jueves, 21 de septiembre de 2017

Azucena y Antonio

A M.E. y M.


Hoy fallece Azucena.
Y Antonio, ¿se ha enterado?
¿Se lo ha contado el viento?
¿Lo han cantado las aves?

Antonio mira por la
ventana. A pesar de la
gente de fiesta, ¿nota
acaso algo en el aire?

Antonio con mirada
perdida en su ventana.
¿Qué pasa en su cabeza?
¿Sabe que ella no está más?

Su compañera por más
de sesenta años alzó
el vuelo sin él. Antes,
rápido, de repente.

¿Recuerda bien su rostro?
¿Qué hay de sus mil caricias,
de tantos de sus besos?
¿Dónde han quedado, Antonio?

Los hijos y nietos de
luto, y Antonio sigue en
la ventana mirando.
Pero, ¿y si lo presintiera?

¿Antonio la echará de
menos cuando no la vea
mañana ni el día después?
¿Cuando él se vaya también?

¿La piensa en sus sueños de
día mientras mira por su
ventana? ¿Queda espacio
en sus neuronas rotas?

¡Quién sabrá nunca si en el
mundo en que ahora vive entra
su Azucena! Solo que
ella estuvo hasta el final.

Hoy fallece Azucena.
Pero, ¿un amor así ha de
morir por este cáncer,
por este Alzheimer brutal?

No. Sino que serás tú,
Muerte, la que morirás.*


*Soneto X de John Donne que cita I Corintios 15:26)

Este poema participa en la convocatoria #LosRelojesND

viernes, 15 de septiembre de 2017

Ama, aita y el Alzheimer

Me ha llegado el primer texto para la convocatoria #LosRelojesND, ¡agarrénse que vienen emociones muy fuertes! La autora es Laura Juampérez Mandacen. Muchas gracias, Laura, por compartir tu experiencia y por ayudarnos con esta inciativa. Un fuerte abrazo.

Vía Next Door
Nosotros, que creíamos saberlo todo de esta puñetera enfermedad que nos robó a nuestro padre hace ya unos años, no quisimos ver que ella también la tenía hasta que llegó la crisis.

Aquellos olvidos que iban a más. Las excusas para no conducir por la ciudad porque “habían cambiado las señales e incluso las direcciones de las calles”. Ese “no me sale la palabra…”. ¿Cómo era? Eso, esto, aquello, esa cosa… Y nosotros: “Ama, venga, no seas tan vaga con las palabras, que todo es eso, esto y aquello. Esfuérzate un poco más en llamar a cada cosa por su nombre”. Su nombre… Cómo si ella no quisiera hacerlo…

El diagnóstico que habíamos querido evitar, aunque en nuestro fuero interno conocíamos, llegó de improviso en Navidad. Y desde luego no fue un regalo. Lo hizo después de una crisis que quisimos confundir con una anemia, una severa deshidratación o cualquier carencia de una u otra sustancia vital que nos devolviera a nuestra madre, aunque ella ya se estaba marchando.

Entonces, en el hospital, entre prueba y prueba, nos atrevimos a lanzar la pregunta. ¿Y si es algo más? ¿Y si todos esos olvidos no son los típicos de una mujer de 76 años?

También comenzó la búsqueda en la jungla de internet. Allí, donde conviven artículos de medio pelo con las páginas de asociaciones tan “chapeau” como CEAFA, ALZFAE o la Fundación CITA, confirmamos que nada había avanzado en su tratamiento en los últimos 20 años.

En los 90 mi padre recibía los últimos fármacos, los más novedosos, directamente desde Boston. Se los traían sus hermanos, que vivían en México, cada verano. Al final, no sirvieron para nada, salvo para darnos paz porque “algo le harían”.

Esta vez la neuróloga tampoco nos trató con paños calientes. Los fármacos disponibles intentaban frenar el deterioro, pero el alzheimer seguía siendo la putada de enfermedad que habíamos conocido bien 20 años atrás, y que seguía sin tener cura.

Han pasado dos años y la cuesta abajo no para. Nuestra ama va cerrando su círculo de confianza. Siempre le gustó salir. Tomarse su aperitivo los domingos después de misa. Apuntarse a todos los viajes de la asociación de jubilados del pueblo, aunque fuera sin sus amigas. Pero ya no quiere. Ni nosotros. Solo queremos que ella esté contenta. Que se ría con sus nietos. Que confunda sus nombres. Que se dirija a ellos en femenino aunque los dos sean chicos. “La amatxi es viejita, verdad ama?” Por eso tenemos que ayudarle”, dicen ellos. Dos pequeñajos que no la han conocido como ella era, de valiente, alegre y generosa, pero que ahora son su ancla para no despegar de este mundo que cada día olvida un poquito más. Aquí seguiremos, ama. Hasta que ya no nos recuerdes. Para recordarte nosotros, junto con aita.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Memorias de verano (2017)

Vía
Volver al pasado pisando las huellas
que quedaron. Todo es igual pero todo ha
cambiado. Los lugares son más pequeños
o es que hemos crecido demasiado para
caber allí. Sobre todo, falta gente
que solía acompañarnos, y queda un vacío
gélido que rompe una parte del alma.

¿Dónde está Agustín? Nadie espera junto a la
puerta, no hay más paseos por las playas o los
acantilados. ¿Quién captura las pulgas
de mar para usarlas en la pesca? Siguen
haciendo agujeros fugaces sobre la
arena; saltarines incansables de
la orilla. ¿Y los perros que nos asustaban?

¿Dónde está Angelín? Ya no hay cerdo ni vacas
tampoco gallinas, aunque está la fuente
de piedra con renacuajos como los de antes,
que Angelín cazaba para hacer reír
a los niños que fuimos, y arrojárselos
a las gallinas (que no se los comieron).
Tampoco usamos el camino de moras.

La casa donde nació el abuelo ya no
tiene las ventanas color verde, y aquellos
árboles frutales donde recogíamos
manzanas y peras, ahora están enfermos.
Nadie recoge la fruta que se pudre
en el suelo, dejando olor fermentado.
Ese mismo que ha quedado en mis recuerdos.

sábado, 9 de septiembre de 2017

BCNspiracy, un sueño que se hace realidad

Cuando te pica el gusano de la divulgación no hay marcha atrás... Uno se motiva primero con la blogosfera y las redes sociales (sobre todo Twitter), y decide asistir a un evento de divulgación tipo Naukas Bilbao y Desgranando Ciencia. Y ya está perdido para siempre. Querrá repetir, pero también querrá tener un evento así en su ciudad. Y acabará metido en infinitos follones.

En mi caso, primero intenté colarme en la Semana de la Ciencia de Barcelona, aunque finalmente todo quedó en una colaboración chula entre la Universidad de Barcelona y la Associació Catalana de Comunicació Científica. También se trató de unir a los Naukers catalanes con la idea de organizar un mini- o maxievento... Pero el empujón definitivo vino en 2015:  Iñako desde #Naukas15 había animado a expandir los eventos de divulgación de la ciencia por otros lugares, y en concreto mencionó Cataluña. Además, Óscar que había pasado por Barcelona para asistir al Campus Gutenberg me había insistido en los recursos de una ciudad como esta, y que Desgranando Ciencia salió con mucho menos. Después di una charla supercrítica en IgniteBCN3 y, en pleno evento, se me acercó un igniter (de la primera edición) y me dijo que habría que montar un Ignite de ciencia y encima conocí entre el público a PantomakaBCN a través de las desvirtualizaciones de Elena Saiz y Joan Carles Montero. ¡Aquello estaba que ardía! Así que empezamos un grupo de Facebook, y yo a contactar con catalanes divulgadores de mi TL, y convocamos una reunión informal, que no salió como esperábamos, pero fue nuestro punto de partida.


Primera reunión de conspiradores en un bar políticamente incorrecto (quien se acuerde, entienda xD). La mayoría nos conocíamos solo de Twitter o no nos conocíamos en absoluto.
Des-pa-cito, empezamos a hacer reuniones pintorescas entre los interesados en participar: la reunión de compromiso, la de únete a la alianza rebelde y la de ¡¡¡emergencia!!!

No, muy bien de la cabeza no andamos... ¡Es pura pasión por la ciencia!
Nos fuimos dividiendo en equipos (organización, comunicación, recursos internos, recursos externos y logística). La Asociación Hablando de Ciencia nos respaldó desde el principio, aceptando co-organizar el evento con nosotros, y facilitándonos espacio web y ayuda informática. La Fundación Bancaria La Caixa se ha convertido en nuestro colaborador estrella al cedernos los espacios para charlas y talleres en el CosmoCaixa de Barcelona. El instituto ICMAB-CSIC, donde trabajo, nos ha hecho difusión institucional desde su web y redes. Y aún seguimos recibiendo propuestas de charlas, talleres y colaboraciones a través de la sección de contacto de la web. La verdad es que es muy emocionante porque faltan unos 20 días para BCNspiracy, y aunque tenemos los programas de charlas y talleres cerrados, nos encanta apuntar nombres y sugerencias para próximas ediciones. Creo que a lo que nunca diremos que no, ni el mismo día 30 de septiembre ni después, es a posibles patrocinadores. Nos hubiera gustado traer algún ponente de fuera, contar con cartelería o con material de un taller..., pero hasta ahora y gracias a la buena voluntad de organizadores y voluntarios nos las estamos apañando sin recursos económicos.

Por fin, después de casi dos años de pensar, planear, soñar y montar... ¡llega BCNspiracy! El evento de divulgación científica que, aunque no lo supieras, estabas esperando. Con muchísima ilusión hemos preparado un programa de charlas que deseamos que te intrigue mucho, y otro de talleres para que los niños de 3 a 119 años disfruten la mañana del día 30. Teníamos previsto como cierre una tarde de BEERspiracy en los bares para compartir impresiones, dudas y preguntas y debates amistosos sobre la ciencia y el mundo. Esperamos que sea posible y que pronto esté disponible su contenido y ubicación en nuestra web. Así que te recomendamos que estés atento a las actualizaciones tanto en la página del evento como en su Twitter y Facebook.

Estamos orgullosos de compartir "cartelera" este mes de septiembre con grandes eventos como Naukas Bilbao, Campus Gutenberg, Jot Down Sevilla, la Noche Europea de los Investigadores, e incluso el mismo día con Naukas Valladolid.

Esperamos que compartáis nuestra ilusión y nos ayudéis a difundir todo lo que podáis este pequeño BCNspiracy que está por estrenarse en el panorama divulgativo y en el que seguimos esforzándonos para que el día 30 de septiembre de 10:30 a 14:30 disfrutes de la mejor divulgación (a falta de confirmar BEERspiracy esa tarde) en Barcelona. ¡Espero conoceros en breve!