lunes, 19 de marzo de 2012

Darwinismo llevado al extremo


 Hay gente que considera que la teoría de la evolución de Darwin es un golpe para cualquier religión porque refuta los argumentos acerca de la creación del hombre.

Actualmente, se puede decir que la teoría de la evolución ha sido probada con hechos empíricos consolidados, y prácticamente ningún científico serio se atrevería a ponerla en duda. Y sin embargo, siguen existiendo los científicos creyentes...

¿Por qué? Pues simplemente porque la evolución nos explica de donde procede el cuerpo del hombre, pero no consigue explicar en qué radica la diferencia entre el hombre y los primates. Porque es una diferencia más esencial que el tener menos pelo, poseer cuerdas vocales para expresarse, tener manos más hábiles para fabricar instrumentos, o mayor capacidad intelectual para pensar. Sigue habiendo un abismo inmenso entre las relaciones comunitarias de los simios y las de una sociedad humana que elige democráticamente a sus líderes, y que no solo fabrica instrumentos para su supervivencia sino que es el autor de la informática y de muchos inventos apabullantes...

Uno de los argumentos que alega C.S. Lewis en Mero cristianismo es la universalidad de la ley moral. Vaya donde vaya, viaje donde viaje, cada cultura posee una ley moral, unas tradicione séticas si se prefiere que, en esencia, se parecen mucho. Hay quienes, llevando al extremo el darwinismo, dicen que no es más que una manifestación de la propia evolución y selección natural que protege al hombre de su extinción. Pero si fuera así, ¿ por qué defendemos a los débiles? La ley de la evolución nos aconsejaría acabar con ellos y en una especie de eugenesia mejorar la raza humana. Si estamos más o menos concienciados esto nos recordará a los nacionalismos exacerbados, a la xenofobia, al totalitarismo nazista,...

No, el hombre al renegar de la esclavitud, al rechazar el nazismo se impone a la ley de la evolución, mientras permanece una ley moral que el darwinismo no explica...

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