miércoles, 9 de mayo de 2012

ALEGACIÓN


Tengo cuentas pendientes
con mi pasado, causa de
mi presente de hoy.
Presento acusación formal,
bien fundada de que es culpable
de mi desastre actual.
Y no me valen las excusas
gastadas de hace tiempo
de que mi carácter es de tal
o cual manera, de que estaba
predispuesta a que ocurriera
así.

Porque entonces yo respondo:
¿por qué esto?, y ¿por qué lo otro?
¿Por qué no tuve...? ¿Por qué no se me dijo...?
Presentaré pruebas irrefutables
que merecerán la cadena perpetua
inexistente.

Tardé aprendí la rebelión,
eso sí, podéis decirme...
¿Qué sabía yo?
Ahora bien: ya no me callareis.
Me habéis animado a hablar
y hablando (escribiendo) moriré.

No matareis la palabra, no,
porque no es posible,
y en lo escrito estará
mi grito mudo denunciando
que no es justo,
acribillando las sentencias
que formáis de mi carácter.

No me conocéis...
Sabed que no me rindo.
Que estoy despierta,
¡me habéis despertado
a base de tortas!
Y no dormiré más
hasta los gusanos,
sabed también.

En lo que me resta
de viviente, veréis
presente la queja,
la revuelta, los ideales
sin mancillar, y los golpetazos
que me dáis...

Sí, todo eso traigo
grabado a fuego
al juicio de mi pasado.
Jueces y jurado, tomen
asiento; decidan si fue
o no lo que tenía que haber
sido, y sobre todo,
díganme el por qué...

Aún cuando la justicia
me sea desfavorable,
no cesaré en mi lucha:
preparaos para mis barricadas,
mis granadas de emociones
contenidas largo tiempo,
la metralla de las ideas
cocidas a fuego lento,
y una resistencia
que no quebrará la muerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Cómo terminar una historia?