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Con la que se montó (y con razón) cuando Sergio L. Palacios cerró Física en la Ciencia Ficción Plus, yo quiero liarla a mi manera en la despedida de Luis. Así que reconozco que la XV Edición del Carnaval de Química resultó ser un punto de inflexión en mi trayectoria bloguera, y si no me lo hubiera tropezado de casualidad, ustedes (la mayoría de ustedes) no estarían leyendo estas líneas. En esa distopía, yo sería una bloguera anodina, con mucha curiosidad (eso sí) pero que usa un blog para desahogar lo que lleva dentro: que abarcaba (y sigue abarcando) desde la química, a la ciencia, los libros que leo,..., y ya está. Podría aparecer fugazmente en el buscador de Google, según qué temas tratase; pero ahí se habría quedado la historia.
En cambio, llegué a El Cuaderno de Calpurnia Tate el último día del Carnaval, participé de prisa y corriendo publicando uno de mis trabajos del máster, y me puse a investigar el Carnaval y los participantes (todos acabaron en mi blogroll). Empecé a leer las entradas del blog de Luis y me dejé contagiar por la ilusión que transmitían sus posts, por su estilo divulgativo, por esa mirada de químico tan especial que tiene. A base de intercambiar comentarios, me fui haciendo una idea de la calidad de persona que tiene, porque aunque él tenga sus opiniones y sus experiencias vitales, nunca trata de imponer su punto de vista, sino que tiene un respeto inmenso hacia todos. Bueno, salvo la honrosa excepción de los quimifóbicos, jeje. Pero estoy segura de que si un quimifóbico comentara en el blog de Luis con alguna afirmación carente de sentido, nunca se encontraría con una burla ni con un insulto, sino con una explicación razonada y respetuosa. Porque incluso cuando yo comentaba en sus posts más puristas (¡el NaCl no es una molécula! XD) diciendo que me parecía excesivo el rigor, Luis contra-argumentaba con cariño y respeto.
Durante estos casi dos años, me he ido nutriendo a base de su blog y de sus tuits: las personas a quién él seguía tenían muchos votos para que yo empezara a estar pendiente de sus cuentas (y por su buen criterio he conocido a @profedeciencia, @ikutram, y tantos y tantos que no cabrían por aquí). Impresionada de encontrar a un químico interesado por el teatro, por la historia,..., le confié el embrión de proyecto que era por aquel entonces el Carnaval de Humanidades, Luis sacó tiempo de dónde no lo había para participar en las dos primeras ediciones, y se encargó de organizar la III. Me gusta pensar que el Carnaval despegó en buena parte gracias a la emoción contagiosa de Luis Moreno, y yo casi me vuelvo loca para difundir las más de 50 entradas que se me iban acumulando por leer en esa prolífica edición...
He seguido de cerca (o al menos se ha intentado) todos los proyectos que ha emprendido, ya fueran nuevas secciones de su blog, programas de radio, Anales de la Química, porque a estas alturas yo ya tenía claro que pegada a su estela (huy, esto queda un poco cursi XD) se aprendía bien y rápido.
Por eso, y por todo lo que ahora quizá no se me ocurre, moles y moles de gracias como le gustan a él. Estoy convencida de que triunfará en aquello que se proponga, y que eso será bueno también para la sociedad, así que mucho ánimo, campeón. Y ya que quieres quedarte con lo mejor; quédate con que, en este breve tiempo, has impulsado a que una elementa explotara su radiactividad en favor de la divulgación de la química.