martes, 15 de noviembre de 2011

Poesías de la noche


HUIDA   

Ojos abiertos
mente inquieta y divagante,
mil temblores y temores
que asaltan por la espalda.

Es la calma
de una noche sin estrellas,
dura cama y rígidas sábanas
y vagar, vagar sin rumbo.

El mundo duerme ensombrecido
pero el yo se resiste
al somnífero
y rechaza todo sustitutivo
de la fiebre ardiente de la mente.

Mañana se despertará
entre cenizas.
Ya no quedará ni humo
y por eso no quiere dormir.

MIEDO

Insomnio.
Muchas vueltas
en largas noches sin fin.

Suspiras
y a lo lejos oyes
el eco de tu suspiro,
el sueño que no llega
se burla de ti.

Pero no estás solo.
Inquietos pensamientos,
vívidas sensaciones,
intactos movimientos.

Todo gira y todo rueda,
late desacompasado,
el mundo se ha vuelto loco
en una noche.

Detiene los relojes.
A su paso
el tiempo pesa
como plomo
esperando la mañana...
hasta llegar a descubrir
que se tiene miedo
del mañana que llega.

SOLEDAD

Anochece.
Gélido aire
penetrando por las juntas.
Romos filos de navajas
transformados en sollozos
sacuden el alma.

Sensaciones ahogadas
fijas en recuerdos,
petrificadas,
se unen con lágrimas
que deslizan
angustias e incomprensiones.

Tiempo detenido, congelado
en la ventana,
en la noche que no acaba.

Serenidad filtrada
enfrentada sin armas
a pensamientos oscuros
¿quién ganará la guerra?
Anochece ya.


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