domingo, 20 de noviembre de 2011

Soñando a ser poeta


Caminaba por el sendero
arrancando tréboles
de tres hojas.

Me dejaba iluminar
por la luna
en los claros
del bosque.

Olía venir la lluvia,
o es que quizá,
el viento traía olor
a lágrimas.

Iba haciendo
un ramillete de plantas
y caminaba sin prisas
entre rocas.
No me asustaba nada.

Veía con ojos distintos
lo que siempre había visto,
pero ahora todo
era diferente.

Cada rayo de sol
tenía un nombre o un sabor,
cada paso era un avance
o un retroceso en el camino,
independiente del movimiento
de mis pies.

Todo llamaba mi atención:
las historias de gente
con la que me cruzaba,
el vuelo del pájaro
o las nubes del cielo.

No podía dejar
de mirarlo todo
e intentar absorber
dentro de mí todo:
la luz, los olores,
los sabores, el dolor
y las alegrías,
hasta el punto
que me hacía daño.

Pero yo quería seguir.
Traté entonces de explicar
cómo me sentía,
qué es lo que me pasaba.
Soñaba a ser poeta,
y me desperté en la cama.

2 comentarios:

  1. Dolores! Estoy muy sorprendida! No pensaba que una personan de ciencias tuviera tambien la sensibilidad que muestras! Me encanta!!!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Hester!! A mí tb me ha gustado tu blog, aunq no haya dejado comentario...

    ResponderEliminar

¿Cómo terminar una historia?