El proceso vital conlleva de por sí limitaciones, y aunque no podamos evitar del todo alguna que otra limitación, sí podremos atajarla y contrarrestarla ampliando al máximo nuestra esfera de intereses.
(Elias Canetti)
Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy treinta semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.
Ángel hace un esfuerzo titánico por desglosar de modo divulgativo cómo hemos llegado a saber lo que sabemos del cambio climático. Leyendo con atención, uno (o una en mi caso) se hace consciente de la cantidad de investigación en ramas muy diversas de la ciencia que está detrás del consenso actual de la comunidad científica en este tema. A lo largo de los años se han ido puliendo modelos, hipótesis, etc., y se continúa y continuará en ello. Mientras también se intenta avanzar en el frente político, de forma que todos nos hagamos responsables de cómo el cambio climático está afectando ya a los más vulnerables y expuestos.
Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veintinueve semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.
En varias de las entregas de Desde el barro más recientes aparece el echar de menos. Canta Supersubmarina en su De las dudas infinitas que como te echo de menos no hay en el mundo un castigo.
Aunque, en realidad, esta semana me fijaba en más versos de su canción: todoel tiempo que ya llevamos perdido es solo un punto pequeño en el cielo del olvido. Veintiocho semanas son solo un punto pequeño en el cielo del olvido.
Pero veintiocho semanas deberían ser más que suficientes para que todo el daño que tengo y lo que ya hemos sufrido tiene que servir de algo para que hayas aprendido. Y no sé, seré pequeña (desde luego, mido entre 1.55 y 1.56 metros, así que muy grande no soy) y de las dudas infinitas porque no acabo de ver que el daño y sufrimiento de las víctimas de la DANA haya servido y hayamos aprendido... La semana pasada lo comentábamos entre varias personas: queda demasiado por hacer, el dinero prometido por las administraciones no llega...
La canción de Supersubmarina acaba con que la luna no se apaga, que su luz siempre nos guarda. Me recuerda al poemaLes claus de Àlex Susanna que, a su vez, me recuerda a mi abu. Con lo cual, cierro estos apuntes de hoy tal como empecé: echando de menos.
Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veintiocho semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.
Estos días Valencia ha celebrado la fiesta de la Virgen de los Desamparados, patrona de la ciudad. Su tapiz floral de 2025 ha incluido a los voluntarios de la Dana. Así que, por ambas cosas, me parecía que se merece un Desde el barro...
Todos los años por estas fechas circulan por WhatsApp alguna que otra foto de la talla de la Virgen de los Desamparados "sin vestir", que a mí siempre me resulta más bonita.
Por curiosidad, busqué la imagen de la Virgen de Covadonga "sin vestir" y resulta que también me parece preciosa así.
Así que me planteaba qué manía tenemos en vestir, "enriquecer", disfrazar, ¿ocultar? Y se me venían a la mente los versos de Pedro Salinas en La voz a ti debida: Te quiero pura, libre, / irreductible: tú.
Para vivir no quiero islas, pala decios, torres. ¡Qué alegría más alta: vivir en los pronombres!
Quítate ya los trajes, las señas, los retratos; yo no te quiero así, disfrazada de otra, hija siempre de algo. Te quiero pura, libre, irreductible: tú. Sé que cuando te llame entre todas las gentes del mundo, sólo tú serás tú. Y cuando me preguntes quién es el que te llama, el que te quiere suya, enterraré los nombres, los rótulos, la historia. Iré rompiendo todo lo que encima me echaron desde antes de nacer. Y vuelto ya al anónimo eterno del desnudo, de la piedra, del mundo, te diré: «Yo te quiero, soy yo».
Aquella mujer joven de la que se esperaba solo lo previsto interrumpió el tiempo dado y fue el kairós de la divinidad. María de Nazaret con su sangre, leche, cuerpo y deseo fue encarnación de lo imposible, de lo incómodo y de lo que desestabiliza. Su propuesta vital sigue siendo hoy una invitación para que sigamos sobresaltadas: ¡Hágase!
La verdad es que me cuadra que la María del Evangelio de Lucas se despoje de los trajes, señas, retratos, nombres, rótulos, historias, y se levante y ponga en camino de prisa hacia la zona cero de la Dana a despejar calles, quitar barro y lo que hiciera falta. Una María que en este Evangelio proclama en el Magníficat que su Dios derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos colma de bienes y a los ricos despide vacíos.
El grupo Elevation Worship canta en Same God (Mismo Dios): I'm calling on the God of Mary whose favour rests upon the lowly (Yo clamo al Dios de María cuyo favor está con los humildes). Y con su canción cierro estos breves apuntes sobre la patrona de Valencia.
Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veintisiete semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.
¿Ha dolido la falta de ortografía del título? Ahora explicó el por qué, esperando que se me perdone el daño a la vista...
La semana pasada ya le dedicaba el Desde el barro a mi abu, previo a su 85º cumpleaños y dos días después de su fecha, le dedico otra entrada porque ella lo mola todo.
Resulta que la mayor parte de mi vida he vivido en ciudades distintas a la que residía mi abu. Así que toda mi vida la he echado de menos de alguna manera u otra. De ahí nace por qué la gente se escribe cartas, ¿no? Yo también solía escribirle cartas. De hecho, lo sigo haciendo, aunque ella ya no las leerá.
Cuando se mudó de Pamplona a Madrid, apareció la carta que incluyo en las imágenes a continuación. Se la mandé de Madrid a Oviedo en algún momento de mi infancia. Puede que no fuera la primera (o sí); el caso es que mi abu la conservó por años, incluso tras su mudanza de Oviedo a Pamplona.
Quizá la calidad de la foto no permita verla bien, pero me encanta que haya una piedra que diga "Te quiero abuelita". Me encanta que mi carta de entonces empiece con un "te hecho de menos. Me gustaría que fuese verano para visitarte". Me encanta ese "hecho" con hache, la verdad. La echo de menos tanto, que me parece correcto hacerlo con y sin hache.
Con un recuerdo especial a las víctimas de la DANA que ya no están y a quiénes se echa de menos.
Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veintiséis semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.
El próximo 4 de mayo mi abu cumple 85 años. Justo a raíz del fallecimiento del papa Francisco el pasado lunes de Pascua, recordaba una anécdota que los "involucra" a ambos. Todavía vivía ella en Pamplona y la acercamos a su casa después de la misa del gallo. Íbamos cantando villancicos y felicitando la Navidad a los escasos transeuntes a través de las ventanillas abiertas del coche. Mi abu estaba avergonzada y nos decía que paráramos. Yo le respondí que Francisco había pedido a los jóvenes que "armáramos lío". Debió contestarme algo parecido a que no de esa forma.
Pero la historia protagonista de esta semana es más reciente: hace algo más de cuatro ella me tejió la bufanda de la imagen (con ayuda de María S. ¡¡mucha ayuda!!). La busqué después de su última caída que derivó en su ingreso en una residencia.
Me gusta mucho porque es un color que a ella también le gusta, porque me la hizo mi abu y por la cantidad de anécdotas a las que dio pie y que son las que he intentado cantar con palabras en el (a)poema de hoy.
Además, quiero dedicárselo a las pérdidas materiales que ocasionó la dana, ya no necesariamente de cosas de valor (casas, coches,...) sino de pequeñas prendas con tantas historias enhebradas como mi bufanda. Recuerdo cómo unas pocas personas malintencionadas, y otras muchas desinformadas, corrieron el bulo de que se estaba lanzando al vertedero la ropa que se donaba a los afectados (¡cuánto mal se puede hacer!) y no, solo se trataba de los despojos que quedaron detrás del agua y el barro. Pues a esos trapos arrasados, que quizá tenían tanto o más valor sentimental que mi bufanda, y a sus propietarios van este martes mis versos.
Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veinticinco semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.
Hemos entrado en la Pascua (parece que este año coincidimos la Iglesia de tradición romana con la ortodoxa) y, aunque ayer nos enteráramos del paso al Padre del papa Francisco (¡o puede que incluso con más sentido por esto!), lo que me pide el cuerpo es compartir las citas que tengo guardadas que hacen referencia a la memoria o el recuerdo y a Dios. Y, por cierto, ¡feliz Pascua de Resurrección!
Elijo para empezar la novela de Graham Greene El final del affaire que me prestó mi hermano hace un tiempo y que me encantó:
Hace falta un Dios que exista al margen del tiempo para que pueda recordar cómo eran las cosas antes de que cambiasen por completo.
Continúo con Chesterton en Manalive, uno de mis libros favoritos, que introduce otro tema que asocio con la memoria: la nostalgia o añoranza.
-Mi abuela- dije bajando el tono de voz- habría dicho que todos somos exiliados, y que no hay casa terrena que nos pueda curar de la santa añoranza que nos prohíbe el descanso.
Sigo con san Juan de la Cruz en Suma de la perfección. Esta cita me salió al encuentro en Francia en un escaparate, aunque no soy capaz de recordar exactamente la localización... (¿pudo ser paseando por el pueblo de Cluny?):
Olvido de lo criado, memoria del Creador, atención a lo interior y estarse amando al Amado.
Y acabo con la cita que incluye Snowdon al inicio de un capítulo de su muy recomendable Aging with Grace, libro en el que relata de forma divulgativa el Nun Study. Se trata de uno de los mayores estudios poblacionales de la enfermedad de alzhéimer con 678 monjas participantes. De hecho, en la versión en español, han traducido el título a 678 monjas y un científico. Me la compartió mi hermana Carmen (la foto de su ebook es suya):
Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veinticuatro semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.
La dana también me ha hecho confrontarme con cómo soy yo. Algo que ya latía en el (a)poema-oración de Hazme y que ahora continúa en esta Retaguardia. Creo que yo soy más "efectiva" no en la primera línea, sino limpiando el calzado de los que se lanzan a esa primera línea. Ahora que estamos en Semana Santa, a las puertas del Jueves Santo, quizá es lo que me toca: lavar los pies del mensajero que anuncia la paz.
Por cierto, que tal como suena Retaguardia cuando la leo internamente, me recuerda mucho a Pedro Salinas en La voz a ti debida (Para vivir no quiero / islas, palacios, torres. / ¡Qué alegría más alta: / vivir en los pronombres!).
The Anointing of Christ, 60 x 40 cm, painting on canvas de Julia Stankova, vía web de la artista