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23 septiembre 2025

Desde el barro #43 La vida mesclada amb ells

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy cuarenta y siete semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". 

Y me lo he recordado cada semana los martes de la mejor forma que se me ha ocurrido.

Cuando empecé Desde el barro no sabía cuánto iba a durar: hasta que se me acabaran las ideas o se agotara el material sobre memoria, recuerdos, olvido... El material fue disminuyendo, sí, pero aún iban saliendo ideas, canciones... Sin embargo, desde verano me cuesta más encontrar el hueco para ponerles orden, para volcarlas aquí con un poco de sentido. Así que mi propósito era llegar al aniversario y cerrar este "proyecto". Al final, resulta que septiembre se está haciendo largo y no veo que pueda seguir el ritmo. Por eso, me despido este martes con el poema que quería usar el 28 (martes previo al aniversario de la DANA): El silenci dels morts de Joan Vinyoli. 

Aunque Desde el barro eche la persiana, no nos olvidemos de lo que pasó. Justo el domingo me llegaba un email de una librería afectada que agradecía el haber comprado libros y que nos seguía pidiendo el favor de seguir comprándoselos a ellos (con el mismo precio que las grandes plataformas) para mantener en pie su negocio. No nos olvidemos de que esto no ha terminado. 

Vivamos, como dice Vinyoli, pacientment, contemplativament, la vida mesclada amb ells (els morts de la DANA y también los supervivientes).

Foto de Viktor Keri en Unsplash


EL SILENCI DELS MORTS


La terra cobra el delme. No parlem,

però, dels morts i fem-nos lentament

al pensament que alguna cosa d’ells

és molt a prop.

                        Visquem-ne acompanyats

com si només ens departis una paret de fum

que priva sols de veure’ns. Llur silenci

se’ns fa sensible, de vegades,

intensament, en un record.


No deixis de voltar-te

de les seves imatges. Cada dia

posa’ls flors al costat, per si poguessin

sentir la flaire de les roses.

                                           Què sabem de cert

de llur manera d’esser? Preservem les coses

que van tocar, deixem-les allà on eren,

quietament. I potser un dia

se’t manifestaran.

                            I si no ho fan, espera

pacientment, contemplativament,

tota la vida. Viu la teva vida

mesclada amb ells.

                               Usa dels morts així.



01 julio 2025

Desde el barro #33 Hoy es siempre todavía

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy treinta y cinco semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

Hoy es siempre todavía de Antonio Machado dice Luis Caparrós Escalante que:

es un brevísimo poema de Nuevas canciones, en un solo espesísimo verso.

A mí este poema mono-verso me lo descubrió Laura Morrón, así que lo llevo prendido a ella sin remedio.

Hoy es siempre todavía
Imagen vía SoriaNoticias


Este martes (me) recuerdo, con Machado, que:

Hoy es siempre todavía para todas las personas que perdieron a alguien el 29 de octubre.

Hoy es siempre todavía para los que salvaron su vida, pero vieron y escucharon tanto esa noche.

Hoy es siempre todavía para quienes han tardado meses en tener un sitio al que llamar hogar o un medio de transporte con el que ir al trabajo.

Hoy es siempre todavía para las ayudas prometidas que no acaban de llegar.

Hoy es siempre todavía para las voces que claman y son ignoradas.

Hoy es siempre todavía para los que acudieron a ayudar y se trajeron, además de los zapatos y los pies, el corazón embarrado.

Hoy es siempre todavía.


17 junio 2025

Desde el barro #31 Anciana recién nacida

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy treinta y tres semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

¿Quiénes somos cuando ya no recordamos quiénes somos? ¿Somos quiénes fuimos? ¿Somos quiénes somos ahora? ¿Somos una mezcla? Y, si es así, ¿es la mezcla de lo bueno, de lo malo,...?

Parecía una anciana recién nacida, describe Gabriel García Márquez en Cien años de soledad. Y creo que sí, que así recuerdo a mi bisa(buela): como una anciana recién nacida. Y creo ver también como mi abu coge carrerilla hacia ese mismo estado del ser.

Bibiana Collado tiene en su El recelo del agua una serie transversal de poemas en torno a María y su hija, que a mí me ponen los pelos de punta. Dice el primero que
La niñez, altiva, es la única
que persevera en su memoria.
Otra vez una anciana recién nacida... Aunque, mi poema favorito es María II que comparto a continuación aprovechando la cercanía del Corpus. Porque pienso en que esas ancianas recién nacidas a veces son las que de verdad entienden las cosas, como mi abu y como la María protagonista en El recelo del agua

Por ejemplo, me contaba mi hermana que le preguntaron a mi abu en marzo que por qué estaban allí. Mi abu se quedó pensativa mirando por la ventana. Cuando nadie esperaba respuesta dijo: estamos... (pausa) porque nos queremos. 

Quizá deberíamos escuchar más a estas ancianas recién nacidas y sus respuestas a nuestras grandes preguntas sin respuesta sobre la DANA, sobre la misma vida...

Imagen de Susi en la concentración del 9 de marzo de 2025 de Alcem la Veu València Creients i feministes per una Esglesia en igualtat




MARÍA II

Tibi post haec, fili mi, ultra quid faciam.
Inscripción visible en el vestíbulo del
Real colegio seminario de Corpus Christi.
EL PATRIARCA. Valencia


LA claraboya rompe
la estragada penumbra
de ha habitación del fondo.
Y su cuerpo nonagenario
acuartela la luz
con la tenacidad de su estatismo.

El sonido de la bandeja,
de pronto, la perturba
-un leve parpadeo lo señala-.
La hija se acerca despacio
y la enfrenta al ajeno hábito de tener hambre.

Se acerca, parte el pan
y se lo da diciendo:

Coma madre, que apenas
ha probado bocado.
Después, le llena la copa
y se la da diciendo:

Beba usted despacito,
no se vaya a atragantar.

Después de limpiarle las comisuras
se sienta en una silla a poca distancia.
Hace ya cuatro años
que dejó de reconocerla.

María, en un murmullo, responde:
Amén.

03 junio 2025

Desde el barro #29 Amapolas

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy treinta y una semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

En mayo compartía una de las primeras cartas que le escribí a mi abu y hoy quería hacer lo propio con una de las más recientes. No tiene fecha en mi libreta, pero calculo que puede ser de octubre de 2024, antes de la DANA. Recoge una historia que me desveló la lectura del primer libro de Rosa Porcel sobre las amapolas y el poema In Flander fields. Leo en la Wikipedia que se utilizó con fines propagandísticos en la guerra, cosa que no me hace especial ilusión... Aunque es verdad que también podemos interpretar esa antorcha que nos lanzan tantas víctimas mortales en conflictos bélicos sin sentido como nuestra obligación de trabajar por la paz.

Red Poppy, 1927 de Georgia O'Keeffe (vía)


Querida abu:

He pensado que... igual necesito un broche o similar de amapola. Y dirás, ¿qué mosca le habrá picado ahora a mi nieta?, ja, ja, ja.

Te cuento: estoy leyendo a una de mis amigas divulgadoras, Rosa Porcel. De primeras no parece que Eso no estaba en mi libro de botánica tenga mucho que ver contigo o el alzhéimer..., aunque estoy segura de que Rosa ¡con conocimiento de causa! me desmintiría.

El caso es que, a pesar de que lo que leo no tenga relación directa, ando ojo avizor de citas sobre memorias o recuerdos. Y ayer tropecé con la historia de la amapola en el Remembrance Day (el día del Recuerdo) o Poppy Day (día de la Amapola).

Se conmemoran las muertes de los militares fallecidos en la I Guerra Mundial. La amapola proviene del poema del teniente coronel John McCrae, dedicado a su amigo el teniente Alexis Helmer el día siguiente de su muerte.

Te copio el poema e intento hacerte una traducción del inglés. Se llama In Flanders Fields (En los campos de Flandes):

In Flanders fields the poppies blow
Between the crosses, row on row,
That mark our place; and in the sky
The larks, still bravely singing, fly
Scarce heard amid the guns below.

We are the Dead. Short days ago
We lived, felt dawn, saw sunset glow,
Loved and were loved, and now we lie,
In Flanders fields.

Take up our quarrel with the foe:
To you from failing hands we throw
The torch; be yours to hold it high.
If ye break faith with us who die
We shall not sleep, though poppies grow
In Flanders fields.


En los campos de Flandes, las amapolas florecen 
fila tras fila, entre las cruces,
que marcan nuestro lugar; y en el cielo
las alondras, todavía cantando con valentía, vuelan,
aunque apenas se escucha por el fragor de las armas .

Somos los Muertos. Hace pocos días
vivíamos, sentíamos el amanecer y veíamos el brillo del atardecer,
amábamos, éramos amados y ahora yacemos,
en los campos de Flandes.
Continuad nuestra lucha contra el enemigo:
recoged la antorcha que lanzan nuestras manos caídas;
vuestra es para mantenerla en alto.
Si rompéis la fe de los que morimos
nunca dormiremos, aunque crezcan las amapolas
en los campos de Flandes.

Así que los ciudadanos de la Commonwealth (Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) llevan un broche de amapola el Remembrance Day, y también se encuentra en tiendas, monumentos y en la Torre de Londres con 888 246 rosas de cerámica.

Yo leí el poema como si lo hubieras escrito tú encomendándome luchar contra el alzhéimer, recogiendo la antorcha de tu vida y recordando que, hace no tanto, sabías quiénes éramos y podías leer, prepararte charlas del Papa, rezar y hacer sopas de letras en la "tables" (tablet). No soy fan de emplear las metáforas bélicas para hablar de la enfermedad. En cualquier caso, sí veo como un trabajo necesario seguir estudiando e informándome y continuar, también, buscando la mejor manera de comunicarme contigo.

Y además, resulta que la amapola es una flor que me encanta. Desde niña me fascina su color y su forma tan delicada, tan... perfecta. No me pude resistir a arrancar una que crecía en el camino durante alguna excursión de mi infancia.

Me enfrenté a una desilusión inmensa de que se fuera pochando por momentos, perdiendo esos pétalos que me parecen tan bellos. Resulta que crece entre las hierbas en casi cualquier lado (o eso me parecía a mí), pero arrancada se marchita rápidamente.

Podría escribir una especie de alegoría sobre cómo la belleza se puede contemplar en libertad y, sin embargo, no se la puede tener en propiedad sin destruirla... Creo que prefiero quedarme con lo efímero de la amapola, como tu vida y también la mía, llenas de pasión y de belleza a pesar de todo o puede que precisamente por ser efímeras.

Te quiero mucho, abu. Un abrazo enorme,

Tu nieta mayor, Dolores

13 mayo 2025

Desde el barro #26 Te quiero pura, libre, irreductible: tú

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veintiocho semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

Estos días Valencia ha celebrado la fiesta de la Virgen de los Desamparados, patrona de la ciudad. Su tapiz floral de 2025 ha incluido a los voluntarios de la Dana. Así que, por ambas cosas, me parecía que se merece un Desde el barro...

Vía

Todos los años por estas fechas circulan por WhatsApp alguna que otra foto de la talla de la Virgen de los Desamparados "sin vestir", que a mí siempre me resulta más bonita.


Por curiosidad, busqué la imagen de la Virgen de Covadonga "sin vestir" y resulta que también me parece preciosa así.


Vía Pinterest de Razielo PH

Así que me planteaba qué manía tenemos en vestir, "enriquecer", disfrazar, ¿ocultar? Y se me venían a la mente los versos de Pedro Salinas en La voz a ti debida: Te quiero pura, libre, / irreductible: tú.

Para vivir no quiero
islas, pala decios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo».

Luego encontré este artículo de Montserrat Escribano donde me gusta cómo usa el verbo colmatar: historia mariológica que se ha ido colmatando a lo largo del tiempo en torno a su figura.

Escribe Montserrat Escribano:

Aquella mujer joven de la que se esperaba solo lo previsto interrumpió el tiempo dado y fue el kairós de la divinidad. María de Nazaret con su sangre, leche, cuerpo y deseo fue encarnación de lo imposible, de lo incómodo y de lo que desestabiliza. Su propuesta vital sigue siendo hoy una invitación para que sigamos sobresaltadas: ¡Hágase!

La verdad es que me cuadra que la María del Evangelio de Lucas se despoje de los trajes, señas, retratos, nombres, rótulos, historias, y se levante y ponga en camino de prisa hacia la zona cero de la Dana a despejar calles, quitar barro y lo que hiciera falta. Una María que en este Evangelio proclama en el Magníficat que su Dios derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos colma de bienes y a los ricos despide vacíos.

El grupo Elevation Worship canta en Same God (Mismo Dios): I'm calling on the God of Mary whose favour rests upon the lowly (Yo clamo al Dios de María cuyo favor está con los humildes). Y con su canción cierro estos breves apuntes sobre la patrona de Valencia.




22 abril 2025

Desde el barro #23 Hace falta un Dios que exista al margen del tiempo

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veinticinco semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

Hemos entrado en la Pascua (parece que este año coincidimos la Iglesia de tradición romana con la ortodoxa) y, aunque ayer nos enteráramos del paso al Padre del papa Francisco (¡o puede que incluso con más sentido por esto!), lo que me pide el cuerpo es compartir las citas que tengo guardadas que hacen referencia a la memoria o el recuerdo y a Dios. Y, por cierto, ¡feliz Pascua de Resurrección!

Elijo para empezar la novela de Graham Greene El final del affaire que me prestó mi hermano hace un tiempo y que me encantó:
Hace falta un Dios que exista al margen del tiempo para que pueda recordar cómo eran las cosas antes de que cambiasen por completo.

Continúo con Chesterton en Manalive, uno de mis libros favoritos, que introduce otro tema que asocio con la memoria: la nostalgia o añoranza.

-Mi abuela- dije bajando el tono de voz- habría dicho que todos somos exiliados, y que no hay casa terrena que nos pueda curar de la santa añoranza que nos prohíbe el descanso.

Sigo con san Juan de la Cruz en Suma de la perfección. Esta cita me salió al encuentro en Francia en un escaparate, aunque no soy capaz de recordar exactamente la localización... (¿pudo ser paseando por el pueblo de Cluny?):

Olvido de lo criado,
memoria del Creador,
atención a lo interior
y estarse amando al Amado.

 Y acabo con la cita que incluye Snowdon al inicio de un capítulo de su muy recomendable Aging with Grace, libro en el que relata de forma divulgativa el Nun Study. Se trata de uno de los mayores estudios poblacionales de la enfermedad de alzhéimer con 678 monjas participantes. De hecho, en la versión en español, han traducido el título a 678 monjas y un científico. Me la compartió mi hermana Carmen (la foto de su ebook es suya):



08 abril 2025

Desde el barro #21 Donde habite el olvido

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veintitrés semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

Después de compartir la intro del libro Donde habite el olvido de Luis Cernuda y la Rima de Bécquer de donde toma ese verso, creo que tocaba compartir también el poema de Cernuda bajo ese título. Al final donde habite el olvido es el lugar hacia el que nos dirigimos y donde nos encontraremos: al cabo de unas pocas generaciones que nos sobrevivan, nadie se acordará de quiénes fuimos. Mi hermana Carmen y yo lo comentamos de vez en cuando. Y es una idea con la que estamos en paz. 

A mí me gusta pensar en decirle a mi abu (que no se acuerda de haberme olvidado), Abu, tú espérame donde habite el olvido. Hoy también, como cada martes, amplío mi pensamiento para incluir en mi vida diaria la memoria de las víctimas de la Dana del pasado 29 de octubre.

Me parece que esta foto con mi abu no la había compartido en el blog (sí en otras redes...). Mirando cómo nos miramos mi abu y yo, me resulta fácil transitar juntas por ese olvido que seremos (que ya somos, según Jorge Luis Borges).



DONDE HABITE EL OLVIDO (Luis Cernuda)

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

01 abril 2025

Desde el barro #20 ¿Adónde voy?

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veintidós semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

No sabía (o no recuerdo haber olvidado) que Donde habite el olvido de Luis Cernuda viene de un verso de la Rima LXVI de Gustavo Adolfo Bécquer. Y la verdad es que también me ha parecido muy apropiada para esta serie en torno a la catástrofe de la DANA. Aparte que me llega mucho ese "Adónde". Precisamente, hace poco le leí a Elisabeth Johnson en Rico en misericordia que, a veces está bien prescindir del nombre "Dios" y usar el más arcano "Adonde". Así que yo también me pregunto ¿adónde voy?, después de veintidós semanas tras la DANA y veinte entregas de Desde el barro... ¿adónde voy?


Adónde es un término que usa Elisabeth Johnson para referirse a Dios en su libro Rico en Misericordia
Imagen vía


RIMA LXVI (Gustavo Adolfo Bécquer)

¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura;
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.

¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas;
en donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.

18 marzo 2025

Desde el barro #18 El recuerdo de un olvido

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veinte semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

Hoy traigo a este blog la intro de Luis Cernuda a su Donde habite el olvido [1932-1933], tal como aparece en el ejemplar que tengo (creo que ahora mismo por Pamplona...) de La realidad y el deseo. Con ella sigo reflexionando sobre el olvido y la memoria: que el amor no desaparezca y que no quede todo mi Desde el barro en solo el recuerdo de un olvido.

Vía Goodreads


Como los erizos, ya sabéis, los hombres un día sintieron su frío. Y quisieron compartirlo. Entonces inventaron el amor. El resultado fue, ya sabéis, como en los erizos.

¿Qué queda de las alegrías y penas del amor cuando éste desaparece? Nada, o peor que nada; queda el recuerdo de un olvido. Y menos mal cuando no lo punza la sombra de aquellas espinas; de aquellas espinas, ya sabéis.

Las siguientes páginas son el recuerdo de un olvido.

04 marzo 2025

Desde el barro #16 Tenemos que hablar de muchas cosas

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy dieciocho semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

Cambio mi "programación" Desde el barro por... la vida... y la muerte. El viernes falleció mi primera abuela valenciana, que nos adoptó al conocernos y que nos ha dejado muy "huérfanas". Sé que no hay nada más tópico que usar la Elegía de Miguel Hernández al amigo Ramón Sijé, que además no es la primera vez que empleo para estos fines... Será que pasé dos Semanas Santas en la tierra del poeta (ya veis que no es la primera vez que este poema irrumpe en el blog). O será lo que sea, pero, una vez más, me he quedado con demasiadas ganas de hablar de muchas cosas con ella. Así que le pido prestado a Miguel Hernández su elegía para recordar a mi primera abuela valenciana. Sirva también para llorar las 224 muertes evitables de la DANA del 29 de octubre de 2024 que dejaron también tantos tenemos que hablar de muchas cosas.


Este verano sus nietas de verdad cumplieron su sueño de toda la vida de volar en globo. A nosotras, sus otras nietas (las adoptadas o las niñas) nos compartió su emoción previa al día de la aventura. Esta foto es de ese vuelto tan especial para ella.


(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.


11 febrero 2025

Desde el barro #13 Muerte de unos zapatos

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy quince semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

Hoy quiero fijarme en los zapatos, zapatillas, botas y demás calzado de los voluntarios que acudían en masa a la zona cero. Quiero recordar esa "locura" de que las botas de agua de caña alta estuvieran agotadas en toda Valencia y los ingenios de la gente que se forraba las piernas con bolsas de basura para suplir el desabastecimiento. Después, volvían a estar disponibles cargamentos inmensos de botas en Decathlon o las tiendas bazar de los barrios. A mí me impresionaba sobre todo salir temprano para ir a trabajar y ver parejas de voluntarios con sus botas sucias de barro de días previos. También volver a casa y cruzarme con otros derrengados y cubiertos de barro hasta las cejas. Por no hablar del calzado que fue solo una vez: las zapatillas que llevó Carmen acabaron finalmente en la basura.

Así que me parece que el canto de Jorge Guillén por la Muerte de unos zapatos es una bonita manera de rendir homenaje al calzado de los voluntarios. Reconozco que otro motivo de compartir este precioso poema tiene que ver con una futura entrada Desde el barro... y hasta aquí puedo leer de momento...

Voluntarios en Paiporta, Valencia. Firma Europa Press (vía elEconomista.es)


MUERTE DE UNOS ZAPATOS (Jorge Guillén)

¡Se me mueren! Han vivido

Con fidelidad: cristianos

Servidores que se honran

Y disfrutan ayudando.


Complaciendo a su señor,

Un caminante cansado,

A punto de preferir

La quietud de pies y ánimo.


Saben estas suelas. Saben

De andaduras palmo a palmo.

De intemperies descarriadas

Entre barros y guijarros.


Languidece en este cuero

Triste su matiz, antaño

Con sencillez el primor

De algún día engalanado.


Todo me anuncia una ruina

Que se me escapa. Quebranto

Mortal corroe el decoro.

Huyen. ¡Espectros zapatos!


28 enero 2025

Desde el barro #11 No quiero pasar por olvido lo descuidado

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy trece semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

Que aqueste no acordarme no es olvido/ sino una negación de la memoria. Son dos versos de sor Juana Inés de la Cruz que conocí gracias al poemario El recelo del agua de Bibiana Collado. Van pasando los días, las semanas y empiezan a ser meses desde el 29 de octubre, así que no se me ha ocurrido nada mejor que compartir el soneto completo del que provienen los versos y proponerme luchar contra la negación de la memoria porque no quiero pasar por olvido lo descuidado.


Detalle del retrato de sor Juana Inés de la Cruz hecho por Miguel Cabrera c. 1750, óleo sobre tela, Museo Nacional de Historia (vía Wikipedia)


NO QUIERO PASAR POR OLVIDO LO DESCUIDADO (Sor Juana Inés de la Cruz)

Dices que yo te olvido, Celio, y mientes
en decir que me acuerdo de olvidarte,
pues no hay en mi memoria alguna parte
en que, aun como olvidado, te presentes.

Mis pensamientos son tan diferentes
y en todo tan ajenos de tratarte,
que ni saben si pueden agraviarte,
ni, si te olvidan, saben si lo sientes.

Si tú fueras capaz de ser querido,
fueras capaz de olvido; y ya era gloria,
al menos, la potencia de haber sido.

Mas tan lejos estás de esa victoria,
que aqueste no acordarme no es olvido
sino una negación de la memoria.

07 enero 2025

Desde el barro #8 Ya somos el olvido que seremos

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy diez semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

Y puesto que esto es un ejercicio contra el olvido, qué mejor que reflexionar sobre qué es el olvido y qué es la memoria... Por eso, este martes comparto el poema Epitafio de Jorge Luis Borges. Lo descubrí con la lectura de El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince y la verdad es que me gusta mucho. Comparto al mismo tiempo mi imagen favorita del 2024: estos jóvenes voluntarios cubiertos de barro y polvo de la DANA y, sin embargo, sonrientes.



Ya somos el olvido que seremos.

El polvo elemental que nos ignora

y que fue el rojo Adán y que es ahora

todos los hombres y que no veremos.


Ya somos en la tumba las dos fechas

del principio y el término. La caja,

la obscena corrupción y la mortaja,

los ritos de la muerte y las endechas.


No soy el insensato que se aferra

al mágico sonido de su nombre;

pienso con esperanza en aquel hombre


que no sabrá que fui sobre la tierra.

Bajo el indiferente azul del cielo

esta meditación es un consuelo.


02 noviembre 2024

Diez cosas que me salva(ro)n la vida + un bonus track

La verdad es que todos los valencianos y los que vivimos en la terreta solo tenemos una cosa en la cabeza... Sin embargo, como ya tenía esto escrito por mi cumplevida, le doy al botón de publicar.


No he resuelto mi duda lacerante. Puede que nunca lo haga… Así que para mi decimotercer cumplevida se me ha ocurrido compartir, por si sirviera a mis hermanos en la sombra, aquellas cosas que a mí me salva(ro)n la vida hace 13 años, el día que no morí.

La primera es muy obvia: la terapia farmacológica y la psicoterapia (en concreto, la reestructuración cognitiva). Aquí es un momento perfecto para dar las gracias, una vez más, a mis increíbles psiquiatra y psicóloga que, como escribí en los agradecimientos de mi tesis eterna, están siempre disponibles y no permiten que pierda el rumbo ¡incluso en un doctorado!


Bueno, la segunda también es muy obvia: las relaciones tanto familiares como de amistad. Y, sé que esto no es para todo el mundo, pero al final estoy hablando de mi propia experiencia y en mi historia también la relación con lo trascendente (o El Trascendente) ha sido cimiento ante el colapso total de mi existencia: forma parte de mi identidad y negarlo es no aceptarme ni quererme.


La tercera, el blog. ESTE blog. En el que llegaba a publicar varias entradas al día: ¡cuatro el día que acabé en Urgencias e ingresando en Psiquiatría! Pasé 26 días en planta en los que publiqué un total de ¡28 entradas!: (a)poesía, reflexiones, divulgación científica… Creo que se puede decir que me sostuvo en una de las peores épocas de mi vida.


La cuarta, la poesía. Volví a leer poesía, algo que había dejado de hacer en la adolescencia. También comencé a vomitar mis sentimientos en formato verso (mis apoesías). ¡Y, por supuesto, la literatura en general! Qué le voy a hacer, soy un ratón de biblioteca desde que aprendí a leer, y leo y leo sin parar.


La quinta, Twitter, como mi red social por excelencia. La de buenos ratos y amigos que me brindó la era pre-Musk.


La sexta, la divulgación. Por fin me lancé a contar por qué me gustaba la ciencia y qué tenía de tan apasionante y bella. Este blog, Twitter, los eventos presenciales me han regalado tanta VIDA que no sé cómo condensarla en palabras.


La séptima, dejar (un poco) de lado mis temores y atreverme con pequeños retos (grandes para mí, para que vamos a engañarnos…). Desde el carnet de conducir, a pesar de que no haya vuelto a conducir después del examen (queda aún mucho trauma). Hasta dar charlas cada vez delante de un público más numeroso. También cosas más prosaicas como hacer nuevas amistades y aprender a cambiar mi punto de vista sobre el mundo.


La octava, dedicar tiempo a averiguar qué cosas me gustaban. Por ejemplo, la música: nunca me había planteado qué música me gustaba de verdad. Y llegó el indie a mi vida: Love of Lesbian, Supersubmarina, Vetusta Morla, Manel,... con los primeros conciertos a los que asistí. Fue la temporada en la que me enganché a una serie de TV por primera vez (gracias NCIS por tanto jajaja).


La novena, empezar a quererme. Abrazar a la friki que llevo dentro y dejarle sacar todo su potencial (para, entre otras cosas, explicar los fluidos comprimidos con Superman, o Supercrítico para los amigos). ¡Oh!, y dejar sacar toda la tontería a mi niña interior (preguntadle a Carmen por mis locuras diarias). Más importante aún: experimentar la gratuidad de que me quieran por quién soy, sombras incluidas.


La décima, empoderarme de mi enfermedad o trastorno para que no me defina en negativo. Soy una superhéroe, como una de cada cuatro personas. He tocado fondo varias veces, he luchado contra toda esperanza (queriendo creer sin ser capaz de hacerlo que para mí también habría un “y vivieron felices”), me he levantado y me he vuelto a caer, he dado vueltas en la misma rueda y sigo aprendiendo todos los días a vivir conmigo de una forma más sana.


Incluyo la última cosa como bonus track porque no formó parte de la recuperación de mi primer episodio depresivo. Sin embargo, me acompañó en el descenso a las profundidades de una recaída y también en la lenta escalada a la normalidad. Postcrossing y amigos postcrossers, no sé qué habría hecho sin vosotros.

06 enero 2023

La Epifanía de Florentino Ulibarri

Justo después de Reyes de 2022, tropecé con este poema de Florentino Ulibarri y me pareció muy inspirador y que, además, entronca muy bien con el que compartí el año pasado de Carlos Pujol. Por aquí lo dejo como felicitación de esta fiesta de Reyes:


No localizo la fuente de la imagen :( Si alguien lo consigue, actualizo y quedaré agradecidísima



TAMBIÉN LLEGARON MUJERES SABIAS


Y aunque no lo digan las crónicas,

también llegaron mujeres sabias

desde los cuatro puntos cardinales.

El fuego ardía en su seno

mucho antes de ver la estrella en el cielo.

Caminaban en oscuridad fiándose

de que la tierra se iluminara cada noche

con la luz de las lucernas más humanas.


Llegaron mujeres sabias

libremente y por propia autoridad,

sin ocultarse y desafiando las costumbres,

sin pedir permiso a ningún rey,

siguiendo sus intuiciones y sueños

su anhelo y el ritmo de su corazón,

cantando canciones de esperanza

y abriendo camino a la dignidad.


Llegaron en silencio, de puntillas,

sin ruido, sin parafernalia,

sin provocar altercados ni miedos,

sonriendo a todos los peregrinos.

Llegaron de forma contracultural,

no les quedaba otro remedio.

Nadie levantó acta con sus nombres,

pero dejaron huella y recuerdo imborrable.


Llegaron y trajeron regalos útiles:

agua que limpia, fuego que ilumina,

pan de la tierra y leche de sus pechos.

Llegaron con mantas para envolver,

frutos secos para compartir,

aceites para curar y ungir

y nanas tiernas en sus gargantas

para alegrar y dormir al que iba a nacer.


Ayudaron a María a dar a luz,

y cuando gemía con dolores de parto

le susurraban bendiciones de su pueblo.

Se quedaron en Belén muchas lunas,

y encontraron para la familia un lugar digno.

Y enseñaron a otras su arte y oficio,

con paciencia, ternura y tino

hasta que surgió una red de solidaridad.


Llegaron mujeres sabias

y alzaron su voz, sus brazos,

su sabiduría, su cuerpo, su espíritu

contra la matanza de inocentes.

Y se marcharon por otro camino,

igual que lo hacen siempre,

sin prestar atención a los cantos triunfales,

para proteger a los hijos más débiles.


Se marcharon a su tierra.

Pero vuelven una y otra vez en esta época

y en todos los momentos importantes,

cargadas de dones, risas, besos

de vida, canciones y paciencia

Dicen que es su trabajo y oficio;

pero no, son nuestro sacramento

y nuestros sueños mágicos despiertos.


Vestidas sin llamar la atención

están ahí, al borde del camino,

en los cruces y duelos de la vida,

en los oasis y en los desiertos,

en el límite de nuestro tiempo,

en los campos de refugiados,

en el umbral de la conciencia,

ofreciéndonos lo que más necesitamos.


Danos ojos para verlas ahora,

antes de que se marchen por otro camino,

y sólo sean sombra para nosotros.

Déjanos sentir el aroma de su presencia,

la sonrisa de su rostro, la leche de sus senos,

el calor de su espíritu y de su regazo

y toda la ternura de sus corazones vivos.

Déjanos abrazarlas para no olvidarlas.


Siempre llegan mujeres sabias,

oportuna y solícitamente,

a Belén y al reverso de la historia,

y son los mejores reyes magos

de las crónicas evangélicas no escritas.