jueves, 2 de agosto de 2012

Irresistibles ganas de reír

Otro remix (no me acuerdo de los títulos que les puse, pero recuerdo que tiene fragmentos de al menos dos anteriores). Si alguien se aburre este verano y quiere buscarlos... Le nombraré en el blog, y en mi primer libro (si lo escribo, claro)

No puedo contener
mis ganas de reír.
Así que hoy no
se te ocurra contarme
cosas serias,
porque, lo siento,
estallaré en carcajadas.

¿No ves que hago
esfuerzos para que
no me veas sonreír?
No es que tus problemas
me sean ajenos,
me conoces,
y sabes que no es así.

Es que hoy me he levantado
con ganas de reír, de lanzarme
al mundo, de cambiarlo todo...

Quizá fue por el rayo de sol
que se coló entre persianas
y me despertó ayer,
entre sonido de llaves
y alegría de escalera.

Pudo ser el café calentito
que me quemaba las palmas
de las manos y el olor tostado
en la garganta, o sentir
las páginas recién impresas
del periódico, y oír la lluvia
estando cómoda en casa.

De verdad, no intentes
pararme, es que hoy,
no sé cómo ni por qué,
volvió la esperanza.

Yo no la llamé.Cuando se despidió de mí
hace unos meses
pensaba que había comprado
billete solo de ida,
y pensaba quedarse
para siempre
en un país tropical,
bañándose con tiburones.

En serio, no la
esperaba ya
y su vuelta me
ha cogido desprevenido...
¿No ves que me río
como un crío de dos años?

He encontrado en medio
de mi desorden interior
un motivo para vivir
y morir..., si hiciera falta.
Es una luz que vuelve a
hacer mi intimidad mía
e íntima, ¿no lo notas?
Te aseguro que no es mía,
no te lo puedo explicar más
porque a mí me es inefable.
No la traje de ningún lado
ni de ningún momento,
es un don inmerecido,
y por eso, doy las gracias.
Porque ha vuelto.
Porque es mía.

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