El proceso vital conlleva de por sí limitaciones, y aunque no podamos evitar del todo alguna que otra limitación, sí podremos atajarla y contrarrestarla ampliando al máximo nuestra esfera de intereses.
(Elias Canetti)
Y resulta que 2015 fue todo un #DarwinYear para mí. Tenía pendiente leer algo de Charles Darwin desde hace mucho tiempo. Alentada, por ejemplo, por José Luis Moreno que recomienda siempre que puede sus libros y también por el cómic de Jordi Bayarri. Pero, es que, además, durante febrero de 2015, La Buhardilla dedicó un especial a este científico, tremendamente interesante: hablando de su viaje, de su Teoría de la Evolución de las Especies, de la ciencia de su época (el siglo XIX) y de la evolución (valga la redundancia) de su famosa teoría.
Así que cuando entré en una librería en Pamplona a conseguirme los últimos libros de JR Alonso (El hombre que hablaba a los delfines) y JM Mulet (Medicina sin engaños) y me tropecé con la Autobiografía de Darwin, no lo dudé demasiado.
Su Autobiografía es un libro muy breve (me dice Goodreads que el más breve de los que leí en 2015), y porque me salté el prólogo para evitar spoiler no entendía porque había párrafos escritos en negrita. Tal y como leí después, se correspondían a los que su familia había censurado por sus críticas a la religión y a ciertos personajes de su época. En realidad, una reseña mucha más buena de este libro la podéis encontrar en Afán por saber. A mí me dejó con las ganas de saber más acerca de su viaje en el Beagle, así que lo siguiente que hice fue encargar por Internet su Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo. Este sí que es un libro gordo con ganas, y en ciertos pasajes, un poco cuesta arriba de leer, pero he de decir que me gustó mucho. Me gustó la actitud de Darwin que se fija en un montón de pequeñas cosas y que trata de darles explicación a través de sus conocimientos, sus estudios, y la observación del mundo que le rodea.
Los colibríes parecen gustar especialmente de estos sombríos y retirados lugares. Siempre que veía a estas diminutas criaturas zumbar en torno de las flores, haciendo vibrar sus alas con tal rapidez que difícilmente son visibles, me acordaba de las mariposas esfinges: sus movimientos y costumbres son en realidad muy semejantes en varios respectos. (Lo que me recordó a esta reveladora entrada en Hablando de Ciencia).
Pero también sus reflexiones morales y filosóficas, a raíz de las personas de distintos países que conoció en sus viajes.
Cabe, pues, afirmar que la codicia y el egoísmo producen en la inteligencia la ceguera más absoluta. He de mencionar aquí una anécdota de escasa importancia, por haberme impresionado en aquella ocasión más hondamente que cualquier relato de crueldad. Cruzaba una corriente en una barca de pasaje con un negro extraordinariamente estúpido. Al intentar hacerme comprender alcé la voz e hice varios gestos, entre ellos el pasarle la mano por la cara. El hombre debió de creer, a lo que supongo, que yo estaba furioso e iba a pegarle, porque al momento, con aire asustado y medio cerrados los ojos, dejó caer las manos. Jamás olvidaré la sorpresa, disgusto y vergüenza que me causó ver a un hombrachón fornido aguardar en aquella posición humillante un bofetón que, según se figuró, pensaba yo descargarle. Este hombre había sido por la esclavitud arrastrado a un nivel de degradación inferior a la del más indefenso animal. (Las negritas son mías)
(Y no es sólo el blanco el que actúa como agente destructor: los polinesios de origen malayo, establecidos en algunas partes del archipiélago de las Indias Orientales, han hecho retroceder a las razas indígenas de oscuro color.) Al parecer, las variedades de la especie humana se comportan entre sí como las diferentes especies de animales: el más fuerte extirpa siempre al más débil.
Sí, julio y agosto son dos meses de desbandada, la actividad bloguera es inversamente proporcional a la playa y demás costumbres veraniegas. Aunque siempre se puede practicar la mirada del bloguero. Es cierto que depende del lugar al qué viajemos, tendremos más o menos cobertura, acceso a Internet, y todas las excusas que se os ocurran. Pero que conste que en ¡Jindetrés, sal! ya lidiaron con un ¡mes de agosto! y triunfaron a base de biología. En cualquier caso, el primer tirón de orejas es para mí misma, que no he participado en mi propia edición, así que no os puedo reñir demasiado, lo dejaremos para otra ocasión.
Sin embargo, al menos valorad el legado que otros valientes nos han dejado a lo largo de estos calurosos meses, porque si no equivoco: ¡tenemos al menos ocho nuevos participantes! Y ya que esta es la edición honorífica de los becarios, me satisface decirles que todos han sacado 'Cum laude' en divulgación, así que solo nos queda que repitan muchas veces más en los próximos Carnavales (estáis avisados, no me hagáis recurrir a amenazas xDD). En total ha habido 26 entradas de 15 blogs distintos, que paso a presentaros a continuación, para que como yo, aprendáis mucha, mucha biología.
El Carnaval empezó pisando fuerte: Abaritz nos enseña que la biología puede ser también un vehículo para denunciar situaciones injustas en El negocio del hambre, pero es que la biología puede ser también la solución a muchos problemas, como cuenta en La despensa de África
La señorita Tate ha sido una de las protagonistas del Carnaval, Luis Moreno con el lema de Chemistry helps biology nos habla del gran químico Pauling y sus principales contribuciones a la ciencia. Y no es el único ejemplo de la relación entre química y biología de este Carnaval. Disfruten de La pizarra de Pauling.
¿Quién sería capaz de capturar una luciérnaga para mostrarnos la belleza de este increíble insecto, y explicarnos qué reacciones químicas emplea para producir su luz característica y cómo la podemos imitar químicamente? El nuevo tío Tungsteno en La luciérnaga y la magia de los peróxidos.
Y hablando de becarios, una imprescindible reflexión del DrLitos acerca de la función y el papel que tiene el becario de investigación: Los primeros serán los últimos.
Exosomas de "depósito de desperdicios" a "mensajeros clave": Su existencia se conocía desde hace ya más 30 años, pero durante mucho tiempo se pensaba que sólo eran una especie de contenedores de los desperdicios celulares. En los últimos años, se ha encontrado que también actúan como mensajeros, llevando información clave a tejidos lejanos en el cuerpo, en los que pueden alterar su fisiología.
Para todos aquellos que hayan elegido la montaña como lugar de vacaciones, antes de salir al campo, deberían echar un ojo a las 5 plantas que debes evitar este verano. ¿Qué hace un profesor en vacaciones? No tienes más que pasarte por Moles y bits a leer todas las entradas de estos últimos meses: Camuflaje químico a nivel de neurotransmisores; La visión, ese preciado don, partiendo de Erastótenes, un recorrido evolutivo y fisiológico hacia la visión; Malotes de la química: trióxido de arsénico: una impresionante muestra de cómo la ciencia puede dar una profundidad insospechada a la literatura en Madame Bovary; La flor más grande del mundo: los compuestos químico que atraen a las moscas y otros insectos para la polinización; El color del otoño, que cada vez está más cerca tiene una explicación muy química y muy biológica.
¿Qué relación existe entre la genética y la nutrición? Parece que está relacionada con esta pregunta: ¿Te has quedado con hambre, te frío un huevo (I) y (II)? Descubre la epigenética de la mano de Sergio Pomares. ¿A qué huele?, a través de esta entrada iremos desgranando poco a poco cómo somos capaces de percibir los distintos olores que nos rodean, tanto buenos como malos y el papel del cerebro en este proceso.
Optogenética, una técnica para iluminar los genes: no sé a vosotros pero a mí me parece un claro ejemplo de que la realidad (en este caso, la ciencia y la biología), muchas veces superan la ficción.
Córneas de cobre: "Señoras y Señores van a ser espectadores de una primicia mundial. Van a ser testigos de la dura patología que sufre el cuerpo de Miguelito en boca de sus principales protagonistas: “Un mensajero químico” y “su cerebro”. Sus diálogos nos dejarán traslucir la gravedad y la evolución de su enfermedad. Una enfermedad que va deteriorando la salud del niño poco a poco, de forma lenta e insidiosa, invadiendo todo a su paso".MªJesús nunca decepciona... En A mordiscos: aprendiendo de nucleótidos, de una enfermedad rara que nos recuerda al Doctor Jekyll y Mr Hyde.
¿A qué nadie se esperaba que la tímida Calpurnia asomara su cabecita por otro blog distinto del cuaderno? No es la única sorpresa en Platanistoideae
Por cierto, este post se llama "vuelta al cole", porque señoras y señores, ya es hora de que asumamos nuestros deberes blogueros para este gran @biocarnaval, y nos pongamos a divulgar sin ton ni son, en la edición número XXV en el blog Ser vivo, ¡por Darwin y Wallace, espero veros a todos allí!
Hemos
tenido aportaciones interesantes desde la bioética, la filosofía, la biología y
la ciencia en general. Para tratar de contestar a la afirmación de Oskar HR: ¿Por qué tenemos que seguir una ética
para los humano o protohumano y no para el resto?,esta vez utilizamos un enfoque distinto.
La
pregunta del título la encontré gracias a este blog que me remitía directamente
al artículo de antropología evolutiva con ese título, si os interesa conocer
más datos acerca de cómo se ha llevado a cabo el estudio, os aconsejo leer la
introducción hecha por… Aquí nos centraremos en resumir las conclusiones de los
expertos, es decir, que solo se tratará la pregunta desde las respuestas
proporcionadas en el artículo (que también recomiendo leer entero).
La
conclusión final de Calcagno y Fuentes, al recoger a modo de resumen las
coincidencias entre los expertos consultados, es la imposibilidad de demarcar
claramente a los humanos de los no humanos en un sentido evolutivo, incluso
aunque existan diferencias claras entre humanos y nuestros parientes cercanos
hoy en día. Tras señalar esto, destacan dos características que les parecen
comunes a la opinión de todos:
En
primer lugar, los humanos se caracterizan por una completa y desarrollada
teoría mental, con capacidad de para un lenguaje flexible; y la realidad
simbólica y global de la cultura.
En
segundo lugar, y como un resultado directo de nuestro primer punto, somos
animales bioculturales. La evolución humana no es simplemente un proceso
biológico ya que nuestra biología no puede entenderse fuera de la realidad
cognitiva y cultural, viceversa: la cultura no puede ser completamente
entendida sin la biología.
Pollard
señala que a nivel genético no hay una diferencia clave, ni los seres humanos
han tenido una evolución rápida. Podría apuntarse a qué pequeños cambios tienen
un alto impacto en la morfología de nuestro cerebro y de la bipedación, o bien
postular la hipótesis de que la diferencia está más bien en los cambios
epigenéticos (segundo nivel de información de nuestro genoma, que regula la
dotación de bases de nuestro ADN).
Para
Cartmill y Brown, la pregunta se refiere a “cuál de nuestras peculiaridades da a la humanidad su
importancia única y significado”, y opinan que no es una cuestión empírica, ya
que son los hombres los que deciden el significado de esta palabra. Weiss
formula otra pregunta ¿se trata de “una cuestión humanista antes que
científica?” Si consideramos que nuestra comprensión de la evolución depende
del pensamiento popular, entonces la respuesta a “qué nos hace humanos” es
necesariamente colectiva. Weiss señala las peculiaridades de la pregunta en
estos términos: “El ‘qué’ implica componentes numerables, ‘hace’ implica
causación determinativa, y “nosotros” implica identidad colectiva. Finalmente, ‘humano’
implica vagamente que nosotros sabemos la respuesta antes de tiempo, a lo que
otras palabras relacionan. Lo que hace que sea, en conjunto, una definición
circular. Por lo tanto, después de todo no es una cuestión científica.” Para
terminar con el tema, Weiss remarca que el tema es de por sí elusivo, ya que
cada uno podría contestarlo de manera contraria y sin contradicción, porque “eso, después de todo, ¡es lo qué nos hace
humanos!”
Calcagno
y Fuentes, a diferencia de Weiss, (no hay que olvidar que son ellos los que
realizan la pregunta), consideran que se trata tanto de una cuestión humanista
como científica.
Campbell señala, más bien,
que “los humanos pertenecen a grupos con praxis y creencias compartidas”,
en lo que “se puede profundizar solo señalando la manera en qué nuestro cerebro
las genera como consecuencia de nuestro pasado evolutivo.”
Las características “peculiares”
de ser humano, serían:
1.
El comportamiento simbólico, que es la
capacidad de crear mundos alternativos, de considerar el pasado y el futuro, de
imaginar cosas que no existen (Seyfarth y Cheneye).
2. El
lenguaje: el único lugar del proceso comunicativo que permite a los humanos
comunicarse no solo sobre situaciones
próximas, sino también sobre el pasado, el futuro, y las cosas distantes e
imaginadas, permitiendo compartir y pasar nuestros símbolos a futuras
generaciones (Seyfarth y Cheneye). El lenguaje, por tanto, constituye la base
de nuestra pro-sociabilidad. Sería una consecuencia de nuestra propensión a la
imitación, y el cimiento de la homogeneidad cultural. Al final de lo único que
puede presumir el ser humano es que es capaz de tomar las decisiones que pueden
preservarle a él y a su ambiente, o bien, destrozarlo (Cartmill y Brown).
3. La
cultura o la capacidad encontrada solo en humanos para crear sus propios mundos
simbólicos y transmitirlos (Seyfarth y Cheneye). Para Stiner y Kuhn, la
propiedad más importante de esta ‘cultura compleja’ es que se comparte a través
de generaciones independientemente de la herencia genética. Sin embargo,
matizan que aunque los humanos sean los únicos seres vivos ‘culturizados’
podrían no ser las únicas criaturas con capacidad de cultura. Hay estudios que muestran
que otros mamíferos y aves desarrollan un conocimiento local de tradiciones que
se transmite entre individuos a lo largo de generaciones. “Parece que la
principal barrera en llamar a estos ejemplos cultura rudimental es que los
comportamientos se transmiten en términos distintos a los del lenguaje humano.”“Prácticamente
todos los escolares estarían de acuerdo
que la cultura redefine el carácter del proceso evolutivo en humanos,
permitiéndonos saltar a través de umbrales adaptativos con rapidez y eficiencia.”
4. A
nivel anatómico, Campbell analiza las diferencias de nuestro cerebro,
remarcando el hecho de “que ha evolucionado bajo la presión social de hacernos
individuos conscientes de sí mismos”. El gran tamaño del cerebro humano se debe
principalmente a la función del área cortical que se ve incrementada.
La
mayor parte del córtex sirve como área de asociación, integración de los
estímulos sensoriales que pueden ser usados por el córtex pre-frontal para
tomar decisiones. Muchas características de otros individuos y del ambiente se
pueden usar para discriminar situaciones sociales y ayudarnos a elegir una
respuesta.
La
amígdala humana, asociada con lo emocional es mayor que en otros homínidos. La
ínsula, una pequeña región cortical entre los lóbulos temporal y frontal, es de
particular interés por su papel en integrar la emoción y la sensación somática.
Sin embargo, otros descubrimientos indican que además de la integración de
sensaciones del cuerpo, la ínsula también integraría señales sociales externas
incluyendo el sonido y el tacto. En contraste, en el macaco Rhesus, las
neuronas dentro de la ínsula responden a llamadas específicas de la especie,
pero no a otros sonidos.
Los
estudios de neuroimagen recientes han mostrado que la ínsula se activa en el
caso de exclusión social, así como de desigualdad social. Parece que nuestro
cerebro anticipa el pertenecer a un grupo basándose en la igualdad como
condición defecto y cuando esta expectativa se viola la ínsula siente amenaza. Esto
es perfectamente compatible con nuestra historia evolutiva de
cazadores-recolectores dependientes de cada uno de los otros para la
supervivencia. La opinión de Campbell coincide con la Hrdy: “Si es así, mucho
antes de la evolución del comportamiento de humanos capaces de pensamiento
abstracto y lenguaje, e incluso antes de los modernos y grandes cerebros, los
homínidos emocionales, que ya eran psicológicamente distintos de otros simios,
pueden haber sido ‘probados’ en la participación intersubjetiva.”
5.
Para Hawkes, el hecho determinante son
que las abuelas se ocupaban de las crías, ya que la pro-sociabilidad está
presente también en otros simios. La reducción de la mortalidad adulta habría
disminuido entonces el riesgo de morir antes de reproducir, favoreciendo la
madurez ‘tardía’. Nuestra característica longevidad post-menopáusica ha sido
reconocida como la principal clave de la evolución. En realidad, la diferencia
no radica propiamente en la menopausia, sino en el envejecimiento somático más
lento.
6.
Rosenberg se centra en dos aspectos de
cooperación que son consecuencias: la asistencia durante el trabajo (y, más
generalmente, el apoyo de las madres durante el embarazo, parto y lactancia) y
que los recién nacidos están indefensos.
El parto humano es ‘complicado’
ya que los bebés, como resultado de las adaptaciones pélvicas a las
restricciones de la bipedación y encefalización. Abrimos así el debate, y ya seguiremos pedaleando si os apetece ;) Este post participa en la II Edición del Carnaval de Humanidadesalojado por @scariosHR en el Blog LEET MI Explain
Por cierto, mi héroe no podría ser otro que este: que aprendió la cultura en sesiones intensivas según Disney (vía)
Referencias
Calcagno, J., & Fuentes, A. (2012). What makes us human? Answers from evolutionary anthropology Evolutionary Anthropology: Issues, News, and Reviews, 21 (5), 182-194 DOI: 10.1002/evan.21328