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25 marzo 2025

Desde el barro #19 Gigantes

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy veintiuna semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

Me gusta mucho la canción Gigantes de Shinova. No sé si es muy bueno preguntarse qué hubiera pasado si... 

  • si se hubiera sabido interpretar correctamente los avisos de la AEMET (como sí hizo la Universitat de València) y se hubiera mandado a la gente a casa... 
  • Si hubiéramos tenido más preparación y sabido que no era una "gota fría normal" y no se hubiera bajado a los garajes a sacar los coches para aparcarlos más alto. 
  • Si la alerta en nuestros móviles hubiera sonado antes. 
  • Si... 

Pero bueno, tengo claro que, en cierta manera, viajamos en una noria que perdió el control: este planeta que no estamos cuidando, cuya temperatura no deja de subir con una mayor probabilidad de eventos meteorológicos extremos, en que no se le da importancia a la especulación inmobiliaria y a construir en zonas inundables y un largo etcétera. Ojalá un mundo de Gigantes a lo Shinova: ser tan héroes como eternos. Y añado: y dejar el mundo un poquito mejor de cómo lo encontramos



02 noviembre 2024

Diez cosas que me salva(ro)n la vida + un bonus track

La verdad es que todos los valencianos y los que vivimos en la terreta solo tenemos una cosa en la cabeza... Sin embargo, como ya tenía esto escrito por mi cumplevida, le doy al botón de publicar.


No he resuelto mi duda lacerante. Puede que nunca lo haga… Así que para mi decimotercer cumplevida se me ha ocurrido compartir, por si sirviera a mis hermanos en la sombra, aquellas cosas que a mí me salva(ro)n la vida hace 13 años, el día que no morí.

La primera es muy obvia: la terapia farmacológica y la psicoterapia (en concreto, la reestructuración cognitiva). Aquí es un momento perfecto para dar las gracias, una vez más, a mis increíbles psiquiatra y psicóloga que, como escribí en los agradecimientos de mi tesis eterna, están siempre disponibles y no permiten que pierda el rumbo ¡incluso en un doctorado!


Bueno, la segunda también es muy obvia: las relaciones tanto familiares como de amistad. Y, sé que esto no es para todo el mundo, pero al final estoy hablando de mi propia experiencia y en mi historia también la relación con lo trascendente (o El Trascendente) ha sido cimiento ante el colapso total de mi existencia: forma parte de mi identidad y negarlo es no aceptarme ni quererme.


La tercera, el blog. ESTE blog. En el que llegaba a publicar varias entradas al día: ¡cuatro el día que acabé en Urgencias e ingresando en Psiquiatría! Pasé 26 días en planta en los que publiqué un total de ¡28 entradas!: (a)poesía, reflexiones, divulgación científica… Creo que se puede decir que me sostuvo en una de las peores épocas de mi vida.


La cuarta, la poesía. Volví a leer poesía, algo que había dejado de hacer en la adolescencia. También comencé a vomitar mis sentimientos en formato verso (mis apoesías). ¡Y, por supuesto, la literatura en general! Qué le voy a hacer, soy un ratón de biblioteca desde que aprendí a leer, y leo y leo sin parar.


La quinta, Twitter, como mi red social por excelencia. La de buenos ratos y amigos que me brindó la era pre-Musk.


La sexta, la divulgación. Por fin me lancé a contar por qué me gustaba la ciencia y qué tenía de tan apasionante y bella. Este blog, Twitter, los eventos presenciales me han regalado tanta VIDA que no sé cómo condensarla en palabras.


La séptima, dejar (un poco) de lado mis temores y atreverme con pequeños retos (grandes para mí, para que vamos a engañarnos…). Desde el carnet de conducir, a pesar de que no haya vuelto a conducir después del examen (queda aún mucho trauma). Hasta dar charlas cada vez delante de un público más numeroso. También cosas más prosaicas como hacer nuevas amistades y aprender a cambiar mi punto de vista sobre el mundo.


La octava, dedicar tiempo a averiguar qué cosas me gustaban. Por ejemplo, la música: nunca me había planteado qué música me gustaba de verdad. Y llegó el indie a mi vida: Love of Lesbian, Supersubmarina, Vetusta Morla, Manel,... con los primeros conciertos a los que asistí. Fue la temporada en la que me enganché a una serie de TV por primera vez (gracias NCIS por tanto jajaja).


La novena, empezar a quererme. Abrazar a la friki que llevo dentro y dejarle sacar todo su potencial (para, entre otras cosas, explicar los fluidos comprimidos con Superman, o Supercrítico para los amigos). ¡Oh!, y dejar sacar toda la tontería a mi niña interior (preguntadle a Carmen por mis locuras diarias). Más importante aún: experimentar la gratuidad de que me quieran por quién soy, sombras incluidas.


La décima, empoderarme de mi enfermedad o trastorno para que no me defina en negativo. Soy una superhéroe, como una de cada cuatro personas. He tocado fondo varias veces, he luchado contra toda esperanza (queriendo creer sin ser capaz de hacerlo que para mí también habría un “y vivieron felices”), me he levantado y me he vuelto a caer, he dado vueltas en la misma rueda y sigo aprendiendo todos los días a vivir conmigo de una forma más sana.


Incluyo la última cosa como bonus track porque no formó parte de la recuperación de mi primer episodio depresivo. Sin embargo, me acompañó en el descenso a las profundidades de una recaída y también en la lenta escalada a la normalidad. Postcrossing y amigos postcrossers, no sé qué habría hecho sin vosotros.

02 noviembre 2023

12 cumplevidas y una duda lacerante :(:

Dedicado in memoriam a Ion

Aún no tengo claro si quiero o no publicar esto que he escrito. No he resuelto mi dilema, así que en parte lo publico para que tú, querido lector y/o lectora, me ayudes a desentrañarme.

El año pasado, apenas un mes después de mi undécimo cumplevida, me llegó la noticia de una muerte por suicidio de una persona. Había perdido el contacto hacía muchos años y nunca habíamos sido realmente cercanos. Pero sí lo suficiente como para tener su contacto y puede que esta persona también conservara el mío. Por eso, recordé todo el bombo que le había dado el 2 de noviembre anterior a celebrar mi cumplevida y me pregunté si esta persona lo vio y cómo le pudo afectar. Esa es la duda lacerante que me acompaña desde diciembre del año pasado: compartir mi alegría y mi agradecimiento, ¿ayuda o hace daño a la gente pasando por una situación complicada? Siempre pensé que salir del armario de la salud mental era positivo para las que me escucharan, al menos siempre he hablado de lo que a mí me hubiera gustado saber aquel 2 de noviembre y en otros momentos de "abismo". Ya no lo tengo tan claro...

Perdonadme, vosotros, hermanos en la sombra, a los que es posible que haya hecho daño. Y, por favor, necesito vuestra opinión.🙏

En esta fecha me gusta siempre decir que si hoy estoy aquí es porque tres de cada cuatro personas me convirtieron en superhéroe. Esa es la fuente de mi agradecimiento. Pero, a la vez, también quiero que sea fuente de reivindicación "profética". Hace poco leí Pageboy del actor Elliot Page y apunté la siguiente cita:

No debería tener que humillarme con esa gratitud. ¿Estoy agradecido? ¡Pues claro! Pero todo el mundo debería tener acceso a una atención médica vital (...)

Pues eso: atención médica vital YA para todos.

Identidad visual de SALUD MENTAL ESPAÑA para el Día Mundial de la Salud Mental 2023 (vía)


 


21 marzo 2019

Química en la literatura: Primo Levi


Que la nobleza del Hombre, adquirida tras cien siglos de tentativas y errores, consistía en hacerse dueño de la materia, y que yo me había matriculado en Química porque me quería mantener fiel a esta nobleza. Que dominar la materia es comprenderla, y comprender la materia es preciso para conocer el Universo y conocernos a nosotros mismos, y que, por lo tanto, el Sistema Periódico de Mendeleev, que precisamente por aquellas semanas estábamos aprendiendo a desentrañar, era un poema, más elevado y solemne que todos los poemas que nos hacían tragar en clase; pensándolo bien hasta rima tenía. Que si buscaba el puente, el eslabón que faltaba, entre el mundo de los papeles y el mundo de las cosas, no tenía necesidad de ir muy lejos a buscarlo: estaba allí, en el Autenrieth, en aquellos laboratorios nuestros llenos de humo, y en nuestro futuro oficio.
Así explica Primo Levi en El sistema periódico cómo se decantó por estudiar la Química. En el prólogo a la edición que leí de su Trilogía de Auschwitz por Antonio Muñoz Molina (El testigo sin descanso) habla de lo difícil que es clasificar a Primo Levi... Era judío de nacimiento pero no religioso ni particularmente sionista. Había escrito libros pero él mismo aclara que nunca se hubiera convertido en escritor de no ser por Auschwitz. Y también y ante todo, era químico. Porque para él no era solo una manera de ganarse la vida sino que formaba parte de su identidad:
La Química era para Levi una vocación que implicaba una ética y también una estética: la ética del trabajo bien hecho, en el que se ponen los cinco sentidos, al que se dedican las fuerzas mejores de la inteligencia; la estética de la claridad y la precisión, antídoto contra las retóricas embusteras y las palabrerías infecciosas del fascismo, y contra las vaguedades y las indulgencias de la literatura.
Químico de día, escritor de noche: muchas veces Primo Levi dijo de sí mismo que se veía como un centauro, una criatura que es dos cosas a la vez y no acaba de ser del todo la una ni la otra.
Precisamente la química le salvó la vida en Auschwitz, ya que fue seleccionado para trabajar en un laboratorio y eso le permitió estar a resguardo del crudo invierno. Así lo cuenta en el primer libro de la Trilogía, Si esto es un hombre:

- Me he doctorado en Turín el 1941, summa cum laude- y, mientras lo digo, tengo la exacta sensación de no ser creído, a decir verdad no, lo creo yo mismo, basta mirar mis manos sucias y llagadas, mis pantalones de forzado con costras de fango. Y sin embargo soy yo mismo, el doctor de Turín, es más, particularmente en este momento es imposible dudar de mi identidad con él, puesto que el depósito de recuerdos de química orgánica, incluso después de la larga inercia, responde a mis instancias con inesperada docilidad; y, también, esta ebriedad lúcida, esta exaltación que siento cálida por mis venas, cómo la reconozco, es la fiebre de los exámenes, mi fiebre de mis exámenes, aquella espontánea movilización de todas las facultades lógicas que tanto me envidiaban mis compañeros de facultad.
He disfrutado mucho sus libros, sobre todo Si esto es un hombre y El sistema periódico. Más que recomendados. 

16 julio 2018

Tú socializas, yo DEPENDE

Vayan por delante mis disculpas a los que, alguna o varias veces, no he respondido ya sea por e-mail o por teléfono o en la vida 1.0 misma. 
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Y es que hay momentos (puede que temporadas) en que las fuerzas se me van en sobrevivir y no me quedan para socializar. ¿Aunque sea un simple whatsapp? Aunque sea un simple whatsapp. Tened en cuenta que cuando estás hecho una mierda, la pregunta qué tal puede ser agobiante. A nadie, creo que ni al más victimista, le agrada tener que repetir en mil ocasiones que se encuentra mal. O bien mentir diciendo que se encuentra bien. Todo tiene un límite. Y no, no exagero al hablar de mil veces: ya solo una puede significar un esfuerzo insoportable. Además, en este mundo globalizado probablemente será más de una porque ¡adivina qué!, desconectarse es muy difícil. Y hay gente que se mosquea si te ve conectada en redes sociales y no le respondes. Pues, puede que nunca te conteste si nunca encuentro esas ganas y fuerzas que me hacen falta. O puede que tarde unos días. Bueno, ya te he pedido perdón, no insistas porque es peor... Puedes hacerme llorar o encerrarme en mí misma mucho más. No creo que sea tu intención pero (me) pasa.

En estas épocas suelo rehuir fiestas y reuniones. Me siento más a gusto en grupos reducidos, con personas conocidas que no me van a suponer ningún reto extra o al menos este esfuerzo no será insoportablemente insoportable. Siento si te doy plantón a última hora. Puede que haya intentado engañarme hasta el final y luego quedarme hecha polvo por no haber conseguido ir. Puede que vaya y acabe desesperada, hasta llorando, porque también me siento mal cuando veo lo fácil que sale socializar a los demás y a mí me cuesta la vida. 

Sí, me viene bien salir de mí misma, salir a la calle, encontrarme con gente... Pero no siempre soy capaz. Respeta mis tiempos. Créeme que lo estoy intentando. Puede que cuando menos te lo esperes contacte contigo para pedirte un paseo, un helado o un café. Bueno, café no tomo, será más bien una Coca-Cola o una birra si las pastillas están más o menos bajo control y me lo permiten.

Para ser yo misma y hacerte reír, necesito mi espacio, sentirme cómoda y sobre todo segura. No siempre puedes asegurarme estas condiciones. Puede que me veas cacharreando con el móvil. Es mi pantalla para protegerme del mundo.

Gracias. Por estar ahí, por apoyarme, por tratar de entenderme. De corazón.




13 julio 2018

Las vías del tren

Vía
- ¿Por qué estoy obsesionada con las vías del tren si hay otras maneras... Da igual
- No, no, di, di.
- Da igual.
- Podemos hablar de este tema, ¿eh?
Y qué bien sienta hablar sin tabúes del suicidio... Cuando quise suicidarme en 2011 pensé que me había condenado, al menos algo similar había estudiado en clase de religión. Fue gracias a una enfermera durante mi ingreso hospitalario que me enteré que era un síntoma "normal" dentro de un episodio depresivo. Tengo el recuerdo (ya lo conté en esta charla) de un día esperando a cruzar por un paso de peatones, que se me vino a la mente la idea de cruzar en rojo y debí dar algún paso no del todo consciente. Mi cague fue supremo... Ahora me ocurre con las vías del tren. Quien dice tren, dice metro. 

Me alegro de que el otro día mi psicóloga me animara a hablar del tema. La pregunta o tema que me daba vergüenza exponer es que hay otras maneras más indoloras de suicidarse (como empastillarse, por ejemplo), así que ¿por qué estoy obsesionada con las vías del tren? Pues precisamente por eso: porque es una obsesión. No hay peligro de suicidio porque no tengo un plan para hacerlo, en el que probablemente elegiría otra forma. Me dijo que podría ser que simplemente me diera vértigo mirar hacia la vía o estar a cierta altura, y eso, junto al recuerdo del paso de peatones (aún lo visualizo en este momento) me produce ese impulso, esa sensación de que si me descuido, podría saltar. Que, por prudencia y para evitar mi torpeza, me mantenga alejada del borde del andén pero que no es preocupante.

Ah, porque aún no os he contado que si noto un empeoramiento en mis síntomas que afecte directamente a mi vida (como dejar de dormir, dejar de comer o tener ganas de matarme, o empezar a gastar locamente, acostarme con todo el que pille y otras conductas de riesgo) debería ir a urgencias al hospital más próximo. Cosas que tiene mi vida.

Lo dicho. Hablar del suicidio sin tabúes a mí me ayuda. (Aunque puede tener como efectos colaterales pesadillas de accidentes ferroviarios en los que mucha gente se cae a las vías con resultados catastróficos. No hay sistema totalmente ideal, me temo).

09 abril 2018

¿Será un Decálogo?

Quizá a los poetas les pase como a Jaime Gil de Biedma... Pero mientras tanto, yo voy recopilando consejos para aprender a escribir poesía. De momento van dos, ¿llegará a ser un Decálogo?

1. La poesía tiene mucho más de lectura que de escritura, depende mucho de a quién escojas para leer, pero también de por quién te dejes recomendar en tus lecturas. (La poesía de Fernando Ortiz)

2. Traducir poemas de lenguas extranjeras:  cosa que aún considero la mejor manera, para un poeta joven, de entender el espíritu de la propia lengua de un modo profundo y productivo (Stefan Zweig en El mundo de ayer)

Haced caso a los maestros, oh poetas.

10 febrero 2017

#Científicas11F #actuallivingscientist

Me hubiera gustado apoyar más la iniciativa del 11 de febrero, Día de la Mujer y la Niña en Ciencia, pero al final por varias cosas no me ha sido posible... Desde aquí, expreso mi contrición y os animo a suscribiros a su canal de Youtube.

Y de paso comparto un par de enlaces que me había dado vergüenza poner por aquí.

Primero una entrevista-conversación con Nerina Finetto, que me avergüenza por mi mala pronunciación del inglés, pero que disfruté muchísimo (mientras no me oigo a mí misma diciendo barbarismos xD)
Pincha en la imagen para acceder a la entrevista

Y luego, una entrevista de radio, con Marta Macho y Aloña Velasco. En este caso me avergüenza mis escasos conocimientos de un tema tan importante como el que se trata, pero fue un honor escuchar a alguien tan formado y activo y profesional como Marta. Haced como que no me escucháis (aprended en cabeza ajena, no os metáis en berenjenales y formaros antes de hablar) y quedaros con el mensaje del programa.

29 agosto 2014

De evento en evento, y hablo porque me toca…

Internet hace que pasen cosas rarísimas. Por ejemplo, que alguien tan retraído como yo en el mundo real se recorra media España para ver y ayudar a gente que no ha visto en toda su vida, y que encima ¡se lo pase como nunca se lo había pasado!, porque comparte frikidades que jamás pensó compartir con nadie… Es la historia de alguien que despotricaba de Internet y de las redes sociales, pero que llegado al “punto de inflexión” decidió empezar un blog, pero con las dudas de si quería o no quería… buscó el nombre más enrevesado para el blog y el alias más impronunciable… Llevar un disfraz impronunciable me daba libertad para intentar expresar mi opinión sin que nadie mirase quién o por qué lo decía. Supongo que no contaba con engancharme pero tampoco con conocer a gente tan interesante.

Cuando todavía me ocultaba parcialmente bajo Ununcuadio, empecé a seguir Amazings, luego Naukas. Ya seguía a varios de sus colaboradores, y desde allí conocí a muchos más. Cada día (¡oh, aquellos días felices y desocupados del máster!) leía todas y cada una de las entradas y me perdía haciendo arqueología en su blog. Vivía a un tiro de piedra de Bilbao cuando me enteré de su evento en 2012, y tenía pensado acercarme, pero luego la vida me pudo (los demonios de Ununcuadio, I guess), pero estuve pendiente del streaming y luego me puse todas las charlas. Incluso vertí por aquí mis opiniones ácidas y críticas. En serio, yo creo que debo tener algunos genes de troll, que a veces no soy capaz de reprimir y se me escapan y me meto en cada fregao… Lo bueno es que acabo conociendo nuevos blogs y más personas interesantes. He cambiado bastante en dos años, ¡el mundo 2.0 curte, jajaja! Y una de las cosas fantásticas que me pasaron fue que Javier Peláez me preguntara si quería formar parte de Naukas tras enviarle a Supercrítico. Poder estar en la lista de correo de Naukas es tener la oportunidad de aprender de casi todo, y nos imagináis la rabia que me da no llegar a profundizar todo lo que me gustaría en los temas que van surgiendo…

Entonces, ¿por qué me perdí Bilbao 2013? Ya he dicho antes que Ununcuadio tiene muchos demonios… Tampoco me lo monté tan mal, ¿verdad? Pero en 2014 me tocaba ganar la partida, o al menos intentarlo. Devolver, agradecer lo que he recibido y disfrutado estos dos años, y ante el llamamiento de los jefes y de @puratura, he dado un paso adelante: esta vez no solo voy a Bilbao sino que doy una charla. Uf, mejor no lo pienso porque me pongo mala antes de tiempo… Como tengo una mente práctica, estoy poniendo mis medios para no morir en el intento.

Mi intención (y por si muero en circunstancias sospechosas) es hablar de fluidos comprimidos, en concreto de temas de actualidad que escuché en FLUCOMP 2014 y así rozar tangencialmente el tema de mi tesis. Aún no he sido capaz de asumir que no me voy a escapar de esta…, y que debo empezar a pensar seriamente cómo voy a contar todo esto.

En cualquier caso, si estás cerca de Bilbao, o si tienes unos días para escaparte desde el otro extremo del mundo, yo que tú no me perdería el evento, no por mi intervención sino porque como puedes ver el programa tiene una pinta estupenda: ciencia contada por los mejores divulgadores para todos los públicos. No te creas…, lo que más rabia me da es llegar el viernes por la tarde, y que no tendré la posibilidad de estar pendiente del streaming esa mañana :P La vida es dura… Y vosotros qué, ¿nos vemos en Bilbao? 

17 abril 2014

La muerte

La muerte es la ausencia, y cómo duele… Tanto que cuesta hablar de ella.

El profesor de filosofía nos hizo leer Una pena en observación de C. S. Lewis. Me costó, no creas…, es un hombre al que se le muere la mujer y sus reflexiones. Pero te paras a pensar y es un trabajazo. Flipas cómo empieza el libro hablando de que nadie le explicó nunca que la muerte de un ser querido se parece más al miedo que a la tristeza. Bueno, todo lo que vaya a decir yo, ya lo dijo Lewis y él era profesor y no sé cuantas cosas más, así que…

Rodri era uno de los enfermos de mi planta. Parecía un crío pero me he enterado de que tenía alrededor de los cuarenta años. No hablaba: hacía ruiditos con la boca, y se balanceaba de un lado a otro. También se miraba fijamente la mano y movía los deditos. Si te acercabas a él, le hablabas, te rechazaba. A veces hasta te tiraba de los pelos, o te arañaba, o te pegaba al agitar los brazos y gritar. Y aún así creo que ejercía cierta fascinación sobre mí. Si no, no me explico lo que ha pasado.

Quizá es porque al dar de comer al señor Carlos, lo tenía al lado, en la misma mesa. Y al hablar con los otros, me sentía mal si no le dirigía la palabra. Claro que nunca parecía escucharme, pero una vez pasó algo raro, de esas cosas que solo me pasan aquí. Después de saludarle, y de irle hablando, cuando acabé de ayudar al señor Carlos, y estaba recogiendo bandejas y esas cosas, le dije:

-         - ¿Vamos, Rodri?

¡Y se levantó y vino conmigo de la mano! Solo fue una vez, nunca más pasó nada. Una vez me dio con las manos. Otra me arañó para que le soltara. También vi que se tiraba al suelo para que la Hermana le dejara. Quién lo hace de vicio es Blas, que ahora también está enfermo y en cama. Le daba de comer, y Rodri ni le chistaba, y como se atreviera a chistar, le daba un grito de aviso, y Rodri se comportaba. Eran una pareja sorprendente, porque se ve que Blas tiene retraso: en la cara, en la forma de hablar, y sin embargo, ahí estaba con su manera característica de agarrar la cuchara y metérsela a Rodri. Con determinación pero con firmeza. Acababan antes que yo con el señor Carlos. No sé, nunca me cansaba de mirarlos.

Pasó el verano. Yo estuve en la playa, y hasta que no empezó el curso no volví por el Cottolengo. Entonces me enteré de que Rodri había muerto el día anterior. Qué palo más grande. Los enfermos de mi planta estaban tristones. Incluso los que peor están que parece que no se enteran de nada…, esos también tenían caras largas: ¿se daban cuenta? Ver su hueco, su silla en la mesa, es duro. Muy duro. Cuánto duele tu ausencia, Rodri. ¿Cómo podías llenar tanto siendo tan pequeñito? Te echo de menos, Rodri. Todos te echamos de menos. Aunque en tu sitio haya otra persona, aunque Blas ahora ayude a otros, aunque todos requieran toda mi atención cuando voy de voluntario, que sepas Rodri, que te echo de menos. Me da miedo decir lo que voy a decir (debo de estar zumbado del todo), pero te envidio, Rodri: cómo hiciste tanto sin siquiera saberlo, cómo se nota que no estás aún cuando no siempre estuviera hablando contigo. Ahora es Blas quién está mal. Parece mentira que en tan poco tiempo me hayáis cambiado tanto y que os necesite tanto. 
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(Este relato forma parte de la serie de Cuitas de un desdichado voluntario)

03 abril 2014

Hedor

Lo que más me cuesta es el olor a enfermo. A veces te inclinas para dar de comer, y te viene una ráfaga de… No lo voy a describir. Muchos llevan pañal y a veces se hacen todo encima. Otras veces es otro tipo de olor, que incluso me resulta aún más asqueroso. No me siento orgulloso de esto, todo lo contrario: sé que se me tiene que notar en la cara que no estoy a gusto, por mucho que me esfuerce en ocultarlo y en no discriminar a los que a mi juicio huelen peor. Intento mostrarme más sonriente y más cariñoso, supongo que porque me siento culpable de querer alejarme a la otra punta del mundo.

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Y sé que están limpios. Solo hace falta ver la organización que tienen montada: como una cadena de montaje, que permite hacer las cosas más fácilmente y con higiene. Los voluntarios se integran en esa cadena. Conste que son imprescindibles en cierta manera…, los días de fiesta que van menos, se nota que las Hermanas tienen menos ayuda, y que se acaba más tarde el turno de comida. Pero me estoy despistando. Estaba contando que sé que están limpios, porque he ido un par de veces en horario de tarde-noche, y he puesto pañales y pijamas. O sea que sé de primera mano cómo se cuida al enfermo (su intimidad en el baño) y la ropa que se echa a lavar. Puedo hacerme el héroe diciendo que he cambiado pañales a personas de la edad de mi abuelo o de mis padres; pero eso no sería del todo verdad. Quiero decir, que no ha sido para tanto. Que yo contenía el aliento para no oler y porque estaba nervioso y me sentía torpe intentando ponerle un pañal a un adulto; pero no ha sido la vez que he pasado más asco. Me supone mucho más dar de comer a alguno de los que apestan, que cambiarles un pañal. A ver si lo piensas en frío creo que todos elegiríamos la comida al baño; pero cuando lo haces: bueno, al menos a mí me cuesta menos. Debemos tener ahí una serie de prejuicios culturales o como se llamen, pero luego no es para tanto.

El olor es limitante. ¿Alguna vez has entrado en un comedor de niños? Huele a la vez a comida machacada, plastilina y niño junto? Repugnante. O a mí me lo parece. Y eso es más o menos lo que pasa en el Cottolengo, solo que en mi planta son personas mayores. Se junta el olor del puré, con el olor corporal de ellos, y algo así como el olor de hospital. Soy muy malo en reconocer olores…, solo me doy cuenta de ellos cuando me molestan. Pero también a veces identifico lugares con su olor: hay rincones que me huelen a la primera casa en la que viví; o cosas así. Hay un olor de bienvenida al Cottolengo, que no me huele mal. Me indica que he llegado a un sitio conocido y querido. Mi planta también tiene un olor especial, y ya no me desagrada. Salvo que tenga mal el estómago, que una vez me pasó que ya solo el olor del puré mezclado con… lo que fuera, me dio unas arcadas bestiales, y me tuve que ir. Gajes del oficio se llaman. Solo ha sido una vez. Suele ser soportable.

(Este relato forma parte de la serie de Cuitas de un desdichado voluntario)

28 marzo 2014

A mi maestro, Luis Moreno

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Luis siempre habla de Bernardo Herradón como su maestro, y yo estoy de acuerdo en que Bernardo es todo un referente de la divulgación química en España. Pero yo conocí antes a Luis Moreno, que a Bernardo; así que espero que me perdone que le aplique a él mismo esta palabra. Me enseñaron que es de bien nacido, ser agradecido...

Con la que se montó (y con razón) cuando Sergio L. Palacios cerró Física en la Ciencia Ficción Plus, yo quiero liarla a mi manera en la despedida de Luis. Así que reconozco que la XV Edición del Carnaval de Química resultó ser un punto de inflexión en mi trayectoria bloguera, y si no me lo hubiera tropezado de casualidad, ustedes (la mayoría de ustedes) no estarían leyendo estas líneas. En esa distopía, yo sería una bloguera anodina, con mucha curiosidad (eso sí) pero que usa un blog para desahogar lo que lleva dentro: que abarcaba (y sigue abarcando) desde la química, a la ciencia, los libros que leo,..., y ya está. Podría aparecer fugazmente en el buscador de Google, según qué temas tratase; pero ahí se habría quedado la historia.

En cambio, llegué a El Cuaderno de Calpurnia Tate el último día del Carnaval, participé de prisa y corriendo publicando uno de mis trabajos del máster, y me puse a investigar el Carnaval y los participantes (todos acabaron en mi blogroll). Empecé a leer las entradas del blog de Luis y me dejé contagiar por la ilusión que transmitían sus posts, por su estilo divulgativo, por esa mirada de químico tan especial que tiene. A base de intercambiar comentarios, me fui haciendo una idea de la calidad de persona que tiene, porque aunque él tenga sus opiniones y sus experiencias vitales, nunca trata de imponer su punto de vista, sino que tiene un respeto inmenso hacia todos. Bueno, salvo la honrosa excepción de los quimifóbicos, jeje. Pero estoy segura de que si un quimifóbico comentara en el blog de Luis con alguna afirmación carente de sentido, nunca se encontraría con una burla ni con un insulto, sino con una explicación razonada y respetuosa. Porque incluso cuando yo comentaba en sus posts más puristas (¡el NaCl no es una molécula! XD) diciendo que me parecía excesivo el rigor, Luis contra-argumentaba con cariño y respeto.

Durante estos casi dos años, me he ido nutriendo a base de su blog y de sus tuits: las personas a quién él seguía tenían muchos votos para que yo empezara a estar pendiente de sus cuentas (y por su buen criterio he conocido a @profedeciencia, @ikutram, y tantos y tantos que no cabrían por aquí). Impresionada de encontrar a un químico interesado por el teatro, por la historia,..., le confié el embrión de proyecto que era por aquel entonces el Carnaval de Humanidades, Luis sacó tiempo de dónde no lo había para participar en las dos primeras ediciones, y se encargó de organizar la III. Me gusta pensar que el Carnaval despegó en buena parte gracias a la emoción contagiosa de Luis Moreno, y yo casi me vuelvo loca para difundir las más de 50 entradas que se me iban acumulando por leer en esa prolífica edición...

He seguido de cerca (o al menos se ha intentado) todos los proyectos que ha emprendido, ya fueran nuevas secciones de su blog, programas de radio, Anales de la Química, porque a estas alturas yo ya tenía claro que pegada a su estela (huy, esto queda un poco cursi XD) se aprendía bien y rápido.

Por eso, y por todo lo que ahora quizá no se me ocurre, moles y moles de gracias como le gustan a él. Estoy convencida de que triunfará en aquello que se proponga, y que eso será bueno también para la sociedad, así que mucho ánimo, campeón. Y ya que quieres quedarte con lo mejor; quédate con que, en este breve tiempo, has impulsado a que una elementa explotara su radiactividad en favor de la divulgación de la química.

25 marzo 2014

Hemos apoyado crowdfundings por encima de nuestras posibilidades: ¿Vicio o pasión? ¡Crónica congelada de Desgranando Ciencia!

A lo largo de estos meses, he leído gran cantidad de crónicas de lo que fue Desgranando Ciencia, y aunque de primeras parezca extraño, el sentimiento que predomina en mí es de vergüenza. Seguro que ya habéis leído en varios sitios, la panzada de trabajar que supuso para el sector granadino y divulgador, y para el personal de Hablando de Ciencia implicado. En cambio, aquí la señorita Ununcuadio, hizo poco más que apuntarse al menú. Así que: vaya por delante que estoy inmensamente agradecida a todos los que se dejaron la piel y su tiempo libre (y no tan libre) por hacer realidad el eventazo de Desgranando Ciencia.

Ya digo, en mi caso, me enteré a través de la lista de correo de Hablando de Ciencia. Se quedó esperando a que sacara un rato para enterarme de los detalles y curiosear por la plataforma de Lánzanos. ¡Y aquello tenía una pinta extraordinaria! De repente, deseaba que Granada no estuviera en la otra punta del mapa español…, y me fui a mi Google Calendar a consultar las fechas: ¡fin de semana! Así que sobre la marcha, lo hice todo: participé en el crowdfunding, hice propaganda tuitera, y me busqué medio de transporte para ir a Granada en diciembre. Era tan, tan apetecible, que era un proyecto que tenía que salir sí o sí. Y salió. No por lo que yo hiciera o dejara de hacer, realmente me quito el sombrero ante Luis Fontana, Carmen Robles y demás gente que no pararon de insistir día tras día.

Luego, a través de la misma lista de Hablando de Ciencia, pidieron voluntarios para los talleres; y yo dije que estaba a su disposición para el que hiciera más falta, siempre que me facilitaran material porque hay temas que tengo más oxidados que otros. Por ejemplo, la genética. Me tocó el taller “De tal palo, tal astilla” y del dossier que mandó Óscar Huertas, tuve que buscar dos de cada tres palabras en Google. Así que lo primero que hizo Desgranando Ciencia por mí, fue ampliar mi vocabulario, y un repaso de las leyes mendelianas.

Engañé a mi hermana (Ununpentium, para los amigos), y sobre todo engañé a mi madre para que dejara venir a mi hermana. Uup llegó a Barcelona el viernes 13 a las 18:40. Estuvimos en Sants hasta las 22:00 que salía el tren hotel. Después de encontrar el “camarote de los hermanos Marx” y aposentarnos en nuestras camas, yo caí en un profundo sueño hasta que amanecí en las cercanías de Granada. Ningún beso de príncipe azul, ni mucho menos la llegada a las tantas de una compi de camarote un poquito alegre ni los esfuerzos de mi hermana y la chica china que también dormía allí por abrirle el cerrojo y la puerta, hubieran conseguido despertarme.

¡Granada! Y mi hermana se asoma a la ventana y me dice: “Hace buen tiempo, porque ahí va uno en chanclas”. Nos cogemos un taxi al Parque de las Ciencias, yo estoy cada vez más nerviosa de la emoción. Mi hermana tiene pinta de cansada, creo que no ha descansado tan profundamente como yo. Aparecemos ahí, y Víctor Pascual del Olmo nos recibe cordialmente. De repente he entrado en una especie de universo paralelo en el que si me presento como Dolores nadie sabe quién soy, pero si digo que soy Ununcuadio la gente me saluda cariñosamente. Desvirtualizo a Leti que es mi jefa de talleres; a Rosa; a Carmen Robles; a Sergio (“Ununcuadio, tú tuitea todo lo que puedas, ¿vale?”); a Rubén (que es más alto de lo que se ve en los documentales); a Santi; a Mulet; a Víctor Tagua; a José Luis (a quien no era capaz de adivinar cuál era su blog y su nick), a Aníbal. Mi hermana se convirtió en voluntaria y consiguió su propia camiseta de Tesla (estaba orgullosísima).
@KarmaROVA nos sacó esta foto a Leti y a mí. ¿Se me nota que no me gustan las fotos? xDDD

Empezó el evento. Estuve en la charla de Mulet y en la de Rosa, pero luego nos tuvimos que salir, porque empezaban los talleres; y ya había hordas de niños con sus padres esperando la apertura. Como coordinadora de talleres estuve paseándome, y es que era una delicia ver a los alumnos de Jorge enseñando ciencia; a los niños haciendo cola para extraerse su ADN de la saliva, para mirar por un microscopio… Mención aparte merece el taller de dibujo que esa mañana gestionaron @biogeocarlos y Germán Tortosa: niños sentados en el suelo, apoyados en bancos, y dibujando sin parar, atentos a todo lo que les iban explicando. Mi taller tenía menos quórum pero es que estaba difícil competir con “fabrica tu propio fósil”, pero de vez en cuando les explicábamos de qué progenitor habían heredado el mentón o las orejas.
Foto de Manuel Caballero Cid
Pude escaparme a ver el estreno del documental de “Granada, mil años de ciencia”, documental que si aún no has visto, ESTE es el momento para que lo hagas:



 y de paso pude desvirtualizar al zombi de Schrödinger que tuiteaba discretamente. Cuando cerramos los talleres, todavía pude asistir a alguna charla, la de Rubén, la de Miguel Botella, y la de Víctor Tagua. Después del breve parón de la comida, y de perdernos con José Luis por el interior del Parque de las Ciencias, volvimos de nuevo a los talleres. Ya había niños ansiosos de recoger los fósiles que habían hecho por la mañana, y en general, esperando para entrar al recinto de los talleres. A la vez seguía el programa de conferencias breves y de espectáculos. Yo solo llegué a la que me pareció la mejor charla de divulgación en la que he estado nunca: porque José Manuel Vidal habló con tanta pasión sobre las hormigas que consiguió que yo, que odio los “bichitos” y que las hormigas me importan menos…que ellas mismas, vibrara y me apasionara con lo que me estaba contando. Impresionante: necesito hacer un análisis de esta genial emboscada científica. También estuve en la charla de Cristina González; y asistimos impresionadas al excelente espectáculo rompe- y dobla-cucharas de Juan Soler. Mi hermana volvió a casa de mi madre diciendo: “¿me dejas una cuchara para practicar a romperla?” Mi madre debió de darle un hipogrito huracanado y acordarse de todos mis antepasados…
Juan Soler no solo rompía cucharas: también se apagaba cigarrillos en la mano para explicar el "truco" de caminar por las brasas o el fuego
Nos fuimos a cenar a un bar, y a pesar de que nos empleamos a fondo con las Coca-Cola (si no me creéis, tenéis el testimonio videográfico de @pakozoic), el cansancio acumulado empezaba a hacernos mella y la información del exterior tardaba en penetrar a nuestros cansados y científicos cerebritos. No en vano nos habíamos marcado más de 800 km de viaje. Por cierto, que estuve sentada en la misma mesa con @darksapiens, pero no fui consciente hasta algunas horas después; gajes del oficio, y de tener varias identidades xDD Así que Rubén, Leti, el chico de las chanclas (sí, venía desde Valencia en nuestro mismo tren calzado con unas chanclas en pleno diciembre granadino y fue la primera persona que vio mi hermana al llegar a Granada y asomarse a la ventana. ¿Casualidad o causalidad? xDD) se estuvieron riendo de la expresión de mi cara, y llegó un punto en que Rubén preguntó: “Solo una cosa… ¿Os compensa el viaje que os habéis pegado para venir a esto?” (¡ey!, que conste que Rubén era uno de los activos organizadores del evento). “¡Pues claro que me compensa!” ¿Cómo no me van a compensar todos estos momentos impagables pasados con gente de la que no conozco apenas su nombre real, pero con la que tengo más en común que con mis amigos de Barcelona, mis compañeros de trabajo o mi familia? ¿Dónde más podríamos comparar quién lleva una camiseta más friki, reírnos del pollosaurio, o cuando mi hermana dijo que entraba en modo zombi (por el agotamiento) y Jorge le contestó: prueba a ver, ¿me darías un mordisco en la mano?? No, está claro, que fueron dos días agotadoramente satisfactorios y que no los cambiaría por todo el oro del mundo. Puedo asegurar que fue el crowdfunding más disfrutado de la historia; y debería existir una mención oficial que lo atestigüe. Me gustó mi visita a ese universo paralelo en el que la gente me conocía por comentar asiduamente en sus blogs, o porque he bombardeado la sección de Pregunta a HdC con las preguntas más absurdas y rebuscadas. Es divertido entrar a ver cómo la gente te ha percibido durante ese tiempo virtual xDD
Cuando estuve en la misma mesa que @darksapiens y no lo sabía :P
Algunos tenían marcha para seguir de juerga; pero muchos nos retiramos ya, que al día siguiente tocaba madrugar y vuelta a empezar el lío. Aunque yo estaba de capo de los talleres, he de reconocer que la tentación de estar tan pegada al auditorio fue demasiado fuerte, y me escapé a las charlas de @biogeocarlos (imborrable ver a Spiderman como un arácnido de verdad), el doctor Litos, Gerardo. La charla de Óscar fue el cierre más bonito para las jornadas. Nos dio una conferencia de difícil clasificación en la que supo mostrar el lado más humano de la ciencia y la educación. Todavía me estremezco si recuerdo su charla, y cómo nos pusimos de pie y aplaudimos a rabiar, y mi hermana diciéndome: “¡Qué bien habla!”

Recogimos los bártulos de los talleres y carteles, y nos fuimos a comer a un Wok. Muchas risas en aquella hilera inmensa de mesas llenas de buena gente. Después del café, la gente empezó a irse, pero nos quedamos con un grupito de granadinos que se empeñó en que visitáramos al menos algo de Granada (más allá del Parque de las Ciencias), y nos llevaron de paseo hasta la hora del tren. A todos: ¡infinitas gracias! Por la acogida, por el cariño, por el esfuerzo, por todo.
Última comida de Desgranando Ciencia :( en el Wok 
A nosotras todavía nos quedaba otro viaje de 12 horas aproximadamente (yo dormí como un bebé), y a Uup cuatro horas más hasta Pamplona. Para terminar mi experiencia paranormal y surrealista de fin de semana, yo me fui directamente de Sants al trabajo, que tenía unos experimentos importantes planeados (la ciencia es una amante muy exigente xDD). Lo dicho: Rubén y todos: SÍ merece la pena. Como se dijo en algún momento, si del evento salía una única persona que se planteara estudiar ciencias o al menos interesarse más por ella, valdría la pena semejante despliegue de medios y de mano obrera voluntaria. Pues bien, además de eso, para mí son un montón de recuerdos: mi primera experiencia de desvirtualización a lo bestia, conocer a personas interesantes (@elprofedefisica, @hijodelprofe, @EugenioManuel,…, no sé si me dejo alguno), debatir de temas interesantes, no sé pasárselo bien de una manera brutal. Eso fue para mí Desgranando Ciencia, aunque Víctor Tagua no explotara sandías con nitrógeno líquido xDD