domingo, 27 de noviembre de 2011

Un hombre de ciencia (José María Albareda)



Investigador español aragonés (15 de abril de 1902 en Caspe- 1966 en Madrid). Estudió Farmacia en la Universidad de Madrid, y Ciencias Químicas en la de Zaragoza, donde se inició en la investigación científica con los profesores Rocasolano, en el Instituto de Bioquímica, y Ríus Miró en el laboratorio de Electroquímica. Obtuvo los correspondientes doctorados de Farmacia y Ciencias en  1927 y 1931.

            Fue Catedrático de Agricultura del Instituto de Enseñanza Media de Huesca, donde inicia su carrera docente; y siete años más tarde se trasladó al Instituto Velázquez de Madrid. Se especializó en Ciencia del Suelo, en sus aspectos naturalista y agrícola, en Bonn, Zurich y Konisberg, con pensión (beca) concedida por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones científicas.

            Participó en la creación, organización e impulso del Consejo Superior de las Investigaciones Científicas (CSIC). En varias ocasiones había compartido con su amigo Ibáñez Martín ideas para mejorar la ciencia española. Cuando Ibáñez Martín fue nombrado ministro de Educación, pidió a Albareda que pusiera por escrito sus proyectos. En 1939 fue nombrado secretario general del CSIC .  José María Albareda se había acreditado ante los especialistas europeos y los químicos españoles como experto en Edafología o  ciencia del suelo, y al terminar la guerra civil reanudó sus investigaciones, formó a muchos jóvenes investigadores y promovió institutos y cátedras universitarias poniendo a España en la vanguardia de la ciencia edafológica.

            El CSIC pretendía reconstruir y elevar científicamente a España después de la guerra civil. Aparecen, bajo la iniciativa de Albareda, los Centros del Consejo en todas las universidades españolas y en otros lugares o instituciones, respetando la personalidad de cada institución existente y creándola donde había condiciones favorables. Procuró, con amplitud de miras, le recuperación de algunos científicos políticamente marginados o exiliados. Logró que la carrera de investigador se considerara como tal, y que muchos jóvenes pudieran formarse en el extranjero. Otro objetivo eran las aplicaciones técnicas de las investigaciones a través de Institutos de Orientación y Asistencia Técnica que promovió Albareda.

            El instituto de Edafología, que fundó José María Albareda, contribuyó a formar investigadores y profesores universitarios en varias disciplinas científicas, ya que esta especialidad era confluyente para distintas ciencias: desde la Geología sedimentaria a la Biología vegetal, y todo animado por la amplitud de miras que Albareda otorgaba a la investigación.

            A finales de 1959 fue nombrado rector de la Universidad de Navarra y también fue ordenado sacerdote (José María Albareda era miembro del Opus Dei desde 1937). Renunció a la Secretaría del CSIC pero el ministro no se lo permitió, y hasta el final de su vida continuó en la Universidad de Navarra y en el CSIC. Su rectorado llegó apenas a seis años en los que el Estudio General pasó a ser Universidad de Navarra, empezaron dos escuelas técnicas superiores y cuatro nuevas licenciaturas.

            Don Francisco Ponz fue alumno en el instituto de Huesca y lo trató después a lo largo de su vida. Define a Albareda como un “cristiano recio, pensaba en amor, comprensión, perdón y ausencia de venganzas a pesar de que, como supe tiempo más tarde, su padre, farmacéutico, y uno de sus hermanos habían muerto en Caspe víctimas de grupos anarquistas. Le urgía la elevación del nivel científico, cultural y espiritual de España. En sus años de estudio en naciones europeas con pujante investigación científica, había sentido con agudeza el retraso español. Con fe en la capacidad de sus compatriotas para la investigación, que me ilustraba con elocuentes ejemplos, veía necesario crear en España un ambiente favorable a la investigación científica y despertar en los universitarios el entusiasmo por la ciencia. En el servicio de esos nobles afanes, vida cristiana y futuro científico español, gastó Albareda su vida.”


No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Cómo terminar una historia?