lunes, 8 de diciembre de 2014

Nunca es justo

Quería que vieras una cosa de esa mujer; quería que vieses lo que es la verdadera bravura, en vez de hacerte a la idea de que la bravura la encarna un hombre con un arma en la mano. Uno es valiente, cuando, sabiendo que ha perdido ya antes de empezar, empieza a pesar de todo y sigue hasta el final pase lo que pase. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence.
Matar a un ruiseñor, Harper Lee

Hay costumbres que se heredan sin los motivos que las causaron, lo que puede dar lugar a historias divertidamente absurdas... Pero antes de irme por las ramas, hoy me estoy refiriendo a que en mi casa, hasta el 8 de diciembre, no se ponían los adornos de Navidad ni se escuchaban villancicos. Y respetando esa tradición, hasta hoy no he sacado mi belén, y en plena alegría pre-navideña (este viernes vamos a Desgranando Ciencia, y la semana siguiente vuelvo a Pamplona, a mi familia para pasar las fiestas), recibo una llamada con malas noticias. Una amiga muy querida ha perdido a dos familiares, que han matado a tiros no sé sabe por qué. Y desde el otro lado del océano, me gustaría poder hacer algo útil para aliviar el dolor que deben sentir, porque yo, sin conocerles directamente, ya estoy noqueada y hecha polvo. Como no se me ocurre qué puedo hacer, lo cuento aquí, para gritar al mundo que no es justo, que nunca es justo.

2 comentarios:

¿Cómo terminar una historia?