jueves, 6 de enero de 2022

Los Reyes Magos según Carlos Pujol

 Sigo con poesías navideñas. El Niño tuvo bien traerme la noche del 24 de diciembre el poemario Magníficat de Carlos Pujol, que he disfrutado enormemente y del que hoy me gustaría compartir esta poesía dedicada a los Magos de Oriente. ¡Felices Reyes a todos! :)

Detalle del Altar de Mosoll en Seu d’Urgell. Foto MNAC


Los Magos esperaban otra cosa,

más confort, lucecitas, un dosel,

cortesanos, alfombras y tapices,

en fin, lo de costumbre.

Iban siguiendo un rastro de los cielos,

eran la lejanía y el saber,

el empeño en ir siempre más allá.

Nos verían tan pobres e ignorantes,

¿serán ellos? Parecen impostores,

los reyes de este mundo

¿pueden nacer así, en la intemperie?

El más viejo y más sabio

se volvió a los demás y comentó:

Esto no está en los libros. Asintieron.

No estaba consignado,

luego no era creíble.

Quiso saber: ¿Cómo se llama el Niño?

Y el nombre de Jesús

en sus labios me pareció muy dulce 

cuando lo repitió.

En nuestra situación lo que nos dieron

era algo embarazoso y no muy útil,

los sabios son así, dijo José,

y al irse reverentes y perplejos

me llamaron Señora (¡esa era yo!).

Atónitos y alegres,

se fueron murmurando entre sus barbas

palabras de un lenguaje cabalístico.

2 comentarios:

  1. Es difícil imaginar cómo eran los Magos. Pienso, que no afirmo, los Magos les dieron cosas deseables, detalles para ese tipo de ocasiones: dinerito para lo que el niño necesitara y perfumes delicados para complacerse el olfato. Ya ves, la pecadora derramaba aceite aromático (de buen olor, no en el sentido de Hückel) a los pies de Jesús.

    Lo que sí, tal vez se sorprendieron por lo que vieron, la relativa pobreza de Jesús. En todo caso, eran muy ingenuos: eso de decirle a Herodes el motivo por el cual iban, y todavía pensaban en regresar para decirle dónde estaba el nuevo rey. Ellos fueron las verdaderas inocentes palomitas que se dejaron engañar. Aunque tal vez les cayó el veinte justo antes de volver con Herodes (la dichosa leyenda del ángel que les dijo que no volvieran).

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    1. ¡Hola de nuevo! :) A mí me gusta esa "versión" de que los Magos eran los hombres de ciencia de la época, cuyo saber les conduce hasta Belén.

      Los regalos que le traen al Niño son los que se le hacen a un rey. De hecho, se dice que el oro simboliza que lo adoran como rey, el incienso como Dios y la mirra como hombre mortal. En todo caso son regalos que para el "hijo de un carpintero" que ha nacido en la extrema pobreza de un pesebre de animales resultan bastante inútiles. En ese sentido, intuyo que los posibles regalos de los pastores (ropa de abrigo, comida, etc.) les resultarían más convenientes que los valiosos presentes de los Magos ;)

      En fin, da para mucho esa paradoja de que los regalos que se hacen a los reyes y dioses no sean útiles para el Dios encarnado que es Jesús. Me resulta también iluminador del poema ese que José y María se sorprendan y no sepan interpretar los regalos recibidos de los Magos, como que los designios de Dios se les van revelando poco a poco (María guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón).

      Y lo de los Magos y Herodes también tiene tela. ¿Por qué la estrella se oculta y luego vuelve a aparecer? ¿Qué debían hacer estos reyes ante su desaparición: quedarse esperando que volviera o pedir ayuda a quien tiene más probabilidades de darle solución?

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