El proceso vital conlleva de por sí limitaciones, y aunque no podamos evitar del todo alguna que otra limitación, sí podremos atajarla y contrarrestarla ampliando al máximo nuestra esfera de intereses.
(Elias Canetti)
He tenido la inmensa suerte de impartir una charla de mujeres científicas a alumnos de 1º y 2º de la ESO en el instituto Manuel Vázquez Montalbán de Sant Adrià de Besòs (Barcelona). Ha sido una experiencia muy interesante.
Planteamos la actividad de la siguiente manera. Primero les hablaba de cuatro mujeres científicas (Hipatia de Alejandría, Dorothy Crowfoot Hodgkin, Hedy Lamarr y Josefina Castellví), contando brevemente sus vidas. Y después jugábamos a un juego preparado con el contenido del que habíamos ido hablando.
Cada grupo de alumnos era un mundo, sobre todo para mí que no estoy acostumbrada a dar clase y menos a alumnos de Secundaria. Pero era muy gratificante ver su atención, cómo se escandalizaban con la muerte horrible de Hipatia, cómo se enamoraban de lo guapa que es Hedy Lamarr y lo feo y nazi que fue su primer marido. Fue muy ilusionante cuando les hablé de la enfermedad que padeció Dorothy Crowfoot que ellos mismos detectaran que tenía las manos hinchadas y deformes debido a ella. Y muy divertido que la pared de una foto de Antoni Ballester les recordara a la de su instituto. Espero haber contagiado a alguno mis ganas de ir a la luna a pasear por el cráter de Hipatia, o quizá más fácil: ir a la Antártida a intentar descubrir dónde dejó Josefina Castellví su mensaje en una botella.
En general, el juego fue un éxito, caótico pero divertido. Consta de cuatro tipos de preguntas: trivial, completar, indicios e hinchar el globo. Esta última les volvía absolutamente locos: con un hinchador y globos de agua, todos querían ser los voluntarios en estallar globos mientras sus compañeros adivinaban las respuestas. Me alegra saber que les quedó claro que Hipatia vivió en el siglo IV (lo de antes o después de Cristo bailaba según el curso xD), que Dorothy Crowfoot ganó un Premio Nobel y que un piano tiene 88 teclas como los canales de la tecnología de espectro ensanchado de Hedy Lamarr.
En el trivial me adivinaron todas las respuestas (lo que me llena de orgullo y satisfacción). Tengo dos versiones del trivial, la que usamos tenía cuatro opciones a elegir; la "difícil" no tiene opciones. En completar, Raquel Vallejo les había preparado una hoja con todas las palabras, de manera que tenían que ir eligiendo entre ellas para rellenar las citas.
Solo he probado el juego en 1º y 2º de la ESO, si lo probáis en otros cursos, estaré encantada de conocer vuestras experiencias.
Por último, quería agradecer a Raquel Vallejo la invitación para hablar en su instituto, a Loli Pérez de coeducación, al resto de profes que me ayudaron a mantener la clase calmada durante la presentación, y a todos los estudiantes que me enseñaron cosas nuevas. ¡Moles de gracias!
Dios sabe cuántas veces me voy a la cama con el deseo, incluso con la esperanza, de no volver a despertar, y por las mañanas abro los ojos, vuelvo a ver el sol y me siento miserable. (Las penas del joven Werther, Goethe)
Son muchas las causas de un suicidio, y, de una manera general, las más aparentes no han sido las más eficaces. La gente se suicida rara vez… por reflexión. Lo que desencadena la crisis es siempre incontrolable. Los diarios hablan con frecuencia de “penas íntimas”, de “enfermedad incurable”. Son explicaciones valederas. Pero habría que saber si ese mismo día un amigo del desesperado no le habló en tono indiferente. Ese sería el culpable, pues tal cosa puede bastar para precipitar todos los rencores y todos los cansancios todavía en suspenso… (Camus, en el prólogo de Carlos Seco Serrano a Vuelva usted mañana)
Para una persona que padece una enfermedad mental no hay nada más aterrador que un sentimiento. Positivo o negativo, eso da igual; sigue teniendo la capacidad de volvernos la cabeza completamente del revés sin dar la menor pista de cómo enfrentarnos a él de forma racional o razonable. (James Rhodes, Instrumental)
Era un día como otro cualquiera en la larga sucesión que me conducía lenta e inexorablemente al infierno de Dante (Lasciate ogni speranza...). Yo estaba irritable, insoportable para mí misma, y alguien pensando en animarme me dio una noticia que me sobrepasó. Me sentí incapaz de afrontar un nuevo reto en mi vida, y ya que mis oraciones no habían sido escuchadas, nada ni nadie parecía capaz de ayudarme, y yo sencilla y llanamente no podía más..., tome la decisión de suicidarme.
Dio la impresión de que yo aceptaba que nada iba a funcionar y que, por tanto, había tomado la decisión de suicidarme, y esa aceptación me procuró la sensación de libertad más increíble. Lo mejor de querer suicidarte es la energía que sientes después de decidirlo: como si te hubieran dado alas después de haber avanzado penosamente por arenas movedizas durante varios años. (James Rhodes, Instrumental)
La vida se me había hecho insufrible. Una fuerza inexpresable me empujaba a liberarme de ella de algún modo. No puedo decir que deseara matarme. La fuerza que me alejaba de la vida era más fuerte, más plena, que cualquier otro deseo. Se parecía a mi antigua aspiración por vivir, sólo que iba en dirección totalmente contraria. Con todas mis fuerzas ansiaba abandonar la vida. Me venía la idea del suicidio de modo tan natural como antes los pensamientos para mejorar la vida. La idea era tan seductora que tuve que usar argucias contra mí mismo para no realizarla con demasiada precipitación. No quería apresurarme porque antes haría todos los esfuerzos posibles para desembrollarme. Si no lo consigo, siempre estaré a tiempo, me decía. Y así yo, un hombre feliz, retiré la cuerda de mi habitación donde cada día me quedaba solo al desvestirme para no colgarme del travesaño que había entre los armarios, y dejé de ir de caza con rifle para no caer en la tentación de liberarme tan fácilmente de la vida. Ni yo mismo sabía lo que quería: tenía miedo de la vida, intentaba huir de ella y, al mismo tiempo, esperaba algo de ella. (León Tolstoi, Confesión)
Ahora me hace gracia y me parecen hasta tiernos mi inocencia y candor. Como ya me habían asaltado ideas de muerte que me dejaban extenuada de miedo, no tenía en mi poder el cóctel de ansiolíticos y antidepresivos que estaba tomando. Solo contaba con una caja de Ibuprofeno y decidí usarla esa noche. ¡Alma cándida! En caso de que no funcionara, me escaparía a medianoche de mi Colegio Mayor y buscaría un edificio bien alto para tirarme. Ahora bien, la logística de la escapada y qué edificio del campus de la Universidad de Navarra o de Pamplona sería adecuado para una buena caída y accesible de madrugada, ni se me ocurrió pensarlo. Simplemente decidí matarme, y elegí el medio, y elaboré un plan B por si no me funcionaba.
Aquí hay un narcisismo y una lástima por mí mismo de manual. Ahora lo percibo. Sin embargo, cuando estás metido en ello, cuando sientes que te ahogas en esa mierda y todo parece de lo más real, no ves las cosas con perspectiva. En la depresión, el trauma, el estrés postraumático, como queráis llamarlo, no queda espacio para la realidad. Mi mundo se había desmoronado y solo cabíamos yo, mis delirios y mi ego. No me quedaba otra opción que irme de este mundo. Uno de los malentendidos más peligrosos sobre el suicidio es que nadie sabe que, para aquellos que lo están contemplando, casi siempre constituye una elección absolutamente válida. Se parece un poco a estar muerto de hambre, tras no haber comido durante días, y llegar de pronto a un restaurante en el que lo único que sirven es algo que odias hasta decir basta y que antes no te habrías comido ni loco, pero no tienes otra opción. Lo pides, te lo comes, te lo metes en la boca con las manos lo más deprisa posible y no paras hasta que estás a punto de desmayarte. La realidad de mi situación tal como yo la veía, y mi febril cabeza, habían empezado a agitar los cimientos de mi autosuficiencia, hasta el punto de que el poder y el lujo de tomar decisiones se me habían hurtado. (James Rhodes, Instrumental)
James Rhodes es uno de mis grandes héroes, y Laura una de mis grandes amigas
This girl I know at school had anorexia three years ago, when she was fifteen. Her dream was of wasting away to nothing- like a dried leaf in the wind, was what she said, just fading gently into death and everyone pitying her and blaming themselves afterwards for not understanding her. (The Children Act, Ian McEwan)
(...) trying to explain the paradoxical logic that becomes the norm when you are depressed is very difficult. (Marc Zeller, The Humanology Project)
Así que, ya más tranquila y serena, mandé un mensaje de SMS que venía a decir algo similar a "ya no puedo más. Esta noche me suicido". Sí, así de surrealista. Después me puse a leer o a hacer otra cosa parecida hasta que llegara la hora de poner en práctica mi decisión. Que nunca llegó, porque la receptora de mi SMS se plantó en mi habitación tremendamente agobiada e intentando convencerme para que acudiéramos a un médico. De mi NO inicial, pasamos a un "solo hablaré con mi médico de cabecera", le llamamos por teléfono pero no estaba disponible. Recuerdo que la enfermera o persona que me cogió me preguntó que si estaba bien y necesitaba algo, porque yo lloraba cual Magdalena mientras le hablaba. De ahí, aún no sé cómo, me convenció para ir a Urgencias, siempre con mi condición de no hablaré con nadie que no sea mi médico de cabecera. Le tocó a ella explicarle a las enfermeras que me traía porque me quería suicidar, e incluso cuando llamaron a la psiquiatra de guardia y me pasaron a consulta, ella tuvo que contar mis problemas porque yo no iba a hablar porque no era mi médico de cabecera. La psiquiatra la hizo salir para hablar conmigo, yo hablé poco, me negué a contarle mis planes de suicidio, pero me reafirmé en mi decisión. Y entonces me ofreció una alternativa: puedes irte y hacer lo que tienes pensado, o quedarte, ingresar voluntariamente y que te ayudemos. Vale, ahora sé, que si hubiera continuado en mis trece, hubieran llamado a un juez para ingresarme a la fuerza. Pero entonces no lo sabía. Fui capaz de razonar que, dar otra oportunidad a la vida no estaba tan mal... Sabía que iba a ser un camino duro, que la opción más directa era el suicidio, pero supongo que pudo mi instinto de supervivencia. Acepté ingresar.
Quitarle la posibilidad de elección es una de las cosas más aterradoras que le puedes hacer a alguien. (James Rhodes, Instrumental)
Mi informe médico habla de mi ingreso por "episodio depresivo grave con ideación autolítica estructurada" (aunque esa ideación fuera tan débil como una caja de Ibuprofeno y un edificio no identificado). Eso significaba una habitación con cámara para que desde el control de enfermería vigilaran que no intentara acabar con mi vida. El único sitio no vigilado era el cuarto de baño pero estaba cerrado con llave y tenía que pedir que me lo abrieran para usarlo (y luego lo cerraban). Aparte de eso, la política de la planta era hacerte una revisión de maleta para guardar en el control cualquier cosa electrónica (móvil, ordenador), cuchillas para depilarse, cargadores y demás cables, etc. Jolín, nunca se me hubieran ocurrido a mí sola tantas formas de matarme. Yo ingresaba tarde (para los horarios de hospital), me dieron la cena en mi cuarto y... no querían hacer la revisión de mi equipaje (que me habían preparado y llevado del Colegio Mayor) hasta el día siguiente. Me ofrecieron un camisón pero yo quise que me dieran un pijama de los míos. Era la primera vez que me ingresaban, estaba sola, vigilada, sin posibilidad de comunicarme con el mundo exterior, sin nada mío en mi poder más que la ropa que llevaba puesta. Al menos quería dormir usando mi propio pijama.
Recuerdo cuando me dijeron que se acababan los "privilegios" y que tenía que ir a comer al comedor de la planta con el resto de pacientes y hacer las terapias de grupo, etc. ¿Yo, con los locos? Perdonad la expresión pero estaba ACOJONADA en ese mundo nuevo para mí... Pronto me daría cuenta de que los locos no existen, los que sí existían eran personas normales y corrientes con enormes sufrimientos que conmocionaron mi vida para siempre.
El grupo de individuos más raro y variopinto que se pueda imaginar, pero todos ellos eran absolutamente adorables. (James Rhodes, Instrumental)
En cada turno de enfermeras, me asignaban una, y me preguntaban por mis ideas de muerte y de suicidio. Y yo no entendía nada, y no me sentía entendida: ¿acaso no había tomado la decisión de ingresar voluntariamente en vez de cumplir mis planes de suicidio? ¿Por qué me venían rallando con ideas de muerte? En fin, me pasé esos 25 días convenciendo al equipo médico de que ya estaba bien y de que me tenían que dar el alta y punto, o en palabras de James Rhodes: "Asumió las riendas una persona completamente nueva cuya única misión era salir de ese puto sitio."
Jaime Gil de Biedma: - Yo tenía miedo a encontrarme suicidado antes de poder reaccionar. Entonces, lo que ideé… Cuando uno ha llegado a un cierto nivel de crisis de depresión obsesiva, en que la conciencia racional se desintegra, lo primero que ocurre es que no sabe muy bien lo que quiere y lo que no quiere; y cuando uno ya establece diferencias claras entre lo que quiere y lo que no quiere, está muy cerca de perder el sentido de lo que ha pasado y de lo que no ha pasado. Entonces, lo que hice fue autoinducirme una idea, inocularme una idea que me hiciera reaccionar histéricamente: crearme la idea de que yo ya me había suicidado. Federico Campbell: - Lo cual era falso Jaime Gil de Biedma: - Lo cual era falso, pero me la inoculé, y reaccioné a la idea de suicidio, o a la idea de que había intentado suicidarme, como si fuese un hecho cierto. Ese poema está escrito precisamente para no suicidarme, para conjurar el miedo que tenía a suicidarme, para darme por suicidado ya, como se ve en la última parte, donde hay una alusión bastante clara. Cuando escribí esa alusión al suicidio, tuve un ataque de pánico que me duró tres días. (entrevista Jaime Gil de Biedma o el paso del tiempo, el poema al que se refiere es Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma)
Evidentemente, el alta no era la solución. Seguía teniendo ideas de matarme tan fuertes como para pensar que se me podía ir la olla sin darme cuenta. Mi método fue... ponerme a estudiar como una loca. Toda una tarde leyendo sobre la torrefacción de la biomasa. No fue mi mejor trabajo en el máster, pero esa tarde de la que no recuerdo la fecha exacta, me salvó la vida de alguna manera.
Me pasé ese curso luchando contra todo y contra todos. Por sacarme las asignaturas, por hacer el trabajo fin de máster, por aprobar el carnet de conducir, por enterarme de cómo era el Alzheimer que tenía mi abuela, por cambiar el mundo peleándome y debatiendo por Internet, empezando un blog random en el que vomitar (literalmente) todo lo que pasaba por mi cabeza de ciencia, poesía, elucubraciones mentales y vitales... Nueve meses más tarde, volví a ingresar, solo una "semana de vacaciones" por mi bloqueo mental con los plazos del trabajo fin de máster. Y entonces di mi primera charla en público sobre poesía, hablando sobre Enrique García-Máiquez, Miguel d'Ors,... Y después me marqué un speech en el que les dije a los pacientes que eran mis héroes, que su lucha y superación del día a día me habían inspirado y que muchas gracias por todo. Era el germen de una charla que daría años después, en la que ver cómo les cambiaba la cara con mis palabras fue absolutamente precioso. Me gustaría dedicarles este post a esas personas y tantas más que no conozco, como un homenaje especial este 7 de abril, y disculparme públicamente si les hice daño sin querer por meterme en camisa de once varas con mi maldita rebeldía.
Aquí esta la famosa charla que me costó preparar y atreverme a darla 5 años
Fueron tiempos complicados. No soy la única persona del mundo que pensaba que los locos existen. Y te toca escuchar cosas tipo:
Ojalá estas viñetas no fueran necesarias...
- Ah, yo tuve una depresión cuando murió mi padre, pero... nunca llegué a estar ingresada. (Me alegro infinito por ti, pero creo que no estás entendiendo la gravedad ni las implicaciones de lo que te estoy contando).
- Bueno, va, ya está bien, ya has llorado bastante, para ya... (De verdad, que me encantaría poder controlar los síntomas de mi depresión pero si pudiera... quizá no tendría una depresión).
- ¿La depresión de Dolores es endógena o exógena? (Tal como explicó mi psiquiatra esa clasificación está un poco desfasada, y en cualquier caso: ¿qué importa? La ayuda la necesito igual).
- ¿Quién piensas que sufre más, tú o las personas de tu alrededor? (Ja, esa me la sé. Yo viví muy de cerca la depresión de alguien muy querido, y no es ni una gota de lo que estoy pasando ahora. Créeme, no se lo deseo ni a mi peor enemigo que no tengo... Ahora, tras haberla pasado, quizá añadiría una tercera categoría: haber pasado por una depresión y que alguien cercano a ti la pase y sepas bastante exactamente la mierda por la que está pasando y te sientes super impotente).
- Joder, ¿por qué la gente que se suicida no busca un lugar en el que no fastidie, en vez de tirarse a las vías del tren y provocarme un retraso de horas? (Quizá puedas pensar en la desesperación y soledad que siente una persona para vencer el instinto de supervivencia y quitarse la vida, y tratar de empatizar en que quizá, solo quizá, no sea capaz de pensar en tu pequeño retraso sino en acabar cuanto antes con un sufrimiento invivible).
- ¿Acaso quieres que te trate de manera diferente? (Eh... si te refieres a que soy peor por mi depresión, no estoy dispuesta a aceptarlo: tengo mis limitaciones como todo el mundo. Y quizá mis limitaciones te puedan hacer pensar en que todo el mundo SIN EXCEPCIÓN tenemos necesidades especiales que se manifiestan en distintos momentos de nuestra vida).
Mi vida después de la depresión. Llena de tesis, de Naukas, de Hablando de Ciencia, de Ignite, de nuevos amigos, de retos en forma de charlas o presentación del evento Desgranando de Ciencia. Pero siempre, siempre, acompañada de mi familia.
Pero no me puedo quejar. La mayoría de gente que me ha acompañado me ha empujado siempre hacia adelante. Gracias, Teresa, por llevarme a ingresar el 2 de noviembre de 2011. Gracias a mi familia por estar a mi lado en los momentos difíciles, cuando mi irritabilidad os daba miedo. Gracias, mamá, por sostenerme y abrazarme (aunque yo no me dejaba abrazar mucho) en esos momentos oscuros en que la desesperación me agarraba, y por no soltarme hasta que no me quedaban sollozos ni lágrimas por echar fuera. Gracias a los profesores de máster que me inspiraron, gracias a mis compañeros de máster, y en especial a Silvia, que siempre me animó y me ofreció ayuda cuando yo veía que no iba a ser capaz de acabar. Gracias a mi actual jefa que me contrató aún sabiendo la cantidad de medicación que tomaba, y a toda la gente que tras contarle mi historia me ha apoyado y me ha obligado a enfrentarme a mis miedos para sacar lo mejor de mí misma (¡supercríticas al poder!). Gracias a mi psiquiatra y a mi psicóloga. Gracias a todos los que me acompañaron de cerca y de lejos, y que me dieron la confianza de acabar contando mi historia en público. Gracias porque estoy aquí por vosotros.
Y hoy os quiero contar un pequeño secreto que me ha quedado claro tras mi ingreso y estos 5 años: tendré mis recaídas, mis movidas, ¡mis montañas rusas!, pero voy a cambiar el mundo, y va a ser un lugar mejor. Por eso, hoy, hablemos de depresión.
Me hubiera gustado apoyar más la iniciativa del 11 de febrero, Día de la Mujer y la Niña en Ciencia, pero al final por varias cosas no me ha sido posible... Desde aquí, expreso mi contrición y os animo a suscribiros a su canal de Youtube.
Y de paso comparto un par de enlaces que me había dado vergüenza poner por aquí.
Primero una entrevista-conversación con Nerina Finetto, que me avergüenza por mi mala pronunciación del inglés, pero que disfruté muchísimo (mientras no me oigo a mí misma diciendo barbarismos xD)
Pincha en la imagen para acceder a la entrevista
Y luego, una entrevista de radio, con Marta Macho y Aloña Velasco. En este caso me avergüenza mis escasos conocimientos de un tema tan importante como el que se trata, pero fue un honor escuchar a alguien tan formado y activo y profesional como Marta. Haced como que no me escucháis (aprended en cabeza ajena, no os metáis en berenjenales y formaros antes de hablar) y quedaros con el mensaje del programa.
Me he perdido #Naukas13, la noche de los investigadores, y también #DmasI, con mucha rabia porque realmente pienso que andamos muy necesitados de eventos del estilo. Primero, porque la ciencia es muy importante y está viviendo un proceso de desmantelamiento brutal delante de nuestras pasmadas narices. Segundo, porque es difícil que la sociedad se conciencie de que estamos desencaminados si ignoran lo que la ciencia hace por ellos en el día a día, cuando están enfermos, cuando exigen productos de calidad. Como consecuencia de lo primero y lo segundo se deduce que tenemos que divulgar, que los científicos y los periodistas tenemos una labor importante no solo haciendo ciencia sino haciendo comunicable nuestra ciencia. No defendemos la ciencia porque sea útil, aunque lo sea, sino porque es parte indispensable de nuestro futuro, y si no me creen, hagan el favor de escuchar esta charla de "El huevo y la niña".
Pero quizá hay una razón todavía más importante que las dos que ya he dado. Y es que los investigadores y los divulgadores somos seres humanos de carne y hueso, y estamos sujetos como el resto de los mortales al cansancio y a las preocupaciones. Porque, señoras y señores, sí que cansa estar luchando contra corriente, ver la proliferación de la pseudociencia, discutir y rebatir y defender. Por eso, necesitamos eventos divulgativos de calibre: para ver que no somos el único guerrillero en una batalla aislada, sino que estamos interconectados: que en el mundo hay mucho científico loco y apasionado por lo que hace (a pesar de los pesares) y que estamos todos en la brecha. Así que el tercer motivo es el más importante: lo necesitamos para coger fuerza, para pasárnoslo cojonudo (y perdonen la expresión). Y como nos lo vamos a pasar cojonudo, estaremos colaborando en los dos primeros motivos más altruistas: porque, señoras y señores, la ciencia engancha, con la ciencia se disfruta, y con la ciencia podemos (y queremos) cambiar el mundo. Del éxito de Desgranando Ciencia, depende que haya más ediciones, y que se extienda a otros puntos del globo.
Por eso, servidora, viajará toda la noche del 13 de diciembre, camino de Granada. Voy a conocer a mi estupendo equipo de Hablando de Ciencia, voy a pringar en lo que haga falta (talleres, conferencias, o lo que mande Rubén xD) con todas mis energías radiactivas para ver si nuestro mensaje va calando en Granada y en el mundo: estamos entusiasmados con lo que hacemos y pensamos que lo que hacemos tiene un valor sobreañadido. Así que si me queréis conocer en el 1.0 (aunque aviso que soy más aburrida y tímida en persona que cuando me disfrazo de @Ununcuadio) tenemos una cita en Granada antes de Navidades. No sé cómo voy a llegar al trabajo el lunes siguiente, pero sí sé que habrá valido mil veces la pena.
¿Qué me decís? ¿Queréis ayudar a la difusión de la ciencia? Se buscan voluntarios para el evento, y sobre todo andamos buscando financiación. Lo sé, lo de pedir no queda muy bien ni siquiera en un blog, pero les recomiendo que echen un ojo a las recompensas que no solo son invisibles sino muy, muy prácticas. Que, ya me conocéis, y soy muy pesada cuando me empeño en algo, y ahora estoy empeñada en que nos veamos en Granada. ¿Hace o no hace? Y publicarlo en Twitter, en Facebook, G+, mandárselo por e-mail, o contarlo por boca a boca es gratuito también en crisis.
Pinchando sobre el banner accederás al crowdfunding
Uno de los momentos más entrañables de las pasadas vacaciones navideñas, fue quizá cuando logré convencer al sector femenino familiar para que me acompañaran a una de las estupendas actividades que organiza el Club de Amigos de la Ciencia en Pamplona. Y es que ver reír y disfrutar a mis seres queridos con la mayor 'frikidad' del espectáculo Oh!NDAS, cuando en mi día a día en lo que trabajo desde que me metí a científica lo traducen en explicaciones etéreas con nombres aprendidos de memoria... Bueno, hay que experimentarlo para entenderme. Reconozco haber estado un pelín tensa por si no enganchaban, pero los estupendos científicos Oriol Coulomb y Silvano Pi engancharon con la audiencia, y más en concreto con la que me interesaba más. Con mucho humor, conexiones con el pasado para hablar con Tesla, interacción con el público y experimentos con mucha ciencia nos hicieron pasar un rato, para mí inolvidable. Hubo muchos niños voluntarios que prestaron sus dispositivos móviles o su música para ilustrar la naturaleza de esas Oh!NDAS que son más de ciencia que de ficción, y por cada intervención del público, se nos obsequiaba con un rotundo: ¡Tú puedes ser científico!, porque eres muy listo, porque...
Al acabar el show,nos confesaron que parte de la actuación no era verdad, pero que otra parte era pura ciencia y que nos aconsejaban bucear en la guía didáctica para descubrir por nosotros mismos la realidad escondida detrás del espectáculo. Pero la confesión que causó más revuelo en la sala llena de familias fue... que no se llamaban ni Oriol Coulomb ni Silbano Pi... ni eran científicos sino actores... Nos dejaron claro que todos podemos ser científicos: basta que tengamos curiosidad y deseemos entender cómo funciona lo que hay a nuestro alrededor y nos hagamos continuamente preguntas sobre cómo funciona el mundo. Para iniciarse en la ciencia, no hace falta ser un Einstein ni siquiera hacer preguntas complicadas o creativas... A fuerza de preguntarte, irás afinando el mecanismo de pregunta-búsqueda de respuestas, y te aseguro de que te habrás metido en una aventura fabulosa.
Como comienzo te recomiendo la guía didáctica: conocerás una breve biografía de Newton, Einstein, Faraday, Marconi y Tesla. Aprenderás acerca de la física detrás de las ondas de tu móvil, de la Wii y también puedes experimentarlo tú mismo siguiendo las instrucciones. Y para ajustarme un poco a la temática del Carnaval de Física, también se habla del plasma el primer estado de la materia que constituye buena parte de las estrellas y por tanto, de nuestro Sol.
¡Feliz Físico-domingo! Y recuerda: tú también puedes ser científico, porque la Ciencia es Cultura y además es tremendamente divertida. Si estás en Pamplona no dudes en buscar por la web a estos amigos de la ciencia que te lo demostrarán científicamente. Y hay iniciativas similares en otros lugares.
Por lo poco que puedo recordar de mi Secundaria (y no es culpa de que haya pasado mucho tiempo sino de memoria de Dori), una parte principal de la Química que estudiábamos pasaba por la nomenclatura de compuestos, estudiar la tabla periódica y entender el concepto de mol. También se estudiaba un poco de historia para entender el átomo y las distintas representaciones que ha tenido a lo largo de la historia, con suerte se llegaba hasta introducir los rudimentos de la mecánica cuántica en forma de la ecuación prácticamente satánica de Schrödinger. No recuerdo que nadie estuviera demasiado interesado en aprender más química, que parecía de por sí bastante esotérica e incomprensible, lo que era un craso error. Porque si uno no se limitaba a aprender de memoria dónde estaba situado cada elemento en la tabla periódica, y buscaba entender,llegaba a la bonita conclusión de que nada de lo que se enseña es arbitrario ni superfluo: TODO en química tiene una razón de ser, que además, suele ser ingeniosa y elegante. Si uno llega a ese punto, me temo que ya no hay vuelta atrás..., estás irremisiblemente condenado a ser científico, o aún peor a terminar siendo nada menos que QUÍMICO, y esa es una aventura que desearía para todos sin excepción. Los orbitales no son un invento para hacer suspender a los estudiantes de la ESO, ni la tabla periódica existe para que desarrolles la memoria visual. Es cierto que probablemente los libros de texto no favorezcan esta "inmersión" en la ciencia y en concreto en la química, pero ahí entra la misión del profesor y del divulgador científico. Por eso, recomiendo a todos los estudiantes, La cuchara menguantey otros relatos veraces de locura, amor y la historia del mundo a partir de la tabla periódica de los elementos de Sam Kean.
No solo aprenderás filosofía, historia y anécdotas de cada tipo que te darían para saturar el blog de Ismael a base de entradas sobre los elementos, sino que lo más valioso (al menos para mí) del libro es que te proporciona las herramientas básicas para entender (y empezar a ser químico):
[Hablando de la forma de la tabla periódica] "Es un poco como un castillo con un muro desigual, como si los reales albañiles no hubiesen acabado de levantar el lado izquierdo, y dos torres altas en los extremos. Cuenta con dieciocho columnas irregulares y siete filas horizontales, además de una 'pista de aterrizaje' formada por dos filas adicionales que aparecen separadas de la base. El castillo está construido con 'ladrillos' y la primera cosa que no es evidente es que los ladrillos no sonintercambiables. Cada ladrillo es un elemento, o tipo de sustancia, y el castillo entero se derrumbaría si cualquiera de ellos dejase de estar exactamente donde está. (...) La razón de que nos entretengamos con el plano de las paredes del castillo es que las coordenadas de un elemento determinan prácticamente todo lo que tiene de interesante para la ciencia".
¡Toma ya! Alumnos de Secundaria, acaban de tener la lección más importante de química, en la página 19 de este libro, puede que durante el instituto y sus clases y libros no vuelvan a tener una visión tan preclara de lo realmente importante de esa tabla periódica. Kean acaba su libro haciendo un alegato de que si existen civilizaciones alienígenas que un día llegan a nuestro punto azul pálido, deberíamos mostrarles la tabla periódica, porque es lo más importante conseguido por la civilización humana. Bueno, discrepo del señor Kean y eso que soy "fan" de la tabla periódica y aún guardo mi primer ejemplar (de 2ºESO), pero creo que prefiero una tableta de chocolate, el museo de El Prado o un evento tipo Naukas.
Esta es mi querida tabla periódica
Se nota que Sam Kean estudió física, y a mí me ha cautivado especialmente con las explicaciones acerca de la teoría de los números mágicos, los superconductores y mucho más. La parte nuclear me ha sabido a poco, después del muy recomendable Antes de Hiroshima. De Marie Curie a la bomba atómica. También me ha sabido a mal que un repaso a la historia científica, no hable más de alquimia y de Alberto Magno, que es considerado como el padre de la ciencia moderna. Y, sin quitarle ningún mérito al autor, que me ha hecho disfrutar con cada historieta del libro, me ha parecido demasiado básico. Por eso, mi recomendación es para los que se están iniciando, y la persona a quien regalaré mi ejemplar es mi hermana pequeña. Porque sí que me parece la mejor manera de acercarse a la ciencia (y a la tabla periódica más en concreto): descubrir los gases nobles con Platón, el europio en los billetes, los venenos más tóxicos de la tabla, la Guerra Fría berkelio-dubnio, y mucho más. para terminar os dejo con el inquietante vídeo de la cuchara menguante...
Cuenta Platón en su Gorgias que Sócrates quiso conversar con el famoso sofista para averiguar en qué consistía exactamente su profesión, porque así como el médico tiene como fin curar, ¿cuál es la actividad que realiza el sofista? Gorgias se apresura a responderle que él enseñará a sus alumnos el arte de hablar (la retórica) y que los sofistas buscan ante todo el "bien más grande para el hombre", a lo que Sócrates inquiere que cuál es este bien porque el de la medicina y la gimnasia es la salud del hombre, el de la cocina el placer del gusto, etc. Gorgias contesta que lo que él enseña permite convencer al pueblo para gobernar. Sócrates pregunta si enseña lo que es justo o no lo es, y Gorgias reconoce que no, que eso debe el alumno llevarlo aprendido o bien, aprenderlo en otra parte.
Se enzarzan después en una discusión con otro de los presentes porque parece que el objetivo del sofista es llegar a ser poderoso por amistad con los gobernantes, de lo que Sócrates rebate diciendo que si el gobernante es injusto, para ser amigo de él, se requerirá ser injusto a la vez, ya que si fuera al contrario el gobernador se desharía de él. Sócrates relaciona el ser justo con la felicidad, y argumenta por qué ser injusto es mucho peor que padecer una injusticia [supongo que esto era difícil en su época, ¡también en la actual!, y más cuando en teoría pinta muy bonito, pero ¡a ver por qué todos lo hacemos al revés aún sabiendo que no estamos "siendo justos"!]. Intentan demostrarle que está equivocado, nombrando ejemplos de los que han sido buenos y malos gobernantes, a lo que Sócrates se pone a explicar que si la función del gobernante es el bien del pueblo, y no hay mayor bien que la justicia, se deberá examinar si el pueblo tras el mandato de Pericles es más justo o no, llegando todos a reconocer que no lo es.
Aunque haya partes de este Diálogo de Platón que chirríen en nuestros oídos, sin embargo, me parece interesante la última cuestión que he señalado, para aplicar al menos teóricamente a nuestra vida política actual, y es que ¿el mandato de ... nos ha vuelto mejores? ¿Y el de ...? ¿Podemos decir sinceramente que el pueblo español se ha vuelto más tal y tal?
Me temo que se coja por donde se coja, no salimos bien parados. Los profesores de universidad se quejan de que los alumnos llegan cada vez más mal preparados intelectualmente, los de instituto-colegio se lamenta de que no consiguen mantener su autoridad porque los jóvenes son indisciplinados y si les corriges te pueden denunciar prácticamente. Estamos en una fuerte crisis económica en la que los jóvenes se manifiestan por sus derechos [lo cual está fenomenal] pero, curiosamente, no han dejado significativamente de consumir en fiestas nocturnas. El nivel educativo que se exige es bajo, y más aún la respuesta. Tenemos políticos que no han acabado la formación básica, y las universidades repletas de personas que no están interesadas lo más mínimo en estudiar y acabar su carrera: solo en disfrutar que para algo somos jóvenes, y en el día de mañana ya buscaré un empleo aunque viva 20 años del Estado y de mis padres sin aportar un duro. Y el día que me interese encontrar un empleo estable, me mereceré más que ser dependiente en una tienda, puesto que oye, yo tengo estudios universitarios, ¿eh? Hay gente que se está quedando en la calle con un mísero finiquito, y por la edad, no tienen más posibilidades de hallar otro empleo. Cada día, se producen desahucios, y las personas no tienen dónde vivir. Se recorta las pensiones, los sueldos de los funcionarios, la inversión en la investigación,...
De este último punto me parece interesante lo que señalaba Carlos Chordá ayer en su charla del Planetario: los países más ricos invierten más en investigación, y precisamente por eso (y no al revés) son más ricos, ya que el conocimiento nos da riqueza no solo al nivel cultural, que también.
Por ello, me gustaría que reclamáramos CALIDAD EN LA EDUCACIÓN en nuestras manifestaciones de estos días (además de un futuro para cada persona de este país), y sería interesante al acabar un mandato político que realizáramos un pequeño cuestionario para evaluar si ha sido o no buen/mal gobernante: ¿La población es más culta? ¿Tienen empleo adecuado a sus capacidades? ¿Hemos mejorado la educación en todos los sentidos: ética, científica, filosófica y humanista? [Habría que trabajar las preguntas, si me salen decentes se las mandaré al Gobierno ;)]
Así que mi héroe de esta entrada, con superpoderes incluidos, aún está por venir... Yo lo llamo el señor X, jaja [por no llorar, claro está]
Ya hemos hablado en más de una ocasión acerca de la educación: de cómo demostrar que la separación de Letras y Ciencias es bastante artificial y proviene tan solo de la Ilustración, de cómo hacer que la ciencia sea más visual y atractiva: proyectos concretos y de periodismo científico. Nos encantó la aportación de @Quimitube para la I Edición del Carnaval de Humanidades, en la que desarrollaba si la enseñanza de fórmulas es tan, tan importante en Secundaria y en Bachillerato. Por cierto, os recomiendo su fantástico blog en el que no solo hay vídeos explicativos sino que publica post de las aplicaciones de la química: experimentos caseros como la saponificación, química de materiales en el deporte, fuegos artificiales y el "queso de ratón",... No sé si a vosotros, pero a mí me hubiera gustado que me contaran todo esto en clase, así que animo a todos los que vayan a ejercer la enseñanza que tomen ejemplos de su blog, o de los dos de Luis Moreno. Con creatividad, investigación y humor seguro que se puede llegar a la gente joven.
Yo voy un paso más adelante para provocar el debate: ¿son necesarios los libros de texto? Son caros, la mayoría de las veces poco vistosos, aburridos de leer, no siempre rigurosos en cuanto a ciencia se refiere, etc. Las dos patatas de la Química de Secundaria son la formulación química y los famosos modelos atómicos: ¿os acordáis del pastel de pasas de Bohr, el modelo "cosmológico" de Rutherford, y las ecuaciones tremendas de Schrödinger? Un rollo, ¿eh?
No necesariamente. Acabo de leer un maravilloso libro Antes de Hiroshima. De Marie Curie a la bomba atómica de Diana Preston, que cuenta exactamente lo mismo que aprendimos en el instituto, ¡y mucho más! Nos cuenta lo que podría ser un temario para Ciencias del Mundo Contemporáneo (CMC) sobre historia de la ciencia porque empieza tratando a los científicos como personas normales, apasionadas por la investigación, los comienzos de la era atómica, la discriminación por motivos de raza y mujer, la moralidad de la ciencia: ¿debemos o no construir una bomba atómica?, la guerra, los países.
¿Por qué los libros de texto no podrían ser tan amenos como una novela? En esta se explican los modelos atómicos con esquemas y diagramas incluidos. Solo harían falta los problemas de configuración electrónica y listo. Con este libro se pueden tratar todos los temas básicos de la Química que se enseña en esos cursos, y mucho más: se aprende cultura, historia, e incluso ética profesional. Uno puede asomarse a la conciencia individual de genios como Oppenheimer, Bohr, Heisenberg, Rotblat, y muchos más. Quizá soy demasiado idealista pero me parece que no vamos a cambiar el mundo a base de huelgas, sino mejorando la educación y la enseñanza: planteando grandes retos que requieran de grandes decisiones.
Por lo demás, me ha sorprendido como sabiendo más o menos qué iba a pasar y cuál era el final de la historia, ha sido como ver una peli de intriga y suspense: espionaje, planes de sabotaje, ..., ¡buenísimo! Os dejo con la reflexión final del libro:
"La historia, incluso la historia de la ciencia, trata esencialmente sobre las personas: cómo pensaban, cómo pusieron en práctica sus ideas y cómo se relacionaban con su entorno inmediato, así como con la sociedad y con el orden mundial. Todos los que participaron en esta historia (...) poseían la capacidad de actuar de forma individual. Al pensar en la historia, pero por encima de todo en el futuro, no deberíamos despersonalizar las situaciones, sino recordar nuestra responsabilidad individual y las consecuencias para los demás."
A raíz de esta respuesta y de estas otras, he estado pensando en el tema del título de este post... Considero que la separación religión-Estado es un presupuesto necesario para el desarrollo de las dos entidades..., pero también pienso que no lo hemos conseguido aún en pleno siglo XXI y que no lo hemos hecho de la manera correcta. Es decir: queda mucho por hacer y, sobre todo, mucho por mejorar. Como cada vez que me meto a comentar estos temas, digo desde ya que esta es solo mi opinión y no la de la Iglesia o la de algún otro ente... Simplemente es lo que he pensado acerca de esto.
El fin de la Iglesia es puramente espiritual, y lo único que persigue es la salvación de las almas. Para ello, requiere un mínimo de propiedades en las que ejercer libremente sus actividades, igual que toda organización sin ánimo lucrativo necesita de locales.
Ahora bien, la Iglesia es consciente de que no es la única religión que existe en el mundo sino que convive con otras. La separación Iglesia-Estado permite que el Estado Moderno se defina por la pluralidad y la libertad religiosa, permitiendo la convivencia ordenada y tolerante entre ciudadanos de distintas creencias. El problema para algunos reside en que la Iglesia no "está contenta" con esto y "pretende inmiscuirse" en temas de legislación. A este respecto, cabe preguntarse si el Estado no se beneficia de la Iglesia: como organización para fines educativos (colegios de religiosos) y asistenciales (Cáritas y Manos Unidas), y en cambio, desprecia valores de la ética cristiana. ¿Quién tiene razón, el Estado o la Iglesia? La doctrina católica trae consigo una ética propiamente cristiana, en muchos de cuyos puntos estamos de acuerdo creyentes, ateos y agnósticos: no matar, no robar y en general: trata a los demás como quieres que te traten a ti. ¿Por qué en algunos términos estamos de acuerdo y en otros no? La Iglesia establece unas definiciones que ya no son aceptables para la sociedad actual: las palabras "persona", "ley natural" y "dignidad" se han desvalorizado según las creencias personales de cada uno. En ese sentido, se tacha a la Iglesia católica de homófoba, retrógrada, etc.
Pero me parece necesario distinguir ciertos términos: la Iglesia no impone un determinado método político o económico, sí denuncia aquellos que considera dañinos para el hombre y la sociedad como el marxismo o el capitalismo sin ética. Si la legislación de un país coincide con la ética cristiana no se debe a la Iglesia-institución sino a que los legisladores comparten la ética cristiana. La Iglesia indica los patrones de conducta y cada cual hace lo que puede para vivirlos. Detrás de la modificación de la ley del aborto en el supuesto de malformación no está la Iglesia Católica, están personas (católicas o no) que piensan que el aborto no es ético. Y hay que separar los motivos religiosos (que toda vida humana sea sagrada desde la concepción) de los motivos puramente científicos: desde la ciencia, la bioética explica que en la fecundación del óvulo se genera un individuo perteneciente a la especie humana, hecho corroborado por las investigaciones en Técnicas de Reproducción Asistida: al final los métodos naturales se muestran con diferencia los mejores en el inicio de la vida. Si privamos a la Iglesia de voz pública, nos quedamos con una Declaración de Derechos Humanos, fácilmente manipulables en función de los intereses económicos y políticos. Quizá al Estado le sea necesario una organización ética que defienda las cosas por lo que son. Además, curiosamente, los avances científicos están corroborando lo que defiende la Iglesia.
Hay gente en contra de que la Iglesia tenga propiedades. En este sentido, yo apruebo la propuesta de que cuando menos se tenga mejor. Para un futuro, quizá resulte mejor que las catedrales, los monasterios y todas las obras de arte que contengan, pertenezcan al Estado aunque bajo el cuidado de la Iglesia (es interesante leer en Archipiélago Gulag la relación de la confiscación de propiedades de la Iglesia Ortodoxa por los bolcheviques), y así queda justificado que el Estado otorgue dinero para el mantenimiento del patrimonio histórico-cultural. Pero a la vez, debería estipularse que esas propiedades quedan abiertas al culto de los fieles. No soy jurista, así que no conozco la manera de encauzar lo que estoy diciendo.
Otros son acérrimos partidarios de que la Iglesia-institución no reciba ningún dinero del Estado: ¿por qué el Estado ha de pagar los sueldos de los curas y de los Obispos? También aquí estoy de acuerdo: la Iglesia debería asumir el mantenimiento de su personal. Ahora bien, muchas personas de la Iglesia prestan sus servicios a la sociedad ya sea en forma educativa o asistencial, así que habría que evaluar hasta qué punto son, por así decirlo, "personal del Estado", y hasta qué punto el Estado debería pagarles un salario.
Se ha comentado en mi blog que lo que no es de recibo es que el Estado pague a los profesores de Religión. Una vez más, hay que establecer los matices... Si Religión es una asignatura más dentro del elenco de los cursos, ¿por qué han de estar discriminados los profesores de religión? Comprendo que haya personas partidarias de quitar la asignatura, pero me parece un tema peliagudo. Nuestro país, mal que les pese a algunos, es de tradición católica: lo que implica que buena parte de nuestra historia está enraizada con la Iglesia Católica. Quitar religión de los temarios en cierta medida es renunciar a la historia del país. Probablemente, la separación Iglesia-Estado pase en un futuro porque la religión sea de carácter optativo (que ya sé que ya lo es), pero aún en ese caso, los profesores deberían tener derecho a un salario estatal.
En fin, termino ya..., todo esto es opinable, pero me reconocerán que es un tema que debe tratarse con atención por diversos motivos: históricos, culturales, sociales,... Todavía falta mucho camino para lograr una separación Iglesia-Estado que sea beneficiosa para ambos, y claramente hay muchas cosas que cambiar y mejorar. Una vez más, les dejo este vídeo:
Se me permite usar la letra deSiniestro
total para hablar de ciencia y filosofía, y de mis paranoias
científico-literarias, citando no aRaquel Cascales, sino a Alejandro Llano. Pero después, me he dado cuenta de que en
primero de carrera, en Fundamentos de Antropología I, el profesor de esa
asignatura también comentó la canción, así que va un recuerdo a don Juan
Francisco Pozo.
¿Cuándo fue el Gran Estallido?
El Universo en el que vivimos comenzó con el Big Bang, teoría que ha sido corroborada por distintas fuentes científicas. Por ejemplo, aún hoy se puede medir en el espacio una radiación que pertenece a la frecuencia microondas que es lo que se llama "radiación de fondo microondas" y que viene a ser un residuo de la energía que provocó el estallido de toda la masa compactada en un único punto. Además, observamos que las galaxias que rodean a la nuestra se alejan de nosotros, y eso también es una consecuencia de la energía del estallido que lleva a la expansión del Universo. La edad del Universo se estima en unos 13730 millones de años (medida humana y terrestre: es decir, de nuestro planeta alrededor del Sol), pero es una cifra bastante movible (120 millones arriba o abajo) según se investiga en astrofísica.
¿Dónde estamos antes de nacer?
Bien, si reconocemos que nuestro cuerpo es materia, como diría Carl Sagan "somos polvo de estrellas", los átomos que componen nuestro cuerpo, proceden de la fusión de átomos ligeros que forman otros más pesados en el núcleo interno de las estrellas. Como dice el físico Krauss, los átomos de mi mano derecha probablemente procedan de una estrella distinta a los de mi mano izquierda. Esta sería la explicación de una piedra. Si ascendemos en la escala del "ser", nos topamos con el concepto de "vida": organismos capaces de alimentarse, generar a otros individuos y desintegrarse. A escala molecular, seguimos requiriendo de esos átomos estelares pero adaptados en la configuración de moléculas necesarias para la vida: el más importante para la vida (al menos la que conocemos) es el carbono que puede formar cuatro enlaces y adquirir una estructura tridimensional. El carbono, junto con el oxígeno y el hidrógeno forma los glúcidos (fuente de energía para la célula), los lípidos (almacén de energía), las proteínas, y lo que es más importante para la vida: los ácidos nucleicos o ADN y ARN. Cada ser vivo que se reproduce transmite a las siguientes generaciones de su especie una copia de ADN. Así se asegura la continuidad de su especie o puede que debido a mutaciones se genere otra. Podemos observar que la vida sigue una escala de complejidad creciente (o teoría de la evolución) hasta llegar a los hombres. Los hombres somos animales, en concreto primates, que tenemos un cerebro especialmente desarrollado o mejor dicho: con una enorme plasticidad. Por eso, se ha dicho que el ser humano no tiene un hábitat natural como el resto de los animales, sino la capacidad de adaptarse o cambiar su entorno (vivir en casas que forman ciudades, etc.) según sus necesidades.
Si reconocemos que en el hombre no todo es materia y energía, podríamos hablar de todo lo que el ser humano es capaz de hacer bueno y malo con esa enorme herramienta de la plasticidad de su cerebro. Ahora bien, está demostrado que sin una base orgánica, precisamente el Sistema Nervioso, el hombre queda reducido a vida animal o vegetal. Es decir: utiliza las leyes de la física de partículas y los compuestos químicos que actúan como neurotransmisores entre las neuronas del cerebro para pensar, y por la mecánica cuántica somos capaces de pensar dos cosas a la vez (por ejemplo en dos idiomas). La cuestión está en: ¿reconocemos que el pensamiento es inmaterial aunque esté sostenido por las leyes que rigen la materia? Si la respuesta es no, venimos de una larga evolución aún inexplicable para el hombre porque se trata de conocer el inicio del Universo, de la vida y del desarrollo del cerebro humano. Probablemente la ciencia encuentre respuestas, aunque quizá resulta que estas respuestas no satisfacen... y quizá es porque nos hemos planteado mal las preguntas existenciales. Si la respuesta es sí, podríamos deducir que tenemos un "principio vital espiritual" y definiríamos al hombre como un "espíritu encarnado": un curioso ser que está formado de espíritu y materia y que no sería tal sin ninguna de las dos.
Eso nos puede llevar a preguntarnos por las causas no solo de los átomos de nuestro cuerpo, sino del espíritu que anima el cuerpo. Podríamos, siguiendo las vías de Santo Tomás de Aquino, deducir que se requiere un Ser espiritual que sea Causa Incausada del alma humana. Acabaríamos buscando la respuesta a por qué estamos aquí en una religión, para conocer a ese Ser que nos ha dado el ser.
¿Dónde está el eslabón perdido?
Lo más curioso de la teoría de la evolución es que carecemos de fósiles intermedios que permitan conocer el cambio de una especie a otra. Sabemos que procedemos de otras especies por comparación de nuestros genomas, pero algo más ha tenido que intervenir para que dentro de un número infinito de probabilidades las cosas hayan salido de esta manera y no de otra. Interviene la selección natural (solo sobreviven los más aptos), interviene el ambiente de manera que se desarrollan los fenotipos (la expresión física de la genética) más adecuados. En cualquier caso, la idea de eslabón de una cadena se ha quedado anticuada, y ahora se habla más de "evolución ramificada" tal que así:
Parece que venimos de África, y que tenemos varios antepasados homínidos que fueron contemporáneos. No soy experta en el tema, pero pueden curiosear aquí. Y podemos proponer a los de Siniestro que cambien la letra... ACTUALIZACIÓN: Como Oscar HR y Leti me han hecho notar, mis conceptos de evolución distan de ser correctos (son más bien anticuados). Hasta que me pueda poner a redactar "bien", les dejo un enlace muy bueno (que remite a un montón de enlaces) que quizá se lo expliquen mucho mejor: Hablando de Ciencia
Mi conclusión es que quizá haya unos pocos que nazcan, pero la mayoría "nos hacemos" a lo largo de la vida. No sé, pienso en mi caso por ser el que más conozco: cuando era pequeña, todo me venía dado. Iba al oculista y después de maltratarme con las dichosas gotitas, me decía tienes un ojo vago, y me mandaba llevar parche y ponerme gafas porque según ella yo no veía la pizarra. Iba al dentista y me decían (otro maltrato) y me decían tiene mordida cruzada, tiene que llevar aparato, y me lo hicieron y llevaba la caja siempre colgando... Me dijeron: eres zurda. Y yo no me quejé. Ahora bien, si en el colegio me preguntaban: ¿Eres zurda?, yo no sabía qué contestar porque no sabía que significaba eso ni que tenía de especial o de malo.
Supongo que la curiosidad se despierta al leer. A mí, mi padre, me lo inculcó desde que fui capaz de juntar cuatro letras, y me vi leyendo libros (sin enterarme de nada) solo porque sabía leer. Luego, me engancharon las historias, y me volví devoradora de libros: los Hollister, los Cinco, Torres de Mallory, la saga del indio Winnetou de Karl May, y todas las de Emilio Salgari. La mayoría de mis fantasías infantiles están pobladas de caballeros porque había una serie en TV del príncipe Valiente, y yo quería ser chico y ser caballero de la Mesa Redonda y ser el mejor con la espada (o el palo). Por leer, leía hasta la etiqueta del jabón del baño en distintos idiomas, y también vidas de santos. Creo que ahí se manifestaba mi naturaleza, un tanto morbosa, porque me interesaban los relatos de martirio o las descripciones de torturas de piratas en Salgari... El Señor de los anillos y Harry Potter marcaron un antes y un después: mis caballeros de Camelot, fueron sustituidos por elfos o por magos.
"Mamá, ¿hay una carrera que sea solo literatura?", y decidí estudiar Filología. Pero en Secundaria apareció la Química en mi vida, y también la poesía: se me iba de las manos. Ganó la Química y me matriculé en esa carrera (confieso que mi cuarta opción, justo detrás de Farmacia, seguía siendo Filología). Leer era lo mejor que tenía, y mis estudios me resultaban bastante aburridos, así que la lectura se adueñaba de mi tiempo de estudio, por lo que tomé una decisión radical: No más libros hasta verano (y si apruebas todas, claro). El verano me cundía para estudiar y para leer todo lo que cayera en mis manos hasta empezar el nuevo curso.
Y no sé cómo ni cuándo, me volví friki del todo... ¡Me encantaba la Química, me apasionaba la Química! Acabé la Licenciatura con una pregunta: ¿por qué? ¿Por qué todo? Me encontré leyendo las etiquetas de los productos químicos del laboratorio pero también de mi casa (al fin y al cabo, todo lo material es química), haciendo mis deducciones, interesándome por esto o lo otro... A veces mis preguntas transcienden la ciencia (a mi modo de ver), pero me interesa casi todo. Desde el verano pasado ya solo leo clásicos (Dickens, Victor Hugo, las hermanas Brönte, Delibes, Shakespeare, Homero), y confieso que si todo el rato manifestara mis dudas, sería imposible vivir conmigo. Pero gracias a Dios, tengo acceso a una base de publicaciones científicas, Internet, los blogs que sigo, el periódico,... Antes solo me intrigaba el diccionario, ahora me intriga más o menos todo lo que leo. Siempre quiero más respuestas para encontrarme más preguntas.
Y me encanta la investigación científica. Disfruto echando horas con los aparatos, e intentando solucionar mis problemillas de cada día con los equipos. Aviso a los futuros científicos: ¡cuidado, engancha y mucho!