viernes, 25 de octubre de 2013

Humor negro o advertencia para forenses incautos

Cuando me abran en canal
al hacerme la autopsia
se le escapará el bisturí
de la mano por el susto.
No habrá órgano sano ni en su sitio.
Ni la bomba de Hiroshima
explicaría tal hecatombe.
He tragado tanta rabia
que ya no debo tener entrañas:
quemadas, calcinadas,
reventadas y podridas.
El pH será - desde luego-
caústico, abrasador, y
no me extrañaría
que encontraran a fuego
grabadas las palabras
que callé para no herir sensibilidades.
Así que estaría yo misma-
mi cadáver- desnuda
por dentro y llena de obscenidades.
(¡Pobre forense indefenso!)

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