lunes, 18 de marzo de 2013

Reflexiones al margen del simposio

Este sábado tuve la enorme de asistir al VIII Simposio de Enseñanza e Historia de las Ciencias y de las Técnicas organizado por la SEHCYT, y aunque con semejante denominación no dudaba del nivel, superó con mucho mis expectativas. Para abrir boca dejo el programa (¡lástima haberme perdido el primer día de ponencias!).

¿Cómo acabé en este Simposio? ¡Preguntadle a Alberto Magno! Buscando bibliografía y referencias fiables para no inventar demasiado..., me puse en contacto con el autor de fantásticos artículos, que justo es el presidente de la Sociedad y que venía a Barcelona para el simposio.

Vía
La primera ponencia que escuché justo la impartía el propio Manuel Castillo y que con semejante título ya había atraído mi atención (Año 1860: Congreso de Karlsruhe, espectroscopía de Bunsen y Kirchhof y mechero Bunsen). Comenzó con una frase apabullante dicha en el siglo XIX: hay menos descubrimientos hechos de los que quedan por hacer, esa es la base para el progreso de la Química Moderna [no es textual sino de mi mala memoria].

El congreso de Karlsruhe es uno de los más nombrados en Historia de la Química, organizado por Kekulé. La carta que se envió a los químicos eminentes del mundo decía entre otras cosas que era necesario que "se reúnan para unificaciones (...), hacen falta definiciones precisas de los conceptos átomos, moléculas, (...) y establecer una nomenclatura racional". Asistieron 157 químicos.

Fuente
Otro hito de 1860 fue el desarrollo del primer espectroscopio por Kirchoff y Bunsen, que permitió que se descubrieran nuevos elementos nuevos de la tabla periódica como el cesio, rubidio, talio, indio (entonces recibieron su nombre por el color que presentaban a la llama y no por un determinado científico), helio, galio, escandio y argón por citar unos cuantos. Bunsen perdió la visión de un ojo cuando intentaba determinar la cantidad de arsénico en el primer compuesto organometálico sintetizado en el laboratorio.

Por último, los científicos y cualquiera que haya estado en un laboratorio, conocerá de sobra el mechero Bunsen, aunque en mi caso no conocía la interesantísima historia de que Bunsen necesitaba calentar las sales metálicas para observar el color que emitían en la llama a través de un prisma que separaba las diferentes longitudes de onda del color (el espectroscopio). En su laboratorio de Heidelberg tenía gas pero los mecheros disponibles daban demasiada luz para poder ver los colores, así que junto a su ayudante inventó su propio mechero que funcionaba con una mezcla de aire y gas (hidrocarburos) en el tubo que lo forma.

La propuesta del profesor Castillo Martos es aprovechar estos instrumentos de uso cotidiano en las prácticas de un científico para introducir al alumno de Grado en la Historia de la Ciencia. Fue como si me abrieran un mundo entero de posibilidades, porque ya sabéis que llevo tiempo dando vueltas a esa asquerosa separación de "Ciencias" y "Letras". La Historia de la Ciencia podría ser perfectamente el comienzo de la "tercera cultura" de C.P. Snow, como me dijo ayer el profesor Castillo: "solo un científico puede hacer Historia de la Ciencia, porque ¿cómo iba a saber un filósofo que el aparato de la botica de El Escorial equivale a la destilación fraccionada actual solo por las instrucciones descritas?", mientras me ponía de ejemplo a Kuhn, físico teórico y filósofo de la ciencia.

Retomando el anterior tema propuesto por Luis para la III Edición del Carnaval de Humanidades, la Ciencia es Cultura, como tal está presente desde el desarrollo de la especie Homo sapiens, y de la Historia. Puede que la Historia de la Ciencia haga a los científicos más humanistas y permita el acercamiento entre dos constructos (como diría José Luis) entre los que no debería existir separación. Aquí me gustaría mencionar tres blogueros que hacen uso frecuente de la historia de la ciencia, para agradecerles lo que enseñan cada uno a su manera, Bernardo Herradón, César Tomé, y los retosEPAP de Dani Torregrosa.

Tal como copié en otra ponencia: "El reto cultural del tratamiento de patrimonio industrial es el de ayudar a superar la disyunción entre cultura de las humanidades y la cultura científica", de Magda Fernández, Departamento de Didáctica de Ciencias Sociales de la UB, 2004. Otro horizonte abierto: cómo formar por medio de los museos de todo tipo, por medio de actividades interactivas y el aprovechamiento de cualquier cosa: los casos presentados fueron desde un museo de Telecomunicaciones de la Politécnica de Madrid con aparatos del comienzo del telégrafo, teléfono, televisión, etc.; de instrumentos de las primeras escuelas de lo que hoy sería Formación Profesional, en su momento formación del operario de la fábrica por medio de aparatos "reciclados" y adaptados o construidos ex profeso para la enseñanza; una colección de medicamentos desde 1950 que se usa en asignatura de Farmacia de la Universidad de Alcalá de Henares; hasta una interesante iniciativa en la región de Murcia de aprovechar las patentes de inventores de la zona para investigar y formar a estudiantes de ESO y Bachillerato. También me resultó interesante conocer la historia de la Real Academia Mathematica, absorbida luego por el Colegio Imperial de los jesuitas, que surgió para formar buenos pilotos tras el descubrimiento de América.

También se habló de la asignatura desaparecida con la LOMCE, CMC, de cómo implementar la enseñanza de la Historia de la Ciencia, de manera que no se tratara de meras "gotas de ciencia" o anécdotas encajadas en un libro de texto, o de cómo usar obras de arte para esta función, e impartir desde la Ciencia clase de historia y de arte, ¿porque acaso el conocimiento no es transversal y por tanto interdisciplinar?; o usar la iconografía de científicos de manera que se pueda estudiar cómo eran vistos por sus contemporáneos.

Quiero destacar la ilusión de los ponentes, como formadores en museos, profesores universitarios o de instituto que compartieron sus proyectos a medio hacer aún en sus respectivos centros, y que contagiaban fácilmente al resto de la sala (y en concreto a mí). Aunque JoF me lo había demostrado previamente, cada vez estoy convencida que buena parte de la comunidad científica tiene ese espíritu renacentista al más puro estilo Da Vinci.

Este post participa en la XXIII Carnaval de la Química alojado en el blog molesybits y también en en la IV Edición del Carnaval de Humanidades  alojado por Kurt Friedrich Gödel en su blog Literatura es aprehender la realidad

4 comentarios:

  1. Me parece muy acertado que traigas estas reflexiones porque a día de hoy no sólo debemos plantearnos la "asquerosa separación" entre Ciencias y Letras, sino que algunos pensamos que habría que ir un poco más allá y plantearse la estructura del sistema educativo en asignaturas compartimentadas, separadas y aisladas. Es absurdo que en un mundo global, donde el conocimiento también lo es, tratemos de construir edificios intelectuales categóricamente puros. El conocimiento fluye, se mezcla y trata de llegar a todos los rincones.

    También hablas de un tema al que soy especialmente sensible: el uso de la Historia de la Ciencia en la educación/formación. Opino que la historia de la Ciencia es fundamental en ambas. De hecho, resulta muy gracioso observar como muchos de los preconocimientos de los alumnos, las ideas previas que traen los alumnos al aula sobre un determinado tema, coinciden con pensamientos primitivos que han sido protagonistas en el desarrollo histórico de las ciencias.

    En fin, que me ha gustado mucho. Gracias, Uuq.

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    1. ¡Qué interesante tu planteamiento! Mi visión ha sido solo la de ex-alumna, pero que que aportes la tuya como profesor, me da más argumentos y más temas en los que pensar. Como anécdota, Manuel Castillo me dijo que cuesta mucho introducir en el temario universitario de Ciencias una asignatura como Historia de la Ciencia, en general, hay oposición a que se imparta algo distinto a la ciencia pura. Él es químico (trabajó en organometálica), y luego estudió historia y el puesto que tiene es ahora en el departamento de Historia. Una pena que tenga que ser así. Gracias por comentar!

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    1. A ti por esos retos que acaban enganchando muucho ;)

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¿Cómo terminar una historia?