martes, 15 de noviembre de 2011

¡Feliz patrón, científicos del mundo de hoy!


Hoy, 15 de noviembre, celebramos a San Alberto Magno, patrono de los científicos.
Curiosamente, San Alberto Magno fue un filósofo y teólogo alemán y sacerdote dominico en la época medieval. Entonces, la filosofía comprendía las principales ramas del saber humano como la lógica, la metafísica, las matemáticas, la ética y las ciencias naturales. San Alberto tiene obras sobre todas estas materias, contribuyendo al desarrollo de la ciencia.
Como filósofo y teólogo, distinguió y exigió delimitar los ámbitos de la fe y de la razón. Asumiendo la autonomía de la filosofía, usó la filosofía aristotélica para ordenar la teología. Así, retomó y adaptó las obras de Aristóteles para hacerlo aceptable al pensamiento cristiano. Se le conoce como el iniciador del sistema escolástico, y fue maestro de Santo Tomás de Aquino.
Como científico, se dedicó a estudios experimentales basados en la observación, en los que deshizo muchas leyendas y mitos. Fue una autoridad en física, geografía, astronomía, mineralogía, alquimia (precursora de la química) y biología. Caben destacar sus observaciones geográficas en las que explicaba la influencia de la latitud sobre el clima, y también afirmaba que la tierra era redonda.
Sus propios contemporáneos le dieron el título de “Magno”, y también el de “Doctor Universal” por la profundidad y amplitud de sus conocimientos.

En la actualidad, la ciencia experimental ha avanzado mucho gracias a su especialización que le permite profundizar más y más en el conocimiento de su área. A menudo, los científicos y la gente de hoy se plantean un mundo en el que ya no es necesaria ni la filosofía ni Dios, puesto que la ciencia puede explicar muchas cosas y resolver muchos problemas. Sin embargo, ¿puede la ciencia resolverlo todo y dar explicación de todo? Me parece que no.
Quizá con tanta especialización incluso retrasamos el desarrollo científico, creando una especie de compartimentos estancos del conocimiento. Últimamente, se pretende retomar la interdisciplinariedad entre las distintas ramas de la ciencia. Porque muchas veces lo que no se puede resolver por la biología, quizá sí se pueda desde la ingeniería o la química. Pero yo me planteo, ¿por qué quedarnos solo en la interdisciplinariedad de las llamadas ciencias experimentales? ¿Por qué no ir más allá y lograr una interdisciplinariedad con las ciencias humanas, con la filosofía y la teología? ¿Es posible? Con el ejemplo de San Alberto Magno en la cabeza, pienso que sí y pienso que supondría un mayor avance en la ciencia, teniendo en cuenta claro está los límites y separación de la fe y la razón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Cómo terminar una historia?