Mostrando entradas con la etiqueta Semana Santa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Semana Santa. Mostrar todas las entradas

15 abril 2025

Desde el barro #22 Retaguardia

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veinticuatro semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

La dana también me ha hecho confrontarme con cómo soy yo. Algo que ya latía en el (a)poema-oración de Hazme y que ahora continúa en esta Retaguardia. Creo que yo soy más "efectiva" no en la primera línea, sino limpiando el calzado de los que se lanzan a esa primera línea. Ahora que estamos en Semana Santa, a las puertas del Jueves Santo, quizá es lo que me toca: lavar los pies del mensajero que anuncia la paz.

Por cierto, que tal como suena Retaguardia cuando la leo internamente, me recuerda mucho a Pedro Salinas en La voz a ti debida (Para vivir no quiero / islas, palacios, torres. / ¡Qué alegría más alta: / vivir en los pronombres!).

The Anointing of Christ, 60 x 40 cm, painting on canvas de Julia Stankova, vía web de la artista


RETAGUARDIA


No, no, déjame de liderazgos,

logísticas y estar en primera 

línea. Si yo solo quiero… Yo

necesito habitar la retaguardia.


Que ahí delante me agobio. Aún peor: 

se me agotan las fuerzas para las

pequeñas cosas, las que realmente 

me importan (quién cumple hoy, quién tiene 

examen o médico, quién hace 

tiempo que no veo, quién echo en falta).


Así que no; no quiero tarima,

con la retaguardia es suficiente.

Ser apenas sombra que pasa 

casi desapercibida y cuidar 

en lo que pueda y cuando pueda.


11 abril 2020

El día de los ateos (dios-ha-muerto)

Un poema de Marcela Duque, de su poemario Bello es el riesgo, para hoy, Sábado Santo, en mitad de la pandemia de coronavirus...



TENEBRAE, SÁBADO SANTO

HOY es el día de la soledad suprema,
de la tristeza, la vorágine, la nada.
El día del dios-ha-muerto y la incertidumbre.
Hoy es el día de dejarse llenar por el vacío,
hacerse ateos y clamar por las injusticias que dios
nos ha legado, aunque no exista.
Hoy es el día de las preguntas sin respuesta,
del dios indolente ante las súplicas,
mudo y sordo ante el desgañitado el mundo.
Hoy es la angustia, lo inhóspito del cosmos
al que hemos sido arrojados, sin propósito,
sin esperanza, sin horizonte, sin consuelos.
Hoy es el absurdo, la fragilidad, la ausencia
que amenaza con desgarrar ese cuerpo inerte
y desenmascarar la parodia de lo divino.
Hoy es el día de asomarse al abismo
y sostener la mirada con la actitud soberbia de los
       cínicos.
Hoy son las llagas de los escépticos que contemplan
el incontestable silencio de la tumba, asintiendo
ante los hechos: la muerte es la última derrota.
Hoy somos las biografías álgidas de soldados
     modernos
que han clavado la lanza, pero han huido.
Hoy es el día del dios-cero, escoria y víctima,
el que muere, polvo y ceniza, peregrino en el averno.
Hoy dios, así minúsculo, es nosotros, ellos, todos,
es menos aún de lo ahora somos:
la
casi
                                                   nada,
cadáver macilento
exangüe

frío.


(Marcela Duque)

14 abril 2017

Viernes Santo

Hay una parte de mi depresión que no suelo compartir mucho públicamente, al menos en este blog o en redes sociales, que tiene que ver con mi catolicismo. Aprovechando la Semana Santa, he decidido publicar alguna cosilla.



Primero, he decidido coger un viejo poema de mi ingreso de noviembre de 2011 y transformarlo en un mucho más breve tanka (que conocí gracias a E.G-M.). Es mi primer tanka, a ver qué tal:

El árbol crecía
con lágrimas de hospital
por el pasillo.
¡Mirad! Árbol de la cruz
donde estuvo Él clavado.

La explicación aparece en este breve audio de apenas 2 minutos. Es el ensayo de lo que conté el 5 de marzo en la Basílica de la Sagrada Familia ante 2000 jóvenes y la cruz de Lampedusa. Fue una pasada compartir estrado con otros tres compañeros que habían perdido a miembros de su familia por asesinatos, habían padecido cáncer de huesos, o habían venido en patera desde Senegal. 

Y por último un par de vídeos. Uno de aquel evento en la Sagrada Familia. Y otro en el que nos entrevistaron a varios jóvenes, y que me gusta mucho por la mezcla de personas que salimos. Ahora ya lo sabéis (casi) todo de mi depresión ;)





03 abril 2013

Resumen de Semana Santa

Ahora que cada día soy
un poco más atea que
el anterior, porque
mis átomos ya no requieren
permiso para rezar
todo el rato
in-conscientemente...

El tiempo se me ha hecho raro.
Navidad, Semana Santa,
domingos y festivos
no marcan pausas o
metas conseguidas.
Simplemente coincidimos
en el espacio-tiempo
y nos miramos.

Como seres muy cercanos
en una época pasada
de un pasado olvidado.
A distancia nos reconocemos
entre los barrotes de dos jaulas.
No nos saludamos,
ni nos despreciamos, ni nada.

Vivo en un mundo
relleno de paradojas.
Ahora que ya no rezo,
es cuando más firme
estoy en la barca de Pedro,
cuando soy más Marta
de Betania sin regañar
a María, (que personalmente
no me molesta pero con
la que nunca me sentí
identificada).

Y no es que abandonase
por derribo o desidia,
aún hay veces que me esfuerzo
de veras, por recuperar
un diálogointerior
pero me encuentro
gritando sola.
Así que saltándome
todos los pasos
voy directa a las obras.

30 marzo 2013

Noche de luna llena

Todo el año preparando
el escenario a punto.
La luna amarilleaba
entre la neblina, humo.
Una película de terror,
en la que faltaban licántropos...

Noche oscura cerrada
cubierta sin estrellas,
la ciudad sin luces ni farolas,
en silencio aguardaba.

Toca la campanada,
y sacan el Cristo de la iglesia,
¡arriba!, ladra un perro
a la luna, y van al encuentro
de una madre desconsolada,
que viste de negro y llora
con lágrimas de cera,
porque su hijo
madrugó la madrugada
y yace yerto sin vida,
en noche de luna llena.

26 marzo 2013

¡Feliz Semana Santa!

A partir de hoy me voy de vacaciones, quizá me veáis por Twitter o puede que hasta escriba poesía y des-cierre el blog a ratos, pero en principio estaré fuera hasta el próximo lunes...y trabajo el martes, así que no sé cuándo retomaré la actividad bloguera, pero prometo que volveré con ganas e ideas.

Este grupo me hace mucha gracia, y esta canción que es muy bestia resulta apropiada para este tiempo ;) ríanse conmigo si quieren :D y luego pensemos más allá (si lo hay)




16 mayo 2012

Los azotes

Se estremece el cuerpo involuntariamente,
al quedarse desnudo, bajo la brisa de
miradas, cuando menos indiscretas.
Los ojos bajos, miran el suelo,
y la base de la columna.

Ya se acercan los soldados
a atarme, los conozco, sé sus nombres,
sus problemas, sus desdichas y su vida
entera... No me miran, solo ven un cuerpo
al que maltratar, y me atan.

Primer latigazo. El dolor. Aguanto
un poco la respiración, pero ya llega
el siguiente, y otro y otro.
Quiero pedir piedad, pero estoy
pagando por ellos: desde Adán y Abel,
hasta el último desdichado de estos
hombres, y de los verdugos que
vendrán después.

Me falta el aire. Mi cuerpo intenta
evitar los golpes, ahuecándose,
le obligo con esfuerzo intelectual
a permanecer erguido:
cuantos más, más consuelo
para ellos. No tengo ya pudor
para ocultar mis lágrimas.

Y no son de dolor, aunque duelen
y queman más que estos palos
con los que soy atizado. Si supieran...
Y mi madre, ¡ojalá no me acompañara,
no estuviera viendo el martirio
de mi cuerpo llagado!

Me fallan las fuerzas. Soldados, seguid,
aún no habéis colmado las ansias del
amor, un amor que arde por dentro.
Sí tú, el que me miras con odio:
sé tu nombre, que estás enfadado porque
hace meses que no te pagan la soldada,
que sabes que tu mujer te engaña
con el decurión, que no tienes hijos
para consolarte en la vejez que ya
se acerca... Sí, a ti te llamo amigo,
a ti que descargas tu frustración
y tu ira, por ti estoy de pie,
aunque no me sostengo apenas.
Por ti no pararé lo que ya he empezado.

Pega con fuerza, arranca de mi cuerpo
los pecados todos de los hombres que
he querido cargar. Se me nublan los ojos,
no puedo ver tu cara ya, amigo, creo
que me voy a desmayar.

Espero que hayas visto algo de luz en
mis pupilas dolientes. Sufro por ti,
amigo, y por cada uno de los demás,
de todos los hombres pobrecitos
que no sabéis amar ni sufrir.

¡Ea!, sigue, sigue, que mi
sangre será vuestro alimento
y mi carne también. No quiero
quedarme nada. Ya he elegido
morir desnudo, igual que nací.

28 abril 2012

Otra versión de la Pasión


 Quizá no pega mucho en la alegría de la Pascua, pero, después de todo, lo conmemoramos y hacemos presente en cada misa... ¿Por qué no poner hoy este poema?

Yo soy el buen-(mal)ladrón
que está a tu izquierda,
que te mira y te vuelve a
mirar, y no se cansa de
mirarte. No sé si atreverme
(no lo haré) a pedirte un
último favor. ¿Me atrevo?
(No).

Aunque si lo pienso,
más bajo no se puede
caer, ni ser más infame…

Tú que lo conoces todo,
sabes también mi historia,
que no ha sido de entrega
sino de tibieza tras tibieza.

Sí, yo soy Judas traidor
que se quedó dormido
con Santiago, Juan y Pedro,
en el huerto. Ellos tenían
miedo, yo solo sueño.

Yo también quise huir
como ellos, y casi lo consigo,
desnudo, porque desgarraron
mis vestidos, y me atraparon
al salir del huerto.

Yo te negué con más
juramentos que Pedro,
temía perder la vida
y miedo al sufrimiento…

Lo sé, no son excusas,
y todavía fui más cuesta
abajo. Te envidié al Cirineo,
a la Verónica, y a las mujeres
que por ti lloraban.

Sobre todo, te envidio
a tu madre, la que está
ahora a tus pies, la que
sufre como nadie, la que,
como yo, no deja de mirarte.

Y, al fin, aquí estoy,
el discípulo más díscolo,
el frívolo y abusón,
el quejica y el ladrón.

Quisiera tener la decencia
de pedirte bien perdón,
pero creo que buena parte
es el miedo a morir…

Te lo digo sin palabras,
yo pequé
ten piedad de mí,
Señor.

19 abril 2012

Capturar sonrisas (II)

Vuelvo a comprobar que, efectivamente, hemos perdido la costumbre de dar las gracias/saludar a los desconocidos. Me pregunto si será por efecto de la desconfianza, de un hábito adquirido de juzgar por las apariencias (mira ese, parece que se preocupa de su imagen/mira qué mal conjunta, etc.), del individualismo que nos encierra bajo unos cascos... Porque la gente no mira a la cara, y no está acostumbrada a que la miren, ¡y es una lástima!

Porque hay miradas y sonrisas que se están perdiendo continuamente porque van encerrados en sus pensamientos, tecleando furiosamente en la Blackberry, o escuchando música... Y un roce de miradas y de sonrisas es lo mínimo que podemos ofrecer a un desconocido. Quizá seas la primera persona que dice "buenas tardes" en toda la jornada de trabajo del conductor del autobús, o al menos la única persona que lo ha dicho mirándole a la cara y sonriendo, con un tono de voz distinto: que viene a significar (en mi lenguaje particular): te he reconocido, eres una persona como yo con sus preocupaciones y alegrías... A ti también te puede doler la cabeza cuando has tenido un mal día, y a ti también te alegra que alguien valore tu trabajo de todos los días.

Casi me da vergüenza contar esto, pero lo haré. Me pasó esta Semana Santa. Soy tremendamente despistada. Estábamos en un Outlet buscando ropa para mi madre o mi hermana, y ojeando lo que había por allí. Me separé de ellas, porque en las tiendas prefiero ir a mi bola (así acabo antes, jeje). Me puse a mirar una serie de expositores con camisas, y vi de reojo que otra persona estaba haciendo lo mismo que yo y que venía en dirección contraria... Cuando nos estábamos acercando, me paré y la miré sonriendo, con una mezcla de disculpa y timidez. ¿Que cómo sé que mi sonrisa era de disculpa y timidez? Porque me encontré conmigo misma en un espejo..., pidiéndome disculpas con la mirada por estar en medio. Me he reído mucho (y hecho reír) recordando ese momento. Y pienso que me gustaría recibir ese tipo de sonrisas/miradas cuando me cruzo con gente desconocida. Quizá sería un paso para dejar de habitar un mundo "globalmente desconocido", y empezar a conocer gente...

09 abril 2012

Semana Santa en Orihuela


http://elblog.lastminute.com/wp-content/uploads/2012/03/Semana_Santa_Orihuela.jpg
 Hecho de menos que los costaleros hagan bailar los tronos, y que la Virgen y el Cristo se saluden al encontrarse por las calles. Pero me han explicado que en Orihuela la Semana Santa es la fiesta de los niños. Los tronos son espléndidos, algunos de ellos hechos por grandes autores como Salcillo. También brillan los trajes de los armados, algunos con lanzas, otros con armaduras y escudos, todos desfilando a paso marcial (entre ellos mis hermanos). Y los protagonistas son los niños vestidos de nazarenos sin el capirote, llevan colgadas bolsas con caramelos y dulces, y bombones Rocher (¡cajas enteras!). Caminan al lado de los nazarenos, padres o madres o abuelos, que llevan un cirio artificial, y al niño de la otra mano. Van mirando entre las hileras de gente que espera la procesión para encontrar a sus amigos y darles lo mejor que llevan en su zurrón. Antes de la procesión, ya pasó una señora, repartiendo bolsas de plástico para recoger caramelos. Y los niños que ese día no les toca salir en la procesión, gritan a sus amigos vestidos de nazarenos para que les llenen la bolsa. Los niños se pasean arriba y abajo, repartiendo, buscando, saludando... De vez en cuando, hay uno que apenas levanta un palmo del suelo, y que inocentemente va dando un caramelo escogido de su zurrón, uno por uno a todos los que miran. Hasta que su hermana mayor viene a buscarlo porque se ha retrasado...

Entre tanto jaleo, a veces resulta difícil acordarse de que estamos en Semana Santa: y que en la Cruz murió Dios. Pero quizá resuenan con más fuerza las palabras: Dejad que los niños se acerquen a mí... Hay niños y niñas por todos lados. Dentro de la orquesta hay alguno que toca el tambor o la trompeta y que tiene que dar el doble de pasos para mantenerse al ritmo de la procesión. Así es en Orihuela.

Pero cuando toca rezar, se reza. Llega el trono de la Virgen o el de nuestro Padre Jesús (patrón de Orihuela) y se levantan todos de sus asientos y no vuelven a sentarse hasta que el paso ya se ha ido en un silencio solemne que recorre las calles de Orihuela.

Destaca la hospitalidad de sus habitantes. En seguida te adoptan como parte de la Hermandad, te ceden sus sitios si van a procesionar esa tarde, y te invitan a comer con la generosidad de los antiguos griegos de la Ilíada y la Odisea... (Estoy leyendo la Ilíada, y los banquetes que se describen no tienen nada que envidiar a los de esta localidad).

He disfrutado visitando la casa-museo en la que se crió Miguel Hernández. Aún no he empezado a leer su poesía, pero tengo un recuerdo cercano de cuando lo estudié en Secundaria. Han conservado la casa como era en otros tiempos, con los establos y el huerto detrás de la casa, y las pequeñas habitaciones y cocina, ¡una gozada!

Después visitamos la escuela y la iglesia de los Dominicos. Era como ser transportado a otra época de claustros y bóvedas pintadas. Orihuela es un pueblo grande de tradiciones aún más grandes, que gracias a su hospitalidad, vamos conociendo poco a poco. El museo diocesano de arte sacro, el arqueológico de San Juan de Dios, el monasterio de Montserrate, la iglesia de Santa Justa y Santa Rufina.

07 abril 2012

Semana Santa

Jueves Santo

Noche eterna,
no porque no
hubiera Sol,
sino porque
decidimos matarlo.

Noche sin estrellas,
oscura de traiciones
y de negaciones,
cuando los hombres
firmamos sentencia
contra el Dios
que nos hizo del barro.

Noche de gritos
y sollozos,
de correteos por
las calles empedradas
y un gallo canta
tres veces.

Viernes Santo

Noche sola,
donde una madre
llora a su hijo
el condenado.

Noche de esperanza,
aunque su alma
atravesada por
espadas,
recuerda los azotes,
las espinas y la cruz.

Noche de consolar
a otros que pecamos
cuando lo que quiere
es que lo que ha pasado
no pasara
o no fuera así.

¡Ojalá hubiera
sido ella quien
lo desclavara,
quien yaciera entre sus
brazos y no su hijo
en los de ella!

Contempla
con los ojos
del alma partida
a su hijo destrozado
y espera la mañana
del domingo.
Solo ella.

06 abril 2012

Soledad (V)


Esta es una explicación de Soledad (IV). Porque el otro día contemplando la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, conocida popularmente en Pamplona como la Dolorosa, pensé en su soledad. Se me vinieron a la cabeza la soledad de tantos enfermos terminales que viven solos su agonía, me acordé de tantas personas con sufrimientos físicos y, sobre todo psíquicos, que no tienen esperanza en su curación, y sufren sin que nadie comprenda su sufrimiento en la soledad de una habitación de un hospital. Pensé en los supervivientes de alguna catástrofe natural que se encuentran salvados, pero quizá heridos y habiendo perdido su familia, su casa, y su medio de ganarse la vida… Recordé a soldados en el campo enemigo esperando una muerte segura. A las víctimas del terrorismo y sus familiares, a los minusválidos, los ancianos, los huérfanos, y tanta gente… Y sin embargo, ninguna soledad me pareció tan fuerte y tan sola como la de Cristo en el Huerto de los olivos, esperando al discípulo traidor para que le entregara con un beso.

            ¿Puede haber soledad más grande? Dios hecho hombre va a ser entregado por un amigo a sus enemigos, y sus otros amigos se duermen, mientras su alma se consume en la angustia de que va a morir entre los más horribles dolores. Y el alma se queda estremecida porque Dios abandona al Hombre: Cristo está tan solo que gritará ya en la Cruz: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Ahora está sol, postrado en el Huerto, por única compañía el demonio, que le anticipa que su Muerte no tiene sentido. Que los hombres que lo matarán, lo matarán de nuevo en generaciones siguientes: los mártires de Roma, el relativismo del siglo XXI, los ateos y los agnósticos, el laicismo rabioso que quiere quemar iglesias como en la España del 36, el comunismo que perseguirá a sus escasos seguidores, los millones de hombres que morirán sin haber oído el nombre de Cristo, el hombre que fabricará la bomba nuclear, las armas químicas, la eutanasia y los métodos de aborto, los enfermos de SIDA, los homosexuales, el racismo. "Tu muerte es inútil", le repite.

            Y Cristo grita: "Dios mío, que pase de mí este cáliz, pero que no se haga mi Voluntad sino la tuya", y clama a su Padre. Y vence el Amor a la tentación. Para Chesterton está claro que si Dios es Amor, Dios es Trinidad, porque Alguien tenía que ser el Sujeto y Objeto de su Amor antes de la creación del mundo. Gana el Amor. Un ángel baja del Cielo a consolar a su Creador: le recuerda que el mal se vence en abundancia de bien, que frente a las grandes infidelidades del hombre habrá pequeños actos de amor de otros hombres, que cambiarán el mundo. Y Dios se deja consolar por su criatura.

            Empieza la Pasión. La Madre de Dios ve a su Hijo torturado, deshecho el Cuerpo divino de Hombre, y mira su alma rota de Amor, y siente la soledad máxima de que su Hijo inocente muere por la humanidad entera. Siente en su alma las incomprensiones, las traiciones, los golpes, y la espada que le profetizaron que le traspasaría el alma. Llora pero no encuentra consuelo en sus lágrimas. Acompaña a su hijo, en soledad de Madre, sintiendo la soledad del Hijo. Y cuando le oye gritar ese: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?, siente que va a morir de dolor, pero sigue stabat al pie de la Cruz, para recibir a su Hijo muerto, destrozado el cuerpo… Ella sola, en soledad.

            Para que los hombres nunca más vuelvan a estar solos. Para que la soledad no sea amarga. La Oreja de Van Gogh cantaba. "Dime, soledad si algún día habrá entre tú y el amor buena amistad…", y sí lo hay, porque una madre vivió la soledad de verdad, para ahorrársela a sus hijos ladrones, homicidas…