluña desde el 1 de octubre, pensar en el 30 de septiembre me llena de ilusión y de ganas de repetir. Nos visualizo a todos en la entrada del CosmoCaixa, presentándonos, recortando pegatinas, colocando los carteles, viendo a los ponentes prepararse con Julia, y a los encargados de talleres ir instalándose en sus salas. A partir de ahí, es como si todo hubiese pasado volando, los pequeños inconvenientes, los grandes momentos, la disponibilidad y buen hacer de todo el equipo y de dos voluntarios que se vinieron ese día. Hubo una paradoja temporal o algo así, y el tiempo se detuvo a la vez que corría cada vez más rápido. Sin darnos cuenta acabamos la mañana y nos fuimos a comer: una comida en la que estaba prohibido hablar de política, así que terminamos preparando el programa para el año siguiente. Y de ahí, nos fuimos al bar La Abadía, a terminar el evento, un poco solos quizá, pero fue una oportunidad buenísima de conocernos entre organización, ponentes y amigos, que nos dio ganas de repetir en breve con una cenita. Todo fue tan alucinante que no encuentro palabras para ponerlo por escrito mejor...
BEERspiracy, pasándolo bomba
Y así, a pesar de que han sido 365 días complejos, llenos de decisiones incómodas y de temporadas bajas, la verdad es que solo podemos dar gracias. De eso trata, precisamente ese título de "Alta tensión de amor". No voy a poner nombres esta vez porque no quiero dejarme a nadie y además los susodichos creo que saben quiénes son... No hay nada en este Universo para agradeceros tantas conversaciones, whatsapps, llamadas, abrazos, mails, ánimos, desafíos y retos, que me hacen saber día a día que no estoy sola, que cuento con un batallón de los mejores soldados para sostenerme en las peores batallas. Gracias por estar siempre ahí, a veces más visibles otras en el backstage, pero siempre, siempre, siempre a mi lado. Os quiero demasiado y estoy en alta tensión de amor con todos vosotros. Esa frase viene de uno de mis poemas favoritos de José Luis Tejada, que copio a continuación:
MISTERIO DOLOROSO
No hay solución. Ni a solas ni con nadie.
Somos cosa perdida.
Los besos dan más sed; lo he comprobado.
Amor va contra amor.
Es vivir irse dando restregones
sangrientos contra el quicio
del corazón más prójimo.
Quicio que se, también, quebranta y cede,
corazón que también padece, sangre
que se funde a la nuestra
y es ya toda una lástima fluida
sin más recurso que morir en mar.
No quisiéramos ir doliendo, hiriendo,
pero es inevitable según vamos
abriéndonos camino a cuchilladas,
erizos todos en tan corto espacio,
con el gravísimo problema
de la murienda en pie, del paro de los pulsos,
del nivel cultural del pueblo y sus pasiones,
de pretender urbanizar el caos.
Será mejor estarse quedo en casa,
cerrar labios y ojos, puertas, manos
y sólo abrir el chorro
salobre y esporádico del llanto.
No quejarse siquiera a media voz.
No vaya a ser que alguien nos oiga
y se alastime de nosotros,
quiera juntar su hambre
con nuestras ganas de morder
y se enreden las venas muchas más.
Debíamos todos ir con cartelitos
que advirtieran: “Peligro de quererse”.
“Prohibido el paso al pecho”. “Zona oscura”.
“Alta tensión de amor”...
Uno no acaba de explicarse cómo
somos y nos movemos, solos, juntos,
tan incompletos, tan incompletables,
con tanto de miseria y tanto lujo
de ciega caridad desperdigada,
incompatibles con la compañía,
no conviventes con la soledad.
Este misterio de los medios pechos,
perfectamente inacabados, huecos,
amueblados de púas todo en torno,
los arduos tropezones en la sombra,
los idiomas babélicos, abstrusos…
¡Las diversas maneras de ser y padecer!
Pues eso, gracias por ignorar mis carteles de advertencia, y con vuestro cariño hacerme el elemento radiactivo más feliz de este punto azul pálido al que llamamos hogar. Per molts anys!
Sin tiempo para mucho más, pero tampoco quiero que se me pase el día, comparto un breve poema que empezó a cuajarse en el verano de 2015 y que probablemente todavía no esté terminado porque no acabo de estar contenta...
He llorado por ti, hermano de la sombra porque sé que no hay nadie que soporte tus lágrimas. Tu soledad es más grande que la inmensidad del universo en expansión. Y la noche te ataca sin pausa y ya no ves nada de pura desesperación. A ti que te faltan los que más necesitas, a ti inacompañable amigo herido de muerte, muerto en vida quiero decirte que he llorado por ti. Que aunque nunca sepas de mi existencia (ni yo de la tuya) eres mi hermano en la sombra.