jueves, 21 de junio de 2012

El principio antrópico

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Entre muchos científicos de hoy en día está presente la idea de desterrar el "antropocentrismo" o "principio antrópico" de la mente del ser humanos. Los distintos avances de la ciencia experimental nos han hecho conscientes de la inmensidad del Universo que habitamos del que empezamos a conocer ciertas cosas. Se habla de que hay más galaxias que personas existen sobre la Tierra, y estas galaxias contienen a su vez miles de sistemas solares y planetarios como el que habitamos, ¿quién osaría descartar que existe vida, cuando no conocemos apenas nada de tanta inmensidad? La revolución que desplazaría el antropocentrismo del hombre, que tiende a considerar que el mundo en su totalidad ha sido modelado para él, habría empezado con la observación de Copérnico de que la Tierra no es el centro del Universo, sino tan solo un planeta que gira alrededor del Sol, una estrella bastante normal y mediocre entre toda la variedad que ahora conocemos y las que no conocemos todavía. 
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El segundo que propulsó esta revolución sería Darwin con su colaborador Wallace, que plantearon la controvertida teoría de la evolución. El descubrimiento de los experimentos del monje Mendel permitiría el nacimiento de la genética, con los genes como vehículos portadores de la selección natural. este sería el segundo "golpe" a la tendencia centrista del ser humano: no solo nuestro planeta no es el centro del Universo, sino que el hombre no es un ser aparte sino que proviene por pura evolución de otros seres vivos. La teoría de Darwin (adaptada a nuestra época como neo-darwinismo) presenta ciertos errores, y por ello, no es compartida por todos los científicos, sino que está sujeta a múltiples interpretaciones: desde "El gen egoísta" de Dawkins que habla de los individuos como meros portadores de unos genes, es decir, que perduran las mutaciones genéticas beneficiosas y de esa manera a través de pequeños cambios al azar que van siendo seleccionados por una mejor adaptación se explica la selección natural, hasta el antagónico "equilibrio puntuado" enunciado por el biólogo S. J. Gould, que basándose en la inexistencia de fósiles de organismos intermedios entre especies, postula que la evolución es el resultado de la interacción de los seres vivos con el entorno, de manera que la diferenciación en especies, se produce por un aislamiento geográfico o similar, que lleve a la acumulación de determinados genes y al final haga imposible la reproducción con la población de la que venían, resultando en una nueva especie. 

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A pesar de todo esto, hoy en día, es comúnmente aceptado el hecho de la evolución del hombre a partir de seres vivos preexistentes. Se suele matizar a la teoría de la selección natural que no es que sobrevivan las poblaciones mejor adaptadas, sino aquellas que se encuentran en el momento y lugar adecuado. De esta manera se puede explicar la extinción de los dinosaurios (que eran los seres vivos mejor adaptados hasta que los efectos del meteorito provocaron su muerte), y el subsiguiente desarrollo de los mamíferos que, al ser más pequeños, sobrevivieron mejor al impacto.
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Estos dos fenómenos científicos suelen usarse para negar la existencia de un Dios Creador y de la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios, porque si la ciencia puede explicar el inicio del Universo y su desarrollo hasta la aparición del hombre (que, ojo, no es el culmen de la evolución sino que es tan solo lo que conocemos), ¿para qué necesitamos a Dios? Es más fácil explicar la existencia de microorganismos parásitos que acosan al hombre desde el punto de vista de una evolución ciega, que aplicando que un Dios bueno creó el mundo (y, por tanto, necesariamente creó ese parásito). Aunque la teoría de la evolución presenta importantes "espacios en blanco" de los que no conocemos prácticamente nada (¿cómo se generó la vida a partir de los átomos que procedían de las estrellas?, ¿cómo el hombre ha llegado a convertirse en un ser autoconsciente?), muchos científicos mantienen que estos interrogantes se despejarán con los avances de la ciencia en esos campos.

Se usa este "principio antrópico" para desprestigiar a la doctrina cristiana, y sin embargo, al menos desde mi punto de vista personal, pienso que los cristianos fueron los primeros en ser conscientes de esto. La virtud cristiana de la humildad se puede decir que es uno de los sellos distintivos de esta religión, por lo que los nuevos descubrimientos científicos pueden sorprendernos y enseñarnos nuevas teorías acerca de la realidad, pero eso no cambia la percepción esencial de los cristianos. Ya hemos hablado de científicos que compatibilizan su fe con el conocimiento científico, y de los límites asociados a este conocimiento, si bien hay personas que sostienen que una vez se descubran los mecanismos neuronales que producen nuestros pensamientos y sentimientos ya no habrá límites para el conocimiento científico. Les parece que son temas nuevos, y no lo son ciertamente..., el escritor inglés C. S. Lewis ya consideró que podría haber vida inteligente en otra parte de nuestro gran universo y que esa vida sería muy distinta a la que conocemos.

Además, Lewis habla de la ley moral en Mero cristianismo comparándola con los instintos y llega a la conclusión de que es algo totalmente distinto pues es la que permite que un instinto prevalezca sobre otro, ¿cómo va a ser mero instinto la ley que nos permite elegir entre dos instintos, y elegir precisamente "el que peor nos viene" (ya sea arriesgar la vida por salvar a otro, contar una verdad que nos va  a perjudicar, no aprovecharnos del débil, etc.), es decir, el que se presenta con menos fuerza? Me parece una cuestión a tener en cuenta.

Por otro lado, junto con F. S. Collins coincido en que los que creen en un Dios personal no pretenden que Este haya creado a cada criatura en singular, defendiendo que no es un Dios que cubra los "agujeros" que presenta la ciencia, sino que es un Dios que está por encima de la ciencia y que ha creado esta misma ciencia. Así, cuanto más grande se presente el Universo, cuanto más pequeño se presente el hombre dentro de él (una extraña anomalía), más grande será la obra de creación del Universo. No estoy hablando de un comienzo puntual, puesto que la ciencia bien puede demostrar que el Universo es eterno, es decir, que desde el principio del tiempo ha existido siempre, pero eso no es incompatible con que antes del inicio del tiempo hubiera una creación. Al final un Dios capaz de crear a la materia con unas determinadas potencialidades de hacer que surgiera la vida, que ésta evolucionara hacia formas más complejas hasta conseguir un cerebro capaz de la autoconsciencia del hombre (aunque los católicos y los cristianos en general, pensemos que esto es posible solo porque Dios "insufló el alma en el hombre") es un Dios tremendamente grande y Todopoderoso, más que El que hubiese creado una a una cada criatura.

Por tanto, contra el principio antrópico siempre hemos tenido avisos (cada Miércoles de ceniza) de que somos polvo y en polvo nos convertiremos. Ser criaturas creadas a imagen y semejanza de Dios no es negar la evolución ni pensar que el Universo entero está a nuestro servicio. Los cristianos se maravillan de tanta grandeza y de su pequeñez. Ayer encontré un ejemplo en el poeta sacerdote Joaquín Antonio Peñalosa en su libro "Río paisano" del que copié estos versos: 

No es que venga de la guerra,
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vengo de la vida
que nos deja maltrechos,
remendados (...)

(...) habitamos cuerpos quebradizos
vasos de cristal, casas de plástico
envueltos en leve celofán de piel. (...)

Somos agua contaminada,
ciervos mordidos por colmillo de lobo,
en virus engendrados,
en bacterias crecidos,
Tú conoces mejor este barro amasado en pus.

Me parece que no es posible ser más explícito con respecto al antropocentrismo...

Como no domino la materia, dejo aquí un enlace al estupendo blog de biología de Leticia Olábarri.

Bibliografía

Oráculos de la ciencia, Mariano Artigas, Karl Giberson, Ediciones Encuentro

¿Cómo habla Dios? La evidencia científica de la fe, Francis S. Collins, Temas de hoy, Madrid 2007

Hombres de ciencia, hombres de fe, Ángel Guerra, RIALP

Mero cristianismo, C. S. Lewis, RIALP


EL ORIGEN DE LA VIDA Y LA EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES: CIENCIA E INTERPRETACIONES, Antonio Pardo, SCRIPTA THEOLOGICA 39 (2007/2) 551-572

Río paisano, Joaquín Antonio Peñalosa. Númenor. Sevilla (2011)

Breve historia de lo que somos. De las partículas elementales al pensamiento de Germán Torres, JoF (Journal of Feelsynapsis), 4, mayo 2012

Blog Dignitas Dignitatis

4 comentarios:

  1. Ununcuadio, hay que ser valiente para hablar de evolución siendo química. O quizá la razón sea precisamente esa: sólo alguien que no sabe mucho comete la audacia de ponerse a hablar de evolución. Nadie sabe cómo se ha dado la evolución, ni la humana ni ninguna otra, y la mayor parte son teorías que aún no han podido ser demostradas o refutadas. Pero enhorabuena por tu valentía.

    Sólo dos cosas más: Gould enunció la teoría del "equilibrio puntuado", no la evolución punteada (el punteo, para las guitarras y los pizzicatos). Y creo que hay una errata en lo de que los fenómenos de evolución e inicio del universo se usan para afirmar la existencia de Dios. Más bien intentan afirmar lo contrario, sobre todo por lo que tú misma dices después.

    Pero enhorabuena otra vez.

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    1. Gracias, Leti. Es un tema que me parece muy interesante y del que me gustaría aprender más. Por otro lado, me fastidia que haya personas que lo usen como arma para negar la racionalidad de tener fe, y por eso (entre un millón de razones más) me animé a escribir sobre esto. Como puedes ver, en realidad, he seguido el hilo discursivo de otras personas: Dawkins, Gould, y todas los demás que aparecen en la bibliografía), y aún así me señalas claramente dos errores... Gracias!!! (ya están corregidos), y cuento con que me ayudéis a aprender más del tema.

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  2. A mí me atrae principalmente el tema de la evolución humana, y eso que me cogí la asignatura de Antropología Física como mero relleno. Me gustó tanto que este año hice Origen y evolución del hombre, y me encantó. El problema en este campo es que todo el mundo quiere que el fósil que él ha descubierto sea el clave, el importante, el que sirva para interpretar todos los demás. Y como hay tan pocas evidencias, el panorama no está aún nada claro.

    Además, en este campo, el antropocentrismo también influyo mucho en sus comienzos, y sigue influyendo, por mucho que aceptemos la evolución (nos sigue fastidiando no ser los mejores, o no haberlo sido siempre).

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    1. Muchas gracias Leti. Ya sabes que todas tus aportaciones son muy bien venidas a este blog, y más en temas biológicos que se escapan de mi área.
      Al final, mi objetivo era demostrar o mejor dicho poner algún ejemplo de por qué los descubrimientos en este campo no están en contraposición con la doctrina cristiana.

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