10 diciembre 2024

Desde el barro #4 Sálvalos a ellos

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy seis semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

No todo van a ser (a)poemas míos... Esta canción de Morgan que de vez en cuando suena en mi Spotify por influencia de mi hermana se me ha venido repetidas veces a la cabeza esta última temporada. Sobre todo ese "sálvalos a ellos", aunque pienso que el resto de la letra de esta canción también es muy acertada para la situación que atravesamos...




03 diciembre 2024

Desde el barro #3 Intemperie y colapso

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy cinco semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

En realidad, Intemperie y colapso es el quinto poema que he escrito desde el 29 de octubre, pero he decidido saltarme el orden cronológico y dejar el tercero y cuarto para más adelante, porque este acompaña mejor al Adviento que empezó el pasado domingo.


Vía Wikimedia Commons

INTEMPERIE Y COLAPSO


Cómo vamos a esperarte:

la riuà se llevó la casa

y vivimos aún al raso.

Cómo podemos esperar

si la temperatura del

planeta sigue subiendo

con desastres climáticos.

Como quieres que esperemos

cuando hay bulos y sospechas;

posverdad y no sabemos

ya qué y a quién se puede creer.

Cómo es posible esperar

si 2024 acaba sin

erradicar el hambre y

la pobreza de este mundo.

Cómo pides que esperemos

si estamos a la intemperie,

casi al borde del colapso.


Pero, por tu palabra,

echaré las redes.

26 noviembre 2024

Desde el barro #2 ¡Qué bonita es la solidaridad!

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy cuatro semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

Este es mi segundo poema desde el barro. Recoge ideas que me transmitió Carmen con su experiencia en Massanassa (que también están en El Dios de barro) y es un poco respuesta a ciertas actitudes happy flower de los que piensan (pensamos) que ayudar es "bonito". En realidad, después de rumiarlo y hablarlo mucho con mi hermana, creo que no lo es... ayudar es dejarte conmover, dejarte tocar y al final implica que tu corazón se quede en el barro y eso duele por el sinsentido y porque ves que tu ayuda es apenas nada para lo mucho que hace falta... 

Sin embargo, fue también una imagen la que precipitó todo esto en palabras: cuando me quité la FFP2 después de cepillar la ropa de batalla de Carmen y el polvillo de barro se había filtrado por la mascarilla no muy bien ajustada por lo que parece (ejem).



¡QUÉ BONITA ES LA SOLIDARIDAD!


La solidaridad se filtra

en tu mascarilla y la pinta

marrón por dentro. Traes a casa

solidaridad incrustada

en forma de barro. Cepillas

y cepillas                           y continuará pegado.

La solidaridad pesa en los brazos

que han cargado y barrido;

pesa en tus piernas caminantes.

Huele a materias fecales

mientras comes el bocata.

La solidaridad se queda

debajo de la uña

aunque la frotes varias veces.

La solidaridad te deja

los pies en carne viva a través

del doble calcetín y botas de agua

(también destrozadas de tanta solidaridad).

Sale cada mañana ya sucia de días previos

y regresa al caer el sol

derrengada de cansancio.

Sobre todo, la solidaridad

se cobija en tu mirada

marrón-barro y se clava

en tu corazón doliente.

No, la solidaridad no es bonita,

solo necesaria.

Y es que nunca fue tuya o mía,

sino de ellos y ellas.

19 noviembre 2024

Desde el barro #1: El Dios de barro

Quiero forzarme a no olvidar. Hace hoy tres semanas que la DANA se llevó por delante tantas, demasiadas vidas. Quiero no olvidar que las supervivientes siguen bregando por volver a una nueva "normalidad". Y me lo voy a recordar cada semana los martes de la mejor forma que se me ocurra.

La imagen del Cristo de Paiporta me impelió a volver a los versos, así que dado que es mi primer (a)poema en mucho tiempo, aquí lo dejo en esta primera entrega de Desde el barro.





EL DIOS DE BARRO

El Dios de barro no es un ídolo

de oro (con pies de barro). No, el Dios

se hizo barro porque es alfarero.


Eligió enfangarse la garganta,

descabezarse y dejarse arrastrar

por la riada que anegó su pueblo.


Eligió enterrarse en el lodo y que

lo encontraran al drenar las calles,

al achicar agua y barrer mierda.


Eligió intoxicarse de escombros

en el transcurrir de los días

sin que llegara ayuda, incomunicado.


Eligió no protegerse, no usar

mascarilla ni desinfectante

en la rebosante alcantarilla.


Eligió la mugre, el hambre, la sed,

la enfermedad y la angustia,

la soledad, pobreza: la muerte.


Pero eligió mi pala y a mi gente

quitando el lodo, solo una gota

del infinito océano de fango.


Así, el Dios de barro se nos hizo

presente en medio del cieno y trajo

esperanza en nuestra catástrofe.


Y os regalo esta otra imagen porque el poema me ha gustado más que lo que yo he escrito.



02 noviembre 2024

Diez cosas que me salva(ro)n la vida + un bonus track

La verdad es que todos los valencianos y los que vivimos en la terreta solo tenemos una cosa en la cabeza... Sin embargo, como ya tenía esto escrito por mi cumplevida, le doy al botón de publicar.


No he resuelto mi duda lacerante. Puede que nunca lo haga… Así que para mi decimotercer cumplevida se me ha ocurrido compartir, por si sirviera a mis hermanos en la sombra, aquellas cosas que a mí me salva(ro)n la vida hace 13 años, el día que no morí.

La primera es muy obvia: la terapia farmacológica y la psicoterapia (en concreto, la reestructuración cognitiva). Aquí es un momento perfecto para dar las gracias, una vez más, a mis increíbles psiquiatra y psicóloga que, como escribí en los agradecimientos de mi tesis eterna, están siempre disponibles y no permiten que pierda el rumbo ¡incluso en un doctorado!


Bueno, la segunda también es muy obvia: las relaciones tanto familiares como de amistad. Y, sé que esto no es para todo el mundo, pero al final estoy hablando de mi propia experiencia y en mi historia también la relación con lo trascendente (o El Trascendente) ha sido cimiento ante el colapso total de mi existencia: forma parte de mi identidad y negarlo es no aceptarme ni quererme.


La tercera, el blog. ESTE blog. En el que llegaba a publicar varias entradas al día: ¡cuatro el día que acabé en Urgencias e ingresando en Psiquiatría! Pasé 26 días en planta en los que publiqué un total de ¡28 entradas!: (a)poesía, reflexiones, divulgación científica… Creo que se puede decir que me sostuvo en una de las peores épocas de mi vida.


La cuarta, la poesía. Volví a leer poesía, algo que había dejado de hacer en la adolescencia. También comencé a vomitar mis sentimientos en formato verso (mis apoesías). ¡Y, por supuesto, la literatura en general! Qué le voy a hacer, soy un ratón de biblioteca desde que aprendí a leer, y leo y leo sin parar.


La quinta, Twitter, como mi red social por excelencia. La de buenos ratos y amigos que me brindó la era pre-Musk.


La sexta, la divulgación. Por fin me lancé a contar por qué me gustaba la ciencia y qué tenía de tan apasionante y bella. Este blog, Twitter, los eventos presenciales me han regalado tanta VIDA que no sé cómo condensarla en palabras.


La séptima, dejar (un poco) de lado mis temores y atreverme con pequeños retos (grandes para mí, para que vamos a engañarnos…). Desde el carnet de conducir, a pesar de que no haya vuelto a conducir después del examen (queda aún mucho trauma). Hasta dar charlas cada vez delante de un público más numeroso. También cosas más prosaicas como hacer nuevas amistades y aprender a cambiar mi punto de vista sobre el mundo.


La octava, dedicar tiempo a averiguar qué cosas me gustaban. Por ejemplo, la música: nunca me había planteado qué música me gustaba de verdad. Y llegó el indie a mi vida: Love of Lesbian, Supersubmarina, Vetusta Morla, Manel,... con los primeros conciertos a los que asistí. Fue la temporada en la que me enganché a una serie de TV por primera vez (gracias NCIS por tanto jajaja).


La novena, empezar a quererme. Abrazar a la friki que llevo dentro y dejarle sacar todo su potencial (para, entre otras cosas, explicar los fluidos comprimidos con Superman, o Supercrítico para los amigos). ¡Oh!, y dejar sacar toda la tontería a mi niña interior (preguntadle a Carmen por mis locuras diarias). Más importante aún: experimentar la gratuidad de que me quieran por quién soy, sombras incluidas.


La décima, empoderarme de mi enfermedad o trastorno para que no me defina en negativo. Soy una superhéroe, como una de cada cuatro personas. He tocado fondo varias veces, he luchado contra toda esperanza (queriendo creer sin ser capaz de hacerlo que para mí también habría un “y vivieron felices”), me he levantado y me he vuelto a caer, he dado vueltas en la misma rueda y sigo aprendiendo todos los días a vivir conmigo de una forma más sana.


Incluyo la última cosa como bonus track porque no formó parte de la recuperación de mi primer episodio depresivo. Sin embargo, me acompañó en el descenso a las profundidades de una recaída y también en la lenta escalada a la normalidad. Postcrossing y amigos postcrossers, no sé qué habría hecho sin vosotros.

02 noviembre 2023

12 cumplevidas y una duda lacerante :(:

Dedicado in memoriam a Ion

Aún no tengo claro si quiero o no publicar esto que he escrito. No he resuelto mi dilema, así que en parte lo publico para que tú, querido lector y/o lectora, me ayudes a desentrañarme.

El año pasado, apenas un mes después de mi undécimo cumplevida, me llegó la noticia de una muerte por suicidio de una persona. Había perdido el contacto hacía muchos años y nunca habíamos sido realmente cercanos. Pero sí lo suficiente como para tener su contacto y puede que esta persona también conservara el mío. Por eso, recordé todo el bombo que le había dado el 2 de noviembre anterior a celebrar mi cumplevida y me pregunté si esta persona lo vio y cómo le pudo afectar. Esa es la duda lacerante que me acompaña desde diciembre del año pasado: compartir mi alegría y mi agradecimiento, ¿ayuda o hace daño a la gente pasando por una situación complicada? Siempre pensé que salir del armario de la salud mental era positivo para las que me escucharan, al menos siempre he hablado de lo que a mí me hubiera gustado saber aquel 2 de noviembre y en otros momentos de "abismo". Ya no lo tengo tan claro...

Perdonadme, vosotros, hermanos en la sombra, a los que es posible que haya hecho daño. Y, por favor, necesito vuestra opinión.🙏

En esta fecha me gusta siempre decir que si hoy estoy aquí es porque tres de cada cuatro personas me convirtieron en superhéroe. Esa es la fuente de mi agradecimiento. Pero, a la vez, también quiero que sea fuente de reivindicación "profética". Hace poco leí Pageboy del actor Elliot Page y apunté la siguiente cita:

No debería tener que humillarme con esa gratitud. ¿Estoy agradecido? ¡Pues claro! Pero todo el mundo debería tener acceso a una atención médica vital (...)

Pues eso: atención médica vital YA para todos.

Identidad visual de SALUD MENTAL ESPAÑA para el Día Mundial de la Salud Mental 2023 (vía)


 


06 enero 2023

La Epifanía de Florentino Ulibarri

Justo después de Reyes de 2022, tropecé con este poema de Florentino Ulibarri y me pareció muy inspirador y que, además, entronca muy bien con el que compartí el año pasado de Carlos Pujol. Por aquí lo dejo como felicitación de esta fiesta de Reyes:


No localizo la fuente de la imagen :( Si alguien lo consigue, actualizo y quedaré agradecidísima



TAMBIÉN LLEGARON MUJERES SABIAS


Y aunque no lo digan las crónicas,

también llegaron mujeres sabias

desde los cuatro puntos cardinales.

El fuego ardía en su seno

mucho antes de ver la estrella en el cielo.

Caminaban en oscuridad fiándose

de que la tierra se iluminara cada noche

con la luz de las lucernas más humanas.


Llegaron mujeres sabias

libremente y por propia autoridad,

sin ocultarse y desafiando las costumbres,

sin pedir permiso a ningún rey,

siguiendo sus intuiciones y sueños

su anhelo y el ritmo de su corazón,

cantando canciones de esperanza

y abriendo camino a la dignidad.


Llegaron en silencio, de puntillas,

sin ruido, sin parafernalia,

sin provocar altercados ni miedos,

sonriendo a todos los peregrinos.

Llegaron de forma contracultural,

no les quedaba otro remedio.

Nadie levantó acta con sus nombres,

pero dejaron huella y recuerdo imborrable.


Llegaron y trajeron regalos útiles:

agua que limpia, fuego que ilumina,

pan de la tierra y leche de sus pechos.

Llegaron con mantas para envolver,

frutos secos para compartir,

aceites para curar y ungir

y nanas tiernas en sus gargantas

para alegrar y dormir al que iba a nacer.


Ayudaron a María a dar a luz,

y cuando gemía con dolores de parto

le susurraban bendiciones de su pueblo.

Se quedaron en Belén muchas lunas,

y encontraron para la familia un lugar digno.

Y enseñaron a otras su arte y oficio,

con paciencia, ternura y tino

hasta que surgió una red de solidaridad.


Llegaron mujeres sabias

y alzaron su voz, sus brazos,

su sabiduría, su cuerpo, su espíritu

contra la matanza de inocentes.

Y se marcharon por otro camino,

igual que lo hacen siempre,

sin prestar atención a los cantos triunfales,

para proteger a los hijos más débiles.


Se marcharon a su tierra.

Pero vuelven una y otra vez en esta época

y en todos los momentos importantes,

cargadas de dones, risas, besos

de vida, canciones y paciencia

Dicen que es su trabajo y oficio;

pero no, son nuestro sacramento

y nuestros sueños mágicos despiertos.


Vestidas sin llamar la atención

están ahí, al borde del camino,

en los cruces y duelos de la vida,

en los oasis y en los desiertos,

en el límite de nuestro tiempo,

en los campos de refugiados,

en el umbral de la conciencia,

ofreciéndonos lo que más necesitamos.


Danos ojos para verlas ahora,

antes de que se marchen por otro camino,

y sólo sean sombra para nosotros.

Déjanos sentir el aroma de su presencia,

la sonrisa de su rostro, la leche de sus senos,

el calor de su espíritu y de su regazo

y toda la ternura de sus corazones vivos.

Déjanos abrazarlas para no olvidarlas.


Siempre llegan mujeres sabias,

oportuna y solícitamente,

a Belén y al reverso de la historia,

y son los mejores reyes magos

de las crónicas evangélicas no escritas.